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Impunidad para matar

Artículo Original: Andrey Manchuk

Un tribunal de Mariupol ha condenado a un soldado del regimiento Azov que, en plena calle en el centro de la ciudad, apuñaló a un residente local con el que había mantenido una discusión por motivos políticos. Según el azovets, fue la víctima la que provocó su propio asesinato. La víctima supuestamente insultó al soldado, por lo que, allí mismo, el soldado le cortó el cuello con un cuchillo. Las autoridades judiciales han creído incondicionalmente esta versión.

Desde el principio del proceso contra el soldado de Azov, los cargos han sido irremediablemente reducidos: este brutal crimen fue calificado como homicidio producido por abuso de los límites legítimos de la defensa propia, lo que acarreaba una pena de no más de dos años de prisión. Sin embargo, el veredicto del tribunal fue aún más indulgente y dictó que en los próximos dos años el soldado no podrá ser promocionado de rango y el Estado embargará el 20% de sus ingresos.

El acusado, puesto en libertad inmediatamente, básicamente quedó sin castigo. Pero eso no significa que haya supuesto una sorpresa para los residentes de Mariupol: incluso durante el juicio, blogueros locales comentaban ya que los tribunales locales con seguridad se resistirían a condenar a un soldado de Azov. Al fin y al cabo, este batallón, ahora regimiento, ha mantenido durante años el control de esta ciudad costera y en este tiempo no ha dudado en intimidar a los miembros de los tribunales locales. Por ejemplo, cuando los nazis atacaron con lanzagranadas el piso de un comunista local en 2015, el caso fue cerrado sin siquiera intentar encontrar a los culpables. Naspravdi publicó entonces una investigación detallada sobre “el crimen organizado bajo la cortina de Azov”, que afirmaba que los miembros del regimiento estaban implicados en numerosos crímenes nunca denunciados ante la policía, incluyendo asesinatos sin castigar de residentes de Mariupol.

Sin embargo, una parte considerable del público ucraniano entendió esta sentencia como un alarmante precedente que, una vez más, demuestra que los miembros de las formaciones militares de extrema derecha y antiguos participantes en “ATO” pueden cometer con impunidad crímenes contra la población civil. Las autoridades siempre se ponen de su parte, acusando a las propias víctimas de todo tipo de cosas, desde no tratar con suficiente piedad a los veteranos hasta acusaciones de separatismo.

Los soldados ucranianos y los nacionalistas se han convertido en una casta con derecho a infringir la ley y la vida de un ciudadano ordinario es mucho menos valiosa que la vida y la libertad de un patriota profesional. De hecho, Ucrania ha creado una nueva clase privilegiada y los tribunales del país comienzan, gradualmente, a vivir según las normas de la era feudal, que permitía oficialmente pagar para librarse de una pena por asesinar a un plebeyo.

“A todos les ha sorprendido la multa como pena por el asesinato de un residente de Mariupol. Pero el estatuto de Lituania de 1588 explícitamente afirma que un noble solo se enfrenta a una pena de multa por matar a un plebeyo. Ese noble podía limpiar su nombre con su testimonio y dos testigos. Así que la actual fascinación con el pasado directamente lleva a una sociedad de castas en la que los crímenes de la nobleza quedan sin castigo”, escribió el bloguero de Odessa [y líder anarquista] Vyacheslav Azarov.

“Por un leve ataque a un miembro de “ATO” te pueden caer siete años, pero el mismo miembro de “ATO”, por asesinato, puede recibir una pena de libertad condicional o una multa administrativa. Todo salido de la “Russkaya Pravda” de Yaroslav [el código legal de la Rus de Kiev de principios del siglo XI-Ed], donde por el asesinato de un artesano había que pagar doce grivnas y por la muerte de un esclavo, cinco”, señaló el bloguero Vitaly Svobodin.

En este sentido, muchos comentaristas recordaron inmediatamente un reciente incidente en Kiev, donde un antiguo miembro de la “operación antiterrorista”, Victor Balabush, bajo los efectos de las drogas, mató con un cuchillo a Ruslan Yurchenko, chef de un conocido restaurante de Odessa, que no le dejó pasar en la cola del autobús. Pese a que el soldado en la reserva era evidentemente culpable, el nacionalismo comenzó inmediatamente a culpar del incidente a la víctima, a quien no dejaron de insultar hasta el final.

“El chico está acostumbrado a defenderse por sí mismo. Así que se defendió. Apuñaló al gordo abusador bastardo y lo hizo bien”, escribió en su blog el oficial de la Guardia Nacional Dmitry Babkin. Y el jefe del grupo de apoyo psicológico del Ejercito Ucraniano, Oleh Gruntkovsky, oficialmente anunció que el fallecido chef había provocado su asesinato.

“En cuanto se supo que el hombre que había asesinado a otra persona en un autobús era un soldado de la operación antiterrorista, todo el concepto varió y comenzó a hablarse de que la víctima era un supuesto separ que agredió directamente al soldado. Pero el soldado era un hombre muy delgado y no podía defenderse. Un soldado de “ATO” (que no estaba herido ni discapacitado), ¿no podía defenderse? Y no encontró nada mejor que apuñalar al pasajero. ¿Y después el mensaje es: una familia ha perdido a quien ganaba el sustento, así que no vamos a meter a otro padre en la cárcel? ¿La gente ha perdido la cabeza? ¿Qué diferencia hay entre un soldado de la operación antiterrorista y otros ciudadanos? ¿Yo puedo apuñalar a cualquiera que no me ceda el asiento en el autobús?”, escribió la periodista Irina Tiran.

Todo vale para que el soldado, culpable del asesinato de un civil, se quede también sin la pena de libertad condicional. Al fin y al cabo, un gran grupo en forma de militantes de extrema derecha y diputados nacionalistas se presentarán ante la corte, como ya hicieran en noviembre ante el Tribunal Supremo, que declaró inocente al nacionalista Sergey Kormogorov, que había asesinado de un disparo a una mujer en un puesto de control cerca de Mariupol. La decisión sorprendió al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, pero a su defensa se lanzó el propio Fiscal General de Ucrania, Yuriy Lutsenko, que no perdió la ocasión de hacer un guiño a los “veteranos”. Los jueces de Mariupol, que inicialmente habían condenado a Komogorov a una pena de trece años de cárcel, evidentemente sacaron de esta historia una simple conclusión: meter en la cárcel a los culpables de los asesinatos de residentes locales claramente no mer­ece la pena.

Se trata de una tendencia evidente desde hace mucho tiempo: prácticamente cada miembro de “ATO” que ha sido acusado de cometer graves crímenes, ha sido exculpado o ha recibido penas de libertad condicional. Hay docenas, si no centenares, de ejemplos. Por ejemplo, tres soldados del batallón Dnepr-1 que secuestraron y asesinaron al teniente de alcalde de Slavyansk, Vladimir Kulmatitsky, y a su chófer, recibieron penas de libertad condicional. El juicio de los asesinos del periodista Oles Buzina sigue frenado. Los participantes en los escandalosos enfrentamientos de Mukachevo, donde soldados del Praviy Sektor atacaron a la policía de esta localidad de Transcarpatia con ametralladoras y lanzagranadas, ya están en libertad pese a que dispararon contra un civil. O el caso de un soldado en la reserva acusado de violación, que abusó de una joven residente de la región de Kiev, tampoco acabó en prisión a pesar de que el caso hizo mucho ruido y fue denunciado por todas las organizaciones y grupos defensores de los derechos humanos. Es evidente que la situación no puede más que empeorar mientras los grupos nacionalistas pro-Maidan continúen con su política de permitir los asesinatos cometidos por la “ideología correcta”, algo que, en realidad, fomenta la impunidad de nuevos crímenes.

“Ni siquiera han pasado cinco años desde Vradyevka, las protestas masivas contra la arbitrariedad de los cuerpos de seguridad y la campaña de exigir a Kiev la dimisión del ministerio del Interior y un azovets recibe una multa por asesinar a un viandante en Mariupol. Y hay un silencio sepulcral de la revolución de la dignidad. No va a apelar a la conciencia y a la razón, sino que es un mensaje para el futuro: cortar el cuello a alguien y pagar una multa”, escribió la bloguera Marina Markova.

Pero no todos sobrevivirán en este caos legalizado. Y quienes ahora trabajan para que la nueva casta de personas vestidas de camuflaje esté por encima de la ley, mañana pueden convertirse en sus nuevas víctimas.

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Comentarios

Un comentario en “Impunidad para matar

  1. No hay más solución que la revolución…

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    Publicado por Anton | 03/03/2018, 08:23

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