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Un movimiento con poco recorrido

Artículo Original: Vzglyad

59e60991fc7e9361728b4567.pngEl miércoles, cerca del Parlamento en Kiev, se produjeron los primeros enfrentamientos entre la policía y seguidores de Mijail Saakashvili en otro movimiento de protestas que ha recibido de los periodistas el irónico apodo de “Maidan georgiano”. Sin embargo, tanto el papel de Saakashvili como los objetivos de las protestas son mucho más modestos de lo que pudiera parecer.

El 17 de octubre, el distrito gubernamental de Kiev quedó bloqueado por la multitud de manifestantes y un despliegue de policía y Guardia Nacional. Los manifestantes bloquearon la calle Grushevksiy, cerca del Parlamento, donde se colocaron tiendas de campaña. Se desplegó al centro de la ciudad un número considerable de policía e incluso artillería. Sin embargo, el objetivo de esa artillería no era otro que hacer un saludo de honor a la llegada del presidente de Malta.

¿Qué está ocurriendo? No fue nada especial. El expresidente de Georgia, Mijail Saakashvili, intenta crear una movilización a largo plazo en Kiev. Como es habitual en Ucrania, si no es en Maidan, es en la plaza del mercado. No todos los residentes de la ciudad sabrían decir con certeza el número de las que se han producido, no en el último cuarto de siglo, sino en los últimos cinco años. Además, el número de participantes tampoco fue excesivo: el martes se estimó que alrededor de 4.000 manifestantes más la policía.

Exigencias

Las principales exigencias de las protestas son simples:

  1. Abolición de la inmunidad parlamentaria.
  2. Creación de un tribunal anticorrupción.
  3. Adopción de una nueva ley que rija las elecciones legislativas con un sistema proporcional y listas abiertas.

No hay nada especialmente nuevo en estas exigencias. Por ejemplo, fueron incluidas en el acuerdo de coalición de la actual mayoría parlamentaria. Sin embargo, no se ha adoptado ley alguna en ese sentido a causa de la resistencia de la oligarquía en general y de Poroshenko en particular.

La abolición de la inmunidad de los diputados es, ahora mismo, un tema extremadamente doloroso, ya que casi todos tienen algún esqueleto en el armario que les podría suponer problemas legales.

El tribunal anticorrupción supone la creación de un sistema cerrado de cuerpos anticorrupción prácticamente al margen de la realidad política y legal de Ucrania. En este sistema la clave es un elemento de control que es externo al país y bajo su mano quedaría toda la élite de Ucrania.

Lo mismo se puede decir de las elecciones: para la oligarquía es más sencillo mantener a sus hombres con las circunscripciones de mandato único, en las que los resultados están principalmente determinados por la financiación. También es más sencillo para el presidente influir en esas circunscripciones. El Bloque Poroshenko obtuvo más diputados que el Frente Nacional en 2014 gracias precisamente a que se mantuvo ese sistema mixto de elección.

En general, ni los diputados ni el presidente desean realizar cambios, por lo que fácilmente pueden dilatar la adopción de leyes en ese sentido. Al fin y al cabo, pese al significativo apoyo de la población a los posibles cambios (por ejemplo, según las encuestas, el 95% de la población ucraniana apoya retirar la inmunidad parlamentaria), la población apenas tiene nada que decir. En realidad, alrededor del Parlamento se manifiesta ahora personal pagado y una pequeña parte de la ciudad.

Sin embargo, estas exigencias sí son importantes para Estados Unidos y la Unión Europea, que buscan destruir las grandes empresas ucranianas para liberalizar el mercado para las multinacionales. Para ello es necesario conseguir el apoyo político de los oligarcas ucranianos.

Los personajes

El principal líder del “Maidan georgiano” es Mijail Saakashvili. No necesita presentación: cada una de sus aventuras, incluido el intento de retirarle la ciudadanía o su heroica entrada en su país de adopción son bien conocidas. En sí mismo, Saakashvili no tiene demasiadas perspectivas políticas. Es un buen populista, pero carece de capacidad organizativa y no tiene una base necesaria en Ucrania. De hecho, no representa una amenaza para el presidente, aunque sí es una molestia importante para Poroshenko. Ahora lucha por su supervivencia en Ucrania y nadie, salvo la Fiscalía de Georgia, le reclama.

Ahora vienen en su ayuda los especialistas del Departamento de Estado, los llamados euro-optimistas y una parte del grupo parlamentario del presidente. En primer lugar y en un lugar prominente están el conocido periodista Sergey Leschenko y Mustafa Nayyem. Tras el inicio de la protesta se unieron dos fuerzas políticas contrarias al desarrollo normal de los procesos políticos. Por una parte, está Batkivschina, de Yulia Timoshenko. Oficialmente se encuentra en la oposición al presidente y gradualmente gana terreno y atención. Ahora es el primero en intención de voto al partido e índice de popularidad de su líder. Para Timoshenko Maidan es su elemento natural y sabe utilizar esa herramienta de forma más profesional que Saakashvili. En segundo lugar, está Samopomisch, el partido de Andriy Sadoviy, alcalde de Lviv. El partido se encuentra ahora en una grave crisis y Bankova [el Gobierno] ha logrado derrotarle y Lviv ha perdido posiciones. Financian la campaña Ihor Kolomoisky, que tiene muchas cuentas pendientes con Poroshenko, y Oleh Ribanchuk, que cuentan con el apoyo de coordinación de programas financiados por el Departamento de Estado en Ucrania. Y algo curioso: hace no tanto, Leschenko y Nayyem luchaban contra ellos. No es personal, son solo negocios.

Las consecuencias

Obviamente, Estados Unidos sigue manejando el actual régimen de Kiev y le “reprende” con cuidado para no arriesgarse a que caiga. No entra en los planes de Estados Unidos que haya nada parecido a un Maidan que se aleje de procedimientos democráticos y afecte a la administración pública. Es por eso que, pese a moverse bajo el eslogan de Maidan, la protesta cuenta con un potencial limitado en lo que se refiere a su capacidad de convocatoria y por lo que, a la cabeza, se encuentra alguien que depende completamente de Estados Unidos.

El objetivo de este “Maidan” es muy limitado: forzar al presidente y al Parlamento a adoptar las leyes que le exige Estados Unidos. Evidentemente, la posición de Poroshenko podría debilitarse. Poroshenko ya no necesita a Estados Unidos y tiene posibilidades de ganar por su cuenta, ya que ha concentrado demasiado poder en sus manos. Mucho más que, por ejemplo, hiciera Kuchma. Por eso, Estados Unidos presiona de vez en cuando, gradualmente dejando caer que hay mejores maneras de dirigirse a un segundo mandato que el suicidio político.

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