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2 de mayo, Intercambio prisioneros, Odessa, Presos Políticos, Rusia, Ucrania

Presos políticos de Odessa abandonan Ucrania

Glischinskaya y Didenko a su llegada a Moscú

Glischinskaya y Didenko a su llegada a Moscú

Sin el espectáculo y la expectación que causó el primer intercambio de prisioneros entre Rusia y Ucrania celebrado hace unas semanas, cuando Rusia entregó a Ucrania a Nadia Savchenko a cambio de los ciudadanos rusos Evgeny Erofeyev y Alexandr Alexandrov, los dos países completaron ayer un segundo intercambio bajo la fórmula 2 por 2,  en este caso dos ciudadanos ucranianos por otros dos ciudadanos también ucranianos.

Por la mañana, la prensa ucraniana alertaba sobre la llegada a Kiev del avión ruso que el 25 de mayo repatrió a los dos ciudadanos rusos capturados por las tropas ucranianas cuando luchaban en las milicias de la RPL. Erofeyev y Alexandrov fueron condenados por los tribunales ucranianos por cometer “actos terroristas” y por agresión contra Ucrania. Los indultos concedidos por los presidentes Poroshenko y Putin a Erofeyev y Alexandrov y a Savchenko respectivamente hicieron posible el intercambio de personas condenadas según los acuerdos vigentes entre los dos países.

El intercambio celebrado ayer supuso una sorpresa para la prensa, que había dado por hecho que Rusia entregaría a los ciudadanos ucranianos Gennady Afanasiev, condenado a siete años de prisión por planear actos terroristas en Crimea, y Yuriy Soloshenko, condenado a seis años por cargos de espionaje, a cambio de los ciudadanos rusos Evgeny Mefedov y Maxim Sakauov, acusados en Ucrania en el caso del 2 de mayo. Además de la especulación mediática, que desde hace varias semanas daba por seguro dicho intercambio, también la clase política y la extrema derecha se había manifestado abiertamente a favor de esa opción.

En Odessa, el líder del Praviy Sektor, Serhiy Sternenko, ya había registrado una petición al presidente de Ucrania a la que se sumaron más adelante diputados nacionalistas. Viktor Medvedchuk, que gestionó el regreso de Savchenko a Ucrania, había confirmado ya que Rusia había mostrado su interés por repatriar a los dos ciudadanos rusos encarcelados en Odessa.

La especulación sobre la identidad de los dos prisioneros que Ucrania se disponía a entregar a las autoridades rusas comenzó a raíz de la publicación de una imagen de la periodista de Odessa Elena Glischinskaya junto a su hijo recién nacido en una ambulancia. “Esperando el intercambio”, escribía en su perfil de Facebook Elena Bondarenko, del Bloque Opositor, al compartir un mensaje publicado por el entorno de Glischinskaya. Ya entonces era evidente que la periodista sería una de los dos prisioneros intercambiados.

Aun así, la prensa ucraniana siguió dando por sentado que el segundo intercambiado  sería Evgeny Mefedov, de quien Ucrania trata de desprenderse ya que no consigue condenarle ni por el 2 de mayo, separatismo o amenazas. Sin embargo, Evgeny Mefedov, el más conocido de los dos ciudadanos rusos acusados en el caso del 2 de mayo, había mostrado recientemente su rechazo a ser intercambiado por “terroristas”.

Portada de Timer: "Presos políticos de Odessa abandonan Ucrania"

Portada de Timer: “Presos políticos de Odessa abandonan Ucrania”

El bloqueo informativo y el desinterés generalizado de la prensa por mostrar la situación de la oposición en Ucrania ha hecho que gran parte de los casos de abuso de poder y juicios políticos hayan pasado desapercibidos para el gran público. A excepción del caso de Ruslan Kotsaba, más conocido ya que se trata de un periodista pro-Maidan, los casos de represión contra la prensa opositora nunca han encontrado condena internacional. Elena Glischinskaya, periodista de Odessa y directora de la televisión Novaya Volna (Nueva Ola) fue detenida y encarcelada acusada de separatismo por organizar la llamada Rada Popular de Bessarabia. La web ucraniana Korrespondent.net afirmaba ayer que Glischinskaya preparaba “la declaración de autonomía de Bessarabia”. Su objetivo era proteger los derechos de las numerosas minorías que históricamente han habitado en esa zona, suficiente para una acusación de separatismo en la Ucrania actual.

Madre de dos hijos menores, que según la legislación ucraniana debió haber sido suficiente para garantizar su libertad bajo fianza, Glischinskaya dio a luz a su hijo mientras cumplía con la detención preventiva tras un embarazo de riesgo en el que no recibió los cuidados necesarios. Tras rechazar esa posibilidad en numerosas ocasiones, los jueces dieron orden de poner en libertad a Glischinskaya la noche antes de que fuera enviada a Moscú. Su salud, y la salud del recién nacido, para cuyo cuidado se realizó en Odessa una colecta, ha sido uno de los motivos para la intervención de las autoridades rusas.

Por motivos humanitarios, el interés ruso por Glischinskaya no ha sorprendido en exceso. Rusia ha hecho lo correcto, escribió Yuriy Tkatchev, editor-jefe de Timer, medio que finalmente confirmó que el intercambio de prisioneros iba a ser entre Rusia y Odessa, aunque no con el nombre esperado. Si el caso de Glischinskaya había tenido cierta presencia en la prensa, el nombre de Vitaly Didenko, también periodista y ciudadano ucraniano, había quedado olvidado a pesar de lo dramático de su detención en mayo de 2015.  Acusado también de separatismo, Didenko sufrió múltiples fracturas durante su detención. La prensa ucraniana recordaba ayer que Didenko saltó de la ventana del tercer piso tratando de huir.

Editor de la web local infocenter-odessa.net, una de las más útiles para seguir la actualidad de la ciudad, se declaró culpable de separatismo y aceptó una pena de tres años de cárcel. En unos meses habría cumplido su pena y habría podido abandonar Ucrania, al igual que hizo, inmediatamente después de ser puesto en libertad, Artyom Buzila, periodista de Odessa también condenado por separatismo. Buzila dirige ahora infocenter-odessa.net desde la distancia.

Elena Glischinskaya y su hijo recién nacido a la espera de ser intercambiados

Elena Glischinskaya y su hijo recién nacido a la espera de ser intercambiados

Sonrientes, Didenko y Glischinskaya, con su hijo en brazos, llegaron ayer a Moscú, donde dedicaron palabras de agradecimiento a las autoridades rusas. “La intervención de las autoridades rusas en nuestro caso nos ha traído un milagro”, declaró Glischinskaya. “Nunca habría dejado ni a mis hijos ni a Ucrania, pero me han puesto en unas condiciones en las que he tenido que optar entre permanecer muchos años en prisión o abandonar mi país”, explicó según cita RIA Novosti.

Horas antes, Didenko había obtenido el indulto del presidente Poroshenko, un trámite innecesario a juzgar por lo irregular del intercambio de Glischinskaya. Aún inmersa en el proceso judicial y sin haber recibido condena alguna, la periodista fue intercambiada en un proceso en teoría contrario a la legislación ucraniana.

Al margen de lo cuestionable de la legalidad del procedimiento, sorprendió también que el intercambio incluyera únicamente a ciudadanos ucranianos. “Somos ciudadanos de Ucrania, pero tenemos puntos de vista alternativos en lo que se refiere a ciertos procesos socioeconómicos que se han producido en el país”, afirmó Didenko para explicar que sus casos son puramente políticos.

La intervención rusa a favor de los ciudadanos ucranianos Glischinskaya y Didenko ha sido suficiente prueba de culpabilidad  para algunos representantes ucranianos. “Son ciudadanos de Ucrania, pero eran agentes rusos que habían sido reclutados y que habían trabajado durante años para la Federación Rusa”, afirmó Anton Gerashenko, diputado y asesor del ministerio del Interior, siempre dispuesto a culpar a Rusia de todos los problemas ucranianos.

A pesar de las justificaciones de parte de la política ucraniana, este intercambio, y los que se prevé se producirán en un futuro cercano, responde a un acuerdo entre las administraciones de Rusia y Ucrania. A lo largo del día de ayer, la prensa confirmaba que las negociaciones para la entrega de Evgeny Mefedov y Maxim Sakauov a Rusia continúan. Desde Odessa, Timer afirmaba que el intercambio se producirá en un futuro próximo. Según la información de la que dispone el diario, Ucrania entregaría a Mefedov y Sakauov, a los que no ha conseguido condenar por ningún delito y que residían legalmente en Ucrania, a cambio de dos ciudadanos rusos condenados en Rusia y cuya identidad aún no ha trascendido.

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