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Donbass, DPR, Ejército Ucraniano, LPR, Minsk, Rusia, Ucrania

Queda la memoria

Artículo Original: Denis Grigoriuk

Recuerdo perfectamente el verano de 2014, pese a que fue un tiempo de grandes emociones. Era un caos. Nadie en la ciudad tenía certeza alguna sobre el futuro. Las estanterías de los supermercados estaban vacías, había colas para obtener agua industrial, las calles estaban desiertas y las armas pesadas no dejaban de rugir. En aquellos días, todo lo que querías era silencio, que parara la artillería y que dejara de morir gente a consecuencia de ella. Pero eso no ocurrió. Entonces, cada uno de nosotros comprendimos la impotencia de no poder hacer nada. Era necesario aceptar las reglas del juego y vivir en condiciones de guerra.

En aquel momento, en Donetsk había una opinión extremadamente negativa sobre los militares ucranianos. Eran los culpables de la destrucción de la infraestructura y la muerte de cientos de civiles. Quienes vivían en las afueras de la capital aquellos días no necesitan que nadie les explique quién disparaba a quién ni desde dónde. Sin embargo, en Donetsk quedaban residentes que se negaban a creer lo que veían sus ojos y aún creían lo que decían los medios ucranianos. Pero aquello era pura mentira, una forma de retorcer completamente la realidad. Las mentiras eran tan flagrantes que en ocasiones parecía que no había una sola gota de realidad. Aun así, había quienes creían la versión de los auto bombardeos.

Y si había personas en Donetsk que aún querían creer esas mentiras, ¿qué se puede decir de los ucranianos que vivían en ciudades en paz a cientos de kilómetros de Donbass? Para ellos, todo estaba claro: las tropas ucranianas estaban salvando a los civiles con artillería pesada y aeronaves de combate mientras los malvados separatistas bombardeaban a la población civil y mantenían a ciudades enteras aterrorizadas. Pero incluso esa población que seguía viviendo allí no merecía tener voz. En la televisión ucraniana regularmente se usaba la manipulación para convencer a la audiencia de que la población de Donetsk era marginal. Es más, esta imagen procede de los tiempos anteriores a la guerra. Fue sencillo convencer a todo el país de que las vidas de la población que vivía al otro lado de la línea del frente no tenían excesivo valor para Ucrania. Así que, desde los canales ucranianos, los periodistas llamaban a la destrucción de personas “que sobraban” y no hicieron y no harán nada por ellos.

Hay que admitir que, después de los militares ucranianos, el segundo grupo más odiado por la población de Donbass era el de los periodistas ucranianos. Ni siquiera eran los políticos, cuyos motivos estaban claros: luchaban por el poder y por conseguir lo que querían. Los periodistas incitaban deliberadamente al odio, deshumanizaban a la población de Donbass y mentían abiertamente, lo que contribuía a la escalada del conflicto armado.

Más adelante conocí a algunos periodistas ucranianos que resultaron ser buenas personas que tenían una visión sensata de la situación en Donbass y en Ucrania en general. Los conocí durante la fase activa del invierno de 2015. Estaban en nuestro lado del frente e informaron de los crímenes de guerra de las tropas ucranianas. Era difícil imaginar en el verano de 2014 que alguien de la prensa de Ucrania pudiera decir que los ataques procedían del Ejército Ucraniano. Y estos chicos contaron estas historias porque se mantuvieron fieles a los estándares del periodismo. No fueron muy bien recibidos en casa por no seguir cerrando los ojos e informando sobre auto bombardeos ya que, al fin y al cabo, los soldados del Ejército Ucraniano no podían utilizar artillería de 122mm contra el colegio del distrito Kubishevsky de Donetsk.

Pasaron los años. Todo el mundo se acostumbró a la información de los medios ucranianos y dejó de tomársela en serio porque su objetivo estaba claro. Podría parecer poca cosa, pero personas que abiertamente mintieron sobre lo que estaba ocurriendo en Donetsk ahora ocupan posiciones de altos cargos en Ucrania. El actual ministro de Cultura es el exdirector del odiado canal 1+1 Alexander Tkachenko. Pero eso no es tan importante como el hecho de que ahora personas que hablaban de auto bombardeos son parte del proceso de negociación del Grupo de Contacto de Minsk. Kiev ha fracasado en su intento de imponer una “inteligente” treta en los acuerdos de Minsk, así que los propagandistas solo son consultores de la delegación ucraniana [en lugar de ser los encargados de negociar con la RPD/RPL mientras Ucrania negocia con Rusia, algo que Rusia, Donetsk y Lugansk se han negado a aceptar-Ed].

En el verano de 2014, las autoridades ucranianas ya intentaron utilizar a periodistas de Donetsk. Para todo el país, esas eran las “verdaderas voces de los residentes de Donbass”. Esas personas hablaban de cómo eran las cosas “realmente” en Donetsk y Lugansk porque lo que decían era lo que querían oír los políticos de la calle Bankova. Y los ucranianos crearon así la imagen correcta de las tropas ucranianas. Es más, esta imagen era tan generalizadamente percibida como real que toda información verídica de la RPD y la RPL era percibida como una mentira. ¿Por qué creer a la “prensa separatista” cuando están las voces de los verdaderos residentes de Donetsk, que no van a mentir? Aunque hablen de los hechos a cientos de kilómetros del lugar en el que están ocurriendo.

Ahora, estas personas podrán representar a Donbass en las negociaciones de Minsk. La idea es de lo más absurdo. Personas que mintieron sobre la guerra en Donetsk ahora podrán decidir qué hay que hacer para resolver el conflicto. Esto lleva otra vez a pensamientos surrealistas, una especie de posverdad en la que un excómico es el jefe de Estado y serán responsables de la resolución del conflicto en Donbass personas que lo alentaron. Y parece que todos se han hecho a la idea. Es más, me parece que incluso Sergey Sivojo podría ser percibido como alguien adecuado para las conversaciones de Minsk pese a la actitud hacia el equipo de Zelensky en Donetsk. Pero Kazansky y Garmash son dos odiados propagandistas.

Entonces cada pieza parece encajar en su sitio. No se podía esperar soluciones adecuadas y pasos hacia la paz de un hombre que, sin ser un político, sin estar vinculado al Estado, se dirigió a las tropas ucranianas desde un escenario y les dio las gracias por matar en Donbass a civiles a los que calificó de “basura”. Fue el “cómico” Volodymyr Zelensky. Prometió la paz en el este y prometió castigar a quienes habían incitado el conflicto, pero ha hecho lo contrario: provocar conflicto y sabotear la resolución pacífica.

No hay ninguna ilusión. Pero queda la memoria y la ira. Incluso con el paso del tiempo, no han desaparecido. No hablo por todos. Donbass es grande y puede que haya quienes crean a las autoridades ucranianas incluso después de todo lo que ha pasado. Pero yo recuerdo 2014 y todas las piezas encajan.

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