Entrada actual
Novorossiya, Opinión, Ucrania

Alto al fuego en Novorrusia


Por Nahia Sanzo.

Tras una primera toma de contacto a principios de semana, los representantes de las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk han llegado a un acuerdo con el Gobierno ucraniano para decretar un alto el fuego, por el momento indefinido y del que aún faltan muchos detalles por concretar. Este acuerdo, por el momento tan solo militar, llega tras dos semanas de intensas declaraciones políticas de todas las  partes implicadas, y aquellas que tienen influencia sobre estas, principalmente la Unión Europea y Rusia.  

Pese a que los periodistas sobre el terreno ni los observadores de la OSCE que monitorizan los puestos fronterizos controlados por la milicia han encontrado prueba alguna, el Gobierno ucraniano se ha mantenido firme al justificar los recientes avances  de la milicia y las graves pérdidas de personal, material militar y territorio que ha sufrido el Ejército con la presencia de tropas rusas y en la denuncia constante de una invasión que nunca ha llegado.

El uso de la  tan repetida agresión extranjera para definir la contraofensiva lanzada conjuntamente por las repúblicas populares de Lugansk y Donetsk no ha evitado que las severas pérdidas para el Ejército Ucraniano, que se ha visto obligado a aceptar por primera vez en la mesa de negociaciones a los rebeldes, a los que hasta el momento acusaba de terrorismo y sigue acusando de no ser más que marionetas al servicio de los intereses del Gobierno de Moscú. Tal y como justificaba recientemente Reuters, Ucrania comprende que no es posible una victoria militar en “horas no semanas”, tal y como predijo el entonces presidente electo Poroshenko, por lo que es momento de “escuchar la oferta del Kremlin”.

La grave situación militar del Ejército Ucraniano, que ha perdido ya a sus unidades  más avanzadas, ya sea porque han sido destruidas o porque han quedado cercadas por las milicias, y las acciones conciliatorias de Moscú han hecho avanzar este proceso político. El discurso de Moscú se ha inclinado hacia el diálogo entre las partes desde el inicio del conflicto, defendiendo la vuelta a los acuerdos del 17 de  febrero en Ginebra, cuando se pactó la deposición de armas de ambas partes y el inicio de un proceso político de descentralización del país. La negativa de Kiev ha desarmas a los grupos armados, ahora batallones luchando junto al Ejército, y la exigencia de desarme de las milicias hizo fracasar ese acuerdo, lo que derivó en una escalada de violencia que ha causado miles de muertos, incontables daños materiales y el mayor número de personas desplazadas en Europa (más de 800.000 según la ONU) desde la Segunda Guerra Mundial. El prometido proceso político de descentralización del país o la convocatoria a una Asamblea Constituyente que redactara una nueva constitución nunca se ha iniciado.

Por primera vez de forma pública, directa y utilizando el nombre que las repúblicas se dan a sí mismas, Novorrusia, término por el que se denominaban las provincias del hoy sudeste ucraniano cuando aún eran parte de Rusia, el presidente ruso Vladimir Putin exhortó a los rebeldes a abrir corredores humanitarios para las tropas rodeadas. El primer ministro de la República Popular de Donetsk aceptó la propuesta, añadiendo como única exigencia la necesidad de entregar las armas. La propuesta fracasó casi inmediatamente tras el intento fallido de uno de estos grupos cercados de huir por esos corredores humanitarios armados y en sus blindados. Tan solo unos pocos soldados lograron escapar, haciendo aumentar la lista de soldados ucranianos muertos o heridos en combate o prisioneros de guerra.

El acuerdo de alto el fuego, aún por verificar, llega tras un primer contacto en el que la mayor noticia fue la desinformación sobre la postura de las repúblicas populares, que según estas informaciones luego desmentidas por el enviado de la RPD, habrían aceptado mantener la integridad territorial de Ucrania en el caso de que se garantizaran sus dos exigencias principales al inicio de la crisis que llevó a la guerra: la autonomía económica y la garantía de los derechos culturales, incluyendo la oficialidad de la lengua rusa en el territorio.

Los puntos del acuerdo, cuyo documento está aún por redactar, pasan por el cese de hostilidades, la apertura de corredores humanitarios para que pueda llegar la ayuda a la población civil (el ex presidente Kuchma mencionó expresamente un “segundo convoy”, lo que presume que se refiere al segundo convoy de ayuda humanitaria ruso) y el intercambio de prisioneros bajo la premisa de “todos por todos” que la milicia demandaba desde hacía semanas.

Las medidas no han parecido suficientes para los representantes de la OTAN, y a pesar de las palabras positivas tanto del ex presidente Kuchma como del presidente Poroshenko, tanto la organización como la Unión Europea siguen adelante con la preparación de nuevas sanciones contra Rusia, que podrían hacerse públicas la próxima semana. Francia, por su parte, no ha variado su postura en cuanto al contrato que la obliga a entregar los buques Mistral contratados por Rusia si bien el presidente Hollande había comentado en días anteriores que la entrega en el plazo previsto estaría sujeta a un posible alto el fuego en el sudeste de Ucrania.

A pesar de este acuerdo de alto el fuego, la mayor parte de preguntas que existían antes del encuentro persisten aún. Es más que notorio que los puntos acordados en Minsk se refieran únicamente al aspecto militar y a la entrega de ayuda humanitaria. Tras la desinformación luego desmentida por parte de las repúblicas populares de que estarían dispuestas a permanecer como parte de Ucrania si se diera una serie de condiciones exigidas, es importante recalcar que no hay en este acuerdo mención alguna al estatus final de Novorrusia, por lo que es de suponer que no se ha iniciado proceso político alguno por el momento.  Novorrusia sigue manteniendo que su objetivo es la independencia, mientras que Kiev anuncia las mimas medidas de descentralización que se ha negado a llevar a cabo, y a discutir, desde que el Gobierno llegara al poder tras el golpe de Estado del 21 de  febrero.

Y es este el punto más importante. Se mantenga o no el alto el fuego, y menos de un día después de iniciarse hay ya informaciones contrarias, ese supuesto cese  de hostilidades solo será parte de una solución al conflicto, y a la guerra, si desemboca de manera irrevocable en un proceso político entre los representantes de las  partes en conflicto: las Repúblicas Populares y el Gobierno Ucraniano.

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Reportes del frente archivados.

Registro

septiembre 2014
L M X J V S D
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
2930  
Follow SLAVYANGRAD.es on WordPress.com

Ingresa tu correo electrónico para seguir este Blog y recibir notificaciones de nuevas noticias.

Únete a otros 47.779 suscriptores

Estadísticas del Blog

  • 1.907.080 hits
A %d blogueros les gusta esto: