Última Entrada.

La acción dentro del mundo conservador

PARTE 2: La línea de acción propuesta por Semenyaka

Uno de los rasgos centrales de la posición política de Semenyaka es su dimensión propositiva, algo que en la entrevista con Hopko traduce en una línea concreta de actuación. En lo relativo a la colaboración con los movimientos políticos europeos, es interesante comprobar que la preocupación política de Semenyaka por la extensión del bolchevismo ruso se centra en los movimientos occidentales de derechas, algo que podría sin duda sorprender al considerar la dimensión ultraderechista del pensamiento de Semenyaka. Pero, en su particular aproximación al caso británico, por ejemplo, la ideóloga ucraniana afirma que es un personaje como Tommy Robinson a quien acusa de tener “vínculos de larga duración con el Kremlin” y, a diferencia igualmente de unos conservadores que se muestran mucho más “condicionales”, son los partidos británicos de izquierda los que “apoyan a Ucrania de forma constante”. No apoyar a Ucrania es toda la evidencia que Semenyaka necesita para colocar a Tommy Robinson, cuya trayectoria se ha centrado en fomentar el odio a la inmigración, especialmente la musulmana, y que actualmente dedica su actividad online a hacer propaganda de los Emiratos Árabes Unidos, principal enemigo regional de Irán, firme aliado de Rusia.

Al pensar en la política a desarrollar con el mundo conservador europeo, la posición de Semenyaka es que Ucrania “debe tener, ante todo, una estrategia” acorde a su interés nacional que, de forma llamativa, implica en la actualidad que “no nos debemos vincular con ningún bando político en particular, pero también debemos responder con sensibilidad a ciertas tendencias geopolíticas y ahora intentar influir en este ámbito [conservador]”. Dicho de otra manera: el apoyo dominante, prácticamente exclusivo, de los partidos europeos de izquierda al militarismo del Estado de Ucrania aconseja adoptar una posición no militante o de bloque, casi neutral, ante las diferentes opciones políticas; pero las elites políticas ucranianas deben adaptarse a las tendencias geopolíticas que sostienen el giro conservador en Europa e influir de forma creciente en los partidos populistas de derecha presentes en el tablero político europeo.

Al concretar los potenciales rasgos de esa estrategia, Semenyaka señala que “a nivel de Europa Occidental, ciertamente podemos trabajar con representantes proucranianos” de los partidos populistas conservadores. En el caso francés, menciona que, “en la Alianza Nacional de Francia, después de que Bardella asumiera el liderazgo, los sentimientos proucranianos se han intensificado. Él apoya a Ucrania, …: «Necesitamos ayudar», dice, solo que no apoya el envío de tropas francesas a Ucrania ni el suministro de armas de largo alcance”. Semenyaka menciona que, en mayo, Roslav Lebedynsky, historiador francés de origen ucraniano, fue invitado a Estrasburgo para un evento sobre la historia y la identidad ucranianas. Bardella estuvo presente, al igual que el diputado proucraniano Pierre Romain Thionet, “quien nos apoya”. Semenyaka menciona además que hay diputados regionales de la Agrupación Nacional de Bardella que ayudan a los voluntarios franceses que envían suministros a los grupos pro-Biletsky en el frente.

De manera similar, “en Alemania hay un diputado proucraniano que constantemente habla a favor de Ucrania en el Bundestag, Rüdiger Lucassen; Rainer Kraft, el joven representante de AfD; Tim Schramm; luchó por Ucrania y el ala prorrusa quiso expulsarlo del partido, pero no lo hizo”. Semenyaka también comenta que Jan Nolte, vicepresidente del comité de defensa de la AfD, también hizo una declaración en la que afirmó que se debería apoyar a Ucrania, apoyando garantías más explícitas a su favor (aunque manteniendo la defensa de un estatus neutral para Alemania).

En el marco del sur de Europa, en referencia al caso portugués y al español, Semenyaka señala igualmente: “Chega allí, Portugal apoya a Ucrania, Vox está, está el separatismo catalán, se pueden jugar ciertos paralelismos con Donbass”.

Semenyaka concluye su reflexión señalando que “esto es lo que nuestro cuerpo diplomático debería seguir haciendo, y los ucranianos de la diáspora no deberían limitarse a llevar banderas ucranianas en camisas bordadas”.

El objetivo de esta actuación sería, en el contexto de la estrategia ucraniana, presionar a lo que define como el “lobby ruso”. “No se equivoquen, si no saben qué hacer, busquen a algunos diputados prorrusos, hijas de embajadores rusos que intentan de alguna manera acabar con algunas comunidades allí, etc. Y serán mucho más útiles que unas pocas manifestaciones, porque eso es lo que les da miedo. La mayoría de estas personas también reciben un sueldo allí. No se trata exactamente del FSB ruso. Son personas que también tienen ciertos intereses en los países occidentales. Y bien podrían pisarles los talones”.

Esa presión debe dirigirse igualmente a los miembros de los movimientos populistas de derecha no del todo afines. Aunque Semenyaka señala “que los agentes prorrusos ya no operan” en esos partidos, “no debemos olvidarlos”. En este marco de los partidos, su mirada se dirige a políticos populistas considerados prorrusos como Markus Frohnmaier, en la AfD, o a políticos que pudieran seguir la estela de Nathan Gill, un miembro de UKIP y posteriormente Reform que recibió, en contacto con sectores ucranianos considerados prorrusos, financiación mientras lanzaba declaraciones de apoyo en Europa a las posiciones de Viktor Medvedchuk en Ucrania.

En la dimensión estatal, la línea política consistiría en presionar a la coalición prorrusa -cualquier representante, partido o movimiento es automáticamente calificado de prorruso si no se manifiesta como proucraniano- de la región. “Ahí están Viktor Orbán y Robert Fico”, afirmaba antes de que el primer ministro húngaro perdiera las elecciones. “Ahora también existen riesgos con Andrej Babis de la República Checa. En Rumania ya sabíamos que había tendencias similares. Gheorghe Simion, y su predecesor Calin Georgescu, eran generalmente prorrusos allí, pero ahora ganó Nicușor Dan. Y Maia Sandu incluso plantea la cuestión de la reunificación con Rumania. Es decir, al borde de conflictos militares globales”.

En esa estrategia de presión sociopolítica, Semenyaka dice contar con importantes aliados y menciona que su propósito, en este sentido, “encaja perfectamente con el reciente discurso de Karl von Habsburg, nieto del último emperador de Austria-Hungría, presidente honorario de la Unión Paneuropea fundada por los austríacos. Su líder, Rainhard Kloucek, también participa activamente en Ucrania”. Curiosamente, Semenyaka mira en busca de soluciones al mismo lugar al que los neoliberales originales, como Friedrich von Hayek, miraban con nostalgia, el Imperio Austrohúngaro.

El discurso paneuropeo que caracteriza a los líderes conservadores centroeuropeos que asumen la visión de Otto de Habsburgo del “Buen Imperio europeo” enlaza en gran medida, de hecho, con la visión política (ahora más ajustada hacia la moderación liberal europea) de la ultraderecha ucraniana. La base de la conexión es la defensa de los valores conservadores naturales que podrían caracterizar a una Unión Europea conformada como estructura supranacional conservadora que, al mismo tiempo, fuera capaz de distanciarse de las fuerzas nacionalistas más marcadas o disgregadoras (chovinistas habría sostenido Semenyaka en otros periodos de su trayectoria política) y que también existen en Ucrania.

Intermarium y otras alianzas de utilidad para el proyecto ucraniano

En su proyecto político para Ucrania y Europa basado en los valores de la revolución conservadora, Semenyaka ve algunos límites, incluso al pensar en el apoyo de los grupos paneuropeos conectados con la visión de los Habsburgo. Así, en referencia a la Europa neoconservadora a reconstruir, afirma: “Por un lado, esta postura me resulta cercana, ideal; por otro, no hay nadie en quien apoyarse”.

La solución es la consolidación de un núcleo político-militar fortificado en torno a los estados del este de Europa: “Por eso, si me preguntan cómo actuaría, intentaría, por supuesto, en primer lugar, formar este bloque de defensa en el marco de una integración euroatlántica más amplia, con nuestros vecinos”, principalmente Polonia y los estados bálticos. Un bloque que ampliaría, eso sí, a algunos países de vanguardia en el apoyo a Ucrania, como Noruega o Suecia, o a iniciativas conexas como el espacio de cooperación que reúne, en el marco de la Iniciativa de los Tres Mares, a doce países ubicados entre el Báltico, el Adriático y el mar Negro, con perspectivas abiertas a la colaboración con países fronterizos, entre ellos Ucrania.

El aspecto esencial es profundizar en las “tendencias hacia la reunificación, principalmente en el marco del Intermarium, porque de alguna manera tenemos que permanecer unidos”. El avance hacia la victoria política del proyecto de la ultraderecha ucraniana, tanto en Ucrania como en Europa, pasa así por el reforzamiento del bloque que se configura en torno a los estados que la rodean, dentro del esquema defendido en el proyecto Intermarium.

Otro factor que explica la relevancia de Intermarium para Semenyaka es la creciente constatación de que la aplicación del artículo 5 de la OTAN en Europa no sería automático, incluso en circunstancias objetivamente críticas. Se trata de algo “obvio para todos en esta región”. De ahí que la cuestión “de una mayor integración regional en el marco de una cooperación euroatlántica más amplia” sea objeto de debate directo en los eventos, en particular en el Foro de Seguridad de la OTAN en Vilna. Para Semenyaka, “junto con la OTAN, debemos plantear la cuestión de una cooperación más frecuente” que, de facto, “ya se viene dando desde hace tiempo, no solo en lo que respecta a la asistencia a Ucrania, sino también a los ejercicios conjuntos y al intercambio de inteligencia. Por supuesto, no solo nos visitan voluntarios que apoyan el frente, sino también personas que intentan aprender de nuestra experiencia, en particular en la guerra con drones”. Según Semenyaka, es preciso “intensificar la construcción de una alianza de defensa más reducida en el marco de la integración euroatlántica y, necesariamente, plantear la cuestión de la oposición solidaria a los políticos prorrusos, no solo en los países bálticos, sino sobre todo en Europa Occidental. Debemos presionarlos, y también a Estados Unidos”. El hecho de que Semenyaka mencione la necesidad de luchar contra políticos prorrusos en los países bálticos es buen indicador de cuál es la definición de ese concepto y el nivel de caza de brujas contra cualquier tipo de enemigo.

Según Semenyaka, para empezar, es preciso reforzar la defensa de los estados bálticos y “colocar defensas antitanque en la frontera con Rusia, que más bien parecen adornos para jardines”. “Es necesario construir fosos antitanque y una línea de defensa más sólida allí a largo plazo”, sostiene para defender la misma idea que plantea Zelensky de la frontera exterior de la civilización contra la barbarie.

Las formas del combate contra Rusia y sus aliados

A lo largo de la entrevista, tanto Hanna Hopko como Semenyaka desarrollan ampliamente su intención de presionar y reprimir a los sectores prorrusos en Europa. Pero no se trata solo de eso, sino también de cerrar alternativas y de situar a ciertos movimientos políticos y hasta ciudadanos al margen de la sociedad política. En un momento de la entrevista, en particular, Hopko se pregunta por qué Occidente no se protege con instrumentos legales, tal y como hicieron en su momento Rumania y Moldavia -con una clara manipulación política de las elecciones para garantizar que la población votara bien-, “que comprendieron que podían perder el control de su propio Estado”. A esa pregunta, Semenyaka afirma que “solo puede responderse diciendo que no existe voluntad política, ya que todo, todas las herramientas, están disponibles”. Pero no se ha conformado ninguna por “una cuestión de índole más humanitaria y filosófica, pero sin duda puede influirse en ella”.

La ex representante del Corpus Nacional asigna de nuevo a Intermarium o a alianzas similares el papel de “actuar de forma proactiva” en la vigilancia de los grupos de presión prorrusos de élite para “oponernos activamente a ellos”. En una línea que sostiene desde hace tiempo, propone que los países de Intermarium lancen contra Rusia y sus apoyos “su propio tribunal sobre el racismo, el racismo condicional, como sucesor del mal impune del bolchevismo”. Por supuesto, el objetivo de este tribunal sería situar fuera de la sociedad política a todas las personas consideradas, directa o indirectamente, vinculadas a los movimientos a condenar desde la ultraderecha ucraniana. Azov ya actuó en esa dirección en Ucrania durante años, acosando a periodistas, atacando medios de comunicación, con sus acciones militares contra la población de la RPD y la RPL y la amenaza a sectores no nacionalistas en los lugares que controlaba como, por ejemplo, Mariupol. Algo que, además, pretende ir mucho más allá del propio espacio territorial ruso o ucraniano.

Resulta llamativo que Semenyaka sitúe en China algunas de las principales tendencias autoritarias contemporáneas, por ejemplo, al hablar de la dictadura digital. Así, sostiene que en este momento “ya se está gestando una especie de dictadura digital, es decir, el uso de las últimas tecnologías audiovisuales para reforzar el control sobre la opinión pública, que ha alcanzado proporciones sin precedentes y cuyo principal exponente en muchos sentidos es China”. Claro que, a continuación, en contradicción con su crítica al autoritarismo chino, pero en coherencia con su propia forma autoritaria de pensar, Semenyaka aclare que: “bueno, también debemos plantearnos, por supuesto, la cuestión del control de nuestros propios medios de comunicación. En el mundo actual, toda influencia política comienza con la influencia mediática” como paso para consolidar las plataformas y las agencias de información del Intermarium, “como la que antes tenía Russia Today, Sputnik y otras nuevas como TASS”. “A menudo es bastante estúpido, pero no obstante es efectivo. Las granjas de bots, todas estas acciones, interfieren en las elecciones. Bien, ¿por qué no hacemos lo mismo con nuestras capacidades combinadas, comenzando con el Intermarium, como modelo en miniatura?”.

En su defensa de la iniciativa política para avanzar en esa dirección de control, Semenyaka señala que “la falta de esta voluntad política debe ser problematizada directamente. No debemos intentar ofender a nuestros socios … Necesitamos llegar a la raíz del problema. Y este discurso debe ser recogido no solo por las verdaderas élites conservadoras de Europa, sino también por intelectuales y figuras públicas”. Semenyaka, incluso en su versión de activista proeuropea en fase de adaptación al mundo liberal europeo, no puede dejar de volver a las raíces elitistas de las vanguardias conservadoras del continente (que, en tantos momentos de la historia, se han confundido muy fácilmente con el fascismo).

Reportes del frente archivados.

Registro

mayo 2026
L M X J V S D
 123
45678910
11121314151617
18192021222324
25262728293031
Follow SLAVYANGRAD.es on WordPress.com

Ingresa tu correo electrónico para seguir este Blog y recibir notificaciones de nuevas noticias.

Únete a otros 2.256 suscriptores

Estadísticas del Blog

  • 2.547.810 hits