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Batallón Azov, Batallón Donbass, Batallón Dudayev, Clase obrera, Columnistas, Donbass, Ejército Ucraniano, Estados Unidos, Euromaidan, Extrema Derecha, Munayev, Nacionalismo, Odessa, Praviy Sector, Rusia, Ucrania

Odessa: dos visiones de una ciudad

Las carencias económicas ucranianas son evidentes nada más cruzar la frontera de Transnistria, una república no reconocida, a menudo considerada una de las zonas más pobres de Europa, que a pesar de las también evidentes dificultades económicas trata de cuidar sus servicios públicos y carreteras. La pobreza caracteriza a las localidades ucranianas a lo largo de  la carretera a Odessa, una región deprimida en la que una industria destrozada y abandonada es a la vez recuerdo vivo del pasado industrial soviético e imagen de la transformación económica del país hacia los servicios y la vuelta a su pasado agrícola.

El azul y el amarillo cubren cada una de las paradas de autobús en dirección a Odessa. Pero una de ellas, donde con llamativa pintura roja alguien ha escrito “9 de mayo, Día de la Victoria” junto a una estrella roja, recuerda también que el nacionalismo ucraniano no tiene aquí la fuerza que sí tiene en otras zonas del país. Las numerosas detenciones, registros a periodistas críticos con el Gobierno y la represión del movimiento autonomista o federalista responden a esa realidad.

Aun así, los colores del momento, los de la omnipresente bandera ucraniana, acompañan hasta el centro de la ciudad. También la suciedad y la sensación de decadencia de un país al que parece haber dejado de importar el estado de sus calles, de sus parques y de sus barrios, especialmente aquellos que recuerdan el pasado soviético que se trata de olvidar. El brillo de Odessa no reaparece hasta el centro que luce impecable su pasado imperial.

En su última parada de una gira que le ha llevado a varios de los puntos conflictivos del país, el embajador estadounidense en Ucrania, Geoffrey Pyatt, ha querido resaltar, como acostumbra, los efectos positivos de los nuevos gobiernos regionales nombrados tras el cambio de régimen en Kiev. Pyatt ha insistido sobre las mismas palabras clave que repite en cada una de sus visitas, al margen de la situación específica de cada lugar: la unidad del país, sus valores europeos y la voluntad de los dirigentes de aplicar reformas. Más allá de esas palabras, vacías si no se acompañan de hechos, el embajador ha querido resaltar su optimismo tras su visita a Odessa, la primera desde “el incendio en la Casa de los Sindicatos”. Es la única mención del embajador, uno de los grandes defensores del nuevo Gobierno ucraniano, a la mayor tragedia que ha visto la ciudad en los últimos años.

DSC_8124Al menos medio centenar de personas murieron el 2 de mayo en la Casa de los Sindicatos, en un incendio provocado por los cócteles Molotov lanzados desde el exterior por militantes de extrema derecha. Éstos habían arrinconado y encerrado en el edificio a activistas antifascistas y contrarios al golpe de Estado que había tenido lugar en Kiev y que recogían firmas para un referéndum para la federalización de Ucrania. Su memoria no merece una palabra del embajador, como el Campo de Kulikovo no merece tampoco una visita de quien actúa como un representante de la metrópoli en una de sus colonias. La visita a la Casa de los Sindicatos no es obligada para las autoridades que visitan la ciudad como sí lo es en Kiev la visita a Maidan. ¿Quién homenajearía a medio centenar de personas que murieron en un incendio?

Un año después, mientras nadie ha buscado a los asesinos (Rusia ha conducido una investigación, ha interrogado a testigos, pero nunca ha publicado sus conclusiones), varios de los supervivientes han pasado por la cárcel de la ciudad. Como sucede habitualmente con quienes muestran sus discrepancias con el Gobierno de Kiev o con su agenda nacionalista, durante este año las víctimas y supervivientes de aquella masacre han recibido habitualmente los calificativos de rusos, pro-rusos o separatistas, lo fueran o no. Algunos ya han sido intercambiados como prisioneros de guerra. Los tribunales aún intentan juzgar a otros, cuyos familiares son amenazados, insultados o agredidos por la extrema derecha en cada sesión del juicio.

La fachada de la Casa de los Sindicatos permanece cerrada con una valla decorada según la moda del momento y bloques de hormigón que rodean todo el edificio a excepción de la entrada trasera, abierta para los trabajadores. En las oficinas aún son visibles los cristales rotos y los impactos de las piedras y las balas. Tras la valla, aún pueden vislumbrarse los restos de las barricadas con las que los activistas trataron de protegerse de los militantes de extrema derecha. A escasos metros, el suelo todavía hoy quemado recuerda el lugar en el que jóvenes preparaban cócteles Molotov. Frente a ellos llegó a posar, sonriente, una activista de Femen. Las tiendas de campaña de los activistas de Kulikovo ya ardían. Pronto lo haría también el resto del edificio.

El 2 de mayo, y especialmente el trato a las víctimas y a su recuerdo, marca una gran división entre la Ucrania nacionalista y la que no lo es, esa que habitualmente se define como pro-rusa, y que en realidad solo quiere otra Ucrania, una que no desprecie a una parte del país que se niega a rechazar sus lazos históricos y culturales con Rusia y la Unión Soviética. Al hablar del sentimiento de unidad que impera en el país, Pyatt, Poroshenko y otras autoridades ucranianas tienden a apelar al patriotismo y a esos héroes que falsamente presentan como comunes a todo el país. Las fotografías de la centuria celestial (heavenly hundred) o de los héroes caídos en la guerra “ucraniano-rusa” dominan las plazas de prácticamente todas las ciudades del oeste de Ucrania. En muchas de ellas, flores azules y amarillas homenajean también a los residentes de la zona caídos en la guerra.

Pese a que las muestras nacionalistas son escasas en Odessa –también son escasos los insultos al presidente ruso Vladimir Putin, presentes en muchas ciudades del oeste de Ucrania–, los nuevos héroes ucranianos disponen de un lugar privilegiado junto al busto de Pushkin. Allí, en una de las zonas más concurridas de la ciudad, un muro con las fotografías de los caídos en Maidan y en Donbass comparte espacio frente a la exposición fotográfica sobre los batallones voluntarios ucranianos.

El aumento de la intensidad de los bombardeos de las ciudades de Donbass recuerda que el Gobierno ucraniano necesita la guerra para mantener al país en tensión, más preocupado por la batalla, o por la posibilidad de una invasión rusa que nunca llega, que por una economía que solo mejora para unos cuantos. Es difícil saber qué quiere el ejército, aunque todo indica que también pide la guerra. Pero son los batallones voluntarios los que con más claridad exigen una nueva ofensiva. Por si no era lo suficientemente evidente, una diana con la cara de Alexander Zajarchenko despeja toda duda.

DSC_8415DSC_8420Allí, un voluntario aburrido y que no muestra especial interés, observa cómo aumentan las donaciones en la caja para los batallones voluntarios y, sobre todo, cómo los niños que se acercan juguetean entre los restos de armas y fragmentos de la puerta de un vehículo agujereados por la metralla. En una exposición en la que un miliciano pisando una bandera estadounidense es una prueba de la presencia de tropas rusas en Donbass, los restos de un Grad son suficientes para argumentar que es necesario acabar con los rebeldes, los terroristas, por lo militar. Las autoridades ucranianas afirman querer la paz y, mientras los incumplen, insisten en la necesidad de cumplir los acuerdos de Minsk.

En el stand nacionalista, la épica y la simbología de batallones como Azov, OUN, Praviy Sektor o Sich se mezclan con el enaltecimiento a los héroes caídos entre los que tiene un lugar especial Isa Munayev, a quien se presenta como héroe de la ciudad. Munayev, líder del batallón Dzhokhar Dudayev, formado principalmente por voluntarios de origen checheno, murió el 1 de febrero en la batalla por Debaltsevo.

Otros héroes locales también tienen sus homenajes en otras zonas de la ciudad. Igor Ivanov, joven partidario de Euromaidan que falleció el 2 de mayo en los enfrentamientos en el centro de la ciudad, tiene su memorial en la calle Deribasivskaya, territorio nacionalista donde se celebran los actos de los partidarios de Maidan y organizaciones nacionalistas. Flores y banderas acompañan a su fotografía en ese pequeño altar que, al contrario de lo que sucede en la Casa de los Sindicatos, nadie parece querer atacar.

Las fotografías del medio centenar de fallecidos el 2 de mayo en el Campo de Kulikovo no están junto a los caídos por Ucrania en la guerra o en Maidan. Probablemente no tendría sentido que todos ellos compartieran un mismo espacio. Pero el hecho de que no haya más memorial a quienes fueron quemados vivos en un edificio rodeado que unas pocas flores frente a una valla con los colores de la bandera ucraniana evidencia que algunas víctimas son más importantes que otras.

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Memorial de Igor Ivanov en el centro de Odessa

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Memorial a las víctimas del 2 de mayo en el Campo de Kulikovo

Con la eficacia de quien realiza un trabajo de forma habitual, acompañadas por un perro que no duda en advertir a cualquiera que se acerque en exceso, las madres de las víctimas limpian y reconstruyen el pequeño altar frente a la Casa de los Sindicatos, donde la bandera ucraniana ondea cínicamente a media asta. Unas flores, iconos, una cruz ya rota y una cinta de San Jorge escondida entre las flores son los únicos signos de recuerdo a unas víctimas por las que las autoridades de la ciudad y del país no han pretendido siquiera preocuparse. No hay allí, ni en ninguna otra parte del centro de la ciudad, un mural con las fotografías de las víctimas, posiblemente porque la extrema derecha no lo permitiría, al igual que trata de impedir los homenajes que los familiares celebran el día 2 de cada mes.

En su visita, el embajador Pyatt explica su reunión con la sociedad civil de Odessa. Pero se trata solo de la parte cuya visión de la ciudad y del país se corresponde con la del actual Gobierno y con la de Estados Unidos. Pyatt destaca el ansia de cambio que se siente en Ucrania, ignorando que no todos comparten la dirección en la que ha de producirse el cambio. Ni el embajador ni el gobernador Saakashvili tienen intención de reunirse con los supervivientes o familiares de las víctimas del 2 de mayo, ninguneadas y olvidadas por un país que solo venera a los héroes de una parte. Mientras tanto, las madres de las víctimas agradecen cada gesto de ayuda, cada visita y cada signo de apoyo.

Pese a la evidente desigualdad que existe en la ciudad, el embajador Pyatt no se equivoca cuando habla del gran potencial de Odessa. Aunque gran parte de la industria ya está destrozada y puede que gran parte de la que aún resiste no pueda aguantar la nueva terapia de choque del Gobierno de Yatseniuk/Poroshenko, el turismo y el puerto garantizan una fuente de ingresos de la que otras zonas del país carecen. Pero en el proceso de privatización de las instalaciones portuarias, los principales beneficios no serán para el país o para la ciudad, sino para quienes se aprovechen de la devaluación de la moneda ucraniana para adquirir a bajo precio el negocio que supone el estratégico puerto en el mar negro.

DSC_8239No es casualidad que Arcadia, una zona en la que se han construido bloques de hoteles y apartamentos en primera línea de playa en un lugar que en otro tiempo era accesible para cualquiera, sea la zona favorita del embajador Pyatt. En una ciudad que es prominentemente rusa en su centro –no es casualidad que el monumento a Catalina la Grande sea uno de los más fotografiados por los turistas– y soviética en su periferia, Arcadia es la única zona que resulte de inspiración, no ya europea, sino estadounidense.

Plagada de tiendas y bares cuyos precios al menos duplican a los de los mismos establecimientos en otras zonas de la ciudad, Arkadia no puede ser representativa de la ciudad ni del camino europeo que las autoridades ucranianas no dejan de repetir. Cubierta de sombrillas y de publicidad que impide ver la playa y rodeada de grandes bloques de apartamentos de lujo en construcción, solo la vestimenta patriótica de algunos de los visitantes y algún esporádico veterano de la guerra recuerdan que seguimos en Ucrania y que una parte del país está en guerra.

Frente a ese parque temático del consumo de lujo que hoy representa Arkadia, el parque de la victoria (el Park pobedi ahora renombrado con el más ucraniano Park peremogi) parece haber sido desde hace tiempo abandonado a su suerte, como otros muchos parques de la ciudad a excepción del monumento al marinero desconocido. Poco hay de cierto en la idea que las autoridades ucranianas quieren transmitir de la bella y limpia Odessa frente a la destrozada Donetsk, carteles que aparecieron en la ciudad hace unas semanas. Uno de esos carteles, que pretende culpar a los separatistas del estado en el que los bombardeos ucranianos han dejado a Donbass, se encuentra frente a uno de esos parques que hace años que nadie cuida.

Es normal que el embajador estadounidense busque alabar lo positivo del régimen que su país ayudó a implantar. Pero se trata de un régimen que censura en nombre de la libertad y que, en nombre de la democracia, coloca en puestos clave a oligarcas, miembros de batallones voluntarios, liberales rusos sin apenas seguidores en su país o personas que están buscados por la justicia, como el actual gobernador Saakashvili, y a quien nadie ha votado.

Esta distorsión de los hechos se está convirtiendo en normal. Y ya no parece que nadie, en la prensa o en la política, sea capaz de rebatir una versión de los hechos que es tan parcial como falsa.

Nota: el 18 de agosto de 2015, la RPD confirmaba que había incluido en las listas para los intercambios de prisioneros de guerra a 10 de los detenidos por el caso del 2 de mayo a petición de los propios acusados. Según su abogado, Kirill Shevchuk, las irregularidades del proceso penal contra sus defendidos dejan la opción del intercambio como única posibilidad de conseguir su libertad. 

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Comentarios

2 comentarios en “Odessa: dos visiones de una ciudad

  1. excelente articulo! muy bueno, sigan asi, informando, echando luz sobre los hechos reales.

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    Publicado por roberto tous | 17/08/2015, 23:59

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  1. Pingback: Odessa recuerda a las víctimas del 2 de mayo | SLAVYANGRAD.es - 03/11/2015

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