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Economía, FMI, Ucrania, Zelensky

Por el bien de los créditos extranjeros

Artículo Original: Colonel Cassad

A propósito la votación en el Parlamento de Ucrania sobre la venta de tierras agrícolas y el crédito del Fondo Monetario Internacional.

Los tiempos difíciles han llegado, muy difíciles. La actual situación económica, complicada por la pandemia del coronavirus COVID-19 y la inestabilidad en el mercado de la energía, se ha convertido en una verdadera prueba de fuego para las principales economías mundiales. Y todo indica que no todas las potencias mundiales pasarán esta prueba sin sufrir pérdidas significativas.

El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, por su parte, ha afirmado que, sin asistencia de los socios internacionales, Ucrania se enfrenta al declive económico y la suspensión de pagos. Zelensky lo explicó en un video publicado en internet el pasado domingo.

Y es más que lógico. La ya decadente economía ucraniana simplemente no puede aguantar la carga que supone la cuarentena de toda la población. El país está, sin exagerar, paralizado y toda la producción ha entrado en coma, pero el Gobierno sigue teniendo que cumplir sus obligaciones con los ciudadanos sin olvidar tampoco los pagos que cada mes esperan de Ucrania los numerosos acreedores.

En general, si se deja de lado toda la lírica alejada de la realidad de los planes para “salvar la economía nacional”, se puede decir que el país está al borde de la suspensión de pagos. Y para evitar este poco placentero procedimiento de inciertas y aún menos placenteras consecuencias de futuro, Ucrania necesita dinero.

Pero, ¿quién va a ayudar en esta complicada situación? ¿La Unión Europea, que ya ha abandonado a su suerte a Italia? ¿O Estados Unidos, que ahora mismo está más centrado en implementar sus propias medidas de rescate de la economía que en ayudar a terceros países? ¿O puede que Rusia, que antes, como vecinos, repetidamente había concedido a la economía ucraniana una cantidad significativa de recursos? Se puede eliminar de partida a Rusia, ya que las relaciones entre vecinos con Zelensky han ido mal desde el principio, como ya ocurriera con Petro Poroshenko, su predecesor. Así que quedan la Unión Europea y Estados Unidos, que repetidamente han afirmado que siempre están dispuestos a prestar su ayuda a la democracia ucraniana. Además, los países occidentales no han abandonado a Ucrania en momentos difíciles para el país, han ofrecido su ayuda, aunque siempre con algunas condiciones “menores”.

“A causa del coronavirus, nuestro país actualmente se encuentra en un cruce de caminos con dos opciones. La primera es adoptar estas dos leyes vitales. En ese caso, recibiremos apoyo de nuestros socios financieros internacionales por valor de 10.000 millones de dólares. Es lo que se necesita para estabilizar la economía y superar esta crisis”, afirmó Zelensky en su discurso grabado para los ucranianos, que se publicó el domingo en su perfil de Facebook.

Como puede que hayan adivinado, las dos leyes relevantes son la que elimina la moratoria de venta de las tierras agrícolas y, la segunda, la que impone una prohibición de devolver a sus antiguos dueños los bancos previamente nacionalizados.

Zelensky comprende que Ucrania necesita dinero o la declaración de suspensión de pagos será un hecho consumado, pero también es consciente de que adoptar esas iniciativas legislativas amenaza con una larga crisis política. Y por eso no quiere tener que responder él solo por esas medidas. “Ahora es vuestro turno, queridos diputados. Mañana toda la responsabilidad será vuestra. Mañana, el pueblo de Ucrania comprenderá quién es quién. La comunidad comprenderá si sois servidores del pueblo o de intereses extranjeros”, afirmó Zelensky en un discurso que puede entrar en los libros de historia como un buen ejemplo de cómo hacer recaer sobre los diputados la responsabilidad de sus iniciativas.

No hay duda de que, en la sesión extraordinaria del Parlamento, “bajo presión”, los diputados tomarán la “dura decisión” de apoyar esa legislación y adoptar las leyes en las que tanto insiste el FMI. Las aceptarán colectivamente, asumiendo también la responsabilidad por la venta del país, que pese a toda “independencia” del Gobierno ucraniano se verá sometido al estricto control del Fondo Monetario Internacional.

Hay que destacar que la nueva etapa que comenzará o con la suspensión de pagos o el principio de la venta de los últimos activos públicos ucranianos lo hará sin dos ministros. El ministro de Sanidad, Ilya Emets y el ministro de Finanzas, Ihor Umansky, han mantenido su cartera tan solo un mes y han dimitido. Parece que se han dado cuenta de en qué se habían metido y se han bajado del barco antes de que se hunda en cuanto han tenido ocasión.

Alexey Zotiev

Al final, la “nueva política económica de Zelensky” es pedir dinero y vender la tierra o habrá suspensión de pagos.

Y por otra parte aparece el rumor de que Yatseniuk será nombrado presidente del Banco Nacional de Ucrania. Pronto harán falta otros mil millones de dólares.

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