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Elecciones, Política, Poroshenko, Sanidad, Ucrania

Otro “éxito” de las reformas

Artículo Original: Andrey Manchuk

La ministra Suprun, cabeza visible de la reforma sanitaria

En vísperas de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, el Ministerio de Sanidad de Ucrania ha dejado de financiar la sanidad para aquellos que no hayan llegado a acuerdos individuales con el médico de familia. Esta decisión entró en vigor el 1 de abril, intentando ocultarse entre toda la histeria informativa de la primera vuelta de las elecciones, pero sus efectos no tienen ninguna gracia. De hecho, pese al discurso de Suprun, que se dirige a los periodistas hablando de los grandes éxitos de la reforma sanitaria, a día de hoy trece millones de ucranianos, al menos un tercio de la población total del país, no tienen acuerdos.

¿Qué significa en la práctica este paso? Hasta principios de abril, el Gobierno aún financiaba los tratamientos de aquellos ucranianos que no hubieran firmado un acuerdo con su médico de familia. En teoría había fondos hasta julio, aunque fueran mínimos. Y todos los ciudadanos recibirían servicios médicos en las clínicas. Sin embargo, de repente, el Ministerio de Sanidad ha ordenado no esperar hasta el verano y congelar la sanidad para aquellos ciudadanos irresponsables que no hayan aceptado jugar en base a las normas de la reforma sanitaria y no hayan firmado acuerdos.

Son muchos. A menudo, los pacientes no están satisfechos con el formato del tratamiento del médico de familia porque no ven en la clínica ningún candidato aceptable y prefieren ser tratados por los profesionales como hasta ahora, algo que, de hecho, está protegido por la Constitución de Ucrania. Solo hace falta decir que el 60% de los residentes de Kiev no ha firmado ningún acuerdo y la misma situación se observa en todo el país. En muchas zonas no hay suficiente personal cualificado, especialmente en aquellos lugares en los que el Gobierno está realizando paralelamente una optimización de los hospitales, reduciendo instituciones médicas en base a su rentabilidad. En esos casos, ni siquiera pueden firmar un acuerdo aquellos que quieren hacerlo.

Ahora, desde el 2 de abril, todos esos millones de ucranianos que no están cubiertos por las reformas, pueden recibir tratamiento médico gratuito solo en casos excepcionales en los que los médicos consideren que su vida está en peligro. En los demás casos, esas personas tendrán que pagar por el tratamiento, ya no solo en clínicas privadas, sino también en hospitales públicos, donde también será preciso tener un acuerdo. Sin eso, no será posible siquiera obtener medicamentos según el programa estatal “Medicinas accesibles”, que, en teoría, debería estar disponible para todos los ucranianos.

Estas medidas tan duras del Ministerio de Sanidad pueden parecer sorprendentemente tardías. Es evidente que las políticas del ministerio de Suprun no van a hacer aumentar la popularidad del Gobierno en vísperas de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Petro Poroshenko a menudo se ha jactado de los éxitos imaginarios de la actual ministra de Sanidad, que participó en su ceremonia de nominación para la presidencia y ha sido una colaboradora cercana del presidente a ojos del público. Así que el descontento por los actos de los encargados de la Sanidad va a hacer aún más daño a las perspectivas de Poroshenko en términos electorales.

Sin embargo, parece que a Suprun no le preocupa nada de eso. No le preocupa su futuro en caso de victoria de Zelensky, candidato que ya se las ha arreglado para hacer una reverencia a la autora de la reforma sanitaria. La ministra, de nacionalidad estadounidense, es intocable para los líderes locales: al fin y al cabo, la lealtad a Suprun es una condición necesaria para que continúe el apoyo institucional de Estados Unidos. Y eso le permite jugar según sus propias normas, sin tener que prestar atención a los intereses concretos de este o aquel político.

En cuanto al precipitado final a la financiación de los servicios médicos a quienes no hayan firmado ningún acuerdo, el motivo es bastante simple. Todo se resume en que el Gobierno no tiene dinero ni siquiera para financiar los tratamientos de los pacientes que ya se encuentran bajo la reforma sanitaria. Según el Sindicato de Trabajadores Sanitarios de Kiev, incluso los centros de atención primaria de la capital reciben menos de 200-800.000 grivnas al mes [800.000 grivnas equivalen a menos de 30.000 dólares]. No hay dinero en la caja y parece que el Gobierno ha decidido solucionar este problema a costa de aquellos que tenían la esperanza de recibir tratamiento según las viejas normas, sin ayuda de “médicos de familia”.

Esto lleva a pensar en el futuro que le espera en los próximos años a la medicina ucraniana. Los sueños se han convertido en realidad: los ucranianos serán tratados como en Estados Unidos. Pero esto no satisface a la amplia mayoría de la población del país. Según informó la CNN el 2 de abril de 2018, los ciudadanos estadounidenses piden al año préstamos por valor de 88.000 millones de dólares para pagar tratamientos médicos y medicinas. Y eso a pesar de que los más pobres no reciben ningún tratamiento médico.

“Según las estadísticas, la mitad de las bancarrotas de personas físicas en Estados Unidos son causadas por las facturas médicas que no pueden pagar y el 75% de esos casos eran personas que tenían seguro médico, más de la mitad eran propietarios de sus viviendas y considerados clase media. Se puede perder la casa por culpa de las deudas médicas, eso también es normal en Estados Unidos. Además, tenemos que tener en cuenta que gran parte de los medicamentos no se pueden obtener sin receta médica. Si quieren comprar medicamentos, hay que ir al médico y pagar una cantidad. Las compañías farmacéuticas pagan a los médicos para que receten sus medicamentos y el mayor negocio está en productos nocivos. Las compañías tapan ese daño, porque tienen que vender sus productos a cualquier precio para ganar beneficios. No es ninguna sorpresa que los estadounidenses no estén satisfechos con su sanidad y no es la primera vez que se habla de la necesidad de reformar el sistema”, describe sobre la realidad estadounidense el bloguero Roman Sharp.

No hay duda de que la reforma sanitaria ucraniana va en una dirección similar, hacia un sistema en el que millones de pobres quedan excluidos del sistema sanitario. Ya se han dado los primeros pasos en esa dirección.

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