Entrada actual
Armas, Economía, Energia, Estados Unidos, Putin, Rusia, Trump, Ucrania, Zelensky

Un acuerdo menos inesperado de lo que parecía

El viernes, la delegación ucraniana acudió a Miami con la intención de continuar con la única negociación que interesa a Volodymyr Zelensky: una en la que se determinen los términos de negociación que sus aliados han de imponer posteriormente a Rusia. Según han detallado medios como Axios o Financial Times, Steve Witkoff y Jared Kushner realizaron nuevas propuestas territoriales como base para la resolución del conflicto, precisaron las garantías de seguridad que Ucrania debe recibir de Estados Unidos y de los países europeos una vez se concluya la paz, plantearon propuestas para una futura reconstrucción e incluso para paliar el actual déficit del Estado, una de las grandes preocupaciones de Kiev en estos momentos. Sin embargo, la reunión quedó en nada en el momento en el que Steve Witkoff anunció la que iba a convertirse en la noticia del fin de semana: Donald Trump se disponía a mantener una conversación telefónica con Vladimir Putin en la que Estados Unidos y la Federación Rusa alcanzarían un acuerdo de exportación de diésel ruso “para el mercado americano y mundial”.

El compromiso ruso de enviar 300.000 toneladas de diésel de forma inmediata no solo sorprendió a Kiev y a sus aliados europeos, sino también a una parte importante de los expertos, que dando por buena la propaganda ucraniana, ven imposible que Rusia, que en agosto anunció una prohibición de las exportaciones de diésel a causa de las dificultades de refinado provocadas por los ataques ucranianos, sea capaz de cumplir con los compromisos adquiridos con Estados Unidos. Otros expertos, por el contrario, apuntan a que Rusia estaba a punto de cesar la prohibición de exportación para evitar exceso de existencias. 

Según el post de Donald Trump en su red social personal, Rusia se ha comprometido a enviar 500.000 toneladas más de diésel en noviembre y un millón inmediatamente después. Y “dependiendo del estado de sus refinerías”, otros tres millones de toneladas más allá de ese mes de noviembre, una hipótesis que depende en parte de que Ucrania acate la orden de cesar en unos ataques que realiza desde el verano de 2025 y con los que ha conseguido minar la economía rusa que, según su presidente, ha perdido un 1% de su PIB. Curiosamente, esos bombardeos han sido posibles gracias a la inteligencia aportada por Estados Unidos, tal y como desvelaba en octubre de 2025 Financial Times. “Ucrania depende de la inteligencia satelital estadounidense para atacar refinerías rusas que Estados Unidos no quiere que Ucrania golpee. Witkoff amenaza con cortar la ayuda de Estados Unidos si Ucrania no deja de atacar refinerías. Ucrania dice “Oblígame” se retira de la reunión y golpea otra refinería rusa…con la ayuda de Trump”, comentaba con ironía ayer el periodista estadounidense Mark Ames.

La situación es aún más paradójica teniendo en cuenta que hace apenas tres semanas, el presidente de Estados Unidos ratificaba con su firma una ley que le permite sancionar a Rusia e Irán e imponer aranceles a aquellos países que continúen adquiriendo productos energéticos de esos dos países. En lugar de sancionar a Rusia o a países como India o China, grandes compradores de petróleo ruso, Estados Unidos se ha convertido en comprador de energía rusa en su último intento de rebajar el precio del diésel, alza de la que, para exculparse a sí mismo y a su guerra contra Irán, Donald Trump ha acusado a los ataques ucranianos contra las refinerías rusas.

