Entrada actual
Donbass, DPR, Ejército Ucraniano, Euromaidan, Europa, Historia, LPR, Maidan, MH17, Política, Putin, Rusia, Slavyansk, Ucrania, UE, Yatseniuk, Yushchenko

El retorno de Yushchenko

putin yush slg

“Podemos estar en desacuerdo en ciertos temas pero nunca levantaremos un arma para apuntarnos los unos a los otros, especialmente en un conflicto militar”

Retirado de la política debido a su enfermedad, un envenenamiento del que siempre ha acusado directa o indirectamente al Kremlin, y al fracaso de su Gobierno tras una lucha interna que dio lugar a la victoria electoral de Yanukovich, Viktor Yushchenko no ha ocultado su apoyo al Gobierno ucraniano que derrocara a su antiguo rival. El expresidente de Ucrania ha realizado en las últimas semanas una serie de apariciones ante los medios de comunicación, en parte para exigir el apoyo a la nueva Ucrania nacida del Maidan pero también para reivindicar su figura y  su legado como parte fundamental del camino europeo del país.

La victoria de Maidan, que ha recuperado muchas de las ideas puestas en marcha por el Gobierno de Yushchenko, ha supuesto para el expresidente una oportunidad para reivindicar los éxitos de la Revolución Naranja. Ese proceso político fue el primer paso en lo que llama el camino a Europa, “de vuelta a casa”. En su concepción de la historia, es el camino a la independencia iniciado en 2004 y que culmina con la llamada “Revolución de la Dignidad” que derroca a Yanukovich en febrero de 2014.

En las dos entrevistas concedidas estas semanas a los medios españoles Público y El Mundo, Yuschenko afirma no tener intención de regresar a la primera línea política, “hay cosas más importantes ahora mismo”, y desarrolla su discurso en una línea cercana a la del actual Gobierno ucraniano. “El 80 por ciento de los políticos actuales de Ucrania vienen de mi partido y formaron parte de mi administración”, declaró para afirmar que no hay grandes diferencias entre su visión del futuro del país y el de las actuales autoridades. “Hubo un tiempo en que todos compartían la misma ideología, y creo que aún comparten las ideas fundamentales, y desarrollan el camino político que yo ofrecí hace diez años. No podría ser de otra manera, es el camino a Europa.”

“Lo que me gustaría ver antes de morir es que llega un día en el que 46 millones de ucranianos abren los ojos y ven que son miembros de la Unión Europea”, afirmó Yushchenko en su discurso en el Oslo Freedom Forum celebrado el pasado mes de mayo. En él apelaba a un pasado europeo que, en realidad, nunca existió. Pero en un foro que, en lo que se refiere a Rusia, ha acogido en ediciones anteriores a personalidades como Jodorkovsky, Kasparov o a las integrantes del grupo Pussy Riot, el discurso del expresidente ucraniano solo podía estar marcado por la presentación de la lucha de Ucrania como una lucha de liberación nacional de un pueblo constantemente agredido por su vecino del este.

“Tenemos un problema con el régimen de Putin, y con él personalmente” afirma Yuschenko en declaraciones a Público. “Pero desafortunadamente también con parte de la sociedad rusa, que también son responsables de alguna manera de lo que sucede en Rusia y en Ucrania. Lamentablemente en Rusia no hay suficientes líderes opositores que puedan hablar contra el régimen. Putin actúa en nombre de la nación, la responsabilidad no es sólo suya. Al igual que el pueblo alemán fue responsable en cierta medida de lo que hizo Hitler”.

“Durante un siglo Ucrania no tuvo su propio Estado”, decía Yushchenko en su discurso de Oslo. En él sostenía que, mientras que gran parte del territorio ucraniano era una “colonia” de Moscú, la parte occidental era “parte” de otros países. Es esa visión distorsionada de la historia que desde la presidencia quiso fomentar al crear el ‘Instituto Ucraniano de Memoria Nacional’, con Volodymyr Viatrovych a la cabeza. Yuschenko prefiere olvidar que fueron los actos de Moscú los que hicieron posible la existencia del Estado ucraniano en su forma actual: Lenin le concedió el territorio en el este (parte de Rusia hasta la época soviética), Stalin en el oeste, y en 1991 la independencia fue consecuencia de un proceso de disolución de la Unión Soviética que siguió adelante pese a la opinión de la población, favorable a mantener la Unión.

Tras la caída de Yanukovich, la misión de Viatrovych y del Instituto de Memoria Nacional vuelve a ser la de promocionar el sentimiento nacionalista ucraniano. Pero también la de rehabilitar a las figuras nacionalistas que, además de colaborar con Hitler en la Segunda Guerra Mundial, cometieron atrocidades contra la población polaca, judía, gitana o rusa. Fue el presidente Yushchenko el que otorgó el estatus de Héroe de Ucrania a Yuri Shukhevych o a Stepan Bandera, algo entonces condenado por la Unión Europea y por las organizaciones que luchan por preservar la memoria de las víctimas del Holocausto. En sus declaraciones a El Mundo, Yuschenko resume la guerra recordando que Ucrania perdió a 10 millones de personas “luchando contra ambos regímenes autoritarios de Hitler y Stalin”. El expresidente olvida que fue el Ejército Rojo el que luchó contra Hitler y que los batallones nacionalistas a los que, desde la época de su presidencia se ha convertido en héroes nacionales, colaboraron con el Tercer Reich, además de luchar sin éxito alguno contra Stalin.

En la visión de la historia que defiende Yuschenko, y que tan extendida está ahora mismo, la Ucrania ocupada, primero por la Alemania Nazi y luego por la Unión Soviética, luchaba ya por su futuro europeo en los años 40. En su visión no hay lugar para la resistencia a esa visión de los hechos por una parte de la población, esa misma que hoy se resiste a romper lazos con Rusia. Aunque Yushchenko admite que existen diferencias entre la población del país, a diferencia de Poroshenko, coincide con el actual presidente, o con el primer ministro Yatseniuk, en culpar únicamente a Vladimir Putin de la guerra que se libra ahora mismo en el país.

En su respuesta a la pregunta de El Mundo de si la población ucraniana sigue dividida entre Europa y Rusia, Yushchenko es muy claro: “Tenemos diferencias pero ninguna que nos lleve a un conflicto entre nosotros”, opina. Pese a un año de guerra, de sufrimiento de la población y de muestras evidentes de que la población de Donbass culpa al ejército ucraniano de los bombardeos de sus ciudades, el expresidente, como el presidente actual, ve una realidad completamente diferente.

“Podemos estar en desacuerdo en ciertos temas pero nunca levantaremos un arma para apuntarnos los unos a los otros, especialmente en un conflicto militar. Lo que pasa en Ucrania ahora es una operación de los servicios secretos rusos. Discrepo cuando dicen que en Ucrania hay una guerra civil. El conflicto militar que hay en Ucrania es entre los invasores rusos, el ejército de ocupación ruso, y los soldados y los civiles ucranianos que luchan contra la agresión”.

El expresidente también tiene claras las causas de la división política entre partidarios de Europa y de Rusia. A la idea de que Ucrania ha sido en el pasado una colonia de Rusia se une la estrategia imperialista de la que se acusa a Vladimir Putin, combinación con la que explica el conflicto actual.

“Si hay ucranianos que apoyen las ambiciones imperiales de Putin en Ucrania, sí, por supuesto que hay gente que apoya a Putin, porque durante 350 años hemos sido una colonia de Rusia. Desafortunadamente tenemos gente así en Ucrania por el legado soviético, lo cual puede ser un problema, que puede resolverse. Sólo se necesita tiempo y paciencia”.

Sus actos como presidente, entre ellos la creación de instituciones con el único objetivo de reescribir la historia, hacen pensar que Yushchenko comprende que es necesario más que paciencia para acabar con la herencia soviética, de la que forman parte los lazos culturales de la población ucraniana y la población rusa. Pero tiene un referente para sustituirlos en la nueva Ucrania, lo que llama los “valores europeos”.  A pesar de haber perdido una zona del país, con una Crimea que nunca perdió la esperanza de regresar a Rusia, y haber viso una rebelión pro-rusa en Donbass, el expresidente parece ver los primeros resultados de estas políticas:

“La gente tiene derecho a tener distintos puntos de vista, así es como se ejercita la tolerancia política, pero yo pido tiempo, una generación más, a través del diálogo nacional de una vez por todas, estratégicamente, decidiremos que el futuro de Ucrania está en Europa. Hoy más del 77% de la población está a favor de la integración en Europa y más de un 47% quiere formar parte de la OTAN”.

Para Yuschenko Europa no es solo un sueño, es también el camino. Pero en la lucha de su Ucrania contra los imaginados tanques rusos y contra esa propaganda rusa que le parece evidente, Europa ha defraudado a Ucrania. “Tengo la sensación, profunda, de que nos han traicionado. Personalmente estoy decepcionado”, dice el expresidente, decepcionado ante la falta de una respuesta lo suficientemente contundente por parte de quienes se comprometieron en Budapest a garantizar la integridad territorial de Ucrania a cambio de la renuncia ucraniana a su arsenal nuclear. “Los memoranda y tratados son la Biblia de los políticos. Así que estoy muy decepcionado de que el mundo olvide tan rápido”.

Son estos días en los que se habla cada vez más de los excesos de algunos batallones voluntarios ucranianos, de la ideología fascista y neo-nazi de los que en ellos se integran y de los graves crímenes de los que se les acusa, ya no solo por organizaciones como Amnistía Internacional sino incluso por las autoridades ucranianas. Nada de eso parece importar a un Yushchenko que insiste en la necesidad de centrarse en los puntos que verdaderamente importan:

“Lo que es más importante es que habiendo tropas regulares rusas en Ucrania, la nación ucraniana ha demostrado algo increíble, no visto antes: los primeros que se levantaron en contra de las tropas rusas fueron voluntarios, no el Ejército. Ellos demostraron un valor sin precedentes. Y cuando el país intentaba reaccionar a la agresión, fueron ellos los primeros en luchar voluntariamente; así que como ciudadano ucraniano éste es un tema muy sensible para mí”.

Esa visión idealizada de la guerra sólo puede admitir que esos voluntarios luchan contra el ejército regular ruso. “Cuando Putin metió 600 tanques en Ucrania, unos 1.000 vehículos armados, Ucrania tuvo que pagar un precio muy alto: 10.000 civiles muertos, 50.000 heridos, así como 1,2 millones de desplazados internos, la cifra más alta que conoce Europa desde la II Guerra Mundial”, afirma Yushchenko a El Mundo, dando un número de bajas civiles muy superior a la cifra de alrededor de 7.000 fallecidos (incluyendo civiles y combatientes) dada por Naciones Unidas.

Aunque sorprenda, el entrevistador no pide a Yuschenko la fuente de su información, como tampoco se le exige explicar cómo el Gobierno ucraniano ha podido contabilizar el número de tanques rusos en suelo ucraniano. Porque es la visión de la épica lucha de los voluntarios ucranianos contra la agresión extranjera la que debería ser problemática para cualquier periodista con un mínimo conocimiento de los hechos. En su discurso, Yushchenko olvida que esos voluntarios no tienen escrúpulo alguno en disparar contra los que, hasta ayer, eran sus compatriotas. Al contrario de un ejército regular que no se negó a luchar contra el ejército ruso sino a disparar a la población civil, desarmada, que se colocaba frente a los blindados en Slavyansk hace ya más de un año.

“Hoy, en la frontera oriental la mayoría son voluntarios, y es clave entenderlo para saber cómo resiste Ucrania. Que haya problemas con esta gente, potencialmente, no lo descarto. Incluso crímenes de guerra. Y eso es lo que los organismos internacionales tienen que supervisar y se debe aplicar la ley internacional. Pero insisto: hay que corroborarlo porque cuando alguien dice que las tropas ucranianas cometen crímenes de guerra hay que tener en cuenta que la máquina de propaganda de Putin es muy potente. Es difícil estimar su nivel de impacto y cómo ésta se infiltra en la vida cotidiana, diaria de la gente, durante la guerra”.

Los últimos días han traído noticias como la detención de dos miembros de batallones voluntarios por el asesinato del periodista Oles Buzina o el arresto de siete miembros del batallón Tornado, acusados de robos, violaciones y asesinatos de civiles en la zona ATO. Estas noticias dejan al expresidente sin argumentos pero su respuesta refleja perfectamente la narrativa ucraniana: el conflicto fue causado únicamente por las ambiciones imperiales rusas y la propaganda de ese país se ha infiltrado en todos los aspectos de la vida ucraniana y europea para seguir debilitando a Ucrania. En declaraciones a Público, Yushchenko vuelve a presentar los hechos como un “conflicto entre el imperialismo ruso y sus valores y la Europa democrática con sus valores de libertad”. Y en ese conflicto, Ucrania puede ser solo el principio: “Mi pregunta no es si Putin tiene el valor o quién es el próximo, todos somos parte del mundo. Cualquiera puede ser el próximo. Hay que estar alerta”.

También Yuschenko parece pensar que el proceso de paz de Minsk es la salida más viable al conflicto. Pero como el Gobierno ucraniano, ve necesario introducir nuevas condiciones. “En las negociaciones de Minsk, nadie es considerado agresor, Rusia se llama a sí misma observadora, como si no fueran la fuente del conflicto, como si los líderes títeres de las autodenominadas repúblicas tomaran las decisiones. Es una farsa”, afirma a Público para exigir una misión de paz que controle la frontera y que separe a las partes (frente a lo pactado en Minsk, que únicamente prevé la devolución del control de la frontera a Ucrania una vez cumplidos una serie de requisitos que Ucrania se niega a aceptar). En plena sintonía con las recientes declaraciones del primer ministro Yatseniuk, Yushchenko afirma: “Entendemos que este plan no es sencillo, que requerirá avances paso a paso, que tendrá que tener elementos diplomáticos, militares, humanitarios y financieros”. Yuschenko es consciente de que sólo el control de la frontera permite a la población de Donbass mantenerse libre de la bota de Kiev y de sus batallones punitivos.

Anuncios

Comentarios

7 comentarios en “El retorno de Yushchenko

  1. Ya se sabe que “allí donde está el cadáver, allí se reúnen los buitres” (Mt. 24:28).

    Me gusta

    Publicado por N. Flamel | 20/06/2015, 18:06
  2. Ese Yuscchenko fuma cosas muy fuertes,deberia ir pensando en dejar los tripis o esas yerbas alucinogenas.No solo para dejar de decir locuras,sino para que su salud no empeore mas y tenga que seguir culpando a los rusos de envenenarlo…¡Que no,que no que no es polonio del Kremlin,su enfermedad no es mas que lo normal en un yonqui preso de sus duros vicios!

    Me gusta

    Publicado por juanjo | 20/06/2015, 22:36

Trackbacks/Pingbacks

  1. Pingback: ¿Fue Yanukovich un títere de Moscú? | SLAVYANGRAD.es - 14/10/2015

  2. Pingback: Victimismo ucraniano | SLAVYANGRAD.es - 26/01/2016

  3. Pingback: La manipulación de la memoria colectiva | SLAVYANGRAD.es - 10/02/2016

  4. Pingback: Odessa como modelo | SLAVYANGRAD.es - 29/03/2016

  5. Pingback: Odessa como modelo – Diario Octubre - 29/03/2016

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Reportes del frente archivados.

Registro

Follow SLAVYANGRAD.es on WordPress.com

Ingresa tu correo electrónico para seguir este Blog y recibir notificaciones de nuevas noticias.

Únete a otros 37.946 seguidores

Estadísticas del Blog

  • 1,083,525 hits
A %d blogueros les gusta esto: