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Los apoyos de Chataev en Europa

56_mainDurante su larga estancia en Europa, Akhmed Chataev asumió un papel protagonista de apoyo a la estrategia de insurrección violenta en el Cáucaso que solo fue posible por la colaboración con la que se encontró en los muchos de los países europeos por los que pasó.

Resultó especialmente decisivo el papel de aquellos grupos e instituciones que actuaron para impedir que Chataev fuera extraditado a Rusia. La indiferencia por cualquiera de los demás aspectos asociados a la actividad de Chataev ayudó a que Odnorukiy, El Manco, prosiguiera con la actividad militante que acabaría situándole en la órbita del ISIS.

De la diáspora chechena en Europa al radicalismo ucraniano

Por supuesto, entre los principales apoyos a Chataev se encuentran los miembros de la diáspora chechena, incluida esa parte de la misma que se asienta en Europa y que con frecuencia se define como “moderada”. Chataev pudo así contar desde el principio, y de forma prácticamente continuada, al menos hasta el episodio georgiano, con el entorno político de la rama europea de la ChRI, mainstream y políticamente correcta, controlada por Akhmed Zhakaev.

Así lo demuestra el destacado seguimiento realizado, tanto de su detención en Ucrania como en Bulgaria, por la web de la ChRI, waynakh.com. En el primer caso, la web siguió de manera detallada la evolución judicial entre el 7 de enero y el 5 de marzo de 2010 hasta que se hizo realidad la deportación a la acogedora Georgia de Mikhail Saakashvili. En el segundo caso, la preocupación por el destino de Chataev se mantuvo entre el 1 y 25 de julio de 2011 hasta que se prohibió la extradición solicitada por Rusia.

En un artículo del pasado 4 de julio de este año, el representante de la ChRI en Francia, Musa Taipov, explicaba las razones por las que se había mantenido el apoyo a Chataev incluso tras su paso al Emirato del Cáucaso. Según Taipov, el rechazo a la represión rusa, así como la solidaridad entre compatriotas, siempre le habían impulsado a levantarse en su favor cuando era arrestado, algo de lo que dice no arrepentirse. Recuerda de su conversación con Chataev en 2009 la falta de preparación religiosa e ideológica de quien acabaría reconociendo en Taipov a un político que no era “tan malo” después de todo. Según Taipov, Chataev y él se separaron de Viena “no siendo enemigos”.

El papel de la organización Cáucaso Libre, liderada por miembros muy cercanos a la ChRI, aunque en una línea crecientemente abierta a otras ramas de la política chechena, resulta igualmente ilustrativa en el caso Chataev. Durante la detención en Bulgaria, el grupo se mostró especialmente activo en su compromiso con él. De hecho, el 6 de julio, los principales dirigentes de la organización publicaron un llamamiento a favor de Chataev, pidiendo, desde “la ansiedad y la preocupación”, la liberación del “refugiado político checheno”. Entre los firmantes de la petición, recogida por daymohk.org se encontraban dos de los principales impulsores de la presencia chechena en el combate contra las Repúblicas Populares de Donetsk y de Lugansk: Ilyas Musayev e Isa Munayev, que murió en la batalla por Debaltsevo en el invierno de 2015. Su petición fue igualmente recogida por la web chechenews.com.

Yarosh y el líder del batallón Sheikh Mansour en el frente de Shirokino, dejando constancia de que la colaboración entre el nacionalismo ucraniano y los "luchadores por la libertad del pueblo checheno" continúa

Yarosh y el líder del batallón Sheikh Mansour en el frente de Shirokino, dejando constancia de que la colaboración entre el nacionalismo ucraniano y los “luchadores por la libertad del pueblo checheno” continúa

Durante su detención en Ucrania, Chataev también iba a contar con algunos apoyos militantes muy especiales, en particular con uno de los principales aliados de las fuerzas chechenas presentes en el terreno en la lucha contra las Repúblicas Populares. En la Ucrania del impulsor de la Revolución Naranja, Viktor Yuschenko, y de su primera ministra Yulia Timoshenko, aparece entonces con fuerza la figura de Dmytro Yarosh.

Como Presidente del Comité Ejecutivo del Frente Internacional Anti-Imperialista (IAF), el futuro revolucionario de Maidán acusaba, en un comunicado publicado el 7 de enero, a la “quinta columna” rusa dentro de las fuerzas de seguridad ucranianas, y pedía la liberación del “luchador por la libertad del pueblo checheno”. Después de amenazar, en caso de no ver satisfechas sus demandas, “con protestas masivas y desobediencia civil”, Yarosh terminaba su petición con las siguientes consignas: “¡Abajo los agentes del Kremlin en el gobierno y en los servicios policiales de Ucrania!”, “¡Por su libertad y la nuestra!”. La petición, que firmaba como Comandante en jefe de la Organización Nacional de Ucrania “Tryzub” de Stepan Bandera, iba dirigida a Yuschenko y Timoshenko y también a otro de los personajes que conforma el paisaje de la Ucrania actual: Valentin Nalivaychenko, entonces jefe del SBU.

Valenty Nalyvaichenko en un acto de la organización liderada por Yarosh, Trizub, en 2011

Valenty Nalivaychenko en un acto de la organización liderada por Yarosh, Trizub, en 2011

Nalyvaichenko en el acto frente al estandarte de Trizub con la imagen de Stepan Bandera y el lema "dios, Ucrania, libertad"

Nalivaychenko en el acto frente al estandarte de Trizub con la imagen de Stepan Bandera y el lema “dios, Ucrania, libertad”

Anticipándose a la forma de lucha callejera que practicarían desde Maidán, “Tryzub” y el IAF, una organización apoyada desde el principio por el grupo de Dokka Umarov, proponían establecer piquetes frente a la oficina de Fiscalía para exigir la liberación inmediata de Chataev.

Otro de los principales apoyos militantes a Odnorukiy llegó del clan Vinnitsa. En esa ciudad a medio camino entre Kiev y Lviv, el Vinnytsa Human Rights Group asumió un papel destacado en la defensa de Chataev. Dirigido por el empresario Dmytro Groisman, cercano al presidente Poroshenko y padre del actual primer ministro ucraniano, el grupo publicó una declaración sobre la detención del activista checheno en la que se afirmaba que Chataev “sólo estaba visitando Ucrania”.

El papel de Nalivaychenko también fue relevante para crear el ambiente apropiado para conseguir la liberación de Chataev. En una entrevista a la cadena ucraniana ICTV el 11 de enero, Nalivaychenko criticaba con dureza al Ministro del Interior de Ucrania, definiendo la detención del refugiado como “infundada y escandalosa”. Para ello, apelaba a las brutales torturas sufridas por Chataev en Rusia a las que atribuía la pérdida de su brazo.

Pero la intervención verdaderamente decisiva fue la del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. El 14 de enero de 2010 instruyó a Ucrania a no extraditar a Chataev mientras analizaba el caso.

Amnistía Internacional fue otra de las organizaciones más comprometidas en evitar la extradición de Chataev durante su detención ucraniana. Según Ines Scholz, ACNUR y la embajada de Austria en Kiev, a través del propio embajador Markus Wuketich, también intervinieron en el caso.

La red Saakashvili

En Georgia, la suerte de Chataev se jugó en la garganta de Lopota, en la frontera entre ese país y el territorio ruso de Daguestán. La posición actual de las personas vinculados a la red Saakashvili es que, en Georgia, Chataev se salió del guion de colaboración que se esperaba de él. Según Giorgi Lortkipanidze, Chataev se desmandó en Lopota.

En su cuenta de Facebook, el actual gobernador de Odessa, Mijeil Saakashvili, señala que su gobierno procedió a arrestar a Chataev en una acción antiterrorista liderada por Lortkipanidze. Pero Saakashvili defiende también que la posterior liberación de Chataev, se hizo en contra de su opinión, y que fue liderada por la fiscalía del nuevo “gobierno pro-ruso” dirigido por “el oligarca ruso Ivanishvili”.

saakahsvili

Mensaje de Saakashvili publicado en Facebok en inglés y ucraniano en el que defiende su actuación y aprovecha para atacar a sus oponentes políticos en Georgia.

La realidad es algo diferente, incluido en los aspectos relativos a los sucesos de Lopota, tal y como revelan las conclusiones de la comisión de investigación lanzada por la ChRI de Zakhaev o los informes del defensor del pueblo de Georgia. Los incidentes, según estas fuentes, parecen más el resultado de un montaje de la red Saakashvili, inspirada en intereses políticos oportunistas.

El informe de la ChRI sobre el caso sostiene que se trató de una masacre premeditada para ocultar el origen de la formación del grupo y la supuesta voluntad de Rusia de utilizar la situación para justificar una intervención en Georgia. El documento reconoce al mismo tiempo la presencia de militantes del Emirato del Cáucaso, procedentes tanto de Georgia como de Daguestán, en los valles de Pankisi y Lopota. Estos militantes estaban en todo momento bajo control de las autoridades georgianas.

Según el ChRI, el principal actor de la crisis fue Akhmed Umarov, hermano de Dokka. A través de él y de Chataev, Lortkipanidze garantizó la apertura de un corredor hacia Daguestán para quienes quisieran combatir a Rusia en Chechenia. Para ello se concentraron en Lopota unos 200 militantes procedentes de Bélgica, Francia, Austria, Inglaterra, Noruega, Turquía y Egipto a los que se prometió armas y formación.

Los recién llegados habrían sido entrenados en bases militares georgianas (Vaziani y Shavnabada) bajo la supervisión de unidades especiales de Georgia y combatientes chechenos con experiencia de combate, entre ellos probablemente Chataev, Abu Dubaev y Muslim al Shishani. Líder de Junud al Sham, al Shishani mantiene una relación cordial con el entorno pro-checheno de Ucrania, tal y como revelaba el paso por la zona de Siria de Shamil Tanaka, que fue relevante en la creación del batallón Dudayev.

Según el ChRI, el programa de entrenamiento duró más de lo previsto y el paso a Daguestán se fue retrasando. Los reclutas se fueron poniendo muy nerviosos y muchos empezaron a volver a sus países de origen. Los que quedaron fueron enviados a Lopota algunos días antes de que empezaran los enfrentamientos. Por razones que aún no están del todo claras, en algún momento se enviaron fuerzas especiales de Georgia al área para obligar a los militantes a deponer las armas y volver a Pankisi o una base militar. Después de que se negaran, en un proceso en el que Chataev tenía que jugar un papel decisivo de pacificación, pero en el que consideró necesario pasarse a los militantes, empezó el tiroteo mortal.

Citando el informe del defensor del pueblo georgiano, que a su vez hace referencia a al Ministerio del Interior georgiano, un artículo de Foreign Policy confirma que unos 120 combatientes habían sido reclutados entre comunidades chechenas de refugiados distribuidas por toda Europa y estudiantes Kist de Georgia.

Basándose en gran medida en estos hechos, algunas versiones de lo ocurrido en Lopota atribuyen directamente los incidentes a la red Saakashvili que habría utilizado a Chataev como representante de Umarov en Georgia. Según el ChRI, todo habría sido manipulado por Saakashvili para complacer a Rusia, una interpretación alejada de la realidad teniendo en cuenta que el entonces presidente de Georgia era ya enemigo declarado de Rusia y especialmente de su presidente. Otras interpretaciones señalan el intento de Saakashvili, y de su posible sucesor, Vano Merabishvili, de aparecer con una imagen dura en una doble lucha, la lucha contra el terrorismo y contra Rusia.

Chataev salió en cualquier caso como víctima del proceso, perdiendo una pierna como consecuencia de una herida mal curada durante los cerca de diez días que pasó oculto en los bosques de Lopota, sin recibir ningún tipo de atención. Según el ChRI, el objetivo de Saakashvili y sus colaboradores era en realidad liquidar a Chataev como testigo incómodo.

Tampoco parece exacto que la red Saakashvili se opusiera a la liberación de Chataev. En contra de lo que este grupo sostiene, la nueva ministra de Justicia de Georgia, Tea Tsulukiani, aunque opuesta a la extradición a Rusia, mostró su expresa oposición a la liberación de Chataev. En una declaración, el 27 de noviembre de 2012 se opuso a una liberación que no consideraba razonable, aunque admitió que era la fiscalía la que tenía autonomía para actuar en este caso. Aunque su partido había perdido las elecciones parlamentarias, Saakashvili era todavía presidente del país y el fiscal retiró los cargos contra El Manco. Según Tsulukiani lo hizo bajo presión de su predecesor en el Ministro de Justicia, y hombre fuerte del gobierno de Saakashvili, Zurab Adeishvili. Tsulukiani sostiene que la influencia de Adeishvili en la fiscalía de Georgia fue decisiva para que aceptara retirar los cargos contra Chataev.

El actual jefe de policía de Odessa, Giorgi Lortkipanidze comparece ante los medios en el campo de Kulikovo para explicar el despliegue policial para el 2 de mayo de 2016.

Existe otra característica común destacable en el grupo de poder georgiano de finales de 2012 que conformaba el trío Saakashvili/Lortkipanidze/Adeishvili: su papel en la Ucrania post-Maidan. El rasgo principal de los personajes a los que atribuir la colaboración, y posterior desencuentro, con Chataev es la conexión georgiano-ucraniana. Todos ellos pasan de dirigir las instituciones de Georgia a participar en el conflicto ucraniano, haciéndose en particular con el control de la administración de Odessa. Saakashvili es el gobernador de la región, Lortkipanidze es el jefe de policía en la ciudad y Adeishvili el probable organizador en la sombra.

Son pocas los medios que recuerdan la presencia en Odessa del que fuera todopoderoso Ministro de Justicia de Georgia, el misterioso Zurab Adeishvili. Perseguido, como Saakashvili, por las autoridades de aquel país, que impulsaron su inclusión en la lista de Interpol, Ucrania se negó a la extradición.

Adeishvili actuó inicialmente en Ucrania como asesor para asuntos de anticorrupción en el gobierno y apoyo a la Fiscalía General. Pero, desde finales de junio de 2015, pasó a ocupar el puesto de jefe de gabinete de Mikhail Saakashvili en su proyecto de “lucha contra la corrupción” en la ciudad. Mustafa Nayyem, con el que la red Saakashvili pretende impulsar ahora un nuevo partido, es uno de los principales aliados de este grupo dentro del sistema político ucraniano.

Chataev contaba además en Georgia con el apoyo incondicional de las redes yihadistas de la zona de Pankisi. Ahí, en la localidad de Duisi, capital del valle, Odnorukiy estableció su residencia desde su llegada de Ucrania en 2010. El apoyo se manifestaría durante todo el proceso de su detención y sigue siendo hoy una mantenida realidad. Su red de colaboradores en Pankisi no cree que haya podido liderar el atentado de junio contra el aeropuerto de Estambul, una acción que pone en peligro a los militantes chechenos que residen en Turquía.

Aunque ni Amnistía Internacional ni el Tribunal Europeo de Derechos Humanos tuvieron en Georgia el mismo protagonismo que en Ucrania, el 27 de octubre de 2012, representantes de ACNUR visitaron a Chataev en el hospital y le prometieron que estarían presentes en el juicio, vigilando su caso.

Los sectores anti-rusos que colaboran en la radicalización de los jóvenes chechenos en Occidente

Durante su periplo por las cárceles y los juzgados de Europa, El Manco también contó con otro tipo de colaboración. Recibió, en este sentido, el apoyo de asociaciones, grupos o personas que, sin formar parte de la diáspora del Cáucaso, han contribuido con su militancia a la radicalización de su juventud en los países occidentales. Resulta en particular llamativa la relación de algunas de estas personas con los movimientos que contribuyeron, de una u otra forma, al proceso de radicalización anti-rusa entre la diáspora chechena en lugares como Boston y que, al mismo tiempo, resultaron activos en la movilización en favor de Chataev.

Un ejemplo de ello es la carta enviada al Tribunal Constitucional de Bulgaria en 2011 por miembros del llamado Grupo Internacional Independiente de Derechos Humanos en la que se defendía la liberación de Chataev. Al menos dos de las personas que firman esa carta, y carecen de vinculación personal directa con Chechenia, aparecen vinculadas a los dos procesos señalados. Originarias de distintos lugares de la antigua Unión Soviética, su principal motivación para la radicalización es el odio que profesan hacia los dirigentes soviéticos y rusos, entre ellos Vladimir Putin.

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