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Alto el fuego, Avdeevka, Bombardeos, Donbass, Donetsk, DPR, Evacuación civiles

Déjà vu

nievePese a que la situación parece haberse estabilizado y los bombardeos han disminuido, el empeoramiento de la situación en Donetsk ha hecho necesaria esta semana la evacuación de la población más vulnerable de las zonas de la ciudad más cercanas al frente. En blindados, los empleados del Ministerio de Emergencias de la RPD acompañaban a ancianos y enfermos en su salida hacia zonas más seguras de la ciudad. Siempre dispuestos a buscar una explicación alternativa, activistas ucranianos argumentaban que esta evacuación, que calificaban de forzada, presagiaba un inminente ataque a Avdeevka que, por supuesto, no se ha producido. Mientras Euromaidan se preguntaba por qué la RPD había ordenado permanecer en casa sin salir a quienes optaran por no evacuar las zonas de la ciudad más cercanas al frente, ancianos y enfermos subían, con dificultad, al único transporte que en esos momento podía llegar con seguridad a la zona.

***

Artículo Original: Alexander Kots / Komsomolskaya Pravda / Fotografías: Viktor Guseynov

Nieve ennegrecida en los arcenes, ramas cortadas, escasos peatones, una neblina con aroma a pólvora… déjà vu. Todo esto ya ha pasado antes. Incluso la dirección del destrozado barrio de Kievskiy de Donetsk es la misma: la calle Chapaev. En 2015 también filmamos aquí las consecuencias de los ataques. En medio del caos de la artillería, llamaba la atención en este edificio que tanto ha sufrido, una ventana completamente cubierta desde dentro, llena de iconos. Ahí está.

La parte izquierda del edificio, la que contiene las imágenes, está intacta. La derecha, es como si hubiera sido arrancada de otra parte y pegada aquí: cristales rotos, un impacto directo en un apartamento del piso superior, marcas de los proyectiles y marcas de metralla de una explosión de hierro… ¿divina providencia o desalmados cálculos matemáticos de artillería? Tratamos de abrir la puerta. Está cerrada de llave. “Esto no es bueno”, dice un empleado del Ministerio de Emergencias de la RPD. “Si empiezan a bombardear, no hay donde esconderse”.

wx1080-7wx1080-8Cerca de la siguiente casa se acerca un ruidoso blindado. Es el tercer día de evacuación de los residentes. Aquí no llegan los taxis. Ni el transporte público. Y la entrada a Kievskiy está bloqueada por la policía. Aquí llega el blindado, que va y viene, rescatando a los niños y los ancianos.

wx1080-10“Esto es una pesadilla, se están burlando de nosotros”, llora la pensionista Valentina Bezdetnaya.

Vive en el último piso. A causa de sus pies enfermos no puede bajar hasta el sótano cuando empiezan los bombardeos y simplemente se sentaba en el sofá en el salón, con la esperanza de que los proyectiles pasaran por encima de su casa. Por la noche, fragmentos de metralla impactaron en el patio rompieron los cristales del balcón. De los bombardeos diarios, el suelo se mueve bajo los pies.

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Valentina Bezdetnaya

“La primera vez que lo experimenté fue cuando nos bombardearon hace dos años. Ahora otra vez. Los vecinos intentaron llevarme al sótano, pero no pude. Así que me quedé aquí sentada todo el tiempo”.

Con paciencia, dos personas le ayudan a descender por las viejas escaleras. Cada paso es extremadamente complicado. “Paremos, descansemos un poco, no hay prisa”, la calma una de las ayudantes, que viste casco y chaleco antibalas.

Lyuba Avdeenka

Lyuba Avdeenka

“No tengo hijos, voy donde mi sobrino”, cuenta al subir, con grandes dificultades, al blindado, Lyuba Avdeenka. “No tengo fuerzas para seguir sentada aquí, todo está roto. Tenía cinco años cuando empezó la guerra. Y ahora tengo 81 y otra vez hay una guerra. No queríamos irnos de aquí por nada. Ayer, con los impactos hubo una nube de polvo, lo golpeó todo.

El sonido de las explosiones retumba cerca de los motores. Los refugiados ni siquiera se estremecen. No se han dado cuenta de lo acostumbrados que están a la guerra. Donde la línea del frente está a diez minutos andando, un minuto en coche.

wx1080-13Hace casi una semana que Donetsk vive entre noticias de otro empeoramiento. En los primeros días ofendió que Rusia aparentemente no hubiera notado lo que estaba pasando. Cuando, de repente, los canales de televisión mostraron los bombardeos en Donetsk en esta nueva aventura de Poroshenko, comenzó a hablarse en todos los niveles del Gobierno. Sin embargo, nada de eso afectó a Kiev. Da la impresión de que, al acceder a la presidencia del Consejo de Seguridad de la ONU, Ucrania ha perdido toda motivación para pretender siquiera adherirse a los Acuerdos de Minsk. Desde el ministerio de Defensa de Maidan se admiten acciones ofensivas. En Avdeevka aparecen tanques prohibidos por “Minsk”. Ante los ojos de la OSCE. Literalmente. En internet se han visto imágenes de equipamiento militar ucraniano junto a dos jeeps de la misión. En sus informes, la organización lo menciona de paso, como algo informal. Como si hablaran de una bayoneta perdida.

Pero con el apoyo de estos tanques Ucrania está realizando acciones ofensivas, intentando expulsar al Ejército de la RPD de la llamada “zona gris”. Y eso es otra flagrante infracción. Porque se supone que ese debe ser un territorio desmilitarizado. Pero en el último año y medio, Kiev ha hecho desaparecer esa idea, avanzando en la zona neutral, doscientos metros en algunas zonas, medio kilómetro en otras. Sin encontrar resistencia.

Eso es definitivamente más sencillo que aprobar una ley de amnistía, enmiendas a la Constitución o cumplir con las obligaciones sociales hacia sus ciudadanos. Así está escrito en ese mismo acuerdo de Minsk, por cuyo fracaso se culpa, por defecto, a Rusia.

wx1080-15Mientras escribo estas líneas, hay un intenso bombardeo en Yasinovataya, principal nudo de transporte, que obviamente Ucrania trata de capturar. Solo es un salto a través de la autopista Donetsk-Gorlovka. Y entonces Kiev tendría en sus manos el suministro eléctrico y de agua de Donetsk. Como una vez ocurrió en Lugansk. Metro a metro, el Ejército Ucraniano va ganando nuevo territorio, desechando a sus soldados como si no importaran o como si pudieran ser rápidamente reemplazados. Las bajas superan las cien. Pero el comando de Kiev sigue enviando personal a morir. Y a matar. Las bombas impactan en los patios de colegios, hospitales, minas…déjà vu.

La única diferencia evidente es la ausencia de largas colas hacia Rusia en la frontera o hacia Ucrania. Y eso es inusual incluso en tiempos “de paz”. Pero sí hay cola para pagar en el supermercado. Los residentes de Donetsk están hartos de correr a causa de la guerra. Han aprendido a vivir con ella. Han aparecido los refugiados internos: de la zona de Oktyabrskiy en Leninskiy y de Kievskiy en Kalinin. A algunos les han acogido familiares, otros están en residencias. Ocurre de forma espontánea, todo comprenden que es temporal. Así lo pensaron en 2015. Y pasó. Limpiaron las fachadas de la calle Chapaev, cubrieron las ventanas. Pero la vida en paz era temporal…

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