Entrada actual
Diplomacia, Donbass, Rusia, Ucrania

Sobre la derrota de la diplomacia ucraniana en el Consejo de Europa

Artículo Original: Colonel Cassad

Protesta ucraniana contra la “capitulación” ante Rusia

La derrota de Ucrania en el Consejo de Europa en su intento de mantener las sanciones contra Rusia tiene, en realidad, un valor más simbólico que político, ya que dar voz a la delegación rusa en la Asamblea Parlamentaria (una buena cantidad de dinero a cambio de que se reproduzca otra vez la histeria anti-rusa y los intentos de culpar a Moscú de lo posible y lo imposible) prácticamente no afecta a las principales sanciones. Sin embargo, el simbolismo de los acontecimientos es revelador.

El partida del régimen de Poroshenko, que no ha respondido a la confianza que Washington depositó en él, viene acompañada de la deconstrucción de sus estructuras ideológicas construidas en los últimos años. La historia de “tomos” [la independencia de la iglesia ucraniana] y el nuevo cisma acabó con una conclusión cómica con las facciones separatistas de la iglesia ortodoxa y la nueva iglesia ucraniana pugnando por el dinero y las propiedades, con un emergente cisma en la “nueva iglesia unida”, esa que Poroshenko calificó como “uno de los principales éxitos de su vida”. En la práctica ha resultado ser una parodia en la que no han tardado en aparecer las vanidades personales y la lucha por el control de los flujos económicos de la iglesia ha resultado ser mucho más importante para sus defensores que la construcción ideológica de Poroshenko, que esperaba conseguir aumentar sus posibilidades de ser reelegido presidente (aunque finalmente no le funcionó) con estas maquinaciones eclesiásticas.

Tras “tomos”, la “batalla de Estrasburgo” ha sido significativa. Durante años, la delegación ucraniana ha confiado en que Europa no cambiaría de rumbo y sacrificaría los principios de la política anti-rusa en Ucrania. Pero resulta que en cuanto salió la cuestión del deseo de la Asamblea Parlamentaria de recibir la contribución económica de Rusia, quedó claro que Moscú iba a presentar la cuestión de que si querían el dinero ruso, había que retirar las sanciones y devolver a la delegación el derecho a voto. Los europeos llevaban un tiempo tras el dinero, la deuda y exigiendo compensación, prometiendo que el pago podría hacer que volviera a estar sobre la mesa la cuestión de devolver a Rusia el derecho al voto. Sin embargo, al final la Asamblea Parlamentaria se enfrentó al ultimátum: primero había que devolver a Rusia el derecho al voto y después tendrían el dinero. La cuestión era simple: principios o dinero. En el debate, la Asamblea Parlamentaria eligió el dinero.

Todo ello fue más sencillo gracias a la posición de Alemania y Francia, que defendieron que se mantuviera a Rusia en la Asamblea Parlamentaria y trataron de corregir el curso anti-ruso que se había iniciado en la institución, que hablaba exclusivamente en la lengua de la amenazas y el ultimátum.

La consecuencia es que, ya bajo el mandato de Zelensky, a quien han criticado abiertamente muchos de los miembros de la delegación ucraniana en el periodo electoral, la diplomacia de Ucrania ha sufrido una especie de Waterloo con su incapacidad de mantener las sanciones contra Rusia en la Asamblea Parlamentaria, introducidas al inicio de la guerra civil en Ucrania.

Una vez que quedó claro que el ambiente en la Asamblea Parlamentaria había cambiado y que la burocracia europea aceptaría el retorno de Rusia, Ucrania trató de organizar un bloqueo de la decisión que en unas horas se convirtió en un verdadero episodio de comedia con los diputados pulsando constantemente el botón del “no” ante cada enmienda presentada por la delegación ucraniana.

Al final, Ucrania no presentó una enmienda sino más de 200 y al final tuvo que aceptar la decisión.

Tras las elecciones legislativas, la delegación ucraniana en la Asamblea Parlamentaria quedará renovada y las consecuencias del fracaso ucraniano se considerará otro “éxito” de la era Poroshenko, que, a pesar de años de propaganda, han sido escasos.

No solo se trata de que Rusia haya recuperado el derecho al voto (que siempre puede ser suspendido de nuevo en el futuro) sino del hecho de que el voto se ha convertido en un indicador de facto de que Europa ya está cansada de la guerra que Estados Unidos inició en Ucrania. De ahí las divergencias entre quienes votaron a favor de Rusia y en contra. Votaron a favor de Rusia los diputados de partidos que defienden mayor soberanía europea y una política exterior más independiente. Se mostraron en contra de Rusia fundamentalmente diputados de partidos cercanos a Washington y que están de acuerdo con Estados Unidos en los temas más importantes. Así que el voto es simbólico, no solo porque es una nueva derrota ucraniana, sino porque Europa muestra estar cansada de este conflicto al que fue arrastrada.

Anuncios

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

Reportes del frente archivados.

Registro

Follow SLAVYANGRAD.es on WordPress.com

Ingresa tu correo electrónico para seguir este Blog y recibir notificaciones de nuevas noticias.

Únete a otros 38.826 seguidores

Estadísticas del Blog

  • 1.300.969 hits
Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: