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Novorossiya: ¿independiente, asociada, (con)federada?

RNR

Imagen: República de Novorrusia. Fuente pic.twitter.com/pB1RTT9Tym


Original: Aquí por The Saker.
Traducción de Nahia Sanzo.

Advertencia y clarificación: En primer lugar, quiero aclarar que no me posiciono a favor de ninguna de las siguientes opciones de estatus para Novorossiya. Corresponde a los ciudadanos de Novorossiya decidir el estatus final de la región, que apoyaré sea cual sea. En este momento, ni siquiera sería capaz de recomendar personalmente una de las opciones, ya que lo importante está en las definiciones, no en los términos. Únicamente propongo aquí una serie de temas relacionados con esta cuestión. El análisis no debe ser interpretado como una muestra de apoyo a ninguna de las posibles soluciones.

En segundo lugar, he leído con detalle las noticias llegadas de Minsk, Novorossiya y Rusia y tengo la sensación de que no aún no se ha decidido nada, y de ahí el zigzag y opuestas interpretaciones sobre los términos planteados por la delegación de Novorossiya.

Me gustaría también llamar a la precaución en lo que se refiere a la prensa rusa, incluyendo los canales de televisión rusos y RT. Rusia se juega mucho en esta batalla y estoy seguro de que las élites rusas están divididas a la hora de decidir cuál sería la mejor opción para Rusia. También hay grupos informales dentro de la prensa rusa que tratan de imponer los intereses de sus dueños o sus partidarios. Si bien esta podría ser una interpretación simplista de por qué NTV defiende la postura A mientras que RT defiende la postura B, sé que dentro de RT, NTV, Rossiya, RENT-TV y el resto de grupos de comunicación existen distintos grupos, distintas líneas editoriales, dentro incluso de un mismo grupo.

Finalmente, no se deben confundir los intereses de Rusia con los intereses de Novorossiya, igual que no se deben confundir los intereses de las élites de Rusia o Novorossiya con los intereses de la población de Rusia o Novorossiya. Esto es algo obvio, pero es necesario aclararlo porque cualquier acuerdo sobre el estatus final de Novorossiya será el producto resultante de los intereses de diversos grupos y con toda probabilidad será el resultado de un compromiso en el que ninguna de las partes logrará todos sus objetivos.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

Hace seis meses, todo lo que el este de Ucrania exigía era
autonomía fiscal y garantías de poder seguir usando la lengua rusa. Eso era todo. No había más. La postura rusa era igual de clara: quería una Ucrania unida y neutral que respetara los derechos civiles de todos los ciudadanos. Sencillo, ¿verdad?

La oposición ucraniana quería, oficialmente, apartar a un Gobierno controlado por los oligarcas y firmar un acuerdo de asociación con la Unión Europea. También bastante simple.

Visto desde la perspectiva actual, el compromiso era la solución más obvia: la elección de un nuevo Gobierno no controlado por la oligarquía y que pudiera firmar el acuerdo de asociación con la UE y comprometerse a respetar los derechos de todos los ucranianos, incluyendo los derechos culturales y lingüísticos de los ucranianos del este. Yanukovych llegó incluso a proponer a Yatseniuk el puesto de Primer Ministro. ¿Por qué entonces ha pasado lo que ha pasado?

Porque el movimiento contra el Gobierno de Yanukovych fue secuestrado, manipulado, controlado, financiado, organizado y dirigido por Estados Unidos, que usó a las élites políticas de la Unión Europea y a un grupo de auténticos
nazis para lograr un cambio de régimen y atraer a Ucrania hacia la esfera de influencias Anglo-sionista. Querían una Ucrania que la Unión Europea pudiera explotar económicamente y que Estados Unidos se apropiara militarmente por la vía de la OTAN. Este plan no solo buscaba apartar a Ucrania de Rusia y de la unión económica con Bielorrusia, Kazajistán, Armenia y otros, sino que buscaba también romper las relaciones económicas entre Rusia y Europa, un objetivo que Estados Unidos lleva buscando desde los años de la Guerra Fría, cuando trató de impedir que la Unión Soviética vendiera gas a Europa occidental.

