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Batallón Azov, Batallón Shakhtyorsk, Batallón Tornado, Biletsky, Bratstvo, Bratsvo, C14, Donbass, Extrema Derecha, Rusia, Ucrania

Caída de un comando

El pasado 26 de diciembre, la web Novynarnia informaba de la muerte el día anterior, “durante el desarrollo de una misión de combate”, de cuatro soldados ucranianos que habían penetrado en territorio de la Federación Rusa para desempeñar actividades militares, probablemente de reconocimiento y sabotaje. Ese mismo día, RIA Novosti difundía un vídeo del FSB donde se mostraba el lugar en el que caía, en la frontera de la región de Bryansk, “el grupo de sabotaje ucraniano”. Bien equipados con armas y explosivos, según el propagandista ucraniano Yevhen Karas, el grupo murió tras entrar en un campo de minas. La muerte de los miembros del comando ha merecido el calificativo de «héroes» de medios de comunicación y think-tankers internacionales, pero también un recordatorio de personajes centrales del radicalismo nacionalista ucraniano como Anton Geraschchenko.

La mención de Geraschenko no puede sorprender. Según detalló él mismo en un artículo publicado en Ukrainska Pravda, participó en las reuniones con las que el ministro del Interior Arsen Avakov introdujo a grupos como Azov en las estructuras de la Guardia Nacional. En la reunión clave en la que Andriy Biletskiy aceptó finalmente incorporar a su grupo paramilitar en las estructuras oficiales participó también Dmytro Korchynsky, de cuyo grupo, el batallón Bratstvo, eran miembros los soldados fallecidos. El comando estaba al mando de Yuriy Horovets, de 34 años, e incluía a Maksym Mykhaylov y Taras Karpyuk, de 32 y 38 años, además de al joven de 19 años, Bohdan Lyagov (Apolo). Según se desprende de un mensaje en Facebook de Volodymyr Koskin, no todos los miembros del grupo habría muerto, dado que se habla de otros dos componentes del comando.

La mayor parte de los fallecidos contaban con una larga trayectoria en el movimiento político Bratstvo, así como en sus acciones de propaganda y presión. Horovets, por ejemplo, aún se enfrentó a los tribunales a primeros de 2022. El motivo: la acción violenta que abanderó Bratstvo en febrero de 2021 contra la estructura mediática Nash, acusada de prorrusa, con agresiones físicas a reporteros de su cadena de televisión.

También habían participado en los acontecimientos previos y posteriores al golpe de estado de Maidán en 2014. Tanto Horovets como Karpyuk participaron, por ejemplo, en acciones militares como la batalla de Ilovaisk, los ataques a Gorlovka o la defensa de las posiciones ucranianas en Mariupol. Taras Karpyuk sufrió una herida grave en Ilovaisk de la que necesitó un largo periodo de recuperación posterior y fue parte del grupo más combativo contra los Berkut en Maidán (donde también recibió heridas en una pierna).

El paso de los voluntarios por batallones como el Shajtyorsk o Tornado, cuyos crímenes contra la población de Donbass fueron tan graves que ni siquiera las autoridades ucranianas le garantizaron la amnistía que sí se dio a otros grupos, y el Santa María también es un rasgo común de los miembros del grupo. Horovets tuvo además vínculos con el partido de extrema derecha Svoboda.

El grupo de Horovets (en la fila de abajo, primero a la derecha) en el área de Izium en mayo de 2022.

Considerados saboteadores exitosos, para los miembros del comando de Horovets, la acción de Bryansk no constituía la primera salida de exploración o sabotaje desde el inicio de la guerra en febrero de 2022. Consta la presencia de sus miembros en los combates en Izium a partir de mayo, el control de la frontera de Transnistria durante el verano y la posterior presencia en la línea del frente en las regiones de Jérson-Zaporozhie, incluyendo algunas de las acciones de reconocimiento en el área del río Dniéper de las que hablaba Carlotta Gall en The New York Times. La caída en Bryansk muestra la intervención del grupo en los movimientos ucranianos en el interior de Rusia, en zonas situadas entre Járkov y la frontera de Bielorrusia.

Los miembros del comando responden en general a la imagen ultranacionalista y cristiana de Bratstvo. Horovets, por ejemplo, se ganó el apodo de Santo (Svyatosha) entre los cristianos practicantes y patriotas nacionalistas de la ultraderecha militarista ucraniana. En especial en el caso de Maksym Myjaylov, trataban igualmente de mostrar la imagen antisistema, aventurera y, según ellos romántica, que resulta tan a gusto de la ideología Korchynsky. Desde luego, con ellos iba asociado el fanatismo en la provocación civil y el propósito de la muerte en la guerra.

