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Donbass, Donetsk, DPR, Ejército Ucraniano, LPR, Minsk, Rusia, Ucrania

“No queremos que se les ignore siete años más”

Artículo Original: Antifashist

El 2 de diciembre, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas celebró una reunión sobre la situación en Ucrania en la que participaron los representantes de las Repúblicas de Donbass Vladislav Deinego y Natalia Nikonorova. No hubo ningún gran avance: la reunión era informal, pero con ella Rusia mostró exactamente quién no quiere paz en Donbass y dio a entender cuáles pueden ser los siguientes pasos en la resolución del conflicto.

Los acuerdos de Minsk han llegado a un punto muerto del que probablemente no vayan a salir por sí mismos. Ucrania no tiene intención de implementar unos acuerdos que considera poco lucrativos. Pero incluso aunque lo hiciera, sus socios americanos no se lo permitirían. Estados Unidos no se hizo con Ucrania en Maidan para compartir el botín con Rusia. Ucrania, según el plan de Estados Unidos, debe quedar completamente bajo su esfera de influencia, sin excepción en forma de enclaves rebeldes. No importa cómo se llamen esos territorios, repúblicas, regiones separadas, regiones autónomas o cualquier otra variante. El territorio controlado por Estados Unidos debe ser monolítico.

Así que, incluso aunque Ucrania decidiera implementar Minsk, no tendría el permiso para hacerlo (lo ocurrido cuando Ermak, jefe de la Oficina del Presidente, logró llegar a cierto compromiso con Dmitry Kozak, jefe adjunto de la Administración Presidencial de Rusia, son la confirmación de ello). Ucrania pretende imitar el movimiento, pretender que hay un proceso, pero no llegar a ningún resultado. Aunque muchos aún esperaban que Kiev cumpliera con sus obligaciones. La elección de Volodymyr Zelensky como presidente, que abiertamente había declarado su intención de buscar el final de la guerra, avivó esas esperanzas. Pero no fue así. El motivo se ha descrito ya.

Si la implementación de los acuerdos de Minsk es obviamente imposible, son necesarias otras acciones, ya que el conflicto no va a desaparecer y la guerra, aunque con menos intensidad que antes, continúa en las fronteras de Rusia. El 2 de diciembre de 2020, en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, en boca de los presentantes de Donbass, Rusia dio a entender lo que pretende hacer a partir de ahora.

El ministro de Asuntos Exteriores de la RPL, Vladislav Deinego, anunció, entre otras cosas, que ninguno de los puntos de los acuerdos alcanzados en la cumbre de Normandía de París, celebrada en diciembre del año pasado, se ha cumplido. Esto, por cierto, es un buen movimiento, ya que se anticipa a las acusaciones de Ucrania de que son Rusia y la RPD/RPL las que no cumplen con sus obligaciones. Las Repúblicas lo anunciaron primero y en un escenario de alto nivel, un punto a su favor.

“De ahí que la valoración de la implementación de los acuerdos de la cumbre de 2019 es evidente: la falta de voluntad política impide a Ucrania participar de forma constructiva en las conversaciones de Minsk y organizar de forma efectiva la implementación de sus obligaciones (…). ¿Necesita Donbass a Ucrania si esta le rechaza? Con miedo y ansiedad, mis queridos conciudadanos me preguntan: ¿cómo vamos a volver a Ucrania? ¿De verdad podemos tener al Ejército Ucraniano y al SBU aquí?

Su miedo es absolutamente comprensible: en los últimos siete años, nuestros residentes no han visto de Ucrania más que los bombardeos de sus hogares, de sus escuelas, de sus hospitales, de sus guarderías, tortura, violencia y agresión, privación de sus derechos y libertades y de sus pensiones y prestaciones sociales. Y la cuestión más importante, es hora de despejar todas las dudas y preguntarse seriamente: ¿necesita Donbass a Ucrania si ya ha aprendido a vivir sin Ucrania todos estos difíciles años de guerra civil y de todo tipo de bloqueos?”, afirmó Deinego.

Su homóloga de la RPD, Natalia Nikonorova, se refirió a cómo se puede “despejar todas las dudas”. “Es hora de usar mecanismos de democracia directa y preguntar al pueblo de Donbass su opinión. Estamos preparados para celebrar un referéndum de acuerdo con todos los principios y condiciones internacionales, para que los resultados de ese referéndum sean internacionalmente reconocidos (…). La RPD está preparada para asistir a cualquier cantidad de observadores internacionales. Queremos que se escuche la voz de Donbass. Son cuatro millones y medio de personas que llevan siete años viviendo bajo el fuego, no queremos que se les ignore siete años más”, explicó Nikonorova.

Esa es, probablemente, la principal razón por la que se celebró la reunión. Rusia ha dado a entender a Occidente que está dispuesta a celebrar un referéndum en Donbass con la participación de cualquiera de las estructuras internacionales para que se exprese la voluntad de la población.

La idea del segundo referéndum no es nueva, ya se ha planteado en ocasiones anteriores, pero es la primera vez que se hace desde estancias tan altas. Un nuevo referéndum podría romper el bloqueo existente y finalizar la guerra. Pero es improbable que Occidente lo acepte. Mejor dicho, hay un 99% de posibilidades de que no lo haga. El motivo ya se ha explicado al principio del artículo: no ha alejado a Ucrania de Rusia para dividirla. Aceptar un referéndum supondría para Occidente aceptar la pérdida de la integridad territorial de Ucrania, el final de las sanciones contra Rusia y la aceptación de Crimea como territorio ruso. Por motivos evidentes, Ucrania tampoco aceptará un referéndum.

Pero, ¿en qué condiciones podría Moscú celebrarlo? Volvemos aquí a la política internacional. Recientemente, la OTAN ha declarado a Rusia su enemigo de forma bastante explícita en sus documentos estratégicos oficiales. Quien llega al poder en Estados Unidos, Joe Biden y su equipo, no esconden que consideran a Rusia enemiga, no solo de Estados Unidos sino de toda la civilización occidental. Una vez que Biden sea investido (y eso ocurrirá la tercera semana de enero), es posible que se coordinen los esfuerzos de todas las estructuras occidentales -nacionales y supranacionales, en Estados Unidos y en Europa) en una nueva cruzada contra Rusia. Se utilizarán sanciones y cualquier otra medida restrictiva. La guerra también es una herramienta y ahí Donbass es el campo de batalla. Si las sanciones y otra medidas son capaces de aislar a Rusia, esta tendrá las manos libres, puede que para un referéndum o para reconocer el referéndum de 2014 (si Ucrania reinicia la guerra y trata de aplicar el escenario Karabaj). En resumen: si comienza una presión masiva contra Rusia, Moscú protegerá a las Repúblicas si es necesario para evitar un nuevo Karabaj.

¿Qué pasa si Occidente no contraataca? ¿Y si Estados Unidos continúa la política de Donald Trump, que atacó principalmente con objetivos económicos, sin prestar atención a la política? En ese caso, la situación en Donbass continuará como hasta ahora: un conflicto congelado durante años hasta una nueva escalada.

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