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Se acabó la paciencia

Artículo Original: Dmitry Steshin / Komsomolskaya Pravda

rusia jccc1La paciencia se ha acabado: los oficiales rusos abandonan la misión de observación de la línea del frente en el sureste de Ucrania a causa de las provocaciones del bando ucraniano. Esta información ha aparecido en los informes diarios de la misión de monitorización de la OSCE, concretamente al inicio, para que llame la atención.

“El representante de las Fuerzas Armadas de Ucrania en el Centro de Control y Cooperación Conjunto entregó a la Misión Especial de Monitorización una carta de la Federación Rusa en la que Rusia notifica a Ucrania la intención de la Federación Rusa de retirar del territorio de Ucrania a sus fuerzas armadas del Centro de Control y Cooperación Conjunto”. Los comentarios y la confirmación de lo que había ocurrido comenzaron un poco más tarde, a lo largo del fin de semana.

El “Centro Conjunto” era, en realidad, la única vía de comunicación entre los militares de la RPD y la RPL y el Ejército Ucraniano a excepción de las radios que trabajan en el frente. El domingo, el comandante adjunto del comando operativo de la RPD, Eduard Basurin, confirmó que, en los próximos días, los oficiales rusos abandonarán la misión.

En Donetsk no se sabe si esos oficiales serán reemplazados. A pesar de todo, según Basurin, los militares “republicanos” seguirán cooperando con el Centro. Alexander Kazakov, asesor del líder de la RPD, también se refirió a la partida de los oficiales: “bien, no es una rotación, sino algo más”.

La estructura del JCCC se creó en septiembre de 2014, cuando terminó la fase más caliente de la guerra con la liquidación de las bolsas [de Ilovaisk] y el frente se estabilizó. El Centro está situado en la ciudad de Soledar, en la línea del frente del lado ucraniano y generalmente duplica o trabaja de forma conjunta con la misión de monitorización de la OSCE. A menudo, gracias a la mediación de los oficiales del Centro se han podido solventar problemas graves como la reparación del tendido eléctrico o las tuberías de agua o la evacuación de civiles en la zona de combate.

Junto a los oficiales rusos del Centro, los corresponsales de KP visitaron, en varias ocasiones, las zonas cercanas al mar de Azov para registrar las consecuencias de los bombardeos. En una ocasión, también acudieron a una “retirada planificada”: el Ejército Ucraniano debía abandonar unas granjas ocupadas para separar el frente. Pero no lo hicieron.

Como se ha conocido recientemente, el Ejército Ucraniano trataba a los oficiales rusos como ganado. Los nuestros han tenido paciencia. El caso más significativo ocurrió en agosto. Así lo afirma la carta del jefe adjunto del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas Istrakov a su “colega” ucraniano Viktor Muzhenko. El documento menciona la presión a la que han sido sometidos los representantes rusos: se les ha prohibido comunicarse con los residentes locales, abandonar el centro en Soledar, hacer deporte o usar la piscina y se les ha restringido el acceso a la línea de contacto.

La carta describe un incidente que va más allá del concepto del “honor militar”, teniendo en cuenta que Rusia no es parte del conflicto en Donbass. “El 22 de agosto de 2017, tras la comida, se acercó a los oficiales de la Federación Rusa un soldado ucraniano sin identificación y armado. No solo no hizo el saludo militar al oficial de más alto rango de la Federación Rusa en el Centro de Coordinación y Control Conjunto, sino que puso la mano en el hombro del mayor-general de la Federación Rusa O.V. Vasilchenko. A la queja de este, respondió con falta de educación y afirmó que el mayor-general Vasilchenko solo era general en Rusia. Otros soldados que rodeaban a los oficiales y personal de seguridad del Ejército Ucraniano no respondieron”.

El año anterior se produjo otro incidente, cuando uno de los oficiales rusos en el Centro fue detenido y expulsado del territorio de Ucrania.

Los oficiales y observadores rusos en la línea del frente han sufrido trabas por parte del bando ucraniano, que constantemente ha tratado de impedir su trabajo. ¿Era necesario soportarlo? Puede ser. Confucio, por ejemplo, no recomienda hacer exactamente lo que el enemigo quiere que hagas. Lo más probable es que los oficiales estuvieran dispuestos a aguantar el bullying, es su trabajo. Un trabajo poco agradecido. Pero algo ha cambiado y nuestros militares han decidido retirarse. Será de forma diplomática, para que no afecte a Minsk, donde el Centro de Coordinación y Control Conjunto participa únicamente como una herramienta de control y monitorización. Pero, en términos políticos, puede que no sea la última sino la más clara advertencia a Ucrania para que cumpla con los acuerdos de Minsk. La última vez, por ejemplo, eso dio lugar a la bolsa de Debaltsevo y la posterior retirada.

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