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Minsk después de Ginebra

Artículo Original: Sergey Mirkin /Vzglyad

Una de las cuestiones tratadas en las conversaciones de los presidentes de Rusia y Estados Unidos en Ginebra fue el destino de los acuerdos de Minsk. Así se confirmó en la rueda de prensa. Vladimir Putin afirmó que el líder estadounidense coincide en que la resolución del conflicto en Donbass debe basarse en Minsk-2. Biden afirmó también que es necesario reforzar la diplomacia en relación con los acuerdos de Minsk. Después, el jefe adjunto de la Administración Presidencial de Rusia, Dmitry Kozak, en respuesta a las preguntas de la prensa sobre el destino de Minsk-2, afirmó: “Creo que sí. Hay esperanza”. Kozak aclaró que, si los estadounidenses consiguen influir sobre Ucrania, el proceso de Minsk puede avanzar.

La subsecretaria de Estado Victoria Nuland explicó a los reporteros que Estados Unidos comenzará importantes consultas con Ucrania sobre cómo Kiev ve los acuerdos de Minsk y su implementación. Posteriormente, la prensa estadounidense conoció que la Casa Blanca había congelado la entrega de 100 millones de dólares a Ucrania para su ejército. El Gobierno de Estados Unidos lo confirmó y explicó sus actos afirmando que, ahora mismo, Rusia no supone una amenaza inminente para Ucrania.

¿Presionará Estados Unidos a Ucrania para que implemente Minsk-2? No está garantizado. Tras la cumbre de presidentes, el presidente del Consejo de Defensa y Seguridad Nacional de Ucrania, Alexey Danilov, calificó los acuerdos de Minsk de absurdos y afirmó que Ucrania no renunciaría a ellos, pero tampoco los llevaría a cabo en la forma en la que existen actualmente. Incluso antes, en una entrevista con la prensa occidental, Volodymyr Zelensky admitió no estar dispuesto a dialogar con la RPD/RPL y afirmó que, si Occidente dejara a Ucrania sin apoyo, crearía el ejército más poderoso de Europa y resolvería la cuestión de Donbass.

Existe la opinión de que no hay que prestar atención a las palabras de los políticos de Maidan, ya que harán todo lo que ordene Estados Unidos. Pero la realidad no es tan simple. Cuando el expresidente de Ucrania Petro Poroshenko no quería crear un tribunal anticorrupción, no lo hizo, pese a las potentes presiones occidentales. Zelensky cesó a Andriy Kobolev del puesto de director de Naftogaz pese a que sabía que Estados Unidos le apoyaba. Y ambas son cuestiones locales en comparación con la implementación de Minsk-2.

El Parlamento debería adoptar todo un paquete legislativo coordinado con los representantes de la RPD/RPL. El punto más problemático es la celebración de elecciones locales en Donbass. Kiev y Donetsk tienen diferentes ideas sobre cómo deberían celebrarse. Los radicales ucranianos declararían cualquier movimiento de Zelensky hacia la paz una traición. Y el equipo Ze tiene miedo de los nacionalistas radicales, como muestra que se haya rendido a ellos varias veces.

En condiciones de imperio, la dependencia de la colonia de la metrópoli es evidente, pero la metrópoli también depende de la colonia, aunque sea de una forma menos visible. Algo así le ha ocurrido a Estados Unidos con Ucrania. Desde 2014, representantes del Partido Demócrata han trabajado para crear un estado de opinión favorable a Ucrania, demonizando a Rusia y a Putin y presentando a los políticos de Maidan como faros de la democracia. En 2019, la cuestión ucraniana se convirtió en un tema de la política doméstica para Estados Unidos, cuando el impeachment de Donald Trump le acusó de chantajear a Zelensky.

Ahora, la administración Biden recoge los beneficios de esa política. Los republicanos le acusan de tener una postura débil en relación con la finalización del gasoducto Nord Stream-2. Uno de sus argumentos es que será un golpe a Ucrania. Parece que, si la Casa Blanca presiona excesivamente a Kiev obligándole a implementar Minsk-2, sus oponentes políticos acusarán al actual presidente y su equipo de traicionar los valores americanos, algo que dañaría el índice de popularidad de Biden y los Demócratas.

En una entrevista, Victoria Nuland matizó: “Si realmente sentimos que hay motivos para ver que la implementación de los acuerdos de Minsk es una opción segura y aceptable para que Ucrania recupere su integridad territorial y soberanía en Donbass…” Y ahí surge una pregunta. ¿Se ha molestado Victoria Nuland en leer el texto de los acuerdos de 2015? En él se describe, paso a paso, cómo deben ser implementados. Es probable que esta matización indique que Washington apoya la idea de Kiev de modificar los acuerdos de Minsk. Son conscientes de la postura de los políticos ucranianos.

Los expertos que opinan que Washington obligará a Kiev a cumplir con los acuerdos de Minsk argumentan que China es ahora el principal oponente para Estados Unidos y que la Casa Blanca teme un mayor acercamiento entre Moscú y Pekín. Es probable que sea cierto, pero la principal cuestión es qué está dispuesto a ceder Estados Unidos para evitarlo. ¿Desentenderse de la Ucrania de Maidan? Es improbable. La necesitan en términos geopolíticos y tendría consecuencias negativas para la popularidad del partido en Estados Unidos. Si la Casa Blanca presiona en exceso a Kiev, el inestable régimen de Maidan puede colapsar.

La desaparición del régimen proamericano enviaría una mala señal a otros aliados y países dependientes de Estados Unidos, entre ellos países del sudeste asiático. Además, Washington puede haber congelado la entrega de los cien millones de dólares adicionales, pero entregará un total de 275 millones a Ucrania este año. Además, Estados Unidos y los países de la OTAN realizarán con Ucrania las maniobras navales Sea Breeze. La embajada de Rusia en Estados Unidos las describió como una forma de “animar las ambiciones militaristas de Kiev”.

Obviamente, los políticos de Maidan harán todo lo que esté en sus manos para evitar cumplir Minsk-2. Ahora Kiev empeora la situación en el frente. El 11 de junio, en vísperas de la cumbre entre Biden y Putin, saboteadores ucranianos asesinaron a cinco milicianos de la RPL. Y el 21 de junio, a consecuencia de los bombardeos de artillería, tres soldados de la milicia de la RPD murieron y uno más resultó herido. Cuando trataron de evacuarlo, las Fuerzas Armadas de Ucrania dispararon conta el vehículo. A consecuencia de ello murió otra persona más. No hubo reacción de Estados Unidos, Francia o Alemania, aunque no pueden no ver que se trata de claras provocaciones de Kiev. En vistas de estos hechos, es cuestionable que Estados Unidos vaya a presionar a Ucrania para que cumpla los acuerdos de Minsk.

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