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Alto el fuego, Colonel Cassad, Debaltsevo, Donbass, Donetsk, DPR, Ejército Ucraniano, LPR, Reclutamiento, Ucrania

Crónica del alto el fuego: las partes retiran armamento pesado

Original: Colonel Cassad

Existe una retirada parcial de armamento pesado. La junta, aunque a mucho menor ritmo que las Repúblicas Populares de Donetsk y de Lugansk, ha comenzado a retirar arte de su armamento pesado. Esto viene acompañado por ciertos escarceos periódicos que carecen de importancia operativa significativa. El fracaso de su intento por conseguir introducir fuerzas de paz mientras la RPD retiraba la práctica totalidad de su armamento pesado, ha dejado en mal lugar al intento de sabotaje de la junta, que finalmente se ha visto obligada a iniciar dicha retirada. Así que tras el ultimátum de Zakharchenko y la exigencia de Europa dirigida tanto a la junta como a la RPD para que llevaran a cabo la retirada de armamento a la mayor rapidez, la junta dio inicio a esa retirada parcial.

El proceso es ciertamente peculiar: mientras retira parte de su artillería y sistemas MLRS, la junta continúa no solo con la rotación de tropas en el frente, sino que acerca nuevos blindados tanto para reponer lo perdido por las unidades más castigadas como para reforzar a los grupos que podrían lanzar una ofensiva. Tratan, en general, de hacer todas las trampas posibles.

La tendencia general indica que la intensidad de las acciones militares decaerá, reduciéndose al mínimo, durante un tiempo, por lo que es probable que se produzca una “tregua” de uno o dos meses en Donbass. Pero en algún momento, el imperio del bien y sus marionetas en Kiev romperán esa tregua, así que tanto la junta como las Fuerzas Armadas de Novorrusia siguen preparándose para la campaña de primavera. Según fuentes oficiales de la RPD, alrededor de 200 personas se presentan en las oficinas de reclutamiento. Los números son buenos y si esta proporción de reclutas se mantiene, en abril la milicia ya habrá recuperado todas las bajas producidas en la campaña de invierno y podrá aumentar incluso esos números. Aun así, la junta seguirá manteniendo una superioridad numérica, aunque esto no será crítico, debido a su mayor capacidad de movilización.

En marzo, Ucrania comenzará el trabajo de los instructores militares, que se disponen a entrenar a las unidades militares ucranianas según los estándares occidentales. Se centrarán entonces en obtener armamento extranjero. Esta cooperación se lleva a cabo a través del Ministerio de Defensa y, en parte, a través del SBU. Bajo la tapadera de instruir a varias unidades militares, comienza el proceso de introducir infraestructura de información y reconocimiento de Estados Unidos y otros países de la OTAN.

En estos momentos, los planes chocan con el temor del establishment estadounidense de que parte de su armamento moderno caiga en manos de la milicia, lo que en la práctica supone que caiga en manos rusas. La correspondencia publicada entre en jefe del Estado Mayor Muzhenko y los representantes de la empresa privada Green Group muestra una de las formas de solventar estas dificultades. Observaciones de especialistas internacionales en la zona de Izyum y Volnovakha sugieren que el plan de cooperación con las Fuerzas Armadas de Ucrania ya ha comenzado.

En la zona se Mariupol, en peligro inminente según la junta y Estados Unidos, se observa una redistribución de tropas al norte de la ciudad, hacia Granitnoye y Volnovakha. También hay que apuntar un interesante elemento de la defensa de la junta: la fortificación es relativamente débil hacia el este de la ciudad, lo que prácticamente invita a la milicia a unirse a la lucha por esos barrios del este de la ciudad. En resumen, esto supondría un asalto directo, aunque es evidente que un ataque al flanco norte sería mucho más prometedor en el caso de que se reinicie la acción militar de alta intensidad. Nuestra fuente en Mariupol apunta que la junta destruiría algunos objetivos estratégicos en caso de encontrarse en peligro de perder el control sobre la ciudad.

En relación al reabastecimiento de las tropas de la junta tras la campaña de invierno, la gran masa de material (nuevo y reparado) va destinado al ejército. Los batallones territoriales y voluntarios reciben únicamente el material restante. Esto se aplica también al suministro regular, que sigue estando en parte basado en envíos privados. En un futuro próximo se espera que aparezcan problemas con la munición para los MLRS pesados, que no se produce en Ucrania. Sorprendentemente, también hay problemas con las armas ligeras: Ucrania cuenta, por supuesto, con un gran número de ellas, aunque la mayor parte de ellas son antiguas, por lo que ya se observan soldados con viejas variantes de AK, que se utilizan para compensar la falta de nuevos modelos.

También hay que apuntar que s suministros para la movilización, que se formó durante la pasada primavera para suministrar a los miembros de la operación antiterrorista, ha disminuido notablemente. Las existencias de raciones, carne envasada y combustible se han reducido considerablemente. A juzgar por los escándalos dentro de la junta, parte de esas existencias nunca llegaron al frente (en verano se podían encontrar en Dniepropetrovsk viejos paquetes de cigarrillos de las reservas de tiempos soviéticos) y fueron o robados o vendidos en el mercado negro.

El Estado Mayor no ha conseguido aún controlar a algunos de los batallones, ya que el liderazgo militar teme las consecuencias, como posibles disturbios en Kiev que la junta aún no tiene autorización para dispersar. Además, la autoridad del Ministerio de Defensa y del Estado Mayor es reducida entre las tropas punitivas y soldados de batallones territoriales. La campaña informativa para hacer de la catástrofe de Debaltsevo una victoria ha tenido escaso éxito entre ellos, en parte porque los propios soldados han hecho circular las historias de quienes lograron escapar de la caldera sin omitir los detalles de cómo algunos de los comandantes abandonaron a los soldados o de las condiciones en las que los soldados se vieron obligados a defender la ciudad y a retirarse. Se culpa al comando regional y al Estado Mayor por las bajas que se produjeron. De hecho, comandante de la 128ª brigada se ha ganado un gran respeto por haber tomado, de forma autónoma, la decisión de salvar a, al menos, parte de sus hombres. Aunque sea un enemigo, se ha ganado su premio.

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