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Kiev, Poroshenko, Saakashvili, SBU, Ucrania, Uncategorized

Espectáculo sin sentido

Desde primera hora de la mañana del martes, la capital ucraniana fue el escenario de otro episodio más de la saga que protagoniza Mijail Saakashvili, que, desde su espectacular regreso a Ucrania, ha querido presentarse como la principal fuerza de oposición al presidente Petro Poroshenko y su Gobierno. Ucrania, que aprovechó que el expresidente de Georgia se encontraba en el extranjero para despojarle de la ciudadanía que le había otorgado para nombrarle gobernador de la región de Odessa, trató primero de impedir la entrada de Saakashvili en el país.

Tras abandonar el tren que debía llevarle a la frontera -y al que las autoridades ucranianas habían advertido que impedirían el paso si Saakashvili se encontraba en él-, el exgobernador y sus seguidores emprendieron el viaje en autobús y finalmente cruzaron, al asalto, la frontera ucraniana. Desde entonces, basándose en acusaciones de corrupción contra el Gobierno, Saakashvili no ha cesado en su intento de forzar a Poroshenko a convocar elecciones anticipadas. Poroshenko y el Gobierno ucraniano, por su parte, no han cesado en su intento de desacreditar al que hace no tanto fuera su aliado.

En estas semanas en las que Saakashvili ha intentado, con un éxito que solo puede considerarse limitado, consolidarse como una fuerza política importante en la oposición. Con ciertos apoyos políticos pero escasa valoración popular, el exgobernador de Odessa ha realizado varias manifestaciones ante el Parlamento ucraniano que, pese a que en ocasiones han logrado demostrar cierto poder de convocatoria, no han logrado la continuidad esperada.

El gran grupo que ayer le arropó para evitar su detención en Kiev demuestra que Saakashvili cuenta con una fuerza de choque capaz de imponer su voluntad por la fuerza. Pese a unas imágenes que recuerdan a Maidan, todo indica que eso no va a ser suficiente -especialmente por el apoyo limitado del que goza frente al apoyo internacional que mantiene Poroshenko- para desestabilizar al Gobierno hasta forzar a Poroshenko a convocar elecciones anticipadas. Saakashvili no cuenta ni con el respaldo popular (sus números en las encuestas son ínfimos) ni con los recursos necesarios para organizar y mantener algo similar.

La crónica del día

El día comenzaba con la información de que las autoridades ucranianas realizaban un registro en las propiedades de Mijail Saakashvili, de vuelta en Ucrania desde septiembre. Las imágenes del expresidente georgiano y en otro tiempo aliado del Gobierno ucraniano post-Maidan en el tejado del bloque de apartamentos de Kiev hacían presagiar una detención problemática. Amenazando con saltar y a la vez tratando de huir, Saakashvili fue detenido, ante la atónita mirada de sus seguidores y de la prensa, que logró capturar cada punto de giro de la aparatosa detención y de lo ocurrido a continuación.

Rodeados por un gran grupo de seguidores de Saakashvili, los agentes del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) trataron de abrirse paso entre la multitud mientras sujetaban al detenido, que a gritos exigía su liberación y llamaba ladrones al presidente Poroshenko y al Fiscal General Lutsenko.

En una escena caótica y con un método que ya se ha utilizado en anteriores ocasiones para liberar detenidos por la fuerza -el episodio de la puesta en libertad de los asesinos de Oles Buzina por parte del C14, por ejemplo- el grupo de manifestantes logró impedir el paso al furgón y finalmente liberar a Saakashvili, que clamaba victoria, rodeado por sus seguidores, con una mano aún esposada. “Guardaré estas esposas”, afirmó más adelante Saakashvili. “Las guardaré para Poroshenko”.

fotonoticia_20171205132346_640Sin querer perder la ocasión que se le había presentado, el político se dirigió a las inmediaciones del Parlamento de Ucrania y pronunció un discurso en el que no dudó en llamar a la población a la movilización. “Quiero llamar a todos los residentes de Kiev a echarse a las calles, que se reúnan hoy en Maidan y comiencen el proceso de librar a Ucrania de Poroshenko y su banda”, sentenció Saakashvili, que prometió dar su vida por la libertad de Ucrania. Con la promesa de que el ejército está con el pueblo y no con el Gobierno, el exgobernador de la región de Odessa llamó al derrocamiento de Poroshenko.

Acusaciones habituales

Desde el país de origen de Saakashvili, las autoridades georgianas exigieron que se garantizara la seguridad del expresidente, pero calificaron los incidentes como un asunto interno de Ucrania. Y desde la tribuna del Parlamento, los diputados mostraron, en sus discursos, las dos visiones que se repitieron a lo largo del día. Algunos diputados, como Oleg Berezyuk, de Samopomisch (el partido liderado por Andriy Sadoviy, alcalde de Lviv), denunciaba la violencia utilizada por las autoridades contra “personas desarmadas” como “una vergüenza para el Estado ucraniano”. Otros, como el Radical Lyashko exigían más acción contra una trama que, como suele ocurrir en Ucrania cuando se busca descalificar a un grupo opositor, calificaban de rusa.

Ni los años de enfrentamiento político con Rusia -y especialmente con su presidente, Vladimir Putin, que ha mostrado públicamente su aversión por el expresidente georgiano-, ni el enfrentamiento militar con las tropas rusas en la guerra de 2008 han impedido que Mijail Saakashvili sea acusado de tener lazos con Moscú. “Hoy revelaré la primera parte de la operación realizada por el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) y la Fiscalía General para impedir el plan de venganza de las fuerzas pro-Kremlin en Ucrania”, afirmó Lutsenko según cita la agencia ucraniana UNIAN.

“Saakashvili y otros miembros de la banda criminal de Yanukovich, el primero de todos [el oligarca] Serhiy Kurchenko, cuyo dinero ha sido utilizado por Saakashvili y su séquito para financiar las protestas que han realizado y que buscaban tomar el poder en Ucrania y ayudar a los miembros de la banda criminal Yanukovich-Kurchenko a detener los procesos judiciales contra ellos y a recuperar el control sobre los bienes que habían adquirido en Ucrania por métodos ilegales”, concluyó Lutsenko. El Fiscal General acusó a Saakashvili de haber recibido medio millón de dólares de Kurchenko para financiar sus protestas, algo que no necesariamente es ilegal y basado en pruebas más que dudosas, pero que es suficiente para alegar un más que dudoso vínculo con Rusia.

Pero el Fiscal General de Ucrania fue mucho más allá. “El Servicio de Seguridad de Ucrania y la Fiscalía son conscientes de los principales puntos del plan del FSB de un invierno ruso en Kiev”, sentenció Lutsenko, vinculando directamente a Saakashvili con el Gobierno ruso. Los pasados vínculos de Kurchenko con el clan Yanukovich son suficientes para alegar que se trata de una trama “pro-Kremlin”, un argumento endeble teniendo en cuenta el pasado de Saakashvili y su explícita aversión al presidente ruso.

“Exigimos la inmediata dimisión del monstruo y traidor Lutsenko, así como el despido de toda la cúpula del SBU, que dio estas órdenes criminales”, respondió Saakashvili a las palabras del Fiscal y los actos del SBU. Mientras tanto, en los alrededores del Parlamento de Ucrania, seguidores de Saakashvili comenzaban a erigir barricadas al más puro estilo de Maidan rodeados por un amplio despliegue de policía. A la protesta se unieron también miembros del Praviy Sektor y hombres del batallón Donbass con su líder, Semen Semenchenko, a la cabeza.

En el acto, el exgobernador de la región de Odessa contó también con el apoyo de una eurodiputada británica, Jane Collins, del partido de Nigel Farage. Parte de la prensa ucraniana no ha perdido la ocasión para utilizar esa presencia como indicio de lazos con Rusia. La agencia UNIAN, por ejemplo, se refería en su titular a Collins como “eurodiputada del partido del amigo de Putin”.

Pese al nuevo intento de relanzar un nuevo Maidan, el reciente intento de Saakashvili de realizar una protesta permanente frente al Parlamento -desmantelado por falta de seguimiento apenas unos días después- hace improbable que el movimiento cumpla con las expectativas de su iniciador. En cualquier caso, Saakashvili dispone ahora de la ocasión para probar su fuerza, si es que la tiene, como oposición a Poroshenko.

Tras este intento fallido de detener al político, sigue en el aire la cuestión de cuál será el siguiente paso de las autoridades ucranianas y de qué se le acusará en caso de que se cumpla la advertencia de Lutsenko. Según el Fiscal General, las autoridades ucranianas consideran a Saakashvili huido de la justicia y le exigen que se entregue inmediatamente para ser interrogado.

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