Entrada actual
Alto el fuego, Bloqueo económico, Diplomacia, DPR, Economía, Ejército Ucraniano, LPR, Normandía, ONU, Reconstrucción, Rusia, Ucrania, Uncategorized, Volker

Una interpretación interesada de los hechos

381504_800

Golmovsky, una de las localidades cercanas a Gorlovka golpeadas por los recientes bombardeos ucranianos

Cuando nos acercamos al final de año, momento de balances y evaluaciones de los últimos doce meses, y sin grandes resultados que destacar, el representante de Estados Unidos para el conflicto en Ucrania parece haber iniciado una ofensiva personal para promocionar su visión de los hechos y del futuro de la región. Kurt Volker busca, con una interpretación interesada – basada en una visión simplista y parcial del origen del conflicto, falsedades, medias verdades o afirmaciones fuera de contexto- hacer avanzar el proceso en una dirección que favorece los intereses de Kiev y de Washington y que ignora los derechos y necesidades de la población de Donbass.

El relato de Volker, que es el de Estados Unidos y va inevitablemente ligado al de Kiev, gira en torno a tres aspectos principales: el alto el fuego, la retirada de tropas rusas (en realidad en esa definición entran también a las milicias de Donetsk y Lugansk) y la introducción de una misión de paz que tome el control de Donbass, incluyendo la frontera. Sin avances en ninguno de esos puntos, Estados Unidos sigue culpando del bloqueo diplomático a Rusia.

Para ello, Volker cuenta con el apoyo de los medios de comunicación más importantes de Estados Unidos. Lejos de los grandes titulares y sin un seguimiento regular del conflicto, la cobertura informativa que los grandes medios dedican estos días a la guerra en Donbass solo puede ser una simplificación de los hechos.

Así se presenta en un reciente artículo de Josh Rogin publicado en The Washington Post, que utiliza como principales fuentes al ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Pavlo Klimkin, y al propio Volker. “Vladimir Putin sigue un patrón familiar”, comienza Rogin. “Utiliza su fuerza militar para intensificar la batalla sobre el terreno y después se dirige a Occidente con una propuesta que presenta como de reducción de la tensión”, prosigue.

Sin embargo, la realidad contradice a Rogin, cuyo artículo fue publicado apenas unos días después de que el Ejército Ucraniano avanzara sus posiciones y capturara dos localidades en la zona supuestamente neutral. Desde entonces, con sus posiciones más cerca de otras ciudades del frente, los bombardeos ucranianos han aumentado en ese sector y han llegado incluso al centro de Gorlovka.

El aumento de los bombardeos de las últimas semanas ha sido también la inspiración del discurso de Volker esta última parte del año. Después de una serie de alarmantes mensajes sobre la situación socioeconómica y la seguridad en Donbass, el representante de Estados Unidos en Ucrania se refirió esta semana, en un acto del Atlantic Council, a 2017 como “el año más violento desde que comenzó el conflicto”, una afirmación tan sorprendente como alejada de la realidad.

“Esto comenzó en 2014 y muchos piensan que, de alguna manera, se ha convertido en un conflicto adormecido, congelado, que está estable y que ahora tenemos los acuerdos de Minsk, un alto el fuego”. Así que es un problema, pero no es una crisis. Eso es completamente erróneo, explicó Volker, que insistió en la gravedad de la situación en comparación a años anteriores. “Es una crisis. Este ha sido el año más violento, 2017. Y francamente, anoche fue una de las noches más violentas en el este de Ucrania, desde luego desde febrero”.

Después de más de tres años de guerra, gran parte de ellos con Donbass sometido a un bloqueo comercial, bancario y de transporte, es evidente que la crisis no ha terminado y que el sufrimiento de la población es inmenso. La falta de avances hace poco probable una solución a corto plazo. Sin embargo, con la batalla localizada alrededor de puntos concretos de la línea del frente, la comparación de 2017 con años como 2014 y 2015 -con batallas que duraron semanas, bombardeos indiscriminados en amplias zonas de Donbass, cientos de muertos y un nivel de destrucción de ciudades e infraestructuras que no se ha repetido desde entonces- choca frontalmente con la realidad.

Uglegorsk tras la batalla en 2015

Sin embargo, con estas afirmaciones que nada tienen que ver con la realidad, Volker reafirma una postura que ha mantenido desde que fuera nombrado para el puesto el pasado julio. Tras la publicación del informe de Naciones Unidas sobre la situación en Donbass -también sorprendentemente exagerado y alarmante teniendo en cuenta que se publicó en paralelo al anuncio de que Naciones Unidas suspendía el programa de alimentos-, publicaba en las redes sociales un mensaje en el que se podía leer: “Ahora es peor que en 2014 porque no podemos aguantar más”, tuit en el que enlazaba al citado informe.

Para construir un relato alarmista en el que se hagan necesarias medidas extremas, es preferible no explicar esa cita y dar a entender que esa terrible situación se refiere a todo el territorio. Sin embargo, el informe presenta esas palabras aclarando que se trata de un residente de una de las localidades situadas en la línea del frente. Allí, al contrario que en las zonas algo más alejadas de la línea de separación, el alto el fuego jamás se ha respetado. El sufrimiento de la población residente en las inmediaciones del frente es algo conocido para cualquiera que haya seguido la actualidad de Donbass en los últimos tres años. Por el contrario, la situación a medida que aumenta la distancia del frente -donde a pesar de las dificultades económicas se están realizando trabajos de reconstrucción y la población ha regresado a sus casas- es bien diferente, algo que Volker se encarga de ocultar.

Con falsedades y declaraciones fuera de contexto, Volker crea una imagen de la realidad que exige soluciones que van más allá de los acuerdos de Minsk, – incluso en la versión estadounidense-, que olvida o manipula los compromisos de Ucrania para cargar a Rusia con la responsabilidad de cumplir con los compromisos adquiridos, en realidad, por la RPD y la RPL.

“El proceso está bloqueado principalmente porque Rusia se niega a cumplir los puntos del alto el fuego, retirada de su armamento pesado del este de Ucrania y acceso a la frontera”, explica Rogin al público estadounidense sin especificar que la entrega de la frontera es el último paso de los acuerdos, que solo se produciría una vez cumplidos todos los puntos anteriores. “Ucrania también tiene responsabilidades según Minsk”, reconoce, “incluyendo celebrar elecciones locales en el este de Ucrania, conceder a la región estatus especial y garantizar amnistía a los separatistas. Eso puede ocurrir solo si Putin cumple con su parte”.

Esa visión, que coincide con la mantenida por Volker y otros representantes estadounidenses actuales y pasados, no contiene mención alguna a las causas del sufrimiento de la población más allá de la guerra. No se presta atención a la negativa de Ucrania a pagar las pensiones en Donbass o al bloqueo que se endureció en marzo de 2017 pese a que los acuerdos de Minsk exigen explícitamente la reanudación del pago de pensiones y prestaciones sociales y el restablecimiento de las relaciones económicas entre los dos lados de la línea del frente. Una descripción de la situación, más matizada y que tenga en cuenta las áreas menos afectadas por los bombardeos en la línea del frente, implicaría admitir que una misión de paz de Naciones Unidas cuyo objetivo fuera mejorar la seguridad solo tendría sentido en la línea del frente, donde actualmente se producen las batallas.

“Por una parte, la propuesta inicial de Rusia era desplegar esas fuerzas a lo largo de la línea de contacto entre las tropas ucranianas y las fuerzas separatistas. Como el Gobierno ucraniano lo ve, se trata simplemente de la forma que tiene Putin de fortificar la realidad que Rusia ha creado sobre el terreno”, explica el artículo de Rogin, que una vez más oculta que no han sido las milicias sino el Ejército Ucraniano quienes han avanzado sus posiciones, empeorando así la situación en el frente, tanto en 2017 como en 2016.

Al final, el discurso estadounidense, tanto el de la prensa como el de la diplomacia, se reduce a culpabilizar a Rusia tanto del origen del conflicto como de la falta de soluciones. Así resumió la situación actual Kurt Volker en su intervención en el foro del Atlantic Council:

“Rusia niega su papel en esto. Por eso, desde el principio ha sido tan difícil de resolver. Rusia insiste en que no tiene nada que ver con las fuerzas que ha creado, que comanda, que controla, con los gobiernos separatistas que ha colocado, que cambia los líderes como quiere, como hicieron en Luhansk el mes pasado. Rusia pretende que no está allí, insiste en que el proceso de Normandía -Francia y Alemania con los presidentes de Ucrania y Rusia- traten con los representantes de Luhansk y Donetsk que Rusia ha creado, como si fueran socios iguales y legítimos. Insiste en que Ucrania haga eso. En el esfuerzo de ver si Rusia estaría dispuesta a cambiar de rumbo y retirar sus fuerzas y tener una misión de paz en la zona, Rusia ha dicho “no, tienes que tratar con la gente de Luhansk y de Donetsk también” y eso solo tendría el efecto de legitimar su presencia y perpetuar el conflicto”.

Esa última parte indica que las posturas siguen alejadas. Mientras, Rusia exige, como lo hace también el acuerdo de Minsk, una negociación directa con Donetsk y Lugansk a la hora de decidir algo tan importante como la introducción de una misión armada internacional que, en la práctica, tome el control del territorio para devolverlo a Ucrania. “Si Rusia está dispuesta a hacer eso, y veremos si lo está, la comunidad internacional al completo está dispuesta a ayudar”, insistió Volker. “Queremos ver paz en Ucrania, queremos ver que se restablezca la normalidad, queremos ver a la gente volver a tener vidas normales, queremos ver seguridad para toda la población que está allí, ya sean de etnia rusa, ucraniana o cualquier otra”. Sin embargo, su propuesta exige primero la rendición para llegar después a esa paz sin garantía alguna de que los derechos de la población de Donbass vayan a garantizarse.

Mientras tanto, Ucrania espera, paciente y reforzando su agrupación en Donbass.  Puede que ya pueda hacerlo incorporando armamento estadounidense. Tras la aprobación de Trump, que confirmó su decisión el 20 de diciembre, Ucrania podrá adquirir finalmente armas ligeras y munición de Estados Unidos. Aun así, todo depende de Rusia, mientras que Estados Unidos defiende la paz y normalidad para el pueblo de Donbass. “Esa oportunidad solo puede crearse con una paz genuina y eso solo puede producirse con la retirada de las fuerzas rusas y las autoridades rusas que comandan y controlan los grupos armados que están allí. Está en manos de Rusia retirarlas”, afirmó Volker al Atlantic Council en una afirmación que supone culpar a Rusia de la situación actual y posibles fracasos futuros.

Anuncios

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

Reportes del frente archivados.

Registro

Follow SLAVYANGRAD.es on WordPress.com

Ingresa tu correo electrónico para seguir este Blog y recibir notificaciones de nuevas noticias.

Únete a otros 39.838 seguidores

Estadísticas del Blog

  • 1,200,707 hits
Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: