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Fuegos artificiales para Poroshenko

Artículo Original: Denis Seleznev / Vzglyad

kalinovkaEl cumpleaños del quinto presidente de Ucrania este año ha sido algo fuera de lo común. Le llegaron tantas felicitaciones de todas partes del mundo que incluso Corea del Norte sintió envidia. “Salvador de la nación”, “esperanza de Europa”, “vencedor frente a los traicioneros rusos”, “defensor de la civilización” o “gran figura histórica” fueron algunos de los calificativos que dedicaron a Poroshenko periodistas, activistas, patriotas y miembros de su familia en su día especial.

Pero cuando llegó la segunda parte del día, el principal regalo fue una explosión en un almacén de munición en una región, Vinnitsa, que no es ajena a Poroshenko. En realidad, hizo memorable el día. Como residente en Donetsk, no puedo evitar alegrarme por este regalo que Poroshenko recibió por su cumpleaños. Alegra aún más la sorpresa que supone que la munición se convirtiera en la base de los fuegos artificiales. Y que el almacén es muy grande.  

En términos comparativos, el almacén de munición de Balakleya en la región de Járkov, que ardió en marzo de este año haciendo mucho ruido, almacenaba, según los representantes del Ejército Ucraniano, alrededor de 140.000 toneladas de munición. El almacén de Kalinovka, que ahora llama la atención de todos nosotros, podría contener hasta 200.000 toneladas de munición. En caso de que se quemara al completo (algo que sinceramente espero), las pérdidas serían irreparables teniendo en cuenta la degradación del país y la falta de divisa extranjera para adquirir en el extranjero tal cantidad de munición.

Sin embargo, se alega que el fuego se limitó a una pequeña zona, alrededor del 10% del almacén, que además está vacía. Aun así, hay lugar para el optimismo ya que el almacén era el lugar al que se destinaba la munición de artillería desde otros almacenes desmantelados según el programa de reciclaje de esa munición. Ocurrió en 2008 y hay motivos para pensar que, si en Balakleya gran parte de lo destruido era material obsoleto del que Ucrania no sabía cómo librarse, en el caso de Kalinovka lo destruido aún era utilizable. En este sentido, el regalo al presidente es especialmente valioso.

Calculemos los daños que, si todo sale como se espera, supondrá para las reservas de las fuerzas armadas. Así, en 2008, se introdujo el programa de retirada de una cantidad de 2,35 millones de toneladas de munición de todo tipo. En aquel momento, 474.000 toneladas fueron declaradas aptas para ser eliminadas en primer lugar, aunque, como suele ocurrir en Ucrania, el programa fue interrumpido y tan solo se logró eliminar alrededor de la mitad. Así que, en el momento en el que comenzó la guerra, el Ejército Ucraniano disponía de 2,160 millones de toneladas de munición.

Sin embargo, esas casi 500.000 toneladas que debían ser eliminadas no suponen toda la munición no apta para ser utilizada. Ese número fue adoptado teniendo en cuenta las capacidades técnicas, aunque, en realidad, las reservas eran significativamente superiores en 2008. Numerosas entrevistas a militares ucranianos revelan que la proporción de minas, bombas y cohetes que debían ser destruidos no era el 20% sino tres veces superior. Así que, la cantidad disponible para la guerra no superaba el millón de toneladas. A ese número hay que restar un máximo de 200.000 toneladas que han sido utilizadas en los años de guerra.

Según esos datos, a principios de 2017, los depósitos ucranianos contaban con alrededor de 800.000 toneladas de munición teóricamente certificada. De esta cifra, también hay que restar la cantidad de munición que no se utiliza en la guerra en Donbass, como el material para la marina o las fuerzas del aire, misiles para los sistemas antimisiles y otros tipos de proyectiles. Eso reduce la cantidad de munición disponible para la guerra a 600.000 toneladas. Aproximadamente 50.000 toneladas se quemaron en la explosión de Balakleya en marzo de este año. Así que las reservas se encontrarían entre 500.000 y 600.000 toneladas. Y ahora se quema un depósito que contiene alrededor de 200.000 toneladas de munición.

Si volvemos a restar el material obsoleto y munición no utilizable, llegamos a alrededor de 150.000 toneladas de munición que podría utilizarse contra Donbass. Teniendo en cuenta que la proporción de munición de artillería presente en Kalinovka es más elevada que en otros depósitos de Ucrania, las pérdidas podrían ascender al 20% de las reservas disponibles. Es especialmente gratificante pensar en el gran número de proyectiles para lanzacohetes múltiples, escasos en las reservas.

Sin embargo, incluso a pesar de las explosiones en depósitos de munición, Ucrania sigue contando con 400.000-500.000 toneladas de munición, que sigue siendo demasiado. En términos comparativos, y teniendo en cuenta el actual ritmo de la guerra, el Ejército Ucraniano podría emplear 10-15 toneladas al día y podrían continuar la guerra, incluso con la destrucción completa del depósito de munición que arde ahora, durante varios años con la actual intensidad.

Sin embargo, teniendo en cuenta que se trata de la tercera explosión en un año y la cuarta en un año y medio, es posible esperar futuros fuegos artificiales. Por ejemplo, ¿por qué no podría recibir el primer ministro Groisman un espectáculo en el más pequeño arsenal en la región de Rovno en su 40 cumpleaños el próximo 20 de enero? Un mes más tarde, el 11 de febrero, estaría bien que el ministro de Defensa Poltorak recibiera como regalo la autodestrucción del depósito de la región de Jitomir. Esas felicitaciones serían una grata sorpresa que finalmente acabaría con el potencial de combate del Ejército Ucraniano, que, en realidad, hace tiempo que ya ha perdido la capacidad de realizar ofensivas masivas en Donbass.

Finalmente, hay que hablar de otro punto interesante. En los últimos dos años, la zona de Kalinovka, entre otras, ha llamado la atención por el escandaloso trato que se da a los soldados. Por ejemplo, durante las vacaciones de navidad en diciembre de 2015 y enero de 2016, los soldados fueron agasajados con elegantes banquetes de verduras podridas. En la prensa ucraniana se han publicado numerosas historias similares en las que los corresponsales se habían encontrado con la sorpresa de la fea realidad en la que viven las fuerzas armadas. Quién sabe, puede que un trato similar al que se da a los soldados sea la causa de este incendio. O igual que el comandante en jefe Poroshenko felicitó el año nuevo a los soldados con comida en mal estado, los soldados podrían haberle felicitado el cumpleaños con fuegos artificiales. La solidaridad de una gran nación.

Para no ofender a los ucranianos ha aparecido la versión de la presencia de drones enviados por Putin, para que nadie piense que los propios soldados podrían haber iniciado el fuego. Sin embargo, nada de eso importa, lo importante es que se ha producido otro gran incendio y parte del arsenal que el ejército azul y amarillo heredó de la Unión Soviética ha volado por los aires.

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