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Donbass, Kiev, Nacionalismo, Ucrania

Un paso más

Artículo Original: Andrey Manchuk

El jueves, 16 de enero, el Parlamento de Ucrania adoptó una ley sobre la educación secundaria, siguiente fase en el ataque contra los derechos de la población de habla rusa de Ucrania. Según el texto de esta discriminatoria ley, solo se podrá estudiar ruso en la guardería y en primaria. En el futuro, los estudiantes solo podrán estudiar en la lengua del Estado, a excepción de los tártaros de Crimea o aquellos cuya lengua materna es una lengua oficial de la Unión Europea, que mantendrán ese privilegio especial. Los niños de habla rusa quedan, según este esquema, como ciudadanos de tercera pese a que el ruso es la lengua materna de millones de personas, cuyos derechos están protegidos por la Constitución del país.

Votaron a favor de esta vergonzosa decisión 327 diputados del Parlamento. Entre ellos están todos los diputados presentes de los grupos de “Servidor del Pueblo”, los miembros de “Solidaridad Europea” [el partido de Poroshenko y Parubiy], Batkivschina [el partido de Timoshenko], los diputados del grupo Dovira, “Por el futuro” y la mitad de los diputados independientes. Todos ellos ignoraron los derechos básicos del pueblo, que votó contra Poroshenko, Parubiy y Turchinov con la esperanza de parar la locura de las políticas nacionalistas. Y claramente demostraron que la nueva composición del Parlamento no difiere en absoluto del “Parlamento de la guerra” que aprobó la infame “ley sobre el uso de la lengua”. Todo ello a pesar de que los servidores del pueblo repetidamente prometieron a sus votantes que la ley sería abolida o que, cuando menos, desaparecerían sus aspectos más odiosos.

“La mayor parte de los grupos políticos del Parlamento de Ucrania, con “Servidor del Pueblo” a la cabeza, se han reído de los derechos humanos. Al aprobar la inconstitucional ley “Sobre la educación secundaria”, han dividido oficialmente a los ciudadanos y han garantizado la discriminación lingüística y cultural de los rusos y ciudadanos de habla rusa. Si esta ley entra en vigor, la xenofobia quedará establecida como la ideología del Estado y nuestro país dejará de ser civilizado. La Constitución de Ucrania (Artículos 10, 24 y 53) declara inadmisible la discriminación por motivos de lengua, garantiza a los millones de ciudadanos de habla rusa de Ucrania su derecho a usar la lengua libremente, establece la previsión de desarrollar la lengua rusa en Ucrania y el derecho a recibir la educación en la lengua materna del estudiante. Pero frente a lo que dice la Constitución, el Parlamento ha adoptado una ley que priva de derechos a los niños de habla rusa que son ciudadanos de Ucrania. Bajo el mandato de Zelensky, violando la Constitución de Ucrania, un niño ruso tendrá menos derechos constitucionales que otro niño que hable uno de los idiomas de la Unión Europea”, se quejó en un comunicado la Plataforma Opositora.

Todo eso es verdad, pero el problema es que solo tres miembros de su grupo parlamentario votaron contra la ley. El resto o no acudieron a votar o se abstuvieron, mientras que los diputados Lukashev y Makarenko no dudaron en votar a favor de esta legislación discriminatoria contra la que debería haber luchado toda fuerza opositora. Y sus líderes no han hecho comentario alguno sobre este oportunismo.

Esta situación no solo es el testimonio de la continuación de la campaña pública de discriminación de la población de habla rusa, sino que confirma algo importante: que en el “nuevo” Parlamento no hay un solo diputado que se atreva a retar abiertamente las políticas nacionalistas del Estado pese a que el propio país lo ha exigido abiertamente. Incluso aquellos diputados más o menos moderados que se permiten criticar al nacionalismo en Telegram o en Facebook no se atreven a enfrentarse al liderazgo del partido. Y fácilmente sacrifican los intereses de los votantes para mantenerse leales al establishment nacionalista.

Al Parlamento de Ucrania le hace falta un Karl Liebknecht, la famosa figura del movimiento socialista internacional, que está oficialmente incluido en la lista de la descomunización del Instituto de la Memoria Nacional de Ucrania. Hijo de uno de los fundadores de la socialdemocracia europea y descendiente directo del reformista Martín Lutero, se hizo famoso en 1914 por ser el único diputado del Reichstag que votó en contra de los créditos de guerra y que se mostró contra la guerra que había estallado.

Fue un acto de verdadero enfrentamiento contra las actitudes chovinistas que se habían generalizado entonces en la sociedad alemana y también en el partido socialdemócrata, que traicionó sus antiguos ideales. Liebknecht fue expulsado del partido y se vio perseguido, acusado de ser agente de Inglaterra, Francia y Rusia. El político opositor fue enviado al frente y después fue condenado a prisión y, pese a todo, no abandonó sus convicciones. Le dio una inmensa popularidad y, cuando el régimen del Kaiser perdió la Primera Guerra Mundial, se convirtió en uno de los líderes de la revolución para destruir a ese régimen. Fue ejecutado por los batallones voluntarios de las milicias nacionalistas de extrema derecha junto a su más cercana, Rosa Luxemburgo.

El coraje político de Karl Liebknecht, demostrado durante la votación, se sigue considerando un símbolo de cómo mantener las convicciones. Este caso ha quedado marcado en la historia, como también lo hizo el acto de rebeldía del trabajador Aug Landmesser. El 13 de junio de 1936, se encontraba en la ceremonia de lanzamiento del barco Horst Wessel y fue el único entre toda la masa que se negó a alzar el brazo para hacer el saludo Nazi. El momento fue capturado en una famosa imagen. Posteriormente, Landmesser se negó a abandonar a su esposa, que era judía y que acabó en un campo de concentración. Él fue enviado a prisión.

Los diputados ucranianos no se arriesgan a nada parecido, nadie les amenaza con enviarles a prisión por votar en contra de una ley discriminatoria. Obviamente, la postura de un diputado de la posición no va a hacer nada para evitar la discriminación de los niños de habla rusa en Ucrania. Pero eso causaría la atención de todos los oponentes a la yihad nacionalista. La sociedad recordaría a ese diputado como el héroe de la canción de Visotsky: “fue el único que no disparó”. Y eso daría más apoyo popular para el futuro.

¿Puede haber alguien así entre los diputados ucranianos? El voto en la ley sobre la educación dice lo contrario. Pero también podemos aferrarnos a que incluso Liebknecht sucumbió una vez a la histeria chovinista y no se opuso a los créditos de guerra, lo hizo la segunda vez. Así que los diputados aún tienen una oportunidad de ser el Karl ucraniano y de devolver a la política ucraniana la tan olvidada integridad.

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