El acuerdo es la confirmación de algo que constataba esta semana The New York Times y que tanta polémica había causado: el cambio de opinión de Estados Unidos en lo referente a la reanudación de las relaciones económicas con Rusia, que ya no estarían supeditadas, como Donald Trump anunció en Alaska en agosto de 2025, a la consecución de la paz. La duda actual es si el acuerdo alcanzado con Rusia el viernes es el inicio de ese proceso de recuperación del comercio entre los dos países como incentivo para que Rusia rebaje sus exigencias negociadoras o si se trata de un paso previo para conseguir que Moscú acepte la tregua energética que Kiev exige de Rusia. Según habían publicado varios medios, mientras Ucrania demandaba un cese mutuo de los ataques contra infraestructuras de producción y distribución eléctrica además de aquellas destinadas al a exportación de grano, la Federación Rusa exigía un gesto en forma de levantamiento de sanciones. El acuerdo implica una cierta victoria política rusa, que consigue que desaparezca el prerrequisito de la paz para la reanudación de relaciones económicas con Estados Unidos y, sobre todo, que pone en evidencia las diferencias existentes entre las posturas de Washington, Kiev y las capitales europeas. Sin embargo, la situación puede equilibrarse si Kiev opta por ceder a la presión estadounidense de detener los ataques contra el sector energético ruso -algo que, por el momento, no ha ocurrido- y logra el ansiado cese del fuego contra las infraestructuras de producción y distribución eléctrica en vísperas del inicio de la temporada de frío.

Por el momento, el acuerdo entre Trump y Putin es el reflejo de la geopolítica de las sanciones, que implica una cierta flexibilidad entre medidas coercitivas y su relajación dependiendo de los intereses y necesidades de quien las impone. Los últimos meses, el petróleo y el diésel se han convertido en un gran ejemplo de ello. Con la resistencia de Irán, Estados Unidos se encontró en año electoral con un precio de la gasolina -que marca claramente el signo de voto de la población estadounidense- a unos niveles muy superiores a los que Donald Trump había prometido. De repente, se pasó de amenazar a un amigo, India, con sanciones por adquirir crudo ruso para refinar y revender en el mercado europeo a conceder exenciones al petróleo ruso -e incluso al iraní-, ya que, con los exorbitantes precios, la energía de los países sancionados había dejado de ser un problema para pasa a ser una solución temporal.

En estos momentos está dándose una situación similar con el diésel, que está provocando un repunte de la inflación por su importancia en el transporte de carga. Para paliarla, Donald Trump ha apelado a la presión a los aliados del G7, a los que ha coaccionado con amenazas para que liberen parte de sus reservas, y al incentivo económico al oponente ruso. Los negocios son los negocios y no entienden de aliados ni de enemigos, algo que Kiev se resiste a aceptar. Calificando el acuerdo de “injusto” y “algo no propio de un socio”, el presidente ucraniano condenó el acuerdo e insistió en que no es momento de rebajar la presión económica sobre Rusia. Desde Bruselas, Kaja Kallas se mostró en la misma línea y anunció que, el lunes, la Unión Europea adoptará el mayor paquete de sanciones contra Rusia desde el inicio de la guerra.

Las cantidades que se plantean no van a suponer un enorme cambio en el precio del diésel en Estados Unidos o en el mercado mundial, ni van a proveer a Rusia de tales ingresos que se modifique el cálculo económico de la guerra. Sin embargo, el gesto estadounidense cuestiona el régimen de sanciones, resalta la brecha existente dentro del bloque atlantista y pone a Zelensky ante la tesitura de modificar su estrategia por orden de Washington o arriesgarse a perder el apoyo de Estados Unidos, imprescindible para seguir obteniendo las armas y la inteligencia con la que continuar luchando con garantías. Por el momento, Ucrania continúa atacando infraestructuras petroleras rusas -el sábado por la mañana una planta de exportación de Rostov-, algo que ya ha tenido consecuencias en forma de declaraciones de Donald Trump. “Le hemos dicho a Zelensky: haz lo que quieras, pero no ataques el diésel”, afirmó Trump. “¿Y qué hace? Va y ataca el diésel. Puede hacer lo que quiera, pero no puede hacer eso”, añadió el presidente de Estados Unidos. “Sugiero que Ucrania se haga con un nuevo líder que pueda llegar a un acuerdo. Por algún motivo, Zelensky nunca llega a acuerdos”, continuó Trump, que sentenció afirmando que cree que “es momento de que Ucrania tenga un nuevo presidente”.

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Deja una respuesta

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Reportes del frente archivados.

Registro

octubre 2026
L M X J V S D
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
262728293031  
Follow SLAVYANGRAD.es on WordPress.com

Ingresa tu correo electrónico para seguir este Blog y recibir notificaciones de nuevas noticias.

Únete a otros 2.239 suscriptores

Estadísticas del Blog

  • 2.595.541 hits