Entrada actual
Donbass, Donetsk, DPR, Ejército Ucraniano, LPR, Minsk, Rusia, Ucrania

Una fiesta con lágrimas en los ojos

Artículo Original: Anna Dolgaeva / Vzglyad

En una ocasión pude ver el desfile del “Regimiento Inmortal” en Donetsk. Qué imagen tan memorable. Toda una marea de personas portando retratos de sus familiares caídos en la Gran Guerra Patria.

Unos se fueron y les siguieron otros. Recuerdo a una mujer joven con una niña en brazos, que llevaba la fotografía de un hombre vestido de uniforme y la inscripción de las fechas de nacimiento y muerte. Había muerto poco antes de ese día de mayo. Había quienes llevaban imágenes de aquellos que siguen muriendo por el país ahora, como lo hicieron sus bisabuelos hace 75 años. Una fotografía. Fecha de nacimiento y fecha de muerte. Una muerte que está cerca.

El Día de la Victoria, que este año se celebrará sin un desfile militar ni grandes congregaciones de personas, también se celebra en el frente. Ahí donde las personas no han salido de las trincheras durante meses. Para ellos, este día festivo es un día de esperanza. El Día de la Victoria se conmemora y se celebra a nivel estatal.

Es como si se hubiera olvidado la guerra en Donbass. A veces, alguien en su sano juicio pone alguna imagen en los canales de televisión rusa, pero la atención rápidamente decae y el interés de las masas vuelve a otra cosa. Esta guerra no es una guerra con victoria, es una guerra que se alarga, que dura demasiado, mucho más que la Gran Guerra Patria, y de la que habitualmente se escucha: “Cómo no están cansados de Donbass”.

Al mismo tiempo, los tristes chicos en rasgados y sucios uniformes de camuflaje se deslizan por las trincheras bajo el fuego de mortero del enemigo, luchan, a menudo corren a rescatar a sus camaradas, no por medallas, sino porque “no hay alternativa a Minsk”. Su labor es no permitir que el enemigo avance un paso más y entregan sus vidas cumpliendo esa misión de combate.

Y aun así, estos chicos, muchos de ellos muy jóvenes pero ya con las caras arrugadas, no dejan de creer y de tener esperanza. Para ellos, el Día de la Victoria no es solo un día de memoria sino de esperanza. Un día de recordar cómo nuestro ejército aplastó y destruyó el poder de hierro del enemigo primero y llegó después hasta Berlín. Un día de esperanza incluso ahora, sabiendo que el enemigo cuenta con fuerzas superiores, de que saldrá algo bueno y que la guerra, a la que ya se han acostumbrado, acabará. Y que acabará en victoria.

Ahora, aunque las cámaras de los principales canales de televisión se han marchado de Donbass, la guerra continúa. Disparan contra las viviendas de civiles. Se utilizan bombas destructivas contra los militares, que pierden amigos y camaradas. Esa es la vida. Esa es la realidad.

Cuando celebramos el Día de la Victoria, estamos felices y orgullosos y muchos escriben en sus coches “A Berlín” o “Podemos repetir”. Solo que no se puede repetir. Esta es “una fiesta con lágrimas en los ojos”. Con tristeza. Y el “Regimiento Inmortal” se celebra, pero la gente olvida lo terrible que fue la guerra y cuánta gente murió.

La guerra de Donbass también aterroriza y causa muchas muertes. Celebramos los grandes momentos de nuestra historia, pero muchas veces lo hacemos olvidando cuál fue su coste y cerramos los ojos ante otro proceso histórico que ocurre ante nuestros ojos.

Estas personas fueron a luchar por muchos motivos, entre ellos para que los monumentos a los soldados soviéticos pudieran seguir en pie en sus lugares. Para que la calle del mariscal Zhukov no fuera renombrada, para que su monumento siguiera en pie. Para que, al final, nadie se riera del Día de la Victoria, para que no cambiaran su significado, lo pasaran a otro día y para que los veteranos de verdad no se vieran obligados a compartir la celebración con los monstruos de UPA.

Muchos me han dicho: “Fui a la guerra porque la memoria de nuestros veteranos significa mucho para mí”. Y mueren por esa memoria mientras trabajadores de oficina escriben “Podemos repetir”. No pueden.

La guerra continua. Por los mismos valores que hace 75 años. Y dura ya seis años y sigue costando vidas al pueblo ruso. Mientras esos trabajadores de oficina no hicieron nada para pararlo. Pero escriben “A Berlín” o “Podemos repetir”. No solo es de mal gusto, es mentira.

Al menos no cerremos los ojos ante el hecho de que sigue habiendo una guerra tan cerca de nosotros. Y cuando recordemos a aquellos que cayeron en la Gran Guerra Patria, no debemos olvidar que personas rusas y soviéticas vuelven a morir cerca de nosotros otra vez.

Comentarios

Un comentario en “Una fiesta con lágrimas en los ojos

  1. Un gran reconocimiento a todos en dombass, seguir sufriendo una guerra interminable y que nadie haga algo para acabarla, es digno de admirar. Suerte hermanos rusos del dombass, su lucha no será en vano. Привет

    Me gusta

    Publicado por Luis Demetrio Vázquez | 10/05/2020, 00:16

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

Reportes del frente archivados.

Registro

Follow SLAVYANGRAD.es on WordPress.com

Ingresa tu correo electrónico para seguir este Blog y recibir notificaciones de nuevas noticias.

Únete a 21.859 seguidores más

Estadísticas del Blog

  • 1.353.646 hits
A %d blogueros les gusta esto: