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Agresión, Censura, Kiev, Libertad de prensa, Oposición, Propaganda, Ucrania

Continúa la campaña de acoso a la oposición ucraniana

Escudándose en la lucha contra la agresión extranjera, la defensa de la soberanía del país y los valores democráticos, el Gobierno ucraniano se ha lanzado a una cruzada para desacreditar y eliminar políticamente a todo lo que pudiera considerarse oposición. La muerte esta semana de dos periodistas y un político ha dado cierta visibilidad en la prensa occidental a un problema que no es nuevo. Las constantes amenazas, intimidación o acusaciones a los miembros de la oposición han sido la norma en la nueva Ucrania nacida en Maidan. Las agresiones físicas, los ataques a sedes de partidos contrarios al nuevo régimen han venido acompañadas por actuaciones similares contra la prensa.

En septiembre de 2014, Elena Bondarenko, diputada del Partido de las Regiones, denunciaba este acoso. Su llamamiento, publicado en su perfil de Facebook, pasó desapercibido entonces, al igual que lo han hecho los casos de acoso a políticos, una ola de suicidios de figuras políticas cercanas al anterior Gobierno o la intimidación a toda prensa que se haya desmarcado de la línea oficial. Los recientes casos hacen necesario recordar aquellas palabras, que reflejaban solo el principio de una campaña de acoso que aún sigue en auge.

Llamamiento de Elena Bondarenko, diputada del Parlamento ucraniano


Elena Bondarenko

Elena Bondarenko

Yo, Elena Bondarenko, diputada del Partido de las Regiones, actualmente en la oposición,  declaro que el Gobierno está amenazando directamente a los políticos opositores, retirándoles la libertad de expresión en el parlamento y otros lugares y es parte de los crímenes contra líderes de la oposición y sus hijos.

Amenazas constantes, una prohibición no declarada de todo partido opositor en la prensa o el acoso constante son parte del día a día de la vida de la oposición en Ucrania. Cualquiera que llame a la paz en Ucrania se convierte automáticamente en un enemigo del régimen, igual que ocurría en la Alemania de los años 30-40 o en Estados Unidos en la era de McCarthy.

Hace unos días, el ministro del Interior, Arsen Avakov, dijo: “Cuando Elena Bondarenko sube a la tribuna del parlamento, quiero sacar una pistola”. Quiero insistir en el hecho de que estas palabras provienen de quien tiene autoridad sobre la policía del país. Hace una semana, el presidente del Parlamento, Alexandr Turchinov, me prohibió subir a la tribuna del Parlamento como representante del opositor Partido de las Regiones. Esto ocurrió únicamente por mis palabras de que “un régimen que envía a su ejército a bombardear ciudades pacíficas es un régimen criminal”. Después, amablemente permitió a los parlamentarios radicales pedir que se dispare a la oposición.

Recuerdo que el año pasado, cuando Kiev estaba repleto de extremistas, dispararon a mi coche. Lo denuncié a la policía. Me tomo en serio estas amenazas a mi persona. También me gustaría informar a todo el que aún no lo sepa de que el régimen protege a criminales que se atrevieron a atacar al hijo de un político de la oposición: Vladimir Oleynik. Ruslan Oleynik, fiscal, sufrió, en su lugar de trabajo, una paliza que amenazó su salud y su vida.  En lugar de investigar el ataque y las amenazas contra un político y su familia, el régimen despidió al fiscal. Mis colegas denuncian todas las semanas que sus asistentes son agredidos; sus oficinas, registradas y su salud y sus posesiones, amenazadas.

Esta información está casi completamente censurada en el ciberespacio ucraniano y los ciudadanos comunes del país desconocen la lucha criminal contra la oposición y el hecho de que se suprima por diferentes medios el derecho constitucional de libertad de expresión. La prensa que dice la verdad lo hace pese al miedo constante de ser atacados por grupos nacionalistas y hooligans que asaltan las oficinas de la prensa con impunidad incluso cuando son identificados por evidencias gráficas.

Pido a las organizaciones internacionales que proclaman los principios democráticos que presten atención a estos hechos y que se unan a la batalla por los derechos democráticos y libertades de los ciudadanos ucranianos. Los métodos utilizados por la junta en su lucha por el poder en Ucrania nada tienen que ver con la democracia. La inacción de la comunidad internacional hacia estos hechos supone una complicidad y la aprobación implícita de los crímenes cometidos en Ucrania. El mundo libre está perdiendo otro país, Ucrania. Todos aquellos que luchan por la democracia, los derechos humanos y las libertades, pueden provocar el cambio. Solo podremos parar a esta junta y la guerra fratricida en Ucrania todos juntos.

Elena BONDARENKO.

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