Lejos de la imagen que se defiende en Occidente, en ningún caso la posición de estos soldados voluntarios y militantes civiles era la defensa de la sociedad liberal. Al contrario, un rasgo esencial de su causa era la participación en cruzadas antiliberales, como la persecución del movimiento LGTBI. En el texto que acompaña a un vídeo de despedida de Korchynsky se señala: “¡Todos combatieron a los vata [insulto habitualmente dirigido a la población de Donbass-Ed], los izquierdistas, los LGBT y otras mierdas anti ucranianas!”.

En sus declaraciones sobre la muerte del grupo, el ultranacionalista Serhiy Bondar, en su momento detenido como sospechoso de haber participado en el asesinato del periodista Oles Buzina, señalaba que Maksym Mykhaylov planeaba morir cerca de Moscú. Su obsesión antirrusa le llevó ya a participar junto a Taras Karpyuk, entonces miembros ambos del liderazgo de Bratstvo, en acciones reivindicativas proucranianas en Rusia. El 26 de enero de 2013, ambos participaron en Nevinnomyssk, una ciudad al este de Krasnodar, en un acto de reivindicación del carácter cosaco-ucraniano de la región rusa del Kuban, definidas como “territorios étnicos ucranianos”. Prácticamente nadie se movilizó entonces en favor de la República cosaca amiga de Ucrania que promovían. Retenidos durante 15 días, la embajada ucraniana en Moscú, entonces dirigida políticamente desde Kiev por la Administración de Yanukovich, consiguió una pronta liberación de los dos detenidos. Estarían disponibles para el Maidán de 2014.

El fuerte sentimiento nacionalista, el afán de aventura y la valentía llevaron, por su parte, al joven Bohdan Lyagov a ofrecerse voluntario en Bratstvo y en sus misiones de reconocimiento y sabotaje.

Como declaraba en noviembre a un periódico local, Lyagov creía en la victoria en la guerra, pero no esperaba que fuera rápida. En lo personal, decía no creer en una vida planificada: «Yo no hago planes» decía a la periodista, insistiendo en que los planes son para perdedores: “Siempre me divertía cuando la gente hablaba de sus planes, olvidando que la muerte está cerca”. Es necesario poder improvisar más que hacer planes, decía, aunque sin renunciar del todo a algún propósito: «En general, después de la victoria tengo el deseo de visitar el sur de Italia y pasar la puesta de sol con una copa de vino Brunello di Montalcino en la costa del mar Mediterráneo«. Hubiese sido un destino mejor para una persona joven.

Hijos ideológicos de Korchynsky, en las redes sociales, éste pidió el día 28 ayuda monetaria para los familiares de los cuatro fallecidos, más que soldados, voluntarios. “Hicieron todo lo posible por la causa de la lucha por el estado ucraniano y cumplieron su misión”, señalaba. Y, como es habitual en él, prometía su eterna revancha, esa que llevará a más muertes que volverán a justificar la misma promesa de guerra infinita.

Junto a Vitaly Chorny, el equipo de Horovets, sólo en ausencia del renuente a las imágenes Karpyuk

Por su parte, el oportunista Arcipreste Volodymyr Koskin se atribuía el papel de intérprete divino para agradecer, a quienes siempre regresaban de los lugares más difíciles, el haber repartido “ramos de algodón” [explosiones] en Bryansk y Belgorod a “nuestros enemigos”.

Hoy habéis cumplido las palabras de Cristo: «Os digo que no hay amor más grande que el que da la vida por el prójimo». ¡Yo personalmente, como sacerdote y voluntario, haré todo lo que esté a mi alcance para que su sacrificio no sea en vano! ¡El Reino de los Cielos para vosotros, queridos hermanos, y la Eternidad entre los santos guerreros y mártires de Dios! A nuestro, espero, gozoso encuentro cerca del Trono de la Gloria de Dios. Con respeto y amor en Cristo Jesús”.

Desde el punto de vista estrictamente militar, la caída del comando de Horovets supone una grave pérdida humana para el grupo Bratstvo. En apenas dos meses, al menos cinco de los componentes de sus grupos de acción especial han caído en la guerra, incluyendo un voluntario estadounidense incorporado al grupo.

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