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Tres años de la RPD

imagePortando banderas de la República no reconocida y con discursos similares a los de otras ocasiones, ciudadanos y actuales autoridades de la República Popular de Donetsk celebraron la semana pasada el tercer aniversario de la proclamación de la RPD en abril de 2014. Encerrados en el edificio de la administración regional apenas un mes después de que el Gobierno provisional -con Yatseniuk en el puesto de primer ministro y Oleksandr Turchinov- nombrara gobernador de la región al oligarca Serhiy Taruta, un puñado de activistas, políticos y ciudadanos comenzaron a colocar barricadas, presentaron el 7 de abril de ese año su bandera y se autoproclamaron República Popular de Donetsk.

En las primeras semanas, con el edificio rodeado por ciudadanos, curiosos y dos pequeñas carpas del Partido Comunista de Ucrania -que pronto se retiró y abandonó todo su apoyo al proyecto y a los comunistas locales que no siguieron la línea del partido-, la única duda era cuándo tratarían las fuerzas especiales de Ucrania de asaltar el edificio. A la espera de un asalto que nunca llegó, el gobernador perdió la capacidad de acceder a su puesto de trabajo y la idea de la RPD comenzó a extenderse por la zona con la ocupación de otros edificios oficiales, el apoyo de las fuerzas del orden locales y una presencia cada vez mayor de los símbolos de la RPD, que poco a poco iban sustituyendo a las banderas y escudos ucranianos.

Semanas después, coincidiendo con la masacre de la Casa de los Sindicatos en Odessa el 2 de mayo de 2014 y tras una serie de escarceos locales en los alrededores de la sitiada Slavyansk, comenzaron los combates. Pese a las esperanzas tanto de la Unión Europea como de Rusia de que la elección del nuevo presidente podría cambiar la situación y evitar así la escalada a una guerra abierta, en julio y agosto de 2014 tuvieron lugar algunos de los combates más fuertes de la guerra.

Pese a la guerra y a la reivindicación de autonomía primero y de independencia una vez que comenzaron los combates y quedó claro que no había solución política a la vista, la RPD convivió, durante meses, con las instituciones ucranianas. A finales de 2014, por decreto, el presidente ucraniano dio orden de retirar de los “territorios temporalmente ocupados” -como Ucrania califica a los territorios de la RPD y la RPL- todos los servicios públicos ucranianos. Ucrania interrumpía oficialmente el pago de pensiones y salarios a los ciudadanos residentes en esas zonas (que aún no se han restablecido aunque Ucrania se comprometió a ello con su firma en el acuerdo de Minsk de febrero de 2015) y bloqueaba el sistema bancario, dejando a la población sin acceso a sus propios ahorros. El bloqueo, que pretendía presionar a la RPD y la RPL económicamente, supuso en realidad la desaparición de la grivna ucraniana y la necesidad de crear un sistema de pago de salarios y pensiones propio dio un impulso a las Repúblicas Populares, que no tuvieron más opción que comenzar a crear sus propias estructuras de Estado no reconocido. Con sus actos, y con su negativa a negociar los pasos políticos previstos en el acuerdo de Minsk, Ucrania ha conseguido, una y otra vez, seguir alejando de Kiev a Donetsk y a Lugansk. Y pese a la guerra, el caos de los primeros meses y las duras condiciones económicas, las Repúblicas Populares han podido conmemorar otro aniversario más.

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Acto de proclamación de la RPD en el Parlamento regional, 7 de abril de 2014.

Hace tres años

Artículo Original: Colonel Cassad

No todo salió como se esperaba en abril de 2014. No todos los que participaron en la creación de la República Popular de Donetsk han sobrevivido y han llegado a este día. No todos los que lucharon por ello contra la agresión ucraniana están con nosotros a día de hoy.

Pero el resultado de estos tres años de lucha es indiscutible: la República ha sobrevivido y ahora se desarrolla, aunque no reconocido, como un Estado. En esa lucha, con gran sacrificio, han sido capaces de defender su libertad. No todos creyeron que la República aguantaría un solo año. Trataron de enterrarla tras la retirada de la zona de Slavyansk-Kramatorsk [la noche del 3 al 4 de julio de 2014, durante las semanas más duras de la guerra, en las que las milicias perdían territorio a diario-Ed], después de la retirada de Lisichansk [unas semanas más tarde, ese mismo verano], después de la salida de la 25ª Brigada de Shakhtyorsk, después del primer y el segundo acuerdo de Minsk, después de los meses del hambre en 2014 y 2015, después de todos los problemas internos, la prevalencia de la oligarquía y el crimen, corrupción y luchas internas. Pero pasó el primer año. Y después el segundo. Ahora, la RPD lleva tres años en el mapa político. Y ha comenzado el cuarto. No en términos legales, pero sí en la práctica.

Pero el primer paso de esta realidad se dio el día en que los habitantes de la República rompieron abiertamente con Ucrania y asumieron su derecho a decidir su propio destino, que los golpistas de Kiev les habían negado, privándoles de su historia, de sus derechos lingüísticos y religiosos y de su identidad cultural. La decisión no se tomó desde arriba sino que lo hicieron ciudadanos valientes que no tuvieron miedo a la lucha que vendría después. Nadie sabía las desgracias que se presentarían ante ellos, pero el hecho de que se hayan superado deja claro que no era, y no es, imposible, especialmente para los residentes de Donbass, que con su lucha probaron su derecho a determinar su destino. Algo que recientemente ha pasado de ser un deseo a ser una realidad. Por esto debo mostrar mi agradecimiento a los héroes de la primera ola de esta revolución, sin los que nada habría sido posible. Independientemente de la afiliación política de cada uno, hay que recordar a estas personas, vivas y muertes, sin las que la República Popular de Donetsk no podría existir hoy.

La batalla está muy lejos de terminar, y no terminará mientras el actual régimen siga en el poder en Kiev. Pero personalmente creo que, tras haber sobrevivido a las adversidades de la guerra y la escasez que provocó, los residentes de la RPD seguirán demostrando, como siempre lo han hecho, que no son fáciles de doblegar. Y me gustaría pensar que al final, la creación de la RPD no será más que un paso que, antes o después, permitirá a Donbass volver a casa, como ya ocurrió en Crimea.

 

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