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Extrema Derecha, Fascismo, Historia, Ucrania, Viatrovych

Un mito fácil de desmontar

Artículo Original: Andrey Manchuk

Hace 75 años, el 13 de julio de 1944, cerca de la ciudad de Brody, comenzó la batalla entre el 13º cuerpo del 4º ejército Panzer de la Wehrmacht y las tropas del Primer Frente Ucraniano. Esta batalla, considerada un punto clave en la operación Lvov-Sandomierz, fue decisiva para la liberación de Ucrania occidental. Y lo que es más importante, supuso la derrota del grueso de la División Galizien de las SS, la principal formación colaboracionista de los nacionalistas ucranianos, que luchó activamente del lado de la Alemania Nazi que iba a perder la guerra.

El comando militar soviético, liderado por el mariscal Ivan Konev, pretendía dar un doble golpe al grupo del “Norte de Ucrania” del ejército alemán, comandado por el mariscal de campo Walter Model, posiblemente uno de los más crueles y obstinados comandantes del Tercer Reich. La Tercera Guardia y el Decimotercer Ejército se preparaban para atacar las posiciones alemanas desde Volinia en dirección a Rava-Russkaya. Y el 60º y 38º ejércitos avanzaban hacia ellos desde el recientemente capturado distrito de Ternopil, avanzando sobre la ciudad de Lviv. El avance estaba pensado para rodear y destruir a las tropas alemanas en la ciudad de Brody.

El comando alemán comprendió que se avecinaba una gran ofensiva del Ejército Rojo y había preparado tres líneas de defensa al este de la ciudad. La segunda de ellas, una línea secundaria en la zona fortificada, estaba encabezada por la 14ª División de Granaderos de la Waffen SS Galizien, que el 28 de junio de 1944 había pasado a formar parte del Decimotercer cuerpo del Cuarto Ejército Panzer. Esta unidad colaboracionista establecida en 1943 principalmente sobre la base de la población grecocatólica de Galicia contaba entonces con alrededor de 15.000 miembros. La división acababa de llegar al frente desde Neuhammer, donde parte de la formación había recibido instrucción militar intensiva. Los generales de la Wehrmacht creían que contar con nativos como los ucranianos nacionalistas les ayudaría a contener al Ejército Rojo, ya que los propagandistas se habían encargado de pintar a los soldados los horrores del terror bolchevique en las tierras liberadas de Ucrania occidental para conseguir así que repelieran el avance de las hordas bolcheviques.

Sin embargo, esa efectiva defensa no funcionó. La batalla de Brody acabó con una rápida y devastadora derrota de los ejércitos alemanes, incluida la división ucraniana de las SS. Tres días después del inicio de la batalla, los soldados del 60º Ejército rompieron el frente por una estrecha franja de entre cuatro y 18 kilómetros, por la que rápidamente avanzó el ejército de tanques de Pavel Ribalko y Dmitry Lelyushenko.

El uso de grandes formaciones de tanques en una franja tan estrecha para el avance y en condiciones de desesperado contraataque del enemigo es considerado un hecho único en la historia de las operaciones militares soviéticas en la guerra. Las unidades blindadas superaron las posiciones alemanas, separándolas a una distancia de 50-80 kilómetros y rodearon en Brody a toda la agrupación alemana formada por ocho divisiones, entre ellas la 14ª División de Granaderos SS Galizien. Su derrota se consumó el 22 de julio y en ella la Wehrmacht perdió a 30.000 soldados muertos, incluido el general Arthur Hauffe, y a más de 17.000 que fueron capturados por las tropas soviéticas.

La División Galizien de las SS quedó prácticamente destruida por las tropas del Primer Frente Ucraniano: perdió entre muertos y desaparecidos a 9.600 soldados. Según su jefe del estado mayor, el mayor Wolf-Dietrich Gaike (todas las posiciones de comando en la unidad colaboracionista estaban compuestas por soldados alemanes), no sobrevivieron al cerco más de 500 soldados, que posteriormente se unieron a otras unidades que no habían participado en la batalla. Los generales alemanas Wolfgang Lange y Friedrich Wilhelm von Mellenthin valoraron muy negativamente la capacidad de lucha de los colaboracionistas ucranianos y concretamente destacaron su miedo al uso del sistema de artillería soviético Katyusha.

El final de la batalla de Brody creó las condiciones para la posterior liberación de Galich, Stanislav y Lviv. Al mismo tiempo, esta operación también salvó a la principal ciudad de Ucrania occidental de la destrucción que la amenazaba. Las principales fuerzas alemanas fueron destruidas en las afueras de la ciudad y fueron incapaces de crear las condiciones que hubieran obligado al Ejército Rojo a luchar calle a calle en las zonas urbanas tal y como había planteado inicialmente Model. Es más, en los territorios liberados no existía el terror anti ucraniano con el que intentaron atemorizar a la población los oficiales de la Organización de Ucranianos Nacionalistas (OUN). Al contrario, en la retaguardia, las unidades del Ejército Rojo ayudaron a reparar rápidamente las infraestructuras y reconstruir la actividad económica de Galicia para evitar la devastación, el hombre y las epidemias que habitualmente son consustanciales a la guerra.

Pero en la batalla de Brody hay también otro episodio importante, aunque menos conocido, para la memoria histórica que evidencia la cooperación entre la Wehrmacht y los miembros del Ejército Insurgente Ucraniano (UPA), que ahora tratan de presentarse como luchadores contra el nazismo.

“El comando alemán fue informado de la presencia de unidades de UPA en la zona de Brody. El 15 de julio, cuando la agrupación alemana se encontraba al borde de la destrucción, se produjo un intento de contactar a los rebeldes para una acción militar conjunta contra el Ejército Rojo”, afirma, con sinceridad, la Wikipedia ucraniana. De hecho, el teniente-coronel de las SS Roman Dolinsky escribió en sus memorias sobe al cooperación entre Galizien y UPA, insistiendo en que el origen de esos contactos había sido el general alemán Fritz Freitag [Freitag se quitó la vida para evitar caer prisionero de las fuerzas soviéticas en los últimos días de la guerra en el frente austriaco, donde la División Galizien de las SS luchó hasta la derrota final-Ed]. En sus memorias, Dolinsky habla abiertamente de que los restos de la unidad de las SS se unieron tras la batalla a las unidades armadas del Ejército Insurgente Ucraniano (UPA). Con eso es suficiente para refutar definitivamente el mito propagandístico de la naturaleza “antifascista” del movimiento nacionalista ucraniano.

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