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Akhmetov, Bombardeos, Donbass, DPR, Ejército Ucraniano, Enfrentamientos, Golpe de Estado, Maidan, Minsk

Héroes anónimos de Donbass

Artículo Original: Laurent Brayard /DONi Press

dsc_4771Son cuatro delante de mí, estamos en los alrededores de la pequeña ciudad minera e industrial de Kirovskoye, una localidad ubicada en el Donbass libre que fue objeto de los ataques del Ejército Ucraniano durante el verano de 2014. Natasha, Yaroslav, Sacha y Evgeny. Nos hemos instalado en el pequeño parque central de la ciudad, el sol brilla porque la primavera se instala con rapidez en Donbass, hace ya mucho tiempo que los últimos restos de nieve han desaparecido. Eran simples habitantes y trabajadores cuando el ejército ucraniano agredió el Donbass durante otra primavera, hace ya dos años. Ellos fueron de los primeros en la calle para las manifestaciones contra el Maidan, habían entendido el peligro de la situación y sabían que nada bueno saldría de esta Revolución coloreada que los propios Estados Unidos -a través de las declaraciones de Victoria Nuland o John McCain- no ocultan haber financiado con esos famosos cinco mil millones de dólares invertidos para extender el desorden en una Ucrania a partir de entonces utilizada como arma dirigida contra Rusia.

Al principio no éramos muy numerosos en la calle, apenas unas decenas y estábamos controlados de cerca por la policía local. Estuvimos a punto de ser detenidos en varias ocasiones. Lo triste es que la mayor parte de ellos son de aquí, de Kirovskoye, y muchos aún están aquí, a pesar de haber obedecido las órdenes de Kiev que, evidentemente, eran contrarias a la razón y al principio de libertad de expresión. Serví como coordinadora en las milicias al principio de la invasión. Servía en un estado mayor improvisado, en nuestros teléfonos recibíamos las llamadas de los habitantes de la zona, que nos señalaban las posiciones y las acciones de las tropas punitivas de Ucrania. Reuníamos la información, que luego tratábamos según las prioridades, para hacerla llegar, siguiendo el mismo proceder, a las unidades insurgentes que se habían levantado de manera espontánea. No tenía ningún tipo de experiencia política antes de la guerra, ni siquiera militar, soy una simple residente de Kirovskoye, he pasado mi vida aquí, tranquilamente con mis hijos. Mi hijo es cadete del nuevo ejército de la República Popular de Donetsk, ¡mirad sus fotos!“. Natasha me muestra con orgullo las fotos de su chico, posando orgullosamente para la posteridad con su uniforme blanco.

Cuando los soldados de Ucrania se acercaron a la ciudad después de la caída de Slavyansk, reaccionamos y formamos unidades de voluntarios. No teníamos nada, sólo palos, armas improvisadas, escopetas de caza, era irrisorio. Construimos búnkeres improvisados, puestos de control en los cruces y en las afueras de la ciudad para vigilar y defender las inmediaciones y las entradas. Los aviones de combate de Ucrania sobrevolaban la zona, volaban tan bajo que a veces teníamos la impresión de que los íbamos a coger en nuestras caras. Y entonces los obuses empezaron a caer sobre la ciudad, al principio de forma esporádica, luego metódicamente. Cuando formamos nuestras unidades de voluntarios, no llegábamos a cincuenta. Y muchos murieron luego. Combatimos por nuestra tierra, por nuestro país hasta Minsk 2 en febrero de 2015 y luego fuimos desmovilizados, ya no era el momento de la insurrección sino de la formación de un ejército. A pesar de todo, tenemos la impresión de haber sido olvidados. Hemos cumplido con nuestro deber, aunque alguna recompensa honorífica sería bien recibida” afirma Sacha, de alrededor de 40 años.

dsc_4790Cuando organizamos los primeros encuentros contra el Maidán muchas personas del lugar no entendían el valor y la importancia de estas acciones. Algunas decían que terminaría mal, otras preferían no ver. En cualquier caso la mayoría de nosotros tenía un trabajo, nos encargábamos de organizar las manifestaciones durante nuestro tiempo libre, los días de descanso o por la noche. Fue una época muy especial, había un aire de libertad y, al mismo tiempo volvíamos a recuperar nuestro orgullo y nuestras convicciones. Fue un momento hermoso por el famoso referéndum a favor de la federalización y luego por el camino hacia la independencia que no habíamos previsto. Fue extraordinario, la gente llegó a cientos, nunca he visto tanta gente ir a las urnas, fue en un ambiente sano y festivo. Venían de todas partes, algunos lamentaban haber llegado después del cierre de los colegios electorales, y gritaban, también querían votar, tuvimos que explicar que la ley era la ley, que no podíamos reabrir las oficinas electorales, que el referéndum tenía que hacerse siguiendo las normas para que fuera indiscutible para todos. Para todos, pero por desgracia no para Kiev. No se nos escuchó y luego tuvimos que defender nuestra ciudad, nuestras familias y nuestras vidas” continúa Yaroslav, que hoy sigue militando en un sindicato. En su seno trabaja en la organización de acciones patrióticas y en favor de las familias de los más necesitados y de los voluntarios del frente, heridos o muertos.

La guerra comenzó cuando ya habíamos comprendido que sería terrible, los helicópteros del ejército ametrallaban los vehículos civiles en las carreteras” Sasha y Natasha cuentan cómo los aviones sobrevolaban la ciudad como raseándola. “No teníamos casi armas para defendernos, nuestros amigos nos decían, “!pero estáis locos, no tenéis la más mínima arma para detenerlos, ellos tienen armas automáticas, cañones y tanques!”. “Y qué?”, respondía y explicaba que íbamos a tomar las armas que necesitábamos de sus manos. Así fue, los primeros soldados con los que nos encontramos eran del Ejército Ucraniano. Muchos de los oficiales estaban completamente asustados, habían llegado para matar terroristas, es lo que les habían dicho y se encontraban frente a ellos a civiles, abuelas, mujeres. Los soldados eran reclutas, tenían entre 18 y 20 años, así que desarmamos a decenas, lo permitían porque si no habrían tenido que matar a gente sencilla, que se parecía extrañamente a sus padres, a sus hermanos y hermanas, a sus familias. Incluso capturamos de esta manera vehículos blindados. A veces los soldados también se pasaban a nuestro lado. Ya no fue lo mismo después, la artillería comenzó a bombardear y llegaron los batallones de nazis, la muerte, el saqueo, la violación y nos defendimos” completa Evgeny que también trabaja ahora para un sindicato de defensa los soldados y de las familias de los soldados.

dsc_4855Los cuatro son del Donbass, tienen entre treinta y cuarenta años, y nacieron durante la época de la Unión Soviética. Evgeny está orgulloso de mostrarme la gorra de marinero de su abuelo, un héroe de la “otra” guerra, la Gran Guerra Patria como la llaman los rusos y los habitantes de los países que participaron en este conflicto titánico contra el invasor nazi. De un invasor nazi a otro, ninguno de ellos habrá olvidado que si no se habían convertido en esclavos del Reich alemán tampoco lo iban a ser de la Unión Europea. La simple evocación de su futuro y el de la Unión Europea hace surgir las risas y las bromas. “Si los que están en el oeste de Ucrania verdaderamente quieren vivir en el seno de Europa, y según las normas y las leyes que rigen en ella, que les vaya bien. Pero aquí no tenemos nada que ver con esas personas, somos rusos, somos del Donbass. De lo que pasará en el futuro no tengo ni idea, de algunas manera no estamos de acuerdo sobre nuestro futuro, los hay que piensan que Ucrania es en realidad Rusia hasta los Cárpatos, otros hasta el Dniéper, otros que podremos reconstruir Ucrania expulsando a los nazis y las criaturas de Occidente, otros que el Donbass se integrará en la Federación Rusa. Pero una cosa es segura: no tenemos necesidad ni de la UE, ni de los estadounidenses ni de Poroshenko y toda su banda. ¡Los oligarcas, eso se ha acabado!“.

Evgeny lamenta, sin embargo, que las empresas de Rinat Akhmetov, el famoso multimillonario de Donetsk que ha huido a Ucrania, pero que a través del fondo que lleva su nombre envía ayuda humanitaria al Donbass, todavía pague sus impuestos a Kiev. “Entiéndanos, muchas de las empresas más grandes que quedan son suyas, ¿cree que paga impuestos a la RPD? ¡No! Este hombre nos ha traicionado al igual que otros antes que él, la ayuda que envía sólo sirve para que siga siendo popular entre los grupos más pobres y más numerosos de Donbass. Los ucranianos no han bombardeado sus empresas o sus fábricas, ni tampoco el estadio de su club de fútbol en Donetsk. ¿No es extraño cuando bombardean todo lo que está a su alrededor? Hemos luchado por nuestro país y no nos arrepentimos por ello, pero espero que consigamos echar fuera hasta el último. ¡Los patriotas son los que se quedaron para defender el Donbass, los otros, dejo que Vd. saque sus propias conclusiones!“.

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