Se puede pensar en los nazis como el equivalente ucraniano a ISIS: lunáticos con ganas de matar que no pueden reprimir su ira y su odio. Bajo presión de Estados Unidos, trataron de aparentar cordura, pero sus palabras les traicionaron una y otra vez. Así se dieron referencias a los rusoparlantes como subhumanos o no humanos, el deseo de Timoshenko de usar armas nucleares para exterminar a los moskales, la insistencia de que el ucraniano sea el único idioma oficial en el Estado y la consiguiente lucha contra forma alguna de federalización. No es necesario recordar que cuando llegaron al poder, comenzaron a aprobar una serie de leyes sin sentido más allá de la provocación como la autorización de la propaganda Nazi o la retirada del estatus oficial de la lengua rusa. No es sorprendente que la población del este enfureciera y correctamente llegara a la conclusión de que los Nazis han vuelto.

Como resultado se creó una doble dinámica: los neocons estadounidenses directamente amenazaron los intereses vitales de Rusia, mientras que Kiev amenazaba los intereses vitales de la población de este y sudeste de Ucrania. Esto no dejó a Donbass y a Rusia más opción que enviar una respuesta directa a esas amenazas.

Esto es importante, porque recuerda que lo hecho no puede simplemente ser corregido. Tanto Rusia como Novorossiya están ahora en un modo de supervivencia en el que se amenazan sus intereses vitales y su existencia. En otras palabras, el imperio anglo-sionista de Estados Unidos y el experimento ucraniano tienen que ser derrotados y tiene que ser eliminada la posibilidad de que este resurja.

¿En qué momento nos encontramos?

En primer lugar, diría que las fuerzas de represión de la junta han sido derrotadas. No de forma estratégica (ya que sus reservas y recursos materiales y humanos son enormes), pero sí de forma operativa. Todo indica que las Fuerzas Armadas de Novorossiya (NAF por sus siglas en inglés) no se la van a jugar tratando de empujar excesivamente hacia el oeste, así que las cosas se presentan de forma positiva.

En segundo lugar, la Junta también ha sido derrotada políticamente. Si en el pasado, el Gobierno ucraniano ha estado controlado por los oligarcas, los ucranianos se encuentran ahora bajo un gobierno de oligarcas. Y los ucranianos lo saben. Lo que es más: los nazis han enseñado su verdadera cara en Odessa, Mariupol, el MH17, el lanzamiento de misiles balísticos o uso de fósforo blanco y bombas de racimo en zonas civiles.

Finalmente, la economía ucraniana está en caída libre y, en sentido práctico, la industria está destrozada. A los seis meses de su llegada al poder, estas condiciones se pueden considerar un fracaso absoluto de la Junta.

El Tío Sam no lo está haciendo mucho mejor. Crimea se ha perdido para siempre y Donbass está también, en la práctica, perdido; Putin es más popular que nunca, mientras que las tensiones dentro de la UE y con Estados Unidos aumentan (Los presidentes de la República Checa y Eslovaquia han anunciado la posibilidad de vetar la imposición de más sanciones a Rusia) y sus marionetas en Kiev han perdido el control de la situación.

La Unión Europea por su parte ha metido la pata hasta el fondo. La elección de Donald Tusk para la Comisión Europea y Federica Mogherini como alta representante para la política exterior es una buena noticia, aunque ni es suficiente ni llega a tiempo. El desastre heredado de Catherine Ashton y Herman Van Rompuy tardará años y serios esfuerzos en ser reparado. Además, Anders Fogh Rasmussen, con toda su locura, sigue por ahí. Pero a pesar de las palabras de Rasmussen y de algunos políticos de la UE, esta no tiene margen para imponer más sanciones, especialmente si se convierten en una guerra de sanciones con Rusia. Rusia lo sabe, por lo que tan solo tiene que esperar y recoger los frutos que caen a su paso.

En la próxima cumbre de la OTAN en Gales, (a la que asistirá como invitado el presidente de Ucrania Petro Poroshenko, NS) Obama y su corte neocon de asesores de política exterior apretarán en busca de medidas anti-rusas con una serie de discursos y declaraciones en las que recordarán que hay que detener a Rusia y proteger a Europa, para lo que es necesario reorganizar la OTAN. Harán falta más hombres, más armas y más amenazas, lo que irremediablemente supondrá más dinero para el complejo militar estadounidense. Rusia por su parte seguirá impasible por una razón: Estados Unidos y la UE llevan años llevando a cabo políticas anti-rusas. De hecho, las únicas medidas anti-rusas que el imperio anglo-sionista no ha tomado, son las que le harián más daño a sí mismo que a Rusia. Cualquier sanción que se imponga a partir de ahora sobre Rusia hará más daño al imperio anglo-sionista que a Rusia. La conclusión está clara: Occidente no puede permitirse una guerra de sanciones contra Rusia.

Sigue habiendo peligro real ahí fuera

El problema con el imperio anglo-sionista y su arrogancia es que puede llegar a tomar como modelo una variante de la “Opción Sansón” israelí: atacar al enemigo aunque esto signifique quedar aplastado por el derrumbe del edificio. Al contrario que otros analistas, no creo que Estados Unidos busque deliberadamente una guerra contra Rusia, especialmente una nuclear, pero su arrogancia puede llevarles a encontrarse entre la espada y la pared con la solución militar como única alternativa. También tienen la capacidad de crear una situación militar extremadamente peligrosa en la que un petardo puede hacer explotar una guerra. Rusia debe mantenerse alerta a este peligro y no asumir que Estados Unidos actuará de forma racional o prudente. La historia muestra que son imprudentes y que están dispuestos a crear una situación que resulte en una guerra (la política de Estados Unidos hacia Japón es un claro ejemplo de esto).

¿Qué opciones tiene Novorossiya?

Como ya he dicho antes, lo importante está en los detalles, pero se las opciones de Novorossiya se pueden resumir en: independencia completa
de facto y de jure o independencia de facto pero no de jure. Creo sinceramente que cualquier otra opción que no suponga la independencia de facto es simplemente imposible ahora mismo. La población de Novorossiya no vivirá bajo el control policial o militar de Kiev, no pagarán más que impuestos simbólicos y definitivamente no aceptarán ninguna limitación de sus derechos lingüísticos y económicos, incluyendo el derecho a tratos comerciales directos con Rusia. Considero que esta opción solo es posible tras un masivo baño de sangre, por lo que pasamos a considerar algunas ventajas y desventajas principales de las otras dos opciones.

  1. Independencia completa de facto y de jure: Novorossiya

    Ventajas: Seguridad. Posibilidad de acceso a Rusia o de firmar un acuerdo de asistencia mutua que incluiría la presencia de tropas rusas en Novorossiya. Este sería el escenario ideal en términos de protección sobre potenciales ataques ucranianos. Economía: no se pagarían impuestos a Kiev, asociación con Rusia y acceso al enorme mercado Euroasiático, coordinación con la industria rusa, prestaciones sociales pagadas por Rusia (como parte de un paquete de ayuda). Y finalmente, saber que se ha ganado la batalla, con lo que se evita tener que tratar con Ucrania occidental. Total desnazificación.

Desventajas: esta posición maximalista no deja lugar para que Kiev y Washington salven su imagen, lo que implica que dificultarían al máximo el reconocimiento internacional. Esta opción deja también en manos de anglo-sionistas y filo nazis el resto de Ucrania, que trataría de sabotear la vida de Novorossiya constantemente. Esta opción significaría dejar ciudades como Odessa, Dnipropetrovsk, Kharkov, Chernigov, Nikolaev y otras muchas ciudades históricas rusas en manos del régimen de Ucrania. Existiría también una constante amenaza militar: el actual Ministro de Defensa ucraniano ya prometió un desfile de la victoria en Sevastopol el día que fue nombrado. Pero el problema principal es que el escenario maximalista no deja incentivo alguno para Kiev.

  1. Independencia de facto pero no de jure: Ucrania 2.0

    Ventajas: Novorossiya ya ha logrado mucho más de lo que pedía hace seis meses. Preservar la unidad de Ucrania salva la imagen de todas las partes y todos los actores externos (Rusia, Unión Europea, Estados Unidos, OSCE) pueden garantizar el cumplimiento de ese hipotético pacto. Esta opción de mantenerse nominalmente como parte de Ucrania da a los ciudadanos del este (mejor educados que el resto) la posibilidad de desafiar el poder nazi en Kiev y posiblemente servir para la caída del actual Banderastan y reemplazarlo con una Ucrania 2.0. Una Ucrania unida estaría en mejor posición para recibir la ayuda internacional que tan desesperadamente necesita, así como dinero para reconstruir la zona de Donbass. Teniendo en cuenta que alguno de los actuales dirigentes seguirá en el poder, es evidente que habrá más destrozo en Banderastan, por lo que un cambio de régimen no es descabellado. Entonces el este podría exigir que los responsables de la guerra fueran llevados a juicio y que se formara una comisión de verdad y reconciliación nacional.

Desventajas: Hay posibilidades de que el régimen de Poroshenko caiga para dar paso a la dictadura de un Yarosh. O quizá el sur de Banderastan pudiera buscar la secesión en favor de un Kolomoiskistan. En cualquier caso, la caída del régimen de Poroshenko podría provocar una segunda fase de guerra civil en Donbass en la que no habría opción de ayuda rusa (salvo ayuda indirecta no reconocida). Solo la noción de ser representados por los nacionalistas de Kiev o de tener que volver a izar la bandera ucraniana causaría nauseas a aquellos que han muerto o han luchado en defensa de Novorossiya. Si el pacto no parece estable, más ciudadanos de Novorossiya optarían por emigrar a Rusia. Hoy en día, incluso los ciudadanos de Crimea siguen nerviosos y los representantes políticos rusos, incluido Putin, tienen que recordarles que esta vez es para siempre, que no van a abandonarles, que no hay vuelta atrás. Si incluso la población de Crimea tiene cierto nerviosismo sobre su futuro a pesar de ser legalmente parte de Rusia, las dudas en la población de Novorossiya por su asociación con Kiev, aunque solo fuera formal, aumentarían de forma exponencial.


Algunas especulaciones personales sobre las preferencias de las distintas partes

La opción preferida de Rusia

Creo que Rusia preferiría la opción de Ucrania 2.0, que tiene, desde su punto de vista, numerosas opciones como obligar a Ucrania a mantener un estatus de no-alineado. Rusia no quiere ni necesita a Ucrania. Lo que quiere es una Ucrania estable y próspera, no por el buen corazón de Putin o del Kremlin, sino porque es de interés para Rusia. Lo único que Rusia necesitaba de Ucrania, Crimea, ya lo ha conseguido.

Para aquellos que sientan rechazo por la opción de una Novorossiya no completamente independiente de Ucrania, diré que dudo que Rusia pueda imponer ese escenario al pueblo de Novorossiya. Es cierto que Zakharchenko y los actuales líderes de Novorossiya llegaron al poder gracias a un cambio de liderazgo promovido por Moscú, así que sus lazos con Moscú son evidentes, pero el poder real de Zakharchenko y su Gobierno recae sobre el consenso de la mayoría del pueblo de Novorossiya, especialmente aquellos luchando en las fuerzas armadas. Nunca he creído que tal traición pudiera ocurrir, pero aunque se diera el caso, no creo que el único poder real en Novorossiya, las fuerzas armadas, lo permitieran. Esa traición también acarrearía una crisis política severa para Putin.

Putin y sus asesores optarían por una Novorossiya semi-independiente de facto pero no de jure si se diera la opción y la oportunidad, pero no creo que traicionar Novorossiya sea ni lo que desean hacer, ni una posibilidad real: la garantía de esa independencia de facto de Novorossiya no recae sobre Putin o Rusia sino sobre las fuerzas armadas de Novorossiya.

La opción preferida por Novorossiya

¿Cuál sería la opción que el pueblo de Novorossiya, y especialmente sus fuerzas armadas elegiría?

Sinceramente, no lo sé, pero sospecho que su objetivo es la independencia completa. Pero la situación es compleja, así que posiblemente haya un argumento sólido contra esta opción y a favor de Ucrania 2.0 al igual que ocurre al revés.

También se puede argumentar que no es el momento para elegir una opción. Por una parte, nadie sabe quién estará en el poder en Ucrania en unos meses. El invierno es largo y las negociaciones del gas se están convirtiendo en un tema urgente. Una u otra opción pueden convertirse en la ideal dependiendo de las acciones de la OTAN (imaginen a fuerzas de la OTAN en Kiev)

Hay que dar tiempo al tiempo

Los ejemplos de Corea, Chipre, Kosovo o Transnistria muestran que en ocasiones, una solución, no soluciona nada en absoluto. Ejemplos como Irlanda o Chechenia muestran que algunas soluciones no son en absoluto lo que parecían en un principio. Hay que añadir además, que el objetivo real de Rusia en Ucrania no es Crimea, ni salvar Donbass, sino lograr un cambio real de régimen en Kiev. Ese es el único escenario que realmente satisfaría a Moscú. Y no está claro que la independencia total de Novorossiya fuera la mejor vía para lograr ese objetivo. Pero sobre todo: ¿qué es lo mejor para la población de Novorossiya, la independencia completa de Kiev o un cambio real y duradero en el régimen de Kiev?

Igual que en el ajedrez, el tiempo y la oportunidad son cruciales. Esos que durante meses han gritado histéricos, acusando a Putin de traicionar a Novorossiya simplemente no han sido capaces de entender la importancia de hacer las cosas en el momento oportuno y según la estrategia.

Muchos en Occidente han crecido y han sido educados en una cultura de acción-reacción al instante, de respuestas inmediatas. Solo consideran opciones para lograr objetivos a corto plazo. Rusia, y sobre todo China, tiene otra forma de pensar. Estas dos naciones construyeron sus inmensos países a base de progreso lento pero continuo, no a base de cortos empujones. Y aunque la población rusa prefiere también una solución rápida al problema ucraniano, los representantes del Kremlin, especialmente los antiguos oficiales de inteligencia como Putin, ven que el problema ucraniano tiene 400 u 800 años, dependiendo de cómo se defina1 y que no va a solucionarse en unos meses. Esto es especialmente cierto ahora que la causa real y fuente principal de la actual crisis es el imperio anglo-sionista.

El objetivo real de verdad de Putin (¡y Xi Jinping!)

Como ya he dicho muchas veces, le único objetivo, el objetivo de verdad, de Rusia no es siquiera el cambio de régimen en Ucrania sino en el mundo. No hay duda alguna de que China y Rusia quieren crear un nuevo orden mundial, uno muy diferente al previsto por los Bush, Fukuyama, Obama o el resto de anglo-sionistas del 1%. Rusia y China quieren destruir completamente el imperio anglo-sionista, quieren desdolarizar la economía mundial y quieren un mundo multipolar en el que se respete la ley, que es la vía más ventajosa para lidiar con los problemas.

Rusia be su futuro en el norte y en Siberia, mientras que China quiere que su economía sea global, lo que incluye el Lejano Oriente y la zona de Asia-Pacífico, África y Latinoamérica. Rusia quiere también aumentar su papel en América Latina y Hacia Central, porque no hay multipolaridad sin esas regiones. También diría que Rusia y China rechazan el modelo de civilización occidental y sus principales dogmas y quieren crear, no solo un nuevo orden, sino una nueva civilización. Todo esto es mucho más grande que Donbass o que Ucrania. En este preciso momento, la primera línea de la guerra global de civilizaciones se libra en Ucrania, pero no es más que una batalla en una guerra mucho más amplia.

A juzgar por algunos reveladores discursos recientes, Zakharchenko entiende esto a la perfección. No tengo ninguna duda de que Putin también lo entiende.

Conclusión

La principal conclusión es que no es conveniente anticiparse al juzgar los acontecimientos para evitar precipitarse al sacar conclusiones. No es momento para eslóganes a favor de una u otra opción. Nadie sabe realmente hacia dónde vamos. Por una parte, Ucrania y sus maestros de Occidente han incumplido cada uno de los acuerdos a los que se ha llegado en el último año, así que no hay motivo para creer que vayan a cumplirlos ahora.

O puede que estas negociaciones no lleven a ninguna parte y que continúe el caos y la somalización de Ucrania. Putin comentó hace unos días que “no importa dónde, si Estados Unidos se involucra, siempre logran el mismo resultado: Libia”. Es cierto, y puede que un proceso así en Banderastan haga a las partes recobrar el sentido común. O puede que, y esto sería terrible, la situación sea más similar a la de Chechenia en 1999, cuando una gran cantidad de hombres fue físicamente eliminado, asesinado, antes de que pudiera encontrarse una solución. Sinceramente no lo sé, así que sigamos observando esta tremendamente volátil, compleja y peligrosa situación y no pretendamos que el conflicto es simple y la solución obvia.

1 (Leer Aquí y Aquí ).

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