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Soldados del frente invisible: la otra lucha contra la agresión ucraniana

Artículo Original: Vyacheslav Tyurin

El conflicto en Donbass se recrudece cada día que pasa: los ataques del Ejército Ucraniano contra las posiciones de la milicia no cesan día y noche. Antiguos mineros o camioneros que se alzaron para defender su tierra natal y a sus seres queridos se ven obligados a permanecer constantemente en el frente y a ver la continuación de la “tregua”, que fue un soplo de aire fresco para los batallones punitivos enviados por Kiev para matar civiles.

Al mismo tiempo se está produciendo una ligera disminución en la actividad de los usuarios de redes sociales, que no parecen tan interesados en las noticias: la gente se ha cansado de leer una y otra vez que las víctimas de los ataques eran residentes de Zaitsevo o Yasinovataya.

A pesar de todo, hay voluntarios entre la población civil que han asumido el deber de monitorizar el frente de la información y que usan los recursos de la red para informar y aportar una descripción fiel de lo que está ocurriendo para que llegue hasta las conciencias de los lectores de las diferentes comunidades. Gracias a estos administradores, moderadores o blogueros anónimos se hace más clara la imagen real y la visión, no solo de quienes están en la línea del frente, sino también de quienes están en la retaguardia.

El mayor esfuerzo por romper el bloqueo informativo ha venido de los “soldados del frente  invisible”, dirigido a la conciencia de los ciudadanos de Ucrania que erróneamente culpan a Rusia de lo que está ocurriendo en el territorio de Donbass.

Tras leer las opiniones de algunos usuarios de internet de lugares como Ivano-Frankivsk, Kiev, Lviv, Kiev o Dnipropetrovsk, ninguno de los cuales conocía los horrores de la guerra de primera mano, aparece la tentación de pasar a los otros lamentos de los indistinguibles admiradores de Maidan.

¿Quieren saber la respuesta a la pregunta “quién tiene la culpa”? “Léase Lenin”, diría el representante de la época soviética,  tan odiado por la actual élite de Kiev. Yo diré algo diferente: ¿quieren comprender qué pasa por la mente de los ciudadanos de Ucrania, rusos de espíritu y de Gorlovka de adopción? Lean a Remarque.

No, no estoy loco al recomendar leer a un escritor del país que declaró la guerra a la Unión Soviética. Y lo hizo de forma traicionera: una traición sin aviso previo. Esa guerra y la guerra de la que somos testigos ahora mismo tienen algo en común: el fascismo. Fue el fascismo la ideología que envío a los escuadrones de la muerte de las SS a tierras soviéticas. Fue el mismo fascismo el que envió tropas formadas por los biznietos de los banderistas de los tiempos de la Segunda Guerra Mundial y salieron de su escondite arrastrándose para ponerse a los pies de la Wehrmacht .

Remarque escribió sobre la guerra de 1941-1945. Yo pretendo escribir de la guerra 2014-2016 (espero). No pretendo exactamente escribir. Pretendo comparar los sentimientos de los personajes del escritor, que odiaba la guerra con toda su alma, y los que yo siento.

Por ejemplo, algunos pasajes de “Arco de Triunfo”:

“Ravic se secó el sudor de la frente y encendió otro cigarrillo. Cerró los ojos y pudo ver la imagen de uno de sus peores pesadillas: esa en la que estaba condenado a vivir sin una nacionalidad y lejos de su país. Hasta podía oír esas palabras”…

“-No me des la espalda, cobarde. ¡Mírame, verdugo! Estúpido bastardo que robó las vidas de aquellos que huían de la guerra. De una guerra impuesta sobre la gente en nombre de un Führer. ¿Te acuerdas de mí, Haake? ¿Y recuerdas a Levy? ¿Y Moss? ¿A los que golpeaste por ser judíos? ¿O era porque no eran alemanes? ¿O es porque tenían miedo de la guerra? ¿O porque eran más listos que tú?

Levy… se ahogaba y vomitó sangre. Ya no podía aguantar más la tortura y tuvo que hacer algo. Se golpeó la cabeza contra la pared. Su muerte fue una agonía. Pero ahora ya no le puedes hacer nada.

Moss, ¿fuiste tú quién le disparó en la rodilla cunado le “interrogaba” en el sótano? Reías cuando le aplastaste…

¡Y cómo reías cuando me tiraron agua helada por encima, tirado en un pozo de sangre y vómito! ¡Te reíste de mi cráneo roto! Cómo reías cuando lloraba y temblaba de dolor…

Pero ahora todo ha cambiado, Haake. Estamos en otro país, en otra ciudad. Esto ya no es el Reich. Ahora yo soy quien interroga. Te “interrogaré” como tú a Levy. Te interrogaré hasta que te vuelvas loco de dolor y humillación. Y entonces…entonces te estrangularé. Te agarraré del cuello hasta que se te salgan los ojos, hasta que se caiga tu lengua. Ahora yo te interrogaré. Es mi turno, Haake”.

Reproducir textos de memoria no es mi fuerte, solo pretendo trasladar el sentimiento de un cirujano que escapó del cautiverio de la Gestapo en París. No voy a huir a ninguna parte. La Gestapo, en forma del Ejército Ucraniano, está presente en la zona gris [la zona neutral]. ¿Qué siento? Sí, es algo parecido a lo que siente Ravic, el protagonista de la novela de Remarque. ¿Podría hacer lo mismo que Ravic? Es difícil contestar a esa pregunta. Pero la tentación es grande.

Y esa tentación aumenta más incluso tras ver el documental de Alexander Rogatkin sobre los crímenes de los batallones ucranianos en el territorio de Donbass con la excusa de “redadas” ordenadas a los comandantes desde el Ministerio de Defensa de Ucrania.

No conozco un solo caso que sugiera que los civiles de Donbass harían daño a civiles de Kiev, Lviv, Chernigov o Ivano-Frankovsk. Los glamurosos blogueros ucranianos, que se hacen llamar “diseñadores web” y se dicen “preparados para la rehabilitación de los desplazados internos de la zona ATO” y que cuchichean en Facebook, han hecho su elección. Apoyaron deliberadamente a los nacionalistas ucranianos que causaban muertes. A ellos ya nadie les creerá. No importa cuántos “me gusta” haya debajo de sus publicaciones exhibicionistas en las redes sociales. La verdad no se mide en “me gusta”, tuits o usuarios.

¿Visitan los perfiles de las redes sociales de aquellos que disparan contra las zonas residenciales de Gorlovka o Donetsk? Ejército Ucraniano, ¿estás en Facebook? ¿Y en VKontakte? ¿Recordáis cómo vinisteis a “limpiar” Avdeevka o Slavyansk? ¿Cómo “interrogasteis” a civiles?

Os haré daño. En Donbass. Os encerraré en una sala a oscuras frente a un monitor en el que se proyectará la película de Alexander Rogatkin. Una película sobre vuestro “heroísmo”. No saldréis de la sala hasta que lo hayáis visto todo. Hasta el final.

Entonces proyectaré otros vídeos. Aquellos en los que veréis a un niño entre las ruinas de su casa destrozada buscando a su madre, que había muerto a causa de un impacto de metralla en la espalda. Aquellos en los que oigáis llorar un hombre mayor que ha perdido a sus hijos y a sus nietos. O aquellos en los que podáis oír las plegarias de una anciana  rogando que no dispararan a su nieta.

Os haré verlo todo. Y después os pediré que vayáis a casa. Por las calles en las que aún muestran los restos de las bombas. Bombas que vosotros habéis enviado. Puede que sea cruel. Puede que sea demasiado cruel. Pero estoy seguro de que nadie que vive allí desea la muerte de vuestros hijos. Y no quería que vierais ruinas en lugar de vuestra casa.

La ley es dura. Miembros del Ejército Ucraniano, os condeno a una vida de remordimientos y de recordar constantemente vuestras actividades criminales y sus resultados. Y a años de mirar a los ojos a la población civil de Donbass. El veredicto no admite apelación y la pena no podrá ser modificada. No hay indulto posible.

La sentencia será ejecutada en cuanto finalicéis las listas de desaparecidos. Cuándo se dé inicio está en vuestra mano.

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Comentarios

3 comentarios en “Soldados del frente invisible: la otra lucha contra la agresión ucraniana

  1. Reblogueó esto en Guerra en Ucrania.

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    Publicado por Zhukov | 20/04/2016, 09:24
  2. Vyacheslav Tyurin condena, condenaría, a los fascistas a visionar efectos de sus barbaridades. Dudo que sirva de remedio general. Valdría contra el fascismo sociológico de millares o millones de personas que sueñan la grandeza de la patria irrumpiendo como un huracán, pero que tienen suficiente sensibilidad para despertar ante prácticas inhumanas. Sin embargo, una tarde de vídeos no redimirá a la militancia nazi, la que en Odessa remataba ufana a quemados y heridos, Por marcar la diferencia: el fascismo es un modo (opresor) de vivir, el nazismo es un modo (planificado) de matar; el fascista usa la muerte para controlar a los resistentes (caso actual de Kiev); el nazi tiene la muerte de primera herramienta, de medida preventiva; el resultado aterrador es precisamente lo que busca. La mejor botica contra estos ya la aplica desde la trinchera el pueblo trabajador de Donbass, ahora forzosamente militarizado.

    Le gusta a 1 persona

    Publicado por Gotzon | 20/04/2016, 16:10
  3. A aquellos fascistas quienes han torturado, asesinado u ordenado hacerlos a sus seguidores se les debe fusilar. No es necesario hacerles lo mismo que hicieron, pero si deben ser ejecutados sumariamente.

    Me gusta

    Publicado por Edgar Palacio | 21/04/2016, 03:20

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