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Alto el fuego, Ayuda humanitaria, Bombardeos, Crisis Humanitaria, Donbass, Donetsk, DPR, Ejército Ucraniano, Gorlovka

Gorlovka: la vida en un refugio en la primera línea del frente

Artículo Original: Antifashist

pobladoLunes, 13 de junio. Una gris mañana nublada. El olor a lluvia está en el aire. En unos minutos, nuestro equipo viaja a Gorlovka, ciudad en la que las almas humanas han probado el voraz sabor de la guerra. El viaje inquieta, especialmente porque la ruta de hoy nos lleva a las afueras, lugar en el que se produjo la primera batalla entre las tropas de Kiev y las milicias de Donbass en la ciudad en el fatal año 2014. La línea de demarcación. La zona del poblado de la mina 6-7. Mejor dicho, lo que queda de ello.

Nos acompaña Christelle, una voluntaria y periodista francesa. Apenas habla ruso, pero comprende lo más importante: “¡Ukrop, bang, bang! Dormir es imposible”, nos dice después de otra noche sin dormir por las acciones militares.

Cargamos el maletero con todo tipo de productos y nos dirigimos a uno de los lugares en los que el habitual “ukrop, bang, bang” ha condenado a 44 personas a vivir en el sótano durante los últimos dos años. Algunos de ellos han tenido suerte y han llegado allí hace poco tiempo. Ahora, en este edificio destrozado, quemado por los disparos de  los Grads y tanques del enemigo, que destruyó todo a su alrededor, viven dieciocho personas. Casi todos son personas mayores, discapacitados o enfermos. Esos “terroristas” cuyas vidas se han convertido en una batalla diaria por el derecho a la vida.

La residente de más edad del sótano del antiguo colegio número 75.

La residente de mayor edad del sótano del antiguo colegio número 75.

No tienen dónde ir. Sus casas fueron destruidas. La parada de transporte público más cercana para ir al centro de Gorlovka está a cinco kilómetros andando a través de una zona en la que se siente a la espalda la mirada de los francotiradores. No hace falta decir que no hay tiendas, mercados, hospitales o farmacias. No hay nada de eso y mientras la guerra siga a las puertas, el pueblo seguirá estando condenado. Durante diez meses consecutivos no hubo electricidad ni calefacción; los equipos no podían llegar hasta el refugio. Por su cuenta, la población construyó hornos para calentarse en las frías tardes de invierno. En la oscuridad lucen pequeñas velas con las que, bajo el fuego de artillería, los adultos leen libros a sus hijos en este oscuro sótano en el que hay viejos dibujos del colegio.

Dibujos y notas en la pared

Dibujos y notas en la pared

En el pueblo no hay un solo edificio intacto, pero la mitad de las dilapidadas viviendas siguen estando habitadas con un total de 56 personas a las que hay que añadir a los que viven en el colegio. Antes de la guerra eran muchos más, pero las acciones militares han cambiado muchas cosas. Para llegar al colegio hay que pasar por la calle de la Paz, donde el viento de junio remueve las raídas cortinas que sobresalen de las rotas ventanas. Da la impresión de que, si pudieran, todos escaparían de aquí, de esta ciudad fantasma y del horror de sus calles vacías.

Subo las escaleras cubiertas de restos de metralla y fragmentos de las paredes para poder ver desde el segundo piso la vista de la localidad: el esqueleto de una casa que explotó por la artillería y ropa tendida que se mueve tranquilamente al ritmo del viento junto a una columna de humo, donde alguien prepara la comida.

gorlovka-minecraft-02Hay muchos gatos, muchos más de los que encontré en el frente en Spartak, Veselom (el poblado de la felicidad), Trudovsky…bajo cada verja se encuentra la temerosa mirada de un gato. Y tras ellos, muros, paredes vacías, casas quemadas, tejados derruidos y restos de metralla entre los que vivía la población antes de la agresión de Kiev.

Solo encuentro un perro, que se presenta ladrando. Desconfía de cada extraño que aparece en este lugar. Incluso en los peores días, cuando los bombardeos se prolongaban día y noche y los residentes no podían permitirse salir de sus escondites en salas oscuras bajo el viejo edificio del colegio, no abandonaron a sus mascotas, a las que alimentaron de su comida y con los que compartieron techo.

La ayuda humanitaria para los residentes de la localidad de la mina 6-7 no llegó hasta abril de 2015: un paquete  de azúcar y otro de cereal. Ahora todo va mejor en este sentido. Los residentes del sótanos del colegio número 75 en el pueblo de la mina 6-7 de Gorlovka agradecen toda asistencia que les llega de los voluntarios y la que viene de Rusia. La residente local Valentina Borodina comenta: “cada uno tiene sus problemas, cada cual tiene su familia, pero toda Rusia ha respondido ante nuestros problemas y ha recogido ayuda para nosotros. ¡Gracias! Ahora todo es muy difícil, pero juntos aguantaremos. La región sobrevivirá”. Y sobre Ucrania, responde sin evasivas: “bastardos”.

gorlovka-minecraft-07Los 44 residentes del poblado de la mina 6-7 de Gorlovka recuerdan como si fuera ayer el primer día en que se vieron obligados a huir del infierno en la tierra hacia el vacío sótano del colegio número 75. Fue el 21 de julio de 2014, el día que la guerra llegó a Gorlovka. “Habíamos escuchado el fuego de artillería desde Slavyansk, pero no creíamos, ni queríamos creer, que la guerra vendría a nosotros.

La primera batalla se produjo aquí, en el cruce del poblado 6-7 a las dos de la tarde. Se escuchó el terrible estruendo de los Grads. “No puedo decir cómo fue”, dice Valentina. Se refugió en el sótano del colegio con su familia: una hija, profesora en otro colegio de Gorlovka, un nieto pequeño y otro con una discapacidad de grado 1. Durante días no pudieron abandonar el refugio a causa de los bombardeos. También recuerdan la pesadilla del último invierno, cuando “la noche del 3 de febrero de 2015, el poblado desapareció”.

Fue un invierno terrible. Los bombardeos no cesaron. Los residentes de las afueras de Gorlovka, Donetsk o Yasinovataya no podrían salir de los refugios a causa de los bombardeos pesados, las bombas que explotaban o la metralla que atemorizaba porque podía cortar las venas. Muchos cuentan que la “tregua” se escuchaba con tal fuerza en las ciudades que consiguieron expulsar a los soldados ucranianos, que huían de la mítica “agresión rusa”.

Gorlovka, como otras ciudades de la RPD, se encuentra bajo los bombardeos por la noche. Justo antes de la puesta de sol, los residentes del poblado 6-7 bajan al sótano que se ha convertido en su hogar. A muchos no les queda nada más que la huerta. Muchos reconocen ahora que “la madre tierra es la única salvación”. Han plantado filas de patatas y tomates. No han esperado a los prometidos psicólogos y han aprendido ellos mismos a vivir con el dolor, unidos como una familia, rezando juntos, acumulando reservas para la temporada de frío y ante las cámaras piden que las autoridades negocien la paz y acepten la decisión de Donbass.

gorlovka-minecraft-06“Cuando los hijos se hacen mayores, se van de casa. Donbass se hizo mayor. Queremos estar solos, podemos trabajar y no queremos luchar. Queremos ver el día en el que nos juntemos y nos demos la mano. Por la victoria. Por Donbass”, dicen.

Antifashist escribió recientemente sobre los signos de que Donetsk comienza a ver más cerca la paz en su tierra. En uno de los pasillos del colegio, donde se aprecia al completo el daño que ha sufrido este edificio que se ha convertido en el único refugio para docenas de personas, donde el viento abre y cierra las puertas como en una película de terror, vi un pájaro. Volaba de un lado a otro. Después de dos años de ver volar a los cuervos, a los que se asocia con la mala fortuna y la muerte. Llegaron aquel día, el día que empezó la guerra, cuando el poblado enterraba a las primeras víctimas, cuando la metralla hería a otras personas. Y ahora, cuando después de otra noche sin dormir, los pájaros cantan y la población se acerca a cumplir dos años de existencia en el sótano de un viejo colegio, han aprendido que son más fuertes que quienes se esconden en cómodas oficinas en Kiev. Los habitantes del destruido poblado de la mina 6-7 en las afueras de Gorlovka han aprendido a apreciar todos lo  que les rodea porque todo, cada brisa de aire que sienten por la mañana, es una prueba de que, pese a los horrores que les han enviado los corruptos políticos de Kiev, siguen vivos.

Y a pesar de la guerra, los pájaros cantan.

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