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Alto el fuego, Donbass, Donetsk, DPR, Ejército Ucraniano, LPR, Minsk, Normandía, Rusia, Ucrania

Una forma de evitar cumplir los acuerdos

Artículo Original: Denis Grigoriuk

Solo ha pasado una semana desde la cumbre de los líderes del formato Normandía en París, pero ya ha quedado claro que no va a traer cambios significativos a Donbass. Sin embargo, ya se sabía que los puntos del comunicado no afectarían a la lucha en la RPD y la RPL. El bando ucraniano no está dispuesto a cumplirlos.

Condiciones imposibles

El primer punto es un alto el fuego permanente. Según indicó el ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Vadim Pristayko, Kiev pretende decretar el régimen de silencio el 20 o 21 de diciembre. En esta ocasión, se ha optado por no incluir en el nombre de la tregua ninguna referencia a los días festivos. Que sea una “tregua indefinida”. Da igual cómo se llame, solo importa si se respeta. La última vez, la Federación Rusa llegó incluso a negarse a participar en conversaciones telefónicas con los representantes de Kiev por violar el acuerdo de alto el fuego.

Han tenido que pasar tres años para que los presidentes de Rusia y Ucrania puedan reunirse cara a cara (con otras siete personas de séquito a cada lado). Pero no hubo resultados significativos. Lo que es más importante, ¿qué conclusiones se puede sacar? ¿Qué instrumentos se han creado para garantizar que se cumpla el alto el fuego? Ninguno. No se ha previsto ninguna sanción para quienes violen el alto el fuego y causen daños. Sería lo mínimo. Pero ni siquiera eso se ha previsto.

El segundo punto es el intercambio de prisioneros y la búsqueda de nuevos puntos en los que retirar tropas y armamento. Para comprender lo cooperativa que va a ser Ucrania en estos temas, solo hay que analizar quién está al mando. No es otro el asesor presidencial Andriy Yermak, que, en una vista a un foro en Londres en vísperas de la cumbre del formato Normandía, realizó unas explícitas declaraciones sobre la construcción de un muro en Donbass. Según esas declaraciones, si los líderes no llegan a un acuerdo, Kiev saldría de los acuerdos de Minsk y, en lugar de reanudar las hostilidades, construiría un muro para separar el territorio controlado por el Ejército Ucraniano del resto de Donbass. Sin embargo, pese a que Vladimir Putin rechazó todas las propuestas de revisión del documento que realizó Zelensky, Ucrania no cerró la puerta de golpe y, en lugar de eso, aunque con una sonrisa incómoda, firmó el documento.

Es evidente que las personas que tienen puntos de vista radicales son incapaces de lograr un compromiso. Las negociaciones en el Grupo de Contacto pueden quedar paralizadas. Ucrania ya ha demostrado su negativa al compromiso con la publicación de un comunicado falsificado. El sabotaje de las negociaciones ha sido también una característica de los negociadores de Kiev, tanto los anteriores como los actuales. La política heredada sigue siendo la política principal en Ucrania. Hay aspectos en los que el equipo de Zelensky incluso supera a sus predecesores.

El tercer punto es el estatus especial para Donbass. Este es el punto clave de las negociaciones. A insistencia de Moscú, Kiev prometió aprobar una nueva ley, pero por la incompetencia de las autoridades ucranianas, que no pueden enfrentarse a los radicales, la cumbre se celebró a principios de diciembre [y no en septiembre cuando estaba prevista-Ed], por lo que no habrá tiempo para realizar todos los procedimientos antes de finalizar el año. Por eso, se ha optado por prorrogar la ley aprobada por la administración Poroshenko y sus aliados nacionalistas y que no entraría en vigor hasta completar la implementación de los acuerdos de Minsk. Los acuerdos de Minsk no se van a cumplir, así que la ley no entrará en vigor. Lo mismo pasa con la amnistía. Fue en relación a esta situación cuando Vladimir Putin recordó la masacre de Srebrenica [alegando que Ucrania exigía la rendición de la RPD y la RPL sin dejar de amenazar con una masacre-Ed]. Es un círculo vicioso en el que nadie es capaz de parar la guerra porque no se encuentra un compromiso y en las condiciones actuales, no puede haber compromiso en Ucrania. Al fin y al cabo, fue el Ejército Ucraniano el que fue derrotado en Donbass. Así que Kiev no puede dictar los términos de los acuerdos.

Redistribución de los territorios

El lunes, 16 de diciembre, apareció el texto de la ley sobre la descentralización del poder en Ucrania. La entregó al Parlamento el presidente Volodymyr Zelensky. Es decir, todo lo plasmado ahí se ha hecho a iniciativa del presidente.

No hace falta pasar mucho tiempo analizando los detalles para ver que no hay tal descentralización y que el poder sigue estando en manos del presidente. Además, llama inmediatamente la atención la ausencia de mención a Donbass. El estatus especial no se tiene en cuenta, simplemente no existe. Esta es la única característica que diferencia la ley de la que estaba en vigor con Poroshenko. Zelensky ha superado a su predecesor.

El Parlamento recibe nuevas funciones. Sin necesidad de enmendar la Constitución de Ucrania, el Parlamento podrá ahora cambiar las fronteras de las regiones, eliminarlas completamente, unirlas o modificarlas. Es decir, que ahora Ucrania se convierte en una pizarra con un mapa que podrán modificar a su antojo las autoridades de cada momento.

Aún no está claro qué busca Kiev, pero se puede especular. Hay que recordar las declaraciones de Andriy Yermak sobre la construcción de un muro de separación entre Ucrania y la RPD/RPL. De hecho, se puede hablar de un “escenario chipriota”. “Tenemos que hablar honestamente a la población. En cinco años, el proceso de Minsk no ha producido ningún resultado. Tenemos que buscar otros procesos si nuestros aliados occidentales están dispuestos. Si eso no funciona, entonces nuestro Estado tendrá que determinar un camino aceptable. Puede que sea una versión chipriota, cuando el Gobierno sabe que tiene que aislar el territorio del ocupante, pero pese a todo, tiene la fuerza para seguir en la dirección en la que estamos y que gran parte de nuestra gente ha decidido”, afirmó Vadim Pristayko en octubre.

Puede que Kiev se haya preparado durante mucho tiempo para abandonar el territorio. En ese caso, Ucrania será solo el territorio bajo su control. Slavyansk, Mariupol, Kramatorsk y otras ciudades permanecerán en las regiones vecinas. En ese caso, Ucrania puede directamente eliminar las regiones de Donetsk y Lugansk porque ya no existirán.

Nada está escrito. La oficina del Presidente no ha comentado aún la polémica ley. Puede que aún pueda ser modificada. Kiev puede volver a la vía del ultimátum, como ya ha hecho en el pasado. Es evidente que, en marzo de 2020, Vladimir Putin no va a aceptar, en la cumbre que debe celebrarse en Berlín, ninguna revisión de los acuerdos de Minsk como espera Zelensky. El acuerdo es imposible. ¿Pero pasará Ucrania de las palabras a los actos? Porque, en ese caso, Occidente tendrá que eliminar las actuales sanciones económicas contra la Federación Rusa.

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