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Alto el fuego, Bombardeos, Donbass, Donetsk, DPR, Ejército Ucraniano, Yasinovataya

En las trincheras de Yasinovataya

Artículo Original: Novorosinform

97f137fd15d936244af6c1f29f097cbc“Bombardean nuestras posiciones a diario. El enemigo utiliza howitzers y vehículos de infantería. Creo que intentan reconocer nuestras posiciones y probar nuestro nivel de defensa. ¿Qué pasará a partir de ahora? No sé”, dice el comandante del Batallón Territorial Sanych al describir la situación a lo largo de una larga franja del frente en la zona de Yasinovataya.

Salimos de viaje a lo largo de la línea del frente entre Yasinovataya y Avdeevka. Desde hace varios meses, es una de las zonas más “calientes”. Este lugar se ha convertido en uno de los más peligrosos desde que las tropas ucranianas comenzaran sus ataques y bombardeos regulares contra las posiciones defendidas por las tropas de la República Popular de Donetsk en la zona del puesto de control en la carretera entre Donetsk y Yasinovataya, en la zona de la planta de filtración de agua y más allá: Vasilievka, Krasny Partizan y en las últimas semanas, Krutaya Balka.

wns_0031Según los Acuerdos de Minsk, debería haberse retirado del frente la artillería pesada además de los tanques y vehículos de combate. Los ataques, no solo en esta zona, sino también las violaciones del alto el fuego en otras zonas de los suburbios al oeste de Donetsk, dicen exactamente lo contrario. El representante de la misión de observación de la OSCE, Alexander Hug, no se interesó durante su visita a Krutaya Balka en aportar hechos, sino que trató de convencer al público de que las tropas de la RPD habían tomado la zona, en su poder desde hace años. Tampoco interesa a la OSCE el hecho de que las tropas ucranianas siguen una estrategia de incrementar la guerra. Bajo la cubierta de la artillería (que la BBC no ha visto), se aproximan constantemente hacia las líneas defensivas de la RPD. ¿Dónde está la línea de separación? ¿Dónde está la zona neutral?

wns_00632Una cuestión importante es qué va a hacer el comando de la RPD al respecto. Es evidente que la prioridad de las autoridades de Donetsk es el cumplimiento de los Acuerdos de Minsk. Sin embargo, las tropas ucranianