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Alto el fuego, Donbass, Donetsk, DPR, Ejército Ucraniano, LPR, Ucrania

Cruces y armas

Artículo Original: Yulia Andreenko / Komsomolskaya Pravda

Hace tiempo que los residentes de Donetsk no esperan nada nuevo del anuncio de una nueva tregua. Ya se han acostumbrado al hecho de que, para ellos, la única diferencia es el nombre de la tregua. Por ejemplo, durante la anterior tregua “escolar” (que comenzó el 25 de agosto de 2018), las tropas ucranianas infringieron el régimen de alto el fuego 2.300 veces, dispararon 22.326 proyectiles y otro tipo de municiones contra los territorios del frente de la RPD.

La absoluta falta de esperanza de que la tregua se respete se siente especialmente al acercarse al frente. En la destruida Casa de Cultura de la mina Trudovskaya, los niños bailan con los voluntarios que les han traído regalos. Mientras tanto, tengo la ocasión de hablar con una residente local. No tenemos mucho tiempo, ya que, en cualquier momento, puede caer una bomba.

Primero las campanas, después pueden venir las bombas.

“Hace una semana, dispararon de tal manera que los niños se cayeron al suelo. Dios mío, ¿cuándo se va a acabar eso?”, llora Tatiana, que vive en Trudovsky. “Los niños han desarrollado problemas psicológicos, se orinan encima, se les olvidan las letras, tartamudean. Yo he tenido un impacto directo en el cobertizo, aunque no hay ninguna posición militar en la zona. No les deseo a los ucranianos que pasen por lo que nosotros y nuestros niños estamos pasando: no saber si mañana estarás vivo.

Aparentemente, como respuesta a este llanto de dolor, las tropas ucranianas enviaron a las Repúblicas el 29 de diciembre, bajo los acordes del himno de Ucrania, una bandera ucraniana hecha de globos, muy al estilo de la nueva Ucrania. Así lo mostraron con un video que publicaron en las redes sociales las tropas de la 10ª Compañía de Asalto del Ejército Ucraniano. “El viento sopla en dirección a Lugansk, es hora de felicitar a aquellos que viven en los territorios ocupados y con esperanza están esperando el retorno a Ucrania. Creedlo, así será”, afirma uno de los soldados. “Y para quienes no lo crean, recordad: así será”, añade otro soldado.

La metamorfosis

Me recordó a mis años de trabajo en la Universidad de Donetsk. Trabajaba conmigo en el servicio de prensa alguien a quien llamaremos, por ejemplo, Marina. Era una especialista estupenda, una persona con tacto y saber estar, que no es poco. Recuerdo que, en una ocasión, corrió a casa para traerme ropa de abrigo porque sabía que, después del trabajo, tenía que irme a otra ciudad y no llevaba ropa suficiente. Nos preparaba comida casera y se preocupaba por nosotros si estábamos enfermos.

Entonces llegó marzo de 2014 y empezó a parecer otra persona. Era de Ucrania occidental. Entonces conocimos a una Marina diferente, cruel. Recuerdo sus comentarios cuando, en Gorlovka, empujaron a un joven del tejado por haber colocado una bandera rusa. “Bien hecho, nadie cambia las banderas. Rusia hace todo esto”, dijo la voz que salía de Marina. La Marina que yo había conocido durante años había desaparecido. Y esa que veía ahora me empujaría del tejado sin dudarlo. Y después contó a todo el mundo que viajaban por todo el país, que hacían tartas y cantaban mientras los niños de Donbass se escondían en sótanos, cuando se bombardeaban ciudades pacíficas dejando a los habitantes huérfanos y discapacitados. Nada de eso le hizo sentir compasión.

La cruz y las armas

Por algún motivo, recientemente me ha venido a la cabeza el villancico dedicado a los soldados de “ATO” que apareció en la red. El grupo Prikkardiska Tertsia y Oksana Muja se unieron al voluntario de la Guardia Nacional Zinovy Medujoy para cantar sobre cómo los chicos ucranianos mataban en Donbass. No he escuchado jamás mayor hipocresía de alguien que se dice creyente. “Nuestro padre está en la guerra, rezamos para que vuelva”, cantaban junto a imágenes de la guerra. Sobre Ivasik y Olena, que nacieron y aún no conocen a su tío. Porque su tío en ese momento está matando a otros Ivasiks y Olenas. Pero eso no le importa a este trio.

Esta combinación de oraciones, certeza de su superioridad y completa falta de arrepentimiento por lo que han hecho en Donbass es la gran seña de identidad de los “nuevos derechos” de los ucranianos. Es especialmente enternecedora la parte en que dice: “que la oración de Navidad le proteja en ATO”. ¿Puede alguien explicarme cómo es posible esta combinación de rezos y cruces con el asesinato y la felicidad por haber matado a otros?

Es probable que este tipo de cálidos pensamientos sean los que le surjan a mi antigua colega al oír la palabra Rusia. Igual que los Nazis rezaban y con sus lágrimas echaban más leña al fuego con el que quemar vivos y exterminar a los rusos. Así ven las lágrimas de los niños de Trudovsky los nuevos ucranianos.

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