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Celebración de la ocupación Nazi

Artículo Original: Andrey Manchuk

Estos días se celebra una fiesta que, aunque no es oficial, se está generalizando entre el público patriótico: el día de la restauración del Estado ucraniano. Está dedicada a lo ocurrido hace 77 años, cuando las fuerzas de la Alemania Nazi tomaron el territorio de Galizia y Yaroslav Stetsko -uno de los altos cargos de OUN y considerado mano derecha de Stepan Bandera- leyó en Lviv el manifiesto político que proclamaba la creación de un protectorado dependiente de los Nazis según el modelo de los pseudoestado títeres que se habían creado en Croacia o Eslovaquia.

El Estado ucraniano trabajará en estrecha colaboración con la Gran Alemania Nacionalsocialista que, bajo el liderazgo de su líder Adolf Hitler, está estableciendo un nuevo orden en Europa y el mundo y está ayudando al pueblo de Ucrania a liberarse de la ocupación Moscovita”, afirma abiertamente el “Acta de Restauración del Estado Ucraniano” publicada el 30 de junio de 1941. En otras palabras, los actuales nacionalistas ucranianos consideran digno celebrar la ocupación alemana de Ucrania o a los políticos que abiertamente colaboraron con el régimen Nazi. Es más, se celebra a nivel oficial: la celebración de la plaza central de Lviv estuvo presidida por el gobernador Oleh Siniutka, al que acompañaron otros muchos oficiales. En presencia de una multitud, se volvió a leer el texto del acta proclamada por Yaroslav Stetsko. Eso sí, cobardemente se eliminó la mención a Hitler.

Lo que las organizaciones nacionalistas ucranianas consideran “la restauración del Estado ucraniano” vino acompañado en toda Ucrania occidental por una ola de pogromos en los que fueron asesinados decenas de miles de judíos. El pogromo de Lviv comenzó el 30 de junio, inmediatamente después del discurso de Stetsko, con asesinatos masivos, torturas y violaciones de personas inocentes. La organizadora de estos horrores fue la policía nacionalista que actuaba bajo órdenes directas de las autoridades alemanas. Sin embargo, los actuales políticos ucranianos no dicen una palabra sobre este terror y ofrecen al país honrar a los criminales, los primeros en implementar en Ucrania es terrible escenario del Holocausto.

“El director del Instituto Ucraniano de la Memoria Nacional, Volodymyr Vyatrovich, publicó para conmemorar el aniversario del pogromo de Lviv un ensayo lírico sobre cómo, el 30 de junio de 1941, entró en la ciudad la unidad del ejército alemán Nachtigall, con Shujievich como uno de sus oficiales. El ministro de la memoria Vyatrovich no menciona una sola palabra sobre el asesinato de los judíos de Lviv”, explicó el presidente del Comité Judío Ucraniano Eduard Dolinsky.

Es más, las autoridades de Lviv organizaron una mesa redonda por la ocasión del 77 aniversario del “Acta de Restauración del Estado Ucraniano” y sus participantes exigieron que se celebrara en toda Ucrania. “Esta fecha no debería conmemorarse solo en Galizia, sino que debería celebrarse a nivel nacional”, afirmó en esta ocasión el historiador nacionalista Oleh Bagan. Apoyan su idea los representantes del partido de extrema derecha Svoboda, que exigen que se celebre de forma oficial el 80º aniversario de la proclamación del manifiesto de Stetsko. Sin embargo, incluso en Lviv, muchos lo entienden como una propuesta de celebrar el aniversario del pogromo de Lviv, perfectamente conscientes de que celebrar tan infame documento -con referencias al Führer Adolf Hitler- provocaría una reacción internacional.

Cartel conmemorativo del aniversario del Acta de Independencia de Ucrani, con la imagen de Stetsko, Shujievich, Bandera y Konovalets colocada esta semana en el Parlamento de Ucrania

Aun así, las triunfantes procesiones de revisionismo histórico continúan en la Ucrania post-Maidan. Así, la web de Istoricheskaya Pravda [Verdad histórica] publicó un artículo titulado “La creación de la División Galichina como proyecto político y opción de civilización” en el que abiertamente apoyaban la idea de colaborar con los Nazis, que supuestamente “garantizaban la creación de un futuro Estado ucraniano en la Nueva Europa”.  “Con su participación en la lucha contra los bolcheviques, los ucranianos probaron que su nación ocupaba un lugar especial en la familia europea y que merecía un futuro digno. Los Nazis reconocieron ese derecho”, escribió el autor, el historiador Roman Ponomarenko. Esta tesis se menciona cada vez más en Ucrania, tanto en los discursos de los políticos como en la prensa, y cuidadosamente omite que los ideólogos del Tercer Reich tenían como plan para los ucranianos la explotación y exterminación como esclavos que no tenían ninguna esperanza de futuro.

Este revisionismo histórico que ha penetrado por todos los poros de la sociedad ucraniana nace de la ideología anticomunista oficial en la que han sido educadas varias generaciones de ucranianos. Se basa en incontables mitos y en la idea del poder soviético como el mal absoluto que amenazaba con la destrucción completa de los ucranianos. Así, los Nazis, que atacaron a la Unión Soviética, son presentados como una opción más preferible y humana. Es más, ahora se enaltece a quienes abiertamente apoyaron a los Nazis, como los líderes de OUN Shujievich o Bandera.

La xenofobia, que siempre ha sido la base ideológica de OUN, se ha convertido gradualmente en la norma en la política y el público ucraniano. Y la crítica a las páginas negras de la historia ucraniana -especialmente aquellas relacionadas con la Segunda Guerra Mundial- son consideradas inaceptables e inmediatamente caracterizadas como propaganda enemiga. Es importante decir que este concepto es común, no solo a los miembros de los diferentes movimientos de extrema derecha, sino también a la comunidad liberal “pro-europea”. En el ritual de condenar al régimen de Hitler abiertamente perdonan la colaboración de miembros de OUN y UPA: tenían que obedecer a los alemanes por el bien de la sagrada lucha contra el yugo bolchevique. De ahí el deseo de “equiparar comunismo y nazismo” y según, la escuela de propaganda de Timothy Snyder, excusar la “obligada” colaboración con el Reich de Hitler.

La fiesta de la ocupación Nazi, que en realidad conmemora lo ocurrido el 30 de junio de 1941, es un síntoma significativo del revisionismo histórico, que ha pasado a la fase caliente y que ya ha sido testigo de los recientes pogromos contra la población romaní, en los que los nacionalistas han agredido a mujeres y niños y han asesinado brutalmente a un joven. Esos asesinos crecieron en el culto a OUN y, de hecho, han imitado los crímenes del pogromo de Lviv, mostrando lo sencillo que es volver a pesadillas del pasado olvidadas hace mucho tiempo.

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