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Bondarchuk, Buzina, Censura, Libertad de prensa, Prensa, Propaganda

La verdad se dicta desde arriba

libertad-de-expresion1-630x300Con el enemigo exterior como principal acusado de subvertir la verdad, el Gobierno ucraniano ha utilizado la idea de la supuesta guerra híbrida rusa para censurar, prohibir o demonizar a toda la prensa rusa. Tras un 2016 en el que aumentaron las restricciones ya impuestas en los dos años anteriores tanto en prensa y televisión como libros y películas, las autoridades ucranianas sorprendieron a principios de enero con la noticia de la prohibición de uno de los pocos canales de televisión rusos que aún no habían sido prohibidos. Considerado como liberal y abiertamente opuesto al Gobierno de Vladimir Putin, la prohibición de Dozhd TV sorprendió a la prensa y periodistas occidentales, que escasa atención habían prestado a la prohibición de medios o periodistas más críticos con el régimen de Kiev o que incluso habían justificado ciertas prohibiciones.

Pero la persecución de Kiev no se limita a los medios rusos favorables al Gobierno de Vladimir Putin o a los medios rusos en general. Desde la llegada al poder del nuevo Gobierno de Maidan, la prensa crítica ucraniana también se ha visto sometida a las presiones de las autoridades y de los grupos nacionalistas que habitualmente actúan contra medios o personas cuya postura no está lo suficientemente alineada con la del Gobierno. Tras casos como los de Inter o Timer, detenciones arbitrarias de periodistas o el asesinato de periodistas incómodos como Oles Buzina, las autoridades amenazan ahora al diario Stana.ua, que en los últimos meses ha informado de las acusaciones de corrupción contra el presidente Poroshenko.

***

Artículo Original: Halyna Mokrushyna / New Cold War.org

El 14 de enero de 2017, el diario online Strana.ua publicó en su web un artículo titulado “Las autoridades preparan un golpe estratégico contra la libertad de expresión” en el que advertían que el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) pretendía registrar las oficinas editoriales del periódico. El SBU está fabricando también un caso criminal contra el fundador del periódico, Igor Guzhva.

El Servicio de Seguridad de Ucrania persigue a Igor Guzhva desde 2014, cuando Guzhva lideraba el conglomerado de medios en lengua rusa Vesti, conocido por artículos críticos con el régimen de Kiev. El SBU inició una investigación criminal por la publicación de varios artículos en la revista Vesti Reporter, parte del grupo editorial. Según el SBU, estos artículos contenían llamamientos a la violación de la integridad territorial de Ucrania. En septiembre de 2014, el SBU registró las oficinas del grupo. Los artículos fueron sometidos a la investigación de varios expertos en medios, que no lograron demostrar la presencia de incitación al separatismo porque no existía tal incitación.

En el Parlamento ucraniano, Guzhva está afiliado al Bloque Opositor, formado por antiguos miembros del Partido de las Regiones [del depuesto presidente Yanukovich]. Antes de la creación de Strana.ua y del conglomerado mediático Vesti, Guzhva fue editor-jefe del diario Segodnya [Hoy], cuyo dueño, Rinat Ajmetov, el hombre más rico de Ucrania, rompió con Guzhva a causa de la actitud crítica de este hacia el entonces presidente Yanukovich. El dueño de Vesti, Alexander Klimenko (exministro de Impuestos y Aduanas con Yanukovich) rompió con Guzhva porque este criticó al nuevo presidente ucraniano Petro Poroshenko.

Strana.ua, que Igor Guzhva fundó en febrero de 2015, se ha convertido en una de las principales publicaciones en lengua rusa en Ucrania y es conocida por su periodismo de calidad e información objetiva. El diario ha expuesto la corrupción de los poderes ucranianos. Ha estudiado las declaraciones de bienes de los diputados del Parlamento y los miembros del Gobierno ucraniano y publica habitualmente investigaciones sobre los bienes reales de quienes ostentan el poder y desenmascara fraudes financieros, justificando sus investigaciones con copias de documentos y fotografías. Muchos de los materiales se han centrado en las propiedades del presidente Petro Poroshenko, el ministro del Interior Arsen Avakov y otros altos cargos del Gobierno.

En noviembre-diciembre de 2016, Strana.ua publicó el material más completo hasta la fecha sobre la corrupción en las esferas más altas de la élite política ucraniana. El material para esos artículos fe suministrado por el diputado Oleksandr Onischenko, que huyó de Kiev y vive ahora en el exilio en Londres. Entre otras cosas, Onischenko afirmaba que el presidente Poroshenko había contratado a un intermediario para sobornar a los diputados de la Rada y comprar su apoyo político.

Según Strana.ua, una fuente del SBU ha indicado que el Servicio de Seguridad tiene como objetivo a Igor Guzhva como editor-jefe. Quieren detenerle, por lo que el SBU ha reabierto el caso criminal de 2014, según el cual Guzhva fue acusado, según un artículo del Código Penal de Ucrania, de socavar la integridad territorial de Ucrania. Este artículo permite la detención como medida preventiva. Docenas de personas –defensores de los derechos humanos, periodistas y otras figuras públicas- han sido detenidas por el actual régimen de Kiev en base a este artículo. Desde julio de 2015, el SBU ha interrogado, según Strana.ua, a docenas de personas. Todos ellos han recibido la misma pregunta: “¿Es consciente de que Guzhva haya cometido algún delito?” El SBU no ha conseguido recopilar ninguna evidencia coherente contra Guzhva.

La publicación del material de Onischenko destapando la corrupción de Petro Poroshenko molestó tremendamente a la administración presidencial. Según Strana.ua, el SBU recibió la orden de terminar el trabajo. Se habían planeado registros de las oficinas editoriales, a los que seguirían detenciones de sospechosos.

Después de que Strana.ua publicara un comunicado el 14 de enero advirtiendo un inminente ataque por parte de las autoridades, el SBU respondió rápidamente que no había ningún registro planificado.

Strana.ua ve este ataque como una parte del curso general del actual liderazgo ucraniano para reprimir las libertades democráticas en el país. De hecho, el actual régimen de Kiev, liderado por el oligarca y magnate de los medios Petro Poroshenko, comprende demasiado bien la crucial importancia de los medios en los procesos políticos y sociales. Trata de controlar o influenciar a los medios utilizando al SBU o chantajeando a sus dueños. En la orwelliana realidad de la Ucrania post-Maidan, la verdad se define y se sanciona desde arriba.

 

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