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Donbass, Donetsk, DPR, Ejército Ucraniano, Rusia, Ucrania

En el frente de Mariupol

Artículo Original: Dmitry Steshin

Objetivamente, Mariupol se encuentra ahora en un cerco operativo. Esto significa que el cerco corta al grupo oponente de sus compañeros, impide las comunicaciones entre esta agrupación y la retaguardia, pero aún no crea un sólido frente cercado conectado por fuego de infantería. Así es como se desarrollaba la mañana del 4 de marzo en Mariupol. Todavía no se ha desarrollado un frente sólido, pero los nuestros empujan al enemigo e incluso le obligan a contraatacar. El enemigo choca con la resistencia del ejército de la RPD y se ve obligado a, como es tradición, refugiarse en una guardería en uno de los suburbios y después exige la evacuación y se retira hacia la ciudad. Una operación completamente inútil.

¿Qué iban a hacer los guerreros de la luz con este ataque? ¿Ir hacia Rusia? ¿Si pretendían contraatacar, por qué con tan pocos efectivos? Según una extraoficial opinión de uno de los comandantes de la RPD, era un reconocimiento por combate: probaron la fortaleza del cerco. Al mismo tiempo, Mariupol aún puede abandonarse, hay muchos agujeros en el cerco, como ocurriera también en la notoria “bolsa de Debaltsevo”. Estos agujeros parecen ser una sugerencia: huid mientras aún se puede. Las secciones del frente ocupadas por las milicias continúan aumentando el número de tropas y equipamiento. Como apuntó el comandante de la unidad que acompañamos, “ya hay más de los nuestros que miembros del Ejército Ucraniano en Mariupol”. Según los datos de inteligencia, en estos momentos, Mariupol está defendida por 5000 soldados de batallones nacionalistas, del Ejército Ucraniano y defensa territorial. ¿Cuántos están frente a ellos? Es un secreto militar. Muchos.

No creo que nuestra unidad cree ninguna ventaja seria de personal en el frente. Somos solo un insignificante elemento en una colosal maquinaria de artillería y camiones. Y había que prepararse, así que, pronto por la mañana, cincuenta hombres colocaron sus pertenencias militares en los verdes camiones KAMAZ y avanzamos a la localidad de Talakovka, donde deben relevar a sus camaradas. Nos esperan con impaciencia allí, la vida no ha sido una fiesta.

Reemplazados y reemplazantes tienen dos tareas: limpiar la enorme zona suburbana de “todo lo que sea sospechoso” y estar preparados para ir, en cualquier momento, a apoyar a los suyos, que luchan contra el enemigo en el siguiente pueblo, Kalinovka. De hecho, las calles que llevan a Mariupol comienzan en Talakovka y Kalinovka.

Las carreteras al frente están en buenas condiciones y el asfalto en la localidad de Gnutovo, donde durante muchos años hubo un puesto de control a través del frente, no es peor que el de Moscú. “Chicos, esto es Europa”, grita un miliciano barbudo al cruzar la antigua frontera con Ucrania y en el camión explotan las risas. Fue interesante ver a estos chicos mirando alrededor. Algo así como cuando un granjero inspecciona su granja tras una larga ausencia. “Han plantado las cosechas de invierno, han crecido, así que nosotros recolectaremos. Mira, aquí esas criaturas han destruido la subestación. Ahora no habrá luz, pero lo arreglaremos”, comenta al pasar nuestro comandante de escuadra.

Aparecen dos tanques ucranianos abandonados. Personas con cables ya están inspeccionándolos, viendo cómo llevarse esos trofeos a reparar. El segundo tiene un agujero enorme justo en las placas blindadas. Las personas a mi alrededor llevan ocho años luchando, así que me vuelvo a ellos en busca de una aclaración. “¿Quién les ha disparado? ¿Grupos de sabotaje?” El veredicto colectivo es una emboscada.

“Narigudos”, se oye por detrás, “aquí están los tanques”. Así es como me entero de que en Donbass se llama “narigudos” a los T-72, los tanques más modernos de esta guerra. Quedan pocos en Ucrania, no muchos más de los que se encuentran por los alrededores de Mariupol, de ahí ese entusiasmo de nuestro ya entusiasmado ejército.

Fuego en el horizonte

En Talakovka comienza un proceso familiar: el periodo organizativo antes del inicio de una decisiva y coordinada operación militar. Hay negociaciones por walkie-talkies, se busca a las personas responsables y castigo a los culpables. Más allá del pueblo unas baterías fuera de plano envían continuamente proyectiles a alguna posición desconocida. Se oye a los soldados decir: “Es bueno escucharlo, normalmente los ucros nos golpeaban así sin parar, pero ahora están callados”. Sin embargo, eso de “están callados” ha sido algo prematuro. Gradualmente empezamos a escuchar la respuesta en el pueblo, cada vez más cerca. Las bombas caen, el suelo retumba y aparece el inexplicable olor a dinamita, algo agridulce. Me tiro a la cuneta y veo un espacio de hormigón en el que puedo tumbarme de lado tranquilamente hasta el juicio final. Mi acompañante afirma con aprobación: “Lo has entendido bien, Viejo”. Y así obtego mi apodo.

El comandante de la unidad de reemplazo se presenta y nos da unas jeringuillas y ampollas con calmantes. “Ha venido una mujer a por medicinas. Su madre se está muriendo allí”.  Encuentro a esa mujer cinco minutos después y hablo con ella en un lugar desagradable, un minibús amarillo roto por la metralla. En él murió hace unos días toda una familia de personas muy religiosas. Aún está ahí un resto de cráneo y la biblia en el asiento delantero. A cien metros hay una iglesia hace tiempo cerrada. El otro día, un proyectil cayó en la esquina de la torre y dañó las cúpulas. A juzgar por el agujero en la pared, no fueron los nuestros los que dispararon, los nuestros no disparan contra iglesias. Detrás del templo hay una colina desde donde ya son visibles las chimeneas de las fábricas de Mariupol, algunos edificios y la capa de niebla que el viento arrastra del mar a la estepa.

La venganza de Cheburashka

Decido tomar un atajo hasta el lugar de destino a través del pueblo, que aún hay que limpiar a inspeccionar. El instinto me dice que es mejor no pasar otra vez por la calle principal, que los francotiradores ucranianos han intentado encontrar sin éxito. Si alguno de los enemigos se ha quedado en alguna de las dachas, estará ahí tranquilamente, como los ratones. Tengo un amigo con una ametralladora dispuesto a devolver cualquier disparo.

El pueblo era realmente próspero antes de la guerra: la población asfaltó las calles con sus propios medios. Muchos se quedaron en Talakovka, al menos a juzgar por las inscripciones “Aquí vive gente”. Un grupo de personas se nos acerca desde otra calle. De reojo veo que mi acompañante ya ha puesto el seguro del arma. Una mujer se apresura a nosotros: “Chicos, ¿sabéis cuándo habrá conexión?”

En retirada, el Ejército Ucraniano voló las torres de los operadores ucranianos y el republicano Fénix aún no ha llegado a estos territorios. La situación es mala teniendo en cuenta que nuestos interlocutores en Mariupol tienen familia. Lo único que podemos decirles es que esperen.

El cobertizo en el que nos quedamos ha sobrevivido al golpe de artillería, nuestros reemplazos ya han apañado las ventanas. En la casa vecina, un hombre mayor martillera contrachapando los marcos. Avanzamos por el resto del pueblo. No hay nada especialmente interesante excepto una casa vacía con un maniquí en ropa de mujer atrapado con cables de teléfono en el balcón. Ahí estaba el cuartel general, pero los guerreros de la luz lo dejaron limpio.

En la orilla del Kalmius, cerca del puente explotado, nuestro cansado grupo se une a los artilleros, que pensativos miran las aguas oscuras. Nuestra batería dispara otra volea. El soldado de nombre de guerra Zelyoni [verde] se ofrece a mostrar su trabajo. En el maletero del jeep lleva un portátil. “Te enseñaré cómo destruimos la zona fortificada a la entrada de Mariupol desde la parte de Kominternovo. ¿Ves esos camiones de ahí?”. En la carretera hay cuatro camiones en forma de cruz. Zelyoni se explica: “Estos idiotas los minaron, pensaron que pasaríamos a la ofensiva y nos harían explotar”. En el vídeo, las llegadas son tan potentes que se puede ver cómo tiembla la tierra. El primer impacto es en un grupo de camiones miltiares, después en la zona fortificada. Algo vuela inmediatamente al cielo. Todos dicen al unísono: “¿Qué ha sido eso?”.

Zelyoni responde con orgullo: “Es nuestra Cheburashka, es similar al TOS-1, los proyectiles también los hemos hecho nosotros, son termobáricos. Y os diré, hermanos, que no hay arma más precisa. El vídeo está editado así, pero en la versión de 40 minutos se puede ver cómo huyen”.

“¿Adónde?”

Un barbudo miliciano responde tristemente: “Corren a esos edificios de nueve pisos, mi familia vive ahí”. Es verdad, esos edificios residenciales están justo detrás de la zona fortificada. El compañero continúa: “Tengo miedo de llamar a mi familia, iba a liberarles tres veces, en 2014, en 2015 y en 2017 y ninguna vez ocurrió. Llamé ayer, no me pude resistir. Los guardias les echaron del sótano diciendo somos vuestros defensores, tenemos que sobrevivir”.

“No disparamos a nuestras casas”, dice Zelyoni apagando el ordenador. “No te preocupes, hermano, estarás con los tuyos pronto. Dios mediante, todos estaremos vivos y coleando”.

Suplico: “Por favor, al menos déjame grabar la pantalla con el móvil”. Pero Zelyoni se mantiene firme: secretos militares, dicen, pronto se podrá ver todo.

Comentarios

3 comentarios en “En el frente de Mariupol

  1. Total apoyo. Denuncia a la operacion Occidental. No a la otan.

    Le gusta a 1 persona

    Publicado por Ricard cano zamorano | 08/03/2022, 08:02
  2. Ustedes juran por Putin y él es un criminal mentiroso que no le importa que gente inocente muera a manos de su ejército para salvar a un animal- como ha sido asesinada una joven que rescata animales.
    Ya no creo en ustedes, años defendiendo su causa de liberación, pero ahora ustedes aprueban la saña contra gente inocente. Putin y su ejército de bárbaros mintieron. Están matando gente inocente cuando pudieron haberlo evitado.

    YA NO MÁS. Ustedes me han DECEPCIONADO.

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    Publicado por Lily Landrau | 08/03/2022, 19:11
    • de MENTIRAS EN OCCIDENTE, entendemos, nos mienten a diario para llenarse los bolsillos, ahora arruinaran toda la economía de los pobres para sufragar los gastos de una guerra que no queremos en defensa de los intereses del bloque armamentístico y las multinacionales yanquis. Y mientras gente como Ud. trata de tocar la fibra sensible, que no han tocado durante los 8 años de masacre en el Donbass o los 300.000 muertos del Yemen o los asesinatos diarios en Palestina. todo es una gran farsa hipócrita de occidente . Si lo que dice Ud. lo siente, pruebe a informarse mas y ver una visión global. En Ucrania están los nazis, los que aman a Hitler y mercenarios y asesinos. usted es una cómplice, si es que es una persona y no un robot de desinformación

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      Publicado por RICARDO CANO ZAMORANO | 09/03/2022, 07:19

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