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Acuerdos y bloqueos

C7Ig6YOXgAAMmROLa decisión de hacer oficial el bloqueo comercial iniciado hace más de un mes por un pequeño grupo de diputados nacionalistas y miembros de algunos de los batallones más radicales de la guerra ha supuesto un endurecimiento de la retórica por parte, no solo de las Repúblicas Populares, sino también de Rusia. Este nuevo bloqueo ha permitido a Rusia reafirmar la necesidad de reconocer los pasaportes y documentos expedidos por la RPD y la RPL como una cuestión humanitaria.

Este nuevo bloqueo -que se suma al ya existente desde 2014, con restricciones de movimiento a través de la línea de contacto, interrupción de pagos de pensiones y salarios y un bloqueo bancario que buscaba acabar con la economía de Donbass- ha puesto de manifiesto la contradicción entre los actos de Kiev y los acuerdos de Minsk, que Ucrania sigue defendiendo como la única solución al conflicto. Desde que se confirmara la postura del Gobierno ucraniano ante el bloqueo, desde Moscú se han repetido mensajes que recuerdan que el bloqueo y el acuerdo son incompatibles. Uno de esos ejemplos es la última intervención del representante de Rusia en la OSCE, un buen resumen para conocer cuál es, en estos momentos, la postura rusa ante la situación actual en Donbass.

***

Artículo Original: Colonel Cassad

La página web del Ministerio de Asuntos Exteriores ha publicado el discurso de Alexander Lukashevich en la OSCE en el que explica el tema de la validez de la decisión de reconocer los pasaportes de la República Popular de Donetsk y la República Popular de Lugansk.

En el contexto de la habitual retahíla de hechos relacionados con la guerra en curso en Donbass, el tema del reconocimiento de los pasaportes de la RPD y la RPL vuelve a repetirse ligado a la implementación de los acuerdos de Minsk por parte de Kiev.

Discurso del Representante Permanente de la Federación Rusa en la OSCE, A.K. Lukashevich en la reunión del Consejo Permanente de la OSCE, Viena, 16 de marzo de 2017.

Señor presidente,

La situación en la zona de conflicto en Ucrania sigue siendo tensa. A diario se informa de miles de infracciones del régimen de alto el fuego. En los dos primeros meses del año, solo según datos de la Misión Especial de Monitorización de la OSCE, 76 civiles han resultado heridos y 16 han muerto. El 66% de las víctimas se encuentran en el territorio controlado por las milicias. El fuego de armas pesadas, mortero y tanques impacta directamente contra viviendas e infraestructura. La Planta de Filtración de Donetsk vuelve a encontrarse sin electricidad.  Continúa el bombardeo indiscriminado de zonas civiles bajo control de las milicias. Solo la semana pasada, la Misión confirmó víctimas civiles en Kominternovo y Frunze, destrucción y daños en viviendas en Donetsk, Gorlovka, Dokouchaevsk, Donetskiy, Kalinovo, Luganskoye, Stajanov, Yasinovataya, Yasnoe y ataques de artillería en Pervomaisk. Kiev continúa aglomerando equipamiento militar en la línea de contacto e inmediatamente detrás de las líneas de retirada de armamiento. El 13 de marzo se volvió a observar equipamiento en las zonas de retirada de armamento en Zolotoye [zonas en las que, según el acuerdo de retirada de armamento de septiembre de 2016, debían haber sido desmilitarizadas], bajo control ucraniano. En Katerinovka, la Misión observó un Humvee con cinco personas vestidas con uniformes ucranianos portando RPG’s y ametralladoras.

En el contexto de esta actitud por parte del Ejército Ucraniano no tiene ningún sentido intentar demonizar a las milicias. Presten atención al incidente ocurrido en Kominternovo. El 10 de marzo acudieron a observar el proceso de reparación y la Misión de Observación se encontró bajo el fuego del Ejército Ucraniano. Dos proyectiles de mortero de 82mm explotaron a 30 metros del lugar en el que se encontraban los observadores. Milagrosamente, ni los observadores, ni los milicianos ni los residentes locales que se encontraban en la zona resultaron heridos. No se trata de un incidente aislado, el Ejército Ucraniano ha obstaculizado repetidamente con sus ataques el trabajo de reparación de la Planta de Filtración de Donetsk.

Las fuerzas de seguridad restringen sistemáticamente la libertad de movimiento de los observadores. Bajo pretexto de “riesgo de minas”, la Misión de Monitorización de la OSCE no ha obtenido permiso para acceder a zonas bajo control del Ejército Ucraniano en Stanitsa Luganskaya, Schastye, Bogdanokva, Artyomovsk, Katerinovka, Popasnaya y Zolotoye. Kiev no ha tomado medidas para castigar las obstrucciones al trabajo de la Misión Especial de Observación. Llamamos a la Misión a trabajar más activamente con la prensa local para mejorar el contacto con la población y las autoridades a ambos lados de la línea de contacto. Eso ayudará a evitar malentendidos e interpretaciones incorrectas del mandato de la misión.

Las prioridades de la Misión siguen siendo patrullar las zonas a lo largo de la línea de contacto y la constante vigilancia de los puestos de control y de las zonas de retirada de armamento.

Los observadores no tienen aún la posibilidad de cumplir con sus principales tareas: registrar el establecimiento de un alto el fuego sostenido y la retirada de armamento, aunque su trabajo también tiene un efecto disuasorio. Debe aumentar la frecuencia de las patrullas en los alrededores de la zona de contacto, aprovechar el mayor tiempo de luz diurna para pasar más tiempo sobre el terreno. Se debe pasar más tiempo patrullando las zonas residenciales en la línea del frente en Donetsk.

La cercanía entre las partes en conflicto es una de las causas de los enfrentamientos. También la ofensiva encubierta del Ejército Ucraniano tiene que ver con la intensificación. Sin embargo, el principal motivo es la falta de voluntad política en Kiev, que no quiere pasar de la fase militar del conflicto a una fase política. Por desgracia, las posibilidades de normalización son escasas mientras Ucrania se mantenga en un estado de inestabilidad política y las autoridades mantengan la idea de una amenaza militar a Donbass.

A eso se une el endurecimiento de la política lingüística de Kiev, que infringe los derechos de las minorías a tener acceso a la información en su lengua materna. Se ve afectada, en primer lugar, la lengua rusa, que es muy significativa y posiblemente sea la lengua que la gran mayoría de ucranianos utiliza para la comunicación en el día a día. Se persiguen las manifestaciones de cultura no solo rusa sino también soviética. En la lista de prohibiciones se encuentran casi 600 obras de la industria cinematográfica rusa; el número de personalidades de la cultura rusa a las que se niega la entrada a Ucrania asciende a 140; se ha prohibido la difusión de 77 canales de televisión rusos. Se ha amenazado a un canal de caza y pesca. El 3 de marzo de 2017, el Consejo de Radio y Televisión de Ucrania no renovó la licencia a “Radio Vesti” en Kiev por no contar con un número suficiente de programas en lengua ucraniana. El llamamiento a la introducción del bilingüismo en el orden constitucional puede llevar a una acusación penal. En pocas palabras, Ucrania definitivamente lucha para ser el líder de la paranoia anti-rusa. Eso ya ha supuesto trágicas consecuencias para el Estado ucraniano y la unidad del país. Sin embargo, Kiev parece no querer parar. Esa “revolución cultural” a base de “descomunización” y “des-rusificación” no traerá nada bueno.

Al llamamiento del ministro del Interior, Arsen Avakov, a impedir la actividad de los bancos rusos en Ucrania le siguieron después los representantes del llamado “Cuerpo Nacional” del famoso grupo neonazi Azov. Construyeron muros de cemento alrededor de los bancos rusos en la capital. Llenaron de espuma los cajeros. Otra manifestación más de anarquía en Ucrania que merece una dura condena. Es un original método de aumentar el atractivo de Ucrania para los inversores.

Hay que recordar que la decisión de reconocer los documentos expedidos a los ciudadanos de Ucrania en ciertas zonas de las regiones de Donetsk y Lugansk puede revertirse tras la completa implementación de los acuerdos de Minsk por parte de Kiev: la terminación de la operación punitiva y retirada de armamento, reforma constitucional con la aprobación del estatus especial para Donbass, el reconocimiento de las elecciones locales así como el cumplimiento del octavo punto del paquete de medidas relacionado con el restablecimiento completo de las relaciones socioeconómicas.

En el contexto de los actos de Kiev, los pasos dados por los representantes de Donetsk y Lugansk son comprensibles. ¿Cuántos impuestos pagados por empresas de Donbass fueron a parar a financiar la operación punitiva? Probablemente mucho más que la ayuda humanitaria entregada por la Fundación Rinat Ajmetov. Algunos de nuestros colegas se lanzan a condenar cualquier acto o declaración de Donetsk y Lugansk y se niegan a usar la razón. La arrogante actitud de los radicales, incluyendo los que iniciaron el bloqueo, se une a la inhumana política de Kiev que ha creado la actual situación y que contribuye a que siga degradándose.

En nuestra opinión, la decisión tomada el 15 de marzo por el Consejo de Defensa y Seguridad Nacional de detener completamente todos los lazos de transporte con Donbass no se ajusta al sentido común y contradice el “paquete de medidas” [el acuerdo de Minsk-2, que específicamente prevé el restablecimiento completo de las relaciones socioeconómicas]. Retirar al puñado de radicales que bloqueaban las conexiones ferroviarias con Donbass no requería un especial esfuerzo para las autoridades. Si hubiera voluntad política, habría una solución. Todo podría haberse solucionado hace un mes y las empresas de Donbass no habrían estado amenazadas. Es de esperar que en Kiev haya voluntad política para implementar los acuerdos de Minsk, que siguen siendo la única base para una solución. Sin embargo, Kiev sabotea con todas sus fuerzas la posibilidad de implementar los aspectos políticos del “paquete de medidas”, como prueba otra negativa de Kiev a consolidar la “Fórmula Steinmeier” en la reunión del Grupo de Contacto.

Gracias por su atención.

PD.1 En realidad, Rusia vuelve a ofrecer a la junta y sus amos el cumplimiento de los acuerdos de Minsk según sus términos. Las posibilidades de ello tienden a cero, así que las opciones de que eso ocurra disminuyen mientras el “reconocimiento provisional” de facto se convierte en permanente, ya que “no hay alternativa” a los acuerdos de Minsk [proceso que continuará pese al constante estancamiento].

También hay que destacar el comentario sobre Ajmetov, que trató de presentarse como benefactor de Donbass y ahora se le considera oficialmente uno de los patrocinadores de la operación punitiva contra Donbass. En este caso, recuperarse va a ser más difícil para Ajmetov. Aunque ya se le ha dado por apartado, es demasiado pronto para hablar de una retirada completa de Donbass.

PD.2 También hay que apuntar que la RPD ha recibido más de un millón de peticiones de pasaportes de la República. Cuando se complete la entrega a esa primera ola, dejar de reconocer los documentos de la RPD/RPL dejará de ser una opción.

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