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Donbass, DPR, Ejército Ucraniano, LPR, OTAN, Rusia, Ucrania, Zelensky

Una señal absolutamente clara

Artículo Original: Colonel Cassad

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia ha valorado negativamente la calificación de Ucrania como “socio de oportunidades mejoradas de la OTAN”. El viceministro de Asuntos Exteriores, Alexander Grushko, afirmó que la expansión de la colaboración entre Ucrania y la OTAN es una señal política de que la alianza no está interesada en resolver el conflicto en Donbass. “Por supuesto que esta es una señal política del partido de la guerra en Kiev. Eso es lo primero. Lo segundo es que la OTAN no está interesada en resolver el conflicto interno en Ucrania para justificar la militarización del flanco del este de la Alianza y continuar demonizando a Rusia como principal amenaza para Occidente”.

Por supuesto, nadie ha cancelado la orden de continuación de la guerra en Donbass y esta orden no tiene que llegar ni de Kiev ni de Washington sino de los círculos euroatlánticos de Bruselas, que están interesados en garantizar que una guerra tan productiva para ellos continúe y que no haya riesgo de resolución por medio de los acuerdos de Minsk, el formato de Normandía o cualquier otro formato de negociación.

Así que, cuando se constata el décimo o vigésimo fracaso ucraniano con los acuerdos de Minsk, Kiev sigue recibiendo armas y munición y los políticos títeres reciben periódicamente sus bonus para que puedan decir que el “proceso de integración en la Unión Europea y la OTAN está en marcha”. De esta forma, quienes están enganchados a esta droga son completamente dependientes de ella y no están interesados en revisar el camino que recorren. Eso era evidente con Poroshenko y lo sigue siendo con Zelensky.

Es más, los títeres de Kiev rápidamente se han dado cuenta de que pueden culpar de todo a la guerra, especialmente en lo relacionado con la situación socioeconómica, por lo que la guerra se ha convertido en el factor básico tanto de la política nacional como exterior. Ucrania no tiene ninguna otra idea y no se espera que la tenga: la política anti-rusa es una herramienta integrada en el proceso de pensamiento y en las actividades de las estructuras estatales ucranianas, así que, como Polonia y los estados bálticos, el partido de la guerra de Ucrania continuará recibiendo “señales absolutamente claras” que indican que, pese a las crisis que se están produciendo en Estados Unidos y la Unión Europea, la política hacia Rusia, las Repúblicas Populares y a guerra en Donbass seguirá siendo la misma, digan lo que digan los defensores de la normalización de relaciones entre Ucrania y Moscú o de la resolución pacífica de la guerra en Donbass.

Así que no importa si Zelensky decide acusar a Poroshenko. El notorio “partido de la guerra” es más que Poroshenko, es un enorme campo de uno de los teatros de la nueva guerra fría y Ucrania acepta las consecuencias, aunque solo sea porque aquellos que están involucrados esperan evitar tener que rendir cuentas mientras sigan en el poder o mientras continúe la guerra.

Todas aquellas fuerzas que, aunque solo sea por motivos económicos, intentan conseguir el final de la guerra son acusadas de ser “traidoras” o “prorrusas” y en ocasiones son expulsadas de los altos cargos, como ocurrió con Serhiy Sivojo, que trabajaba para el Consejo de Defensa y Seguridad Nacional y que, con permiso de Zelensky, osó simplemente mencionar la posibilidad de diálogo con la RPD y la RPL. El sistema no lo toleró y lo expulsó. Nadezhda Savchenko, la “heroína del pueblo”, fue declarada “caballo de Troya de Putin” cuando habló de paz y fue encarcelada en una acusación falsa. Con la llegada de Zelensky, no volvió a la primera línea política.

Los antiguos regionales, algunos de los cuales se mueren por una tregua en Donbass, han demostrado su fracaso durante años. Tras perder lo posible y lo imposible en 2014, han aprendido poco de ello y siguen intentando presentarse ante la población del sudeste y ante Moscú como representantes de los intereses de la parte de la población de Ucrania que quiere la paz. Pero, en la práctica, también son incapaces de influenciar la línea general. Es irónico que, pese al hecho de que la mayor parte de la población de Ucrania quiere que la guerra termine, no hay realmente un actor político en Ucrania que quiera y pueda lograrlo. Zelensky y compañía ya han demostrado que ni quieren ni van a parar la guerra. Los regionales quieren, pero no pueden. Poroshenko y otros nacionalistas, al contrario, quieren garantizar que la guerra continúe. Así que, no es de esperar más señales de la OTAN al “partido de la guerra de Ucrania”. Estados Unidos y la OTAN están satisfechas con lo que está ocurriendo. Los costes que la guerra tiene para Ucrania son insignificantes para ellos.

Así que, en el futuro inmediato, probablemente seguiremos hablando de la “poco constructiva postura de Ucrania” mientras la situación general no cambia en absoluto, ni en las negociaciones diplomáticas ni en el frente, donde se seguirá derramando sangre.

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