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Guerra civil ucraniana: sin un final a la vista

Artículo Original: James Carden  en The National Interest 

Pepe Escobar. Hospital bombardeado en Donetsk

Pepe Escobar. Hospital bombardeado en Donetsk

MOSCÚ. Tras pasar varios días en Donetsk y sus alrededores la semana pasada, se me hace difícil obviar que el segundo alto el fuego de Minsk se aclara rápidamente. Bombardeos de artillería prácticamente constantes y fuego de ametralladoras se podían escuchar durante gran parte del pasado jueves por la mañana en el barrio de Oktyabrsky de la ciudad, no lejos del aeropuerto, donde se dice que la lucha ha continuado sin cesar.

La OSCE informó de que la principal estación de tren de la ciudad había  sido bombardeada el 25 de marzo y una visita al día siguiente probó que había sido así. Podían verse los tanques rebeldes participando en maniobras en las afueras rurales de Donetsk ese 26 de marzo. En el céntrico distrito Leninsky de la ciudad podía oírse el sonido esporádico del fuego de artillería hasta bien entradas las primeras horas del 27 de marzo.

El ánimo entre muchos en Donetsk, tanto no combatientes como soldados rebeldes que conforman lo que se conoce como Ejército de Novorrusia, da a entender que hay poco interés por una reconciliación con Kiev. Teniendo en cuenta las condiciones en las que se encuentra la ciudad tras prácticamente un año de guerra, es perfectamente comprensible. Muchos se quejan amargamente del apodo elegido por Kiev para la campaña militar contra los soldados separatistas, la “Operación Antiterrorista”.  Ciudadanos comunes y combatientes por igual lo ven como un intento de deshumanización a base de agrupar a toda la población de la región al modo de algo como ISIS.

Las interacciones con varios soldados rebeldes y una sesión informativa con dos oficiales rebeldes revelan un incluso menor deseo de volver al redil ucraniano. Como expresó un alto oficial: “Ucrania ha muerto. Murió el 2 de mayo en Odessa”. Las preguntas sobre la participación rusa fueron recibidas con burlas –aunque uno de ellos admitió que los “hermanos rusos” sí suministran alimentos a la zona.

Esto no quiere decir que el apoyo ruso a los rebeldes se limite a ayuda no-letal, sino que era obvio que todos los involucrados son reacios a admitirlo. En cualquier caso, pese a las continuas acusaciones de infracciones rusas por parte de Washington y Bruselas, incluso el jefe del Estado Mayor de Ucrania, Viktor Muzhenko, admitió a finales de enero que “el ejército ucraniano no lucha contra unidades del ejército regular ruso”.

Curiosamente, la mentalidad de los rebeldes parece coincidir con la de los congresistas estadounidenses, que por amplia mayoría votaron a favor de suministrar ayuda letal a Kiev la semana pasada: la remilitarización del conflicto simplemente es inevitable. Un comandante rebelde afirmó que espera que Kiev lance una gran ofensiva en semanas y añadió, seguro: “Estamos preparados”. Y por preparados, explica, quiere decir para una lucha larga.

Fotografía: Koshkin. Maniobras de la RPD.

Según este comandante, las fuerzas separatistas están preparadas para luchar por el “Russky Mir” (el mundo ruso) los próximos 5-7 años para librar a Ucrania de los que llama Nazis y fascistas. Preguntado por los detalles, el comandante afirma que no desea imponer el “mundo ruso” en Ucrania, sino que cada provincia debe celebrar un referéndum para decidir su destino, aparentemente al estilo del celebrado en Crimea. El comandante afirmó tener información (pruebas que no mostró) que demuestra que Kiev ha usado para el ejército más de $3.000 del tramo de $5.000 de asistencia del FMI. En pocas palabras, quedó perfectamente claro que esta gente no está por la labor de rendirse; y la idea de que Kiev va a salir victorioso tras sus dos derrotas gemelas en Debaltsevo y el aeropuerto de Donetsk –con o sin ayuda letal estadounidense–, roza el absurdo.

Aun así, parece que la política preferida del establishment de Washington (que, curiosamente, parece que no la del presidente) es la de enviar asistencia letal a Kiev, ya que se cree, sin duda alguna de forma sincera, que la entrega de misiles anti-tanque Javelin incrementará de alguna manera el número de bajas rusas hasta un nivel en el que la opinión pública daría la espalda a Putin, forzándole a echarse atrás.

Esto no es más que una fantasía disfrazada de estrategia, ya que asume poca o nula capacidad a los soldados rebeldes y, de hecho, a los no-combatientes de la zona. El hecho, simple e innegable, es que incluso si se persuadiera a Rusia, por la vía de las sanciones o por un aumento significativo de bajas militares, de que abandonara la región a su suerte, hay escasas posibilidades de que las fuerzas militares locales desaparecieran así como así. Lo que continúa desarrollándose en Donbass, pese a las protestas de los representantes de Kiev en Washington, es una guerra civil entre dos grupos con visiones  diametralmente opuestas del futuro de su país. Es una guerra civil que, teniendo en cuenta lo poderosos que son los defensores de ambos bandos, supone también un grave riesgo para la seguridad global.

Si, contra todo pronóstico, el alto el fuego se consolida y se mantiene, el escenario que más probablemente se desarrollará en la región de Donbass es el que se desarrolló en Osetia del Sur en los años posteriores a la guerra ruso-georgiana de 2008. De hecho, es para eso para lo que se prepara la República Popular de Donetsk, con reuniones con Abjasia, Osetia del Sur y Nagorno-Karabaj previstas para finales de primavera.

Lo que ha ocurrido en Donbass desde que comenzó la crisis de Ucrania a principios del año pasado es la desintegración, a cámara lenta, de un país europeo y las posibilidades de volver a unir a Ucrania son remotas desde el punto de vista de 2015. Los legisladores de Estados Unidos, Europa y Rusia deben seguir dando pasos para negociar un alto el fuego estable y permanente que acabé definitivamente con la lucha y permita medidas de alivio para la población de Donetsk, que tanto ha sufrido en este tiempo. Que parezca que siguen avivando las llamas de la guerra en lugar de acabar con ella es un mal presagio para el futuro de la región.

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Comentarios

2 comentarios en “Guerra civil ucraniana: sin un final a la vista

  1. Les envié una noticia y el artículo de un compañero que fue secuestrado por los ukras. como veo que no les prestan la más mínima atención, no quiero recibir más ninguna notificación con vuestras noticias. Evidentemente son muy sectaristas. Chao

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    Publicado por Ximena Krásnaya | 04/04/2015, 15:40
    • No es sectarismo, Ximena. Simplemente nunca hasta ahora habíamos publicado algo que no hubiéramos traducido nosotros o que hubiera aparecido ya traducido en otros medios. Y además quería conocer algo más sobre la historia de Andrei. Ahora que ya la conozco, estaré al tanto de si lo liberan en los próximos intercambios de prisioneros (cuando se reanuden, si se reanudan). Gracias por la historia.

      Me gusta

      Publicado por nahiasanzo | 05/04/2015, 08:13

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