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Ayuda humanitaria, Bombardeos, Donbass, Donetsk, DPR, Ejército Ucraniano, Gorlovka, Guerra Civil, Novorossiya, Ucrania

Crónicas de guerra de una filóloga

Original: Komsomolskaya Pravda
Traducción de Nahia Sanzo
Fotografías: Aleksandr Kots & Dmitriy Steshin

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Diario electrónico de Elena Lavrova, residente de la sitiada Gorlovka, en un tono sorprendentemente similar a los diarios escritos durante el sitio de Leningrado.

Agosto de 2014

«…Todas las tardes, un grupo de creyentes pasea por los márgenes de nuestro barrio con iconos y rezando. Una defensa a nivel local. Es conmovedor…De repente quería llorar. Tuve que reprimir ese estúpido deseo porque no tiene sentido y no consigue nada. Las ganas de llorar no van a hacer que aparezca agua corriente en la casa, ni aparecerá comida para mí o para los gatos en las tiendas. Solo puedes apretar los dientes y aguantar.

Cuando las bombas del Ejército Ucraniano destrozaron el sistema de agua, toda la gente de Stroitel fue a las fuentes cargada de grandes botellas de plástico. La más cercana a mi casa está a 3km en cada dirección. Dos veces al día. 12 km al día en total, seis de ellos cargada con mucho peso…»

Estas líneas provienen del perfil de Facebook de Elena Lavrova, una residente corriente de Gorlovka. Durante los últimos meses ha contado las noticias a casi un millón de seguidores. Cruel, trágico, pero sin faltarle un toque de ironía y un toque de optimismo. Podría parecer que no hay lugar para eso último en esta ciudad que, salvo breves intervalos durante las treguas, ha sido bombardeada a diario durante meses. Pero Elena Leonidovna tiene fe en lo bueno. Su mentalidad es abierta en estos tiempos tan cínicos. Durante años, ha coleccionado y cuidado gatos abandonados. Hoy hay más de 30 animales en su casa, que se encuentra prácticamente en la línea del frente. En los últimos meses se habían unido a la lista de abandonados por la guerra.

Desde agosto, el barrio de Stroitel ha sido torturado por la artillería ucraniana. Aquí, cada bloque de apartamentos ha recibido impactos. Con docenas de ataques… Todas las paradas de autobús y todas las tiendas han quedado destrozadas por los bombardeos. Aun así, por teléfono, Elena Lavrova nos recomienda esconder el coche en el patio, aparcarlo cerca de un muro y prepararnos para un bombardeo que puede comenzar en cualquier momento.

Una perra, Chara, nos recibe en el pasillo, feliz, moviendo la cola. En el suelo hay cajas con tierra para los gatos. Hocicos bigotudos nos observan desde todas partes: desde la cocina, el salón, la ventana, las almohadas. Pero la casa está sorprendentemente limpia y ordenada. Un corpulento y potente gato está tumbado en la repisa de la ventana, controlando el horno. La ventana, pegada con cinta cruzada, como en el sitio de Leningrado, se rompió por la metralla hace tres días. Los gatos se acercan con cuidado, pero nos aceptan. Hacia el final de la entrevista, cada corresponsal de KP tiene tres gatos sentados encima. Han estado en silencio escuchado nuestra conversación. Curiosamente, la actividad principal de Elena Leonidovna está lejos del mundo animal. Es filóloga, profesora en el instituto de idiomas de Gorlovka. La mujer está sentada en su escritorio con un portátil cerrado. Desde esta mañana no ha habido electricidad, así que no ha actualizado su Facebook. Los estudiantes, a los que Elena Leonidovna ahora enseña a distancia, disfrutan de un inesperado recreo.

1“Nuestro instituto de idiomas se dividió en dos”, nos cuenta Elena Lavrova. “Nuestro antiguo rector hizo todo lo posible para trasladar el instituto a Artyomovsk. Algunos dijimos: “No vamos a ninguna parte, nos quedamos aquí”. Otros decidieron irse con los ucranianos. El instituto se dividió en dos partes básicamente iguales. Las dos partes empezaron a odiar a la otra aunque eran gente que veía del mismo sitio”.

“¿Tuvo ocasión de marcharse a Rusia?”

“Muchas. Me invitaron desconocidos y me invitó mi nieto. Él vive en Moscú, Anton, también es periodista, por cierto. Llamó hace tres días diciendo que hay un hombre que puede llevarme. Pero… ¿cómo voy a abandonarles? [Los gatos-Ed] No puedo dejarles”.

Septiembre de 2014:

«No hay pensiones ni salarios, pero las facturas de electricidad, alquiler y demás no dejan de venir.

Una pequeña parte de la población (yo, por ejemplo) está feliz e irónicamente incrédula. La mayor parte de la población solo está descompuesta. Pero hay algunos que están furiosos…

…De vez en cuando pienso en qué será de los novorrusos, especialmente en noches de bombardeos y pienso qué haría si destrozaran mi casa, si me quitaran mis libros favoritos, mis gatos.

¿Me pondría a llorar? ¡No!

¿Escaparía a Rusia, mi amada patria? ¡No!

¿Pediría que me alojaran en el refugio? ¡No!

¿Me suicidaría? ¡No!

Iría donde la milicia a pedir armas que pudiera utilizar con mis propias manos. Si no quisieran darme armas, pelaría patatas para ellos. Y les leería cuentos sobre historia, cultura y literatura del mundo…»

2“¿Cómo perciben la guerra?”. Señalamos a los gatos, que se han juntado a nuestro alrededor.

“El perro tiene miedo, claro. Los gatos también se agarran al suelo, también tienen miedo. No puedes imaginar cómo era en verano. La gente se iba, abandonaba sus pisos: había manadas de perros, docenas de ellos, rondando por ahí”.

“¿Se ha ido mucha gente?”

“Creo que alrededor de un tercio. Muchos se quedaron. Tengo compañeros que ahora viven en el sótano, incluso los niños. Se fuero en verano, pero volvieron. A decir verdad, mis fuerzas están al límite. Fuerza de voluntad. Cuando bombardean, nos escondemos con el perro y los vecinos en las escaleras. Dejamos a los gatos a su suerte. Nos sentamos en las escaleras, nos contamos chistes, nos distraemos los unos a los otros… Pero durante el último bombardeo, el más duro, todos se quedaron en silencio. Yo también estuve callada, aunque normalmente hago que los otros sigan hablando. Ya no tenía fuerza”.

3Octubre de 2014:

«… ¿Qué creen, en qué dirección corre cuando empieza el bombardeo una persona con experiencia? ¡Exacto! Al baño, a llenar la bañera de agua. Luego corre a la cocina a terminar de fregar los platos. Por el camino enchufa una linterna y el teléfono para cargarlos.

Solo entonces empieza a pensar si correr. O si esperar un poco más…

…En nuestra ciudad, la mayor parte de tenderos nunca dice “hrivna”, siempre dice “rublo”»

4“¿Se ha hecho más fácil desde la captura de Uglegorsk?”. En la calle algo se oye una fuerte explosión. Lejos.

“¡Para nada! Fue una pesadilla; no salí de casa en una semana. Rezo para que por fin lleguen a un acuerdo hoy (nos reunimos con ella el mismo día que Merkel y Hollande visitaban Moscú). Pero nos quieren arrastrar de vuelta a Ucrania. ¿Cómo puede ser eso después de lo que nos han hecho? No puedo imaginarlo. La gente odia a Ucrania. Es probable que haya ucranianos que simpatizan con nosotros, pero no pueden decirlo públicamente. La división social es fundamental”.

“¿Había prerrequisitos para ello antes de la Guerra?”

“No, no teníamos ninguno. Por desgracia, la llamada quinta columna sigue existiendo en Donbass. Kiev ha instaurado condiciones muy complicadas. ¿Cómo podemos vivir sin pensiones, sin salarios? Nuestros pensionistas están obligados a ir a Artyomovsk y Kramatorsk para renovar sus papeles allí…”

5“¿Usted ha ido?”

“Claro, ¿cómo si no voy a alimentar a esta banda? Tengo que ir allí y hacer cola en la calle durante tres horas. Luego está el registro, luego tienes que atravesar el frente. Luego piden acreditar que vives en Artyomovsk. Ahora piden pases ATO. Hacen lo posible por complicar, por estrangular, por destruir…Es una política deliberada contra los mayores, las mujeres, los niños. Nuestros niños, escarabajos colorados

Noviembre de 2014:

«…He conseguido hacerme con un poco de pescado. ¡Me apetecía tanto! Lo he frito y he entrado en Facebook a esperar a la cena durante un cuarto de hora. Sonaba un ruido terrible en la cocina. Creía que una bomba había caído en la cocina y me he quedado paralizada por el miedo. Cuando he conseguido moverme, he corrido a la cocina. La sartén estaba en el suelo, ya limpia. ¡Sin pescado! Los gatos se relamían en la esquina. Bueno, ¿no son terroristas?

…Como dijo uno de mis alumnos: profesores y alumnos tienen que elegir entre Ucrania y la RPD. Esa es la elección principal.  Los que eligen Ucrania implícitamente eligen estar de acuerdo con los crímenes cometidos en el territorio de la RPD»

6¿Cómo le tratan en el otro lado cuando fue a registrarse?”

“Normal. Son nuestra gente, es el Donbass. Mis alumnos, los que se fueron al otro lado, saben perfectamente que las cosas pueden cambiar. Nuestro Ejército avanzará, estarán con nosotros. Esto es el Donbass, son gente rusa, descendientes de quienes civilizaron “el campo salvaje”.  Llevo veinte años viviendo aquí y no he oído jamás la lengua ucraniana. Recuerdo que me acusaron de no enseñar mova [ucraniano]. ¿Con quién me voy a comunicar en ese mova? Es suficiente que sepa inglés, francés y alemán. Pero esa era la política de las autoridades: sustituir el ruso por el ucraniano. ¿Por qué se eligió a Yanukovich? Porque había prometido que el ruso sería la lengua oficial de Donbass. Solo voté por él por eso”.

Y no hizo nada…”

“Creo que no pudo. Todo aquello ya se cocía en Kiev”.

Diciembre de 2014:
«…Algunos piensan que la política no les afecta. Se equivocan, la política nunca es insignificante. Nos tiene a todos, sin excepción, agarrados por el cuello…

…Estaría bien levantarse por la mañana y tomar un café, disfrutar de que ninguna bomba ha impactado contra tu casa, que no ha entrado ningún proyectil por la ventana de tu piso, que estás viva y no estás herida. ¡Pero es imposible disfrutar! Porque han destrozado la casa de alguien, un proyectil voló por la ventana del apartamento de alguien y alguien ya no está vivo, alguien está herido. Todos esos alguien son gente de Donbass…»

9“¿Le llega la ayuda humanitaria? ¿Personalmente le llega algo? ¿Puede conseguir algo?”

“Vi una cola gigante…pero entonces no había dinero. Decidí que era mejor pegarme un tiro antes de que me mataran en aquella cola. Pero conseguí ayuda humanitaria a través de amigos, conocidos o incluso lectores.

Hace una semana hubo un día en que no bombardearon Gorlovka y nos quedamos sorprendidos: ¡había tanta gente en la ciudad! ¿Por qué no se habían ido?

La gente piensa: “esta es mi casa, ¿por qué tengo que huir de ella?” Yo también pienso así, aunque nací en Rusia y he vivido allí media vida. También hay motivos ideológicos. Hay mucha gente que sobrevivió la Gran Guerra Patria aquí. Se hacen comparaciones. Dicen que esta guerra es peor porque la gente dispara a los suyos. ¡Todos tenemos pasaporte ucraniano!”

7Enero de 2015:

«… ¡Ahí vamos otra vez! ¡Sigo viva! Han golpeado muy fuerte Stroitel los últimos dos días. No hay gas, no hay electricidad, no hay teléfono, no hay internet, no hay agua. No hay una sola casa intacta. Pero en cuanto acaba el bombardeo, se empiezan a oír los martillazos. La gente empieza inmediatamente a reparar los daños.

He quitado los cristales rotos de la terraza, he colocado los marcos de la ventana, he clavado las cortinas, todo para proteger al balcón del tiempo. ¡No pasa nada, lo conseguiremos!»

¿Cómo empezó a recoger animales?

“Primero fue un gato, luego otro…Por los años bisiestos. La gente aquí es supersticiosa y piensa que en esos años no se pueden ahogar. Los abandonan. Yo los recojo. Cada gato tiene su propio destino, a veces muy duro. Muchos han muerto de viejos, algunos simplemente no pueden aguantar”.

“¿Han abandonado a muchos animales durante la guerra?”

“Había docenas de perros corriendo por ahí, también gatos. La gente huyó aterrorizada. Esta es Chara, alguien la abandonó conmigo. Salí por la mañana a buscar agua de la fuente a unos tres kilómetros…Estaba tumbada en el porche. Tenía la cola como una cuerda, las orejas como un helicóptero…Yo nací tres días después del desfile del Día de la Victoria. Yo soy hija de esa guerra, Chara es hija de esta guerra”.

8Febrero de 2015:
«…Al salir a pasear a Chara por la mañana, he encontrado un proyectil sin explotar en la hierba, largo como mi brazo, ancho como mi muñeca. Estaba junto a él y no sabía qué hacer. Lo podían encontrar unos niños o adolescentes. ¿Cuánto tiempo hasta que hubiera una desgracia? Lo cogí y llevé este trasto al puesto de control. Fui y pensé, ¿qué pasa si explota de repente? ¡Pero no se podría quedar donde estaba! Fui donde los chicos y se la entregué.

Les pregunté:

“¿Podía haber explotado?

Me contestaron sonriendo:

“Sí, claro que podía. Podría haber perdido las manos, seguro”.

…Hoy no he salido con Chara. Por la mañana empezaron a disparar de forma intermitente. Ha seguido así durante todo el día. Chara me ha traído su correa. ¿Cómo se le explica a un perro que salir a pasear es peligroso…?

…Hace media hora ha caído un proyectil junto a mi casa. Las ventanas han aguantado porque la cocina ya tenía agujeros de otro ataque y no cierro la puerta del balcón. Se ha abierto de golpe por la explosión. A mí me ha tirado al sofá. Una caída suave. Sobre Chara…»

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