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Donbass, Ejército Ucraniano, Rusia, Syrsky, Ucrania, Zelensky

Maniobras políticas y mediáticas

“Duzhovka, oblast de Donetsk, de Donetsk, está siendo lentamente destruida a medida que la línea de frente se acerca desde Konstantinovka. La ciudad está muerta, con muy pocos civiles restantes. Apenas hace unos meses, todavía había tiendas abiertas y más de 10.000 civiles viviendo allí”, escribía ayer AMK Maping, una de las muchas cuentas que realizan el seguimiento diario de los movimientos del frente. Rusia aún no ha conseguido capturar completamente Konstantinovka, pero prepara ya las batallas del futuro. El frente se mueve lentamente, pero es preciso preparar las futuras batallas a base del uso de drones, que hacen prácticamente imposible permanecer en las ciudades en grandes acumulaciones de tropas. El uso de drones FPV, dirigidos contra objetivos muy específicos -desde tropas hasta gasolineras pasando por vehículos militares- hace de la batalla aérea un elemento más de la guerra de desgaste que marca el día a día en el frente principal, el de Donbass, centrado específicamente en la aproximación de Rusia a las cuatro ciudades fortaleza aún bajo control ucraniano: Konstantinovka, Druzhovka, Slavyansk y Kramatorsk.

Las dificultades en el frente de Donetsk coinciden en el tiempo con las disputas internas entre diferentes sectores del aparato de seguridad y defensa. El bando de Mijailo Fedorov, con una importante presencia mediática, continúa presionando en términos de máximos. Ayer, Financial Times reportaba la oferta que Volodymyr Zelensky había trasladado al exministro para crear un puesto a su medida vinculado al desarrollo militar, con más control y más peso. Según el medio, Fedorov solo aceptará regresar a su antiguo puesto como ministro de Defensa, donde tenía influencia en la política de Defensa, en los cambios que pueden producirse en el ejército y, sobre todo, control directo de los flujos económicos vinculados a la financiación extranjera para el desarrollo y producción de armas. Sin posibilidad, al menos de momento, de reintegrar a Fedorov en una posición más controlable para la Oficina del Presidente, las posibilidades de Zelensky de tomar decisiones para mantener los equilibrios implica cesar a algunas de las figuras que el sector Fedorov ha condenado. Desde hace una semana, la campaña que exige cesar a la jefatura de las Fuerzas Armadas y del Estado Mayor es atronadora y todo indica que el despido de Oleksandr Syrsky, un hombre muy cuestionado desde su nombramiento -entre otras cosas por su origen ruso-, es solo cuestión de tiempo.

“Hoy o mañana, el presidente Zelensky podría tomar una de las decisiones más importantes en el sector de la defensa. Esta decisión hace tiempo que está pendiente, y el pueblo de Ucrania la reclama con toda justicia. Sea cual sea esta decisión, no debería limitarse solo a cambiar el nombre. Sino a cambiar enfoques, a introducir tecnologías y datos operativos en la guerra. No disponemos de un número ilimitado de personas. Ucrania está esperando”, escribió, dando inicio a la vorágine de especulaciones, Serhii Sternenko, exlíder del Praviy Sektor en Odessa, figura destacada de la extrema derecha nacionalista, ahora reconvertido en tecnócrata respetable. Sternenko ha pasado de vestir ropa militar, aunque generalmente lejos del frente, a dedicarse al desarrollo de drones de la mano de algunos de los grupos mejor financiados por Occidente. Desde hace unos meses, colaboraba con el recién cesado Mijailo Fedorov en el desarrollo de los drones con los que últimamente se afirma que Ucrania está ganando la guerra.

Las postura de Fedorov y su sector exige que la guerra se centre en los golpes de larga distancia con la esperanza de que ataques como el que el sábado costó la vida a siete trabajadores de una empresa de logística rusa -el Amazon ruso– vayan a convencer a Rusia de ceder y aceptar el alto el fuego sin certeza alguna de que se vaya a producir una negociación política para resolver el conflicto entre los dos países. Al otro lado de esta disputa se encuentra Oleksandr Syrsky, actual jefe del ejército ucraniano. Como excomandante de las fuerzas terrestres, Syrsky comprende la importancia del control del territorio y de la batalla cuerpo a cuerpo.

En Donetsk, el frente clave de esta guerra para Rusia, la situación empeora para la población y las guarniciones ucranianas en las tres ciudades-fortaleza, pero la batalla sigue centrada en Konstantinovka, único foco con cierta atención mediática. Es más, Konstantinovka ha sido el escenario del último intento de los partidarios de Syrsky de elevar el perfil del jefe del ejército y presentar un éxito similar a aquellos de los que se jactan Fedorov y los suyos. Hace unos días, de forma prematura, Rusia alegaba que controla ya toda la ciudad de Konstantinovka, una afirmación falsa, pero no excesivamente alejada de la realidad. Incluso los mapeadores ucranianos habían geolocalizado banderas y presencia de tropas rusas en todas las áreas de la ciudad, incluida su parte noroeste, la más alejada de las líneas rusas. En su intento por ofrecer un éxito con el que contrarrestar la polémica sobre Fedorov y como forma de probar que también la guerra terrestre es capaz de humillar a Rusia, las fuentes oficiales ucranianas comenzaron a afirmar que sus tropas habían limpiado la ciudad de Konstantinovka. Desde el principio, la maniobra recordó a la parte final de las batallas de Avdeevka y de Pokrovsk, cuando Ucrania siguió manteniendo que todo se encontraba bajo control y que la infiltración rusa se limitaba a unas decenas de personas sin capacidad de sobrevivir. Para entonces, el destino de ambas ciudades estaba ya decidido.

En esta ocasión, Ucrania quiso ofrecer una prueba fehaciente de que su alegación se correspondía con la realidad. El fin de semana, corrió como la pólvora en las redes sociales un vídeo en el que la 425º Regimiento Skelya anunciaba haber limpiado la ciudad. Hasta entonces, Ucrania había rebajado el peligro que corrían sus tropas en Konstantinovka, así como las posibilidades de caída de la ciudad. De ahí que la imagen de un edificio supuestamente recapturado del enemigo pudiera ser la única prueba que la audiencia necesitara para confiar en la palabra del comandante en jefe de su ejército. En las imágenes, varios soldados del Regimiento portaban banderas de Ucrania y fotografías de Volodymyr Zelensky y Oleksandr Syrsky, un detalle propagandístico que hacía difícil de creer la totalidad de la situación. Desde hace meses, Skelya, que responde directamente ante Oleksandr Syrsky, es el centro de una polémica que implica desapariciones y asesinatos de decenas de personas, incluidos miembros del propio regimiento, unas acusaciones que se unen a la reputación de carnicero que se ha adjudicado al actual jefe del ejército. Demasiado cercano a Syrsky y sospechoso de estar cometiendo grandes atrocidades en sus zonas de control e incluso contra sus propias tropas, Skelya no podía salir bien parado de esta maniobra de relaciones públicas tan burdamente producida.

“A los militares del 425º Regimiento de Asalto Aerotransportado «Skelya » se les obligó a grabar un video con fotografías de Syrsky y del presidente en las banderas de Ucrania con motivo de la limpieza del Palacio de la Cultura en Konstantinovka”, escribió Serhii Sternenko, portavoz no oficial del bando de Fedorov, que no podía renunciar a aprovecharse de la incapacidad de sus oponentes a utilizar la comunicación en su beneficio.

Ayer, las redes sociales rusas distribuían con igual rapidez la respuesta al vídeo ucraniano mostrando a los mismos soldados de Skelya del vídeo original y en el lugar en el que se grabaron aquellas imágenes, pero portando, en lugar de la bandera ucraniana, la tricolor rusa. A veces se puede pasar rápidamente de la victoria imaginaria a la captura como prisioneros de guerra. “La propaganda rusa intenta presentar un episodio aislado de combate como una refutación de los resultados de toda la operación en Konstantinovka. Esto es una manipulación. Las acciones de combate por la ciudad continúan y los éxitos o pérdidas individuales de las partes no cambian el panorama general de la batalla”, respondía Skelya, tratando de controlar los daños, pero admitiendo no estar en control de la ciudad tal y como habían alegado y confirmando que sus soldados habían sido capturados.

La batalla continúa en Konstantinovka, con una situación cada vez más difícil para Ucrania y también en los despachos, donde se libra una encarnizada lucha entre quienes aspiran al poder en el pujante sector de la seguridad y defensa. “La situación en torno a los recientes cambios internos ha provocado fuertes emociones. Comprendo a las personas que expresan su posición. La indiferencia no es una opción: es la fuerza que ha sostenido a nuestro Estado todos estos años. La posición de la sociedad ha sido escuchada. La situación se está resolviendo de manera profesional, constructiva y en beneficio de nuestro Estado. Por eso, les pido que mantengan la calma. La discusión es algo normal en un país libre. Lo importante es que siga siendo pacífica, sin provocaciones que perjudiquen la seguridad nacional. Llamo a no odiar a nadie. El enemigo observa atentamente cada una de nuestras disputas internas y espera el momento en que empecemos a luchar entre nosotros. Les digo directamente a nuestros enemigos: no lo verán. Pensemos en nuestra victoria común. Ucrania saldrá de esta situación obligatoriamente más fuerte”, escribió Budanov para exigir unidad y lealtad. La sociedad que ha sido escuchada es ese sector cuya influencia política se debe a sus buenas conexiones con la financiación exterior y cuya táctica coincide con lo que la Unión Europea espera ahora mismo de Ucrania: imágenes espectaculares con las que seguir alegando que la economía rusa está al borde del colapso y hacer así una demostración de fuerza geopolítica que no deja de ser un espejismo.

Las decisiones a las que se refiere Budanov son evidentes por las presiones que está sufriendo Zelensky, pero también por sus actos de las últimas horas. Ayer, cuando se especulaba ya con el momento en el que se anunciará el cese de Syrsky y el círculo de Zelensky insistía en su voluntad de reintegrar a Fedorov en su equipo, el presidente se reunía individualmente con varias figuras militares de gran relevancia:

  • Mijailo Drapaty: comandante de las Fuerzas Conjuntas de Ucrania
  • Oleh Apostol: comandante de las Fuerzas de Asalto Aéreo
  • Volodymyr Horbatyuk: jefe adjunto del Estado Mayor
  • Ihor Obolensky: comandante del 2º Cuerpo de la Guardia Nacional (Jartia)
  • Viktor Nikolyuk: comandante del Mando Operativo Este
  • Andriy Biletsky: comandante del Tercer Cuerpo de Ejército (Azov)
  • Denis Prokopenko: comandante del Primer Cuerpo de Ejército de la Guardia Nacional de Ucrania (Azov).

Esas son actualmente las figuras fuertes del ejército ucraniano, entre las que se encuentran dos generales con ejércitos privados que proceden del movimiento de extrema derecha mejor armado de Europa, el movimiento Azov. Es muy probable que de ese grupo, que ya es la élite militar ucraniana, salgan los próximos comandantes en jefe del ejército ucraniano y jefes del Estado Mayor de la Defensa.

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