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Batallón Dudayev, Caucaso, Chechenia, Debaltsevo, Ejército Ucraniano, Munayev, Osmayev, Praviy Sector, Right Sector, Rusia, Sheikh Mansour, Shirokino, Stetsko, Ucrania, Yarosh

La colaboración chechena con Ucrania

En la mezquita; los principales líderes chechenos en Ucrania, Adam Osmaev, segundo por la izquierda, y a su lado Muslim Cheberloevky.

En la mezquita; los principales líderes chechenos en Ucrania, Adam Osmaev, segundo por la izquierda, y a su lado Muslim Cheberloevky.

La presencia de militantes chechenos resulta evidente en prácticamente todos los acontecimientos que acompañan a la toma del poder por las fuerzas nacionalistas ucranianas, incluidos los de la insurrección de Maidan.

Ya a primeros de marzo de 2014, la organización Свободный Кавказ (Cáucaso Libre), liderada por Isa Munayev e Ilyas Musayev, decide organizar un Batallón internacional de voluntarios para apoyar a las fuerzas nacionalistas de Ucrania, el Batallón Dudayev. Ucranianos, tártaros, chechenos y otras personas originarias del Cáucaso responden a la llamada a la movilización. Ese mismo mes se forma la primera compañía del Batallón Dudayev, llamada Sashko Bilyi, en honor al ultraderechista Oleksandr Muzychko, líder de los voluntarios ucranianos durante las guerras chechenas.

El éxito del llamamiento a la movilización por parte del grupo de Munayev y Musayev se traduce en octubre en la creación de un segundo Batallón checheno, liderado por un exmilitar soviético de origen checheno, apodado Muslim Cheberloevky.

Munayev y Cheberloevky, poco tiempo antes de la muerte del primero

Munayev y Cheberloevky, poco tiempo antes de la muerte del primero

En un artículo que recoge la web Golos Ichkerii, Ilyas Musayev señala que Cheberloevky conoció a primeros de los años 90 al que luego sería segundo presidente de la República Chechena de Ichkeria, Zelimkhan Yandarbiyev, durante el Congreso de la Confederación de Pueblos del Cáucaso en Sukhumi, Abjasia. Tras el llamamiento de Dudayev en octubre de 1991, pidiendo el retorno a Chechenia de los militares originarios de esa República enrolados en el Ejército soviético, Cheberloevky volvió a Chechenia para incorporarse, según algunas fuentes, a la guardia presidencial de Dudayev. Desde entonces, y tras participar en las dos guerras chechenas, el hoy líder del Sheikh Mansour buscaría el enfrentamiento con Rusia en todos los frentes militares abiertos. “Nunca hemos huido de nuestra guerra con Rusia y nunca lo haremos”, le dice a Andrew E. Kramer en el artículo de The New York Times publicado esta misma semana. Según ese periodista, el último país de residencia de Cheberloevky antes de llegar a Ucrania habría sido Francia.

Diversos rasgos caracterizan a los chechenos que acuden en apoyo del movimiento nacionalista ucraniano. Se trata, en primer lugar, de militantes vinculados a las estructuras políticas de la República Chechena de Ichkeria en el exilio. Munayev y Musayev se caracterizan de hecho por formar parte durante mucho tiempo de la organización liderada por Zakayev, actuando en su rama militar. Según algunas fuentes, Adam Osmayev, quien asumiría el mando del Batallón Dudayev tras la muerte de Munayev en Debaltsevo a primeros de febrero de 2015 también forma parte de esta estructura militar.

Los propios símbolos de los Batallones Dudayev y Sheikh Mansour reflejan la cercanía a las estructuras originarias de la rebelión chechena. Sin embargo, la caída en desgracia de Zakayev entre los medios de la diáspora chechena sitúa en un territorio en cierta forma autónomo a los actuales militantes chechenos en Ucrania, con una posible apertura a grupos con mayor vinculación a la organización alternativa, el Emirato del Cáucaso y sus derivaciones. Algunas fuentes señalan de hecho la llegada de militantes chechenos procedentes de Siria que podrían están relacionados con estas organizaciones de mayor raíz islamista.

Debe mencionarse, en este contexto, la evidente dimensión religiosa y musulmana del Batallón Sheikh Mansour, alejada de la imagen más neutra en lo religioso del Batallón Dudayev, una circunstancia que podría llevar a situar al grupo en un proceso cercano a la radicalización religiosa de su referente, Yandarbiyev. No hay evidencias sin embargo de un uso sistemático de simbología propia de los movimientos cercanos a Al Qaeda o al ISIS, al menos por el momento.

Cheberloevky y Yarosh, terminando de comer en alguna zona en el frente de Shirokino

Cheberloevky y Yarosh, terminando de comer en alguna zona en el frente de Shirokino

El segundo aspecto a destacar es la vinculación de los Batallones chechenos al Pravy Sektor y a sus estructuras de apoyo, incluyendo con toda probabilidad en los momentos iniciales al magnate de Dnipropetrovsk, Ihor Kolomoisky. A primeros de marzo, pocos días antes de la decisión de puesta en marcha del Batallón Dudayev, Dmitro Yarosh realiza un llamamiento a las organizaciones chechenas a reactivar el enfrentamiento con Rusia, colaborando en la guerra en Ucrania. Yarosh pedía entonces la devolución del apoyo que a mediados de los 90 aportó a los chechenos el grupo de Muzychko. Muerto, en extrañas circunstancias que aún no han sido aclaradas, apenas unas semanas después del triunfo de la revolución de Maidan, Muzychko era uno de los líderes nacionalistas más radicales del panorama ucraniano, liderando la organización del Pravy Sektor en el oeste de Ucrania.

La colaboración con el Pravy Sektor ha llegado a ser particularmente estrecha en la región de Mariupol donde el Batallón Sheikh Mansour combate junto a unidades de la organización de Yarosh. Las fotos de las numerosas reuniones entre los principales líderes, Yarosh y Cheberloevky acreditan esta colaboración. Sheikh Mansour mantiene sin embargo su autonomía de funcionamiento, no quedando subordinada en sentido estricto al Pravy Sektor o al ejército.

Cheberloevky junto a Yarosh posando con miembros chechenos del Batallón Sheikh Mansour a quien el Batallón quiere mantener en la intimidad

Cheberloevky junto a Yarosh posando con miembros chechenos del Batallón Sheikh Mansour a quienes el Batallón quiere mantener en el anonimato.

La colaboración entre el Batallón Sheikh Mansour y el Pravy Sektor podría sorprender, dado el carácter musulmán estricto del grupo checheno y los rasgos propios del nacional-catolicismo de Yarosh y de gran parte del movimiento político radical que gira a su alrededor. Esta colaboración no resulta excesivamente extraña si se recuerda la alianza que, en el seno de la Liga Anticomunista Mundial (WACL), mantuvieron en los años 70 y 80 las fuerzas nacionalistas ucranianas lideradas por Stetsko, grupos católicos radicales como Los Tecos y el grupo saudí representado por Salah Jamjoom. El apoyo a la contra nicaragüense y a los mujahidines afganos por parte de las estructuras de la WACL son dos claros ejemplos de esa colaboración entre grupos religiosos en apariencia radicalmente opuestos. Para ellos, sin embargo, comunistas y defensores de la teología de la liberación formaban parte de un mismo enemigo común a combatir en cualquier parte del mundo.

El tercer aspecto a destacar es la radicalidad anti-rusa del colectivo checheno presente en Ucrania, una radicalidad que lleva a compartir el diagnóstico simplista y unilateral de la situación que trata de difundir el nacionalismo en Ucrania. Para el Pravy Sektor, como para los chechenos llegados a Ucrania para combatir, la lucha en este país carece de otro matiz que el de un simple y llano enfrentamiento entre las fuerzas liberadores de Maidan y la Rusia imperial, encarnada en la práctica en un único hombre, Vladimir Putin. Putin es, en realidad, el verdadero referente y sentido de la presencia chechena en Ucrania.

Se trata sin duda de una visión distorsionada y peligrosa de los hechos que puede incluso llegar a causar problemas no deseados a quienes, desde Occidente, apoyan o ven con simpatía la ayuda chechena a Ucrania. Un rasgo significativo del movimiento checheno presente en Ucrania es precisamente la cercanía del mismo a las estructuras radicalizadas de movilización anti-rusa y pro-Chechenia que han actuado en Estados Unidos en los últimos años.

Llama así la atención ver aparecer, entre los apoyos políticos a los chechenos de Ucrania, a algunos de los personajes que tanto contribuyeron en el pasado a la radicalización de la diáspora chechena en ciudades como Boston. En 2009, uno de esos personajes, de origen ucraniano, defendía la tesis de que “El pueblo checheno se encuentra en la misma situación que los Judíos durante el Holocausto”, señalando que el régimen de Putin era el resultado de “la traición de Occidente a las mejores aspiraciones de Dudayev y Mashkadov”.

Como demuestran las acciones de los Tsarnaev en Boston, o la de los grupos cercanos al jeque ciego, Sheik Omar Abdel Rahman, en la Nueva York de 1993, el coqueteo con extremistas y propagadores del odio puede llegar a suponer grandes riesgos.

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