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Donbass, Extrema Derecha, Praviy Sector, Sternenko, Ucrania

La emergencia de un héroe ucraniano: el caso Serhiy Sternenko

Introducción

Tras el segundo acuerdo de Minsk, en el periodo de transición marcado por la ilusión de paz previa a la guerra a gran escala, Serhiy Sternenko llega a convertirse en uno de los activistas más conocidos de la Ucrania post-Maidán. Exlíder de la célula de Odessa del grupo ultranacionalista Praviy Sektor entre 2014 y 2017, se consolida a partir de entonces como una de las figuras más mediáticas en la política y en la sociedad civil ucraniana, actuando como bloguero, influencer y recaudador de fondos militares.

Pero Sternenko sigue siendo también ese personaje oscuro a quien es imposible desvincular de su historia próxima al submundo de los negocios sucios y de los grupos mafiosos y violentos. Autor del apuñalamiento mortal a un hombre ya indefenso que, en su agonía, era grabado con la cámara de un portátil por su pareja, Natalia Usatenko, ha sido acusado ante los tribunales de recibir ingresos del narcotráfico (2014), de secuestro, tortura y extorsión de un político local de Odessa (caso Sherbych en 2015), de alteración del orden público en un contexto relacionado con el control de los ingresos del narcotráfico (2017) y del asesinato de un hombre desarmado que además ya había tratado de huir, Ivan Kuznetsov (2018). Y, aunque nunca ha cumplido pena de cárcel, en alguna fase del procedimiento judicial ha sido condenado por alguno de esos cargos.

En la dimensión política, lo más relevante del caso Sternenko es su afirmación como referente esencial de la parte del nacionalismo ucraniano más claramente vinculada a la defensa del proyecto y de los valores liberales de la Unión Europea en Ucrania, todo aquello que implica un compromiso firme con la integración europea y euroatlántica, la democracia -que nunca incluye a la oposición no nacionalista, rápidamente calificada de prorrusa y, por lo tanto, inaceptable-, la liberalización económica y comercial y las reformas políticas y de mercado.

Analizar la figura de Sternenko exige estudiar -en varios capítulos- las distintas dinámicas que han permitido a este personaje dudoso y oscuro, transformarse en los años previos a la guerra a gran escala en un héroe del activismo callejero y mediático, una especie de gran guerrero anticorrupción en el seno del movimiento pro-europeo en Ucrania.

Por un lado, la convergencia de Sternenko con algunas de las fuerzas participantes en la acción activista, en particular el grupo Honor, provoca la ruptura del control de la violencia callejera en Kiev por parte de Azov, situando al exlíder del Praviy Sektor en una posición de liderazgo. Por otro lado, la confrontación creciente de algunos movimientos pro-liberales con la nueva administración Zelensky, inicialmente propensa a favorecer la participación en la vida estatal de personajes relevantes durante el periodo Yanukovich, facilitará su confluencia con la dinámica militante de Honor y Sternenko. Estas dos dinámicas, unidas a la vinculación de Sternenko a alguna de las estructuras profundas del Estado ucraniano, tendrán fuertes implicaciones en la reconfiguración de la ideología nacionalista ucraniana, en especial en la consolidación de una visión liquidacionista de toda presencia de influencia rusa, o prorrusa. En este contexto, el caso Sternenko se convierte en uno de los más significativos en la transformación y radicalización de la sociedad nacionalista en Ucrania, tanto antes como después de la invasión rusa de 2022.

El encumbramiento de Sternenko como figura alternativa de la acción activista en Ucrania es el aspecto principal en la carrera política de este militante que, a mediados de la pasada década, era conocido por sus compañeros de acción violenta en Odessa como Beria. Sin embargo, la historia de su participación en la represión del movimiento opositor Antimaidán en Odessa, con los sucesos del 2 de mayo como referencia más simbólica, también aporta luz sobre los orígenes de la guerra en Ucrania, en especial en su dimensión más propiamente de combate entre fuerzas que se enfrentan en un terreno con grandes componentes de conflicto civil interno. Lo mismo puede decirse del papel que llegará a desempeñar Sternenko en el periodo de la guerra a gran escala en donde, lejos del frente, se convierte en un exitoso recaudador de fondos para dotar de material, en particular de drones, al ejército de Ucrania. Se trata de cuestiones previas y posteriores a su encumbramiento como héroe nacionalista liberal que merecerían sin duda una aproximación específica.

El inicio de la relación Honor-Sternenko

En declaraciones a la BBC, Sternenko señalaba en 2020 no tener ambiciones políticas. No obstante, los procesos judiciales en su contra aumentaron su visibilidad y popularidad y facilitaron su fulgurante acceso a la fama como bloguero y activista. En el periodo previo a la guerra a gran escala esta circunstancia no sólo allanaba el camino para una posible futura carrera política, sino que convertía a Sternenko en referente principal de una fuerza de reacción callejera a favor de las tesis dominantes entre las fuerzas nacionalistas ucranianas.

En Kiev, entre 2019 y 2022 la salida a la palestra de Honor, liderada por Serhiy Filimonov como fuerza desgajada del movimiento Azov, resulta decisiva para consolidar el proceso. En este sentido, Honor se perfila en gran medida a partir de la imputación de Sternenko como grupo de apoyo al activista de Odessa, aunque la convergencia de intereses es anterior, bien visible ya a lo largo de 2019.

La llegada de Sternenko a Kiev

Después de la muerte de Ivan Kuznetsov en la noche del 23 al 24 de mayo de 2018, con su agonía grabada y emitida en directo por Serhiy Sternenko y Natalia Usatenko en lo que Beria ve un acto de legítima defensa y la familia de Kuznetsov un asesinato premeditado (la única arma presente fue la navaja de Sternenko), la posición del antiguo líder del Praviy Sektor en Odessa empieza a complicarse en esa ciudad. A pesar de convertirse en la base para la actuación parapolicial contra la oposición en la zona, apoyado por algunas estructuras del Estado, el grupo de Beria nunca llegó a contar con los suficientes seguidores como para convertirse en fuerzas políticas activistas o políticas con capacidad de control del poder en Odessa. De hecho, la relación entre el Praviy Sektor y Sternenko se complica y abandona el movimiento en 2017 (según Volodymyr Boiko habría sido en realidad expulsado de la organización por intentar obtener, sin participar en la guerra del Donbass, un certificado de participación en la operación ATO). Beria funda justo con posterioridad la ONG Nebayduzhi, recoge Peter Korotaev en su blog Events in Ukraine, en paralelo a la solicitud de incorporación al consejo cívico de la Oficina Nacional Anticorrupción de Ucrania (NABU), una de las instituciones anticorrupción creadas por y para Occidente y que actualmente acechan al entorno de Zelensky.

Entre 2017 y 2018, la fama de Sternenko empieza a crecer fuera de Odessa. Es un momento en el que las acciones judiciales contra él por su participación en acciones violentas o delictivas en esa ciudad progresan, una dinámica de la que el antiguo militante del Praviy Sektor acusa al alcalde de la ciudad, Gennady Trujanov -a quien Zelensky ha retirado este año la nacionalidad y la alcaldía-, y a la policía (más concretamente, al entonces ministro del Interior Arsen Avakov). El hecho de que sea llevado a juicio varias veces y sufra hasta tres ataques en seis meses a lo largo de 2018 acrecienta su fama, aunque no precisamente en Odessa donde muchos, incluso entre los hooligans del fútbol, le acusan de hipocresía en la relación con sus antiguos camaradas y conexión con el mundo de las drogas.

Además, en 2019, la Fiscalía General de Ucrania asume el control del caso de los ataques contra Sternenko, dado que entre los sospechosos podrían figurar agentes de la policía de Odessa con vínculos con los atacantes, lo que supone el traslado a Kiev de las actuaciones. Es una medida que Sternenko agradece expresamente “a los diputados Ihor Lutsenko, Andriy Denisenko, Volodymyr Parasyuk, Andriy Biletsky, Yegor Sobolev, Andriy Illienko, Mustafa Nayem, Ihor Guz, Yuriy Bereg, Oksana Korchynska y muchos otros por su apoyo y su petición a la Fiscalía General sobre la necesidad de transferir la investigación a un organismo independiente de Odessa, donde existe desde hace tiempo un claro conflicto de intereses entre los jefes de las fuerzas del orden y yo”. El traslado de sus casos fuera de la ciudad y los apoyos crecientes que recibe en la capital llevan a Sternenko a refugiarse en Kiev en 2019. Ahí se convierte en un bloguero influyente y en un activista crítico, habitualmente enfrentado -desde posiciones ultranacionalistas y antirrusas- con los gobiernos de turno, tanto al de Poroshenko como especialmente al de Zelensky. Aunque, en ambos casos, con un elemento en común: los ataques específicamente dirigidos contra el liderazgo del Ministerio del Interior de Arsen Avakov, considerado por entonces como el principal patrono del movimiento Azov.

Como señala Ukrainska Pravda, Beria se involucra cada vez más en las acciones de dimensión nacional de los grupos liberales en Ucrania contra el responsable del Ministerio del Interior, Arsen Avakov y a favor del movimiento que exige castigo para los asesinos de la activista de Jerson, Katya Handziuk. En 2019, Sternenko se convierte además en uno de los organizadores de la campaña “Avakov es el Diablo”, dirigida contra el entonces Ministro del Interior, Avakov.

Una serie de acontecimientos en ese periodo, en particular los juicios por los casos Sherbych [un caso de 2015 marcado por el secuestro y extorsión de este político local, vinculado al partido Rodina, por un grupo con participación de Sternenko] y Kuznetsov le permitirán situarse como uno de los principales protagonistas de la acción de las fuerzas nacionalistas y antirrusas en la Ucrania inmediatamente anterior a la guerra a gran escala.

El acercamiento Honor-Sternenko en 2019

En paralelo a la llegada de Sternenko a Kiev, enmarcados sus miembros en origen en la acción de los grupos del movimiento Azov, en particular del Cuerpo Civil y del Corpus Nacional, entre finales de 2018 y principios de 2019, el grupo Honor de Serhiy Filimonov se independiza de forma progresiva del bloque de Biletsky en lo que constituye uno de los episodios más significativos de ruptura interna en el movimiento Azov antes de la invasión rusa. El origen del proceso hay que buscarlo en los conflictos de poder y de control dentro del Corpus Nacional, en particular en la lucha con Sergei Korotkij (Botsman), un neonazi de origen bielorruso llegado de Rusia entonces vinculado al movimiento Azov, por el control de las acciones civiles del movimiento, en particular en el marco del conflicto por la reserva natural de Protasiv Yar.

La convergencia de intereses entre Sternenko y Honor, el grupo de Filimonov, se hace visible a lo largo del año 2019 con la participación conjunta en distintas movilizaciones. Aunque no exclusivo, el objetivo central de estas movilizaciones es profundizar en la exclusión política de las personas más representativas del mundo considerado prorruso, calificativo utilizado como arma para deslegitimar a cualquier contrario.

En esta línea, un ejemplo de las acciones en la que se visibiliza la acción conjunta de Sternenko y de Honor es la del 2 de julio de 2019 en la que, bajo el lema de “No más tolerancia” cientos de activistas se congregan en la Plaza de la Independencia de Kiev para protestar contra la decisión de la Comisión Electoral Central de inscribir al bloguero Anatoly Shariy y al exjefe de la Administración Presidencial de Viktor Yanukovych, Andriy Klyuyev, como candidatos a diputados del pueblo en las elecciones anticipadas a la Rada Suprema del 21 de julio. Además, los activistas convocaban a la ciudadanía a acudir al Tribunal Constitucional el 4 de julio para apoyar la legalidad de la ley de lustración/depuración de funcionarios vinculados al régimen comunista.

En la acción, según un artículo de Radio Svoboda y otro de Canal24, los activistas dicen protestar contra la «venganza prorrusa«, portando carteles con lemas como «No podemos tolerar esto más«, «Los separatistas no tienen cabida en la Rada«, «Estamos hartos de esta mierda«, “Portnov, tu juicio llegará pronto”. Y aparece un rasgo esencial en la visión Sternenko-Filimonov de la movilización que impulsarán hasta 2022: la uniformización activista. Así, para reforzar el papel de la sociedad civil, se prohíbe la presencia en el acto de banderas o imágenes de partido. La sociedad civil nacionalista ucraniana debe presentarse unida a juicio del nuevo movimiento Honor-Sternenko.

Campaña “No más tolerancia” en Kiev- con Sternenko y Filimonov (2º y3º por la izquierda)

El día siguiente, Sternenko hace el siguiente balance del acto en su Instagram: “Ya no lo soportamos. Ayer fuimos a protestar. Fue una protesta generalizada. Estamos hartos de las gentes sin escrúpulos, de Medvedchuk con sus canales de televisión y de la total falta de justicia. Nos reunimos para escucharnos y sentirnos conectados. Para decirnos: «Estamos listos y no lo toleraremos». Y así será. Si el nuevo gobierno no saca sus propias conclusiones, tendrá que desaparecer. Junto con los Portnov, Shariy, Klyuyev, Avakov. Porque ya no lo soportamos”.

La mención a Medvedchuk muestra, en particular, el interés de los activistas por las acciones dirigidas a liquidar su imperio mediático. Sin embargo, no hay que olvidar que, por aquel entonces, el partido de Medvedchuk lideraba las encuestas de intención de voto para las futuras elecciones legislativas. El intento de Maidán de eliminar de la vida política a cualquier partido considerado “prorruso” corría el riesgo de fracasar. La presión nacionalista fue una parte de la actuación del Estado contra Medvedchuk, finalmente entregado a Rusia como prisionero de una guerra en la que no había participado.

Las acciones de Sternenko y Honor representan un ataque directo a personalidades consideradas prorrusas, pero también se extienden a algunas personas cercanas a Zelensky en las fases iniciales de su primer mandato. Destaca en particular la estrategia explícita de destrucción del poder de las estructuras de Avakov, una cuestión que implicaba el enfrentamiento al movimiento Azov dirigido por Andriy Biletsky.

La confrontación con Avakov constituye, de hecho, un rasgo esencial en la posición militante de Sternenko quien, desde 2014, se convierte en Odessa en uno de los críticos más activos de la dirección del Ministerio del Interior. En mítines y ruedas de prensa, denuncia las acciones de la policía local contra los activistas, la falta de reformas a favor en su favor y las detenciones que consideraba políticas, como en el caso del asesinato de Oles Buzina, con manifestaciones en contra de Avakov por el caso todavía en 2015, con participación conjunta (también aquí) en alguna ocasión con miembros del cuerpo civil de Azov.

La línea anti-Avakov se plasma en distintas acciones en este periodo de confluencia entre Sternenko y Honor. El 6 de febrero de 2019, por ejemplo, representantes de Honor, Filimonov a la cabeza, protagonizan una acción frente a la residencia de Avakov en Italia. Cuelgan retratos de figuras públicas y periodistas asesinados y golpeados en la valla que rodea la villa, sin que los autores intelectuales y organizadores de dichos ataques y asesinatos hubieran sido todavía identificados.

Tras la acción, varios de los participantes empezaron a tener problemas para entrar en países de la Unión Europea. En relación con ello, el 13 de septiembre de 2019 Sternenko publica un post en su Telegram en el que acusa a Avakov, entonces todavía ministro del Interior, de estar utilizando los acuerdos intergubernamentales internacionales entre policías para impedir el libre movimiento de opositores. Menciona que la denegación de entrada a la UE a Nazariy Kravchenko es el tercer caso conocido después de los casos de Serhiy Filimonov y Oleksandr Rudomanov a los que también se les denegó injustificadamente, según Sternenko, la entrada a los países del espacio Schengen.

En todo caso, la propuesta más llamativa de cristalización de la acción conjunta Honor-Sternenko en 2019 es la de creación en noviembre de ese año, rápidamente frustrada en este caso por el sistema político, de la denominada Academia de la Protesta Callejera.

En un post en Facebook en octubre, Honor adelantaba que su movimiento “lleva mucho tiempo pensando en cómo transferir las habilidades de organización de acciones callejeras a quienes estén dispuestos a unirse a nosotros u organizar sus eventos en la capital y otras ciudades, defendiendo la justicia y el derecho a expresar su postura”. De esta forma, las funciones de la Academia se concretarían  en transferir las habilidades adquiridas en la organización de acciones callejeras y hacer realidad “el poder de la democracia” en las calles frente a la represión del Estado, aunque más claramente como mecanismo de reclutamiento interno y, como diría más ingenuamente Igor Malyar, como vía para consolidarse como “especialistas en este negocio” de la protesta callejera.

Entre los panelistas en el acto de presentación de la Academia, desarrollado en instalaciones propiedad de la activista Alisa Chirva, destacan, además de Sternenko y Filimonov, Maryna Jromykh y Oleksiy Kovzhun.

En esta fase de la historia de Honor se observa una extensión exterior de su acción, con participación de Filimonov y parte de su grupo, en particular Igor Malyar, en las revueltas antichinas de Hong Kong o en el conflicto con los chalecos amarillos en Francia. También están presentes en Barcelona durante el periodo del procés catalán.

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