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La industria de Donbass

Artículo Original: Denis Seleznev / Vzglyad

La guerra supuso un serio golpe para los oligarcas ucranianos, especialmente a Rinat Ajmetov. Las consecuencias de la guerra se sumaron a la crisis global de los precios de materias primas y acero. Pero, aun así, la fuerza de los conglomerados de la energía y la metalurgia que conforman la base de la economía de Ucrania no solo ha logrado evitar el colapso, sino que, a finales de 2016, mostró crecimiento. Un siglo y medio invertido en la creación de una infraestructura del mineral, carbón, metal y electricidad para Ucrania (que finalmente resultó ser para la Ucrania independiente) no fue en vano.

En los últimos dos años, a causa de los acuerdos de Minsk, la infraestructura, la industria y el sector de la energía, no solo no ha estado expuesto a la destrucción (a excepción del tendido eléctrico en los alrededores de Avdeevka-Yasinovataya), sino que, al contrario, en gran medida ha sido restaurado y la cadena de suministro de mineral-carbón-metal se ha reorganizado según las nuevas condiciones.

Sin duda alguna, la fuerza industrial que ha hecho el mayor esfuerzo por lograr la estabilización ha sido la compañía SCM de Rinat Ajmetov. Volveremos a ella más adelante, ya que es el principal foco de la actual nacionalización en curso. Para comprender cómo lo ocurrido en los últimos años ha sido un factor importante en el imperio Ajmetov hay que explicar brevemente qué representa SCM.

La compañía opera en ciclos cerrados de producción y venta en, al menos, dos sectores clave de la economía ucraniana: la industria y la energía. En el primer caso, la compañía cuenta con una planta de acero, minas de carbón, coque, plantas químicas y empresas que producen equipamiento para la minería, además de disponer de los puertos de Mariupol y Odessa para la exportación de los productos terminados. En el caso de la energía, dispone de minas, plantas eléctricas y la red de distribución.

Lo único que falta para que el proceso fuera realmente un proceso cerrado para SCM es el transporte ferroviario a cargo de Ferrocarriles de Ucrania. Aunque por diferentes motivos que en este caso no son relevantes, aunque se había preparado Ukrzaliznytsya para su venta, fue imposible realizar el proceso de forma rápida.

En pocas palabras, el momento de auge de SCM llegó en los años de la presidencia de Yanukovich, cuando controlaba el 70% de toda la producción de Ucrania de carbón; el 40% de la electricidad y el 30-40% de la metalurgia. Así que la compañía propiedad de Rinat Ajmetov es una parte inmensa de la economía de Ucrania. Pero su economía ha sufrido ciertas pérdidas en los últimos años.

El apogeo del poder financiero de SCM se produjo en 2013. Si en 2011 los ingresos de la compañía ascendieron a 19.000 millones de dólares; en 2012, a 23.000 millones; en 2013 superó los 25.000 millones. El primer año de la guerra fue el punto de inflexión, cuando los ingresos se redujeron hasta los 19.000 millones y en 2015, a 11.000 millones (es decir, cayó a la mitad comparado con el periodo anterior a la guerra).

Aún peores son los datos de beneficios. Si en 201 SCM obtuvo unos beneficios de 1.800 millones de dólares y en 2013 obtuvo un dato similar, en 2014-2015 obtuvo pérdidas de 1.800 y 3.000 millones respectivamente. El informe anual de 2016 aún no ha sido publicado y, aunque todos los indicadores prometen mejores datos, no se puede decir que SCM vuelva a tener beneficios.

Sigamos ahora con las empresas más importantes que se encuentran en el territorio de la RPD y la RPL. En estos territorios están dos de las estructuras principales de SCM: Metinvest y DTEK. La primera es una compañía de acero y la segunda produce y distribuye electricidad.

En el territorio de la RPD y la RPL, Metinvest cuenta con dos plantas de acero: en Yenakievo [en la zona de Gorlovka] y Makeevka [en la zona de Donetsk]. Sin embargo, la segunda, que una vez fuera la planta de acero más importante de la Unión Soviética, ha perdido relevancia en los años de la independencia y ahora es solo una sucursal de la Planta de Acero de Yenakievo [EMZ por sus siglas en ruso].

Hoy en día, Yenakievo es una de las fábricas de acero más grandes del mundo y en el momento de su construcción, sus hornos eran los más modernos entre las empresas metalúrgicas de Ucrania. Además, la empresa cuenta con equipamiento moderno para el moldeado.

La estructura de Metinvest cuenta también con la unión Krasnodonugol (siete minas), que es capaz de producir al menos seis millones de toneladas de carbón y en su momento de auge producía la cuarta parte del carbón de coque (crítico para la metalurgia) que se producía en Ucrania. Y tampoco hay que olvidar la planta de tubos de Jartsyzsk, que también es una empresa estratégica. Se trata del mayor productor de tubos de gran diámetro para gasoductos y oleoductos de la Comunidad de Estados Independientes, diseñada para producir 1,3 millones de toneladas al año.

Sin embargo, desde mayo de 2015, la producción en la empresa se ha detenido y el número de personas implicadas en algunos pedidos concretos no supera el 15% de trabajadores anteriores a la guerra.

La última empresa del grupo Metinvest en el territorio que hay que mencionar es el Conglomerado Minero Komsomolka. Antes de la guerra, era el mayor productor de cal para las industrias de acero y azúcar de Ucrania.

En cuanto a DTEK, la compañía cuenta en Ucrania con 31 minas, 13 plantas de carbón, dos gasoductos, 13 estaciones eléctricas y 130.00 km de tendido eléctrico. Produce el 60% de toda la producción de carbón de Ucrania (que con el 10% que produce Metinvest supone que SCM de Ajmetov controla un 70% de la producción del país), el 40% de la producción eléctrica (el 72% de las plantas térmicas), que antes de la guerra suponía el 45% de la electricidad que se vende en Ucrania.

En el territorio de las Repúblicas, la planta eléctrica Zuevskaya, en la RPD, es propiedad de DTEK. Se trata de una de las plantas térmicas más modernas de Ucrania, construida en los años 80. Además, entre 2008 y 2013, tres de las unidades fueron modernizadas y se preparaba una nueva modernización para 2015.

Mucho más grandes son las propiedades de DTEK en el sector de la extracción y procesamiento de carbón. Concretamente, en la ciudad de Kirov, en la RPD, está la mina “Komsomolets de Donbass”, que antes de la guerra era una de las minas más grandes de Ucrania. En 2013 produjo cuatro millones de toneladas de carbón y el plan de producción para 2014 esperaba ascender a 4,5 millones.

Hay que mencionar dos empresas productoras de carbón propiedad de DTEK en la RPL. Estamos hablando de Sverdlovantratsit y Rovenkyantratsit. Técnicamente, siguen siendo propiedad del Estado y DTEK solo dispone de ellas en una concesión de 49 años o hasta 2060.

Las empresas subsidiarias incluyen once minas y seis plantas de procesamiento de carbón, todas ellas de antracita, utilizada para la generación de energía en las plantas de electricidad. De ellas depende entonces la energía ucraniana. En 2013, entre todas las compañías produjeron doce millones de toneladas de carbón.

Así es a día de hoy SCM (además de algunas propiedades de menor atractivo), que se encuentra ahora en el proceso de introducción de administración externa. Hay que decir que el momento elegido para los cambios es extremadamente perjudicial para SCM. 2016 se caracterizó por la reparación de los daños de la guerra y el aumento de precios del carbón y el metal en los mercados extranjeros. En 2016, la producción de acero aumentó un 9%; un 10%, la de arrabio y un 15%, la de otros tipos. En cuanto a la extracción de carbón, aunque el informe anual de 2016 aún no se ha hecho público, comparando mes a mes -entre enero de 2015 y de 2016-, la producción de las minas de SCM en la RPD y la RPL ha aumentado casi el 40%.

Con estos datos, es evidente que la estabilización de la situación en la región debido a los acuerdos de Minsk dio una oportunidad para que las compañías de Ajmetov recuperaran terreno. Y entonces llegó el bloqueo, seguido de la introducción de administración externa en las empresas.

De hecho, observamos que ambos bandos han agotado su capacidad militar para responder (ni el Ejército Ucraniano ni la RPD/RPL son capaces de una gran acción militar ofensiva) y no se cumplieron las expectativas de protestas y levantamientos detrás de las líneas enemigas, así que, dos años después, es aparente el estancamiento diplomático. Finalmente, la situación se ha redirigido a la interrupción de las relaciones económicas y de producción, que hasta ahora habían sido uno de los pilares del equilibrio de la región. De hecho, esto lleva al conflicto a una nueva fase, puede que incluso más devastadora.

En cuanto a Ucrania, según lo que sabemos, la lógica es prácticamente inútil para comprender lo que está ocurriendo. Por supuesto, se puede especular cínicamente que se trata de una redistribución de propiedades y fondos, aunque sigue pareciéndose más a la locura de un hombre que, pese a las leyes de la física, sigue empeñado en cortar la rama en la que está sentado.

Es imposible calcular el impacto exacto para las economías de la RPD y la RPL, pero se puede argumentar que estamos hablando de varios miles de millones de dólares al año. En comparación, Ucrania ha optado por la deforestación y la tala de madera a cambio del siguiente tramo de préstamos del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo, que no asciende a más de 1.500 millones de euros. En caso de perder la RPD y la RPL, la economía ucraniana perdería incluso el doble de esa cantidad al año.

En cuanto a la RPD y la RPL, incluso la tarea de mantener a las empresas en el territorio no es una tarea trivial. Por ejemplo, en cuanto a las posibilidades de reanudación del trabajo de la planta de Jartsyzsk, hay que mencionar algunos factores. Los problemas de la empresa comenzaron antes de la guerra.

El principal mercado de sus productos es la Comunidad de Estados Independientes y la Unión Euroasiática. Tras la introducción de aranceles para los productos ucranianos por parte de la Comisión Económica Euroasiática en 2011, la industria comenzó gradualmente a deteriorarse. Si en 2011 producía 600.000 toneladas de tuberías y en 2012, descendió a 380.000, en 2013 y 2014 no superó las 254.000 y 238.000 toneladas respectivamente.

Pero el colapso real se produjo en el año 2015, cuando la planta cerró el ejercicio con una producción de 67.000 toneladas, la novena parte de lo producido en 2011. Por el momento, la planta, preparada para producir 1,3 toneladas al año, produce al mes menos de mil toneladas. En abril de 2016, la introducción de medidas antidumping contra las fábricas ucranianas afectó a la planta de Jartsyzsk. Su destino depende de si se conseguirá cancelar las medidas de la Comisión Económica Euroasiática contra la fábrica.

Aquí es necesaria cierta perspectiva. En 2016, Rusia aumentó sus importaciones de tubos de acero un 17% hasta las 500.000 toneladas. Puede que, con este volumen, pueda haber espacio para Jartsyzsk en este mercado.

En cuanto al carbón, todo será, como es evidente, mucho más sencillo.

Los productos de Krasnodonugol -carbón de coque- están experimentando un aumento de precios a nivel mundial. En los últimos seis meses, los precios han aumentado de 80 a 200 dólares la tonelada. Lo mismo se puede decir de las compañías que producen carbón de antracita (Rovenkiantratsit y Sverdlovskantratsit) seguirán vendiéndose, de una manera o de otra, a Ucrania (probablemente con el mismo método de reexportación con el que Ucrania adquiere gas ruso [vía Eslovaquia]). Sin embargo, la producción ucraniana está condenada a reducirse, y con ella el consumo, durante los próximos años.

Puede que parte del carbón sea útil en las regiones del centro y el sur de Rusia, ya que el suministro de carbón ahí es menor. Sin embargo, esas regiones no son grandes consumidoras de carbón.

La tarea más complicada será la de las industrias metalúrgicas, especialmente la de Yenakievo y su sucursal en Makeevka y la planta metalúrgica de Donetsk, que también permanecía bajo jurisdicción ucraniana.

En cuanto a la Planta Metalúrgica de Yenakievo, esta empresa está diseñada para producir dos millones de toneladas de hierro, casi tres millones de toneladas de acero y una tonelada y media de acero procesado. Según los datos de 2016, la empresa llegó al 70-80% de su producción, lo que supone 1,8 millones de toneladas de hierro; dos millones de toneladas de acero y un millón de toneladas de acero procesado.

Hay que recordar que los productos de la fábrica son importantes para la construcción de vías de ferrocarril y las vías de acceso a las minas o para las estructuras que soportan los ascensores, necesarias en cualquier construcción moderna.

A finales de 2016, las importaciones de acero de Rusia aumentaron hasta los cuatro millones de toneladas, 33% de ellas de empresas ucranianas. Y si el cupo de mercado de Ucrania desciende, el de China y Kazajistán, por el contrario, aumenta.

Teniendo en cuenta que los acontecimientos se están desarrollando con rapidez y, en ocasiones, en direcciones inesperadas, es de esperar que las compañías de la RPD y la RPL (por ejemplo, la planta de Alchevsk) tengan algunas preferencias en comparación con las fábricas ucranianas.

Aún más lógico sería incluir en la cadena de producción rusa a la planta metalúrgica de Donetsk, especializada, entre otras cosas, en la producción de láminas de acero para las navieras y que cuenta con los certificados del Servicio Marítimo Ruso, así como de organizaciones similares de Gran Bretaña, Alemania, Francia y Estados Unidos.

Sin embargo, teniendo en cuenta que la producción de las empresas de la RPD y la RPL puede llegar a los cinco millones de toneladas, no es necesario depender únicamente del mercado ruso.

Para concluir este resumen, hay que añadir lo siguiente:

  1. El periodo de Minsk-2, en el que no se han producido cambios estratégicos, está definitivamente concluido.
  2. La guerra ha entrado en su fase más crítica: la fase que afecta a las cadenas de producción y de la energía, que es la base de cualquier Estado moderno.
  3. El futuro de las economías de las Repúblicas Populares depende ahora directamente de si la pérdida final del mercado ucraniano se puede compensar con la integración en la economía de Rusia y la Unión Euroasiática.
  4. Si las empresas de Donbass consiguen seguir trabajando, aunque sea de forma limitada, la región permanecerá estable, lo que contrastará con la inevitable crisis del Estado ucraniano.
  5. El éxito de Donbass permitirá un futuro con menores pérdidas y catástrofes en comparación con la crisis ucraniana.

Serán las próximas semanas las que determinarán cómo se desarrollará la situación en realidad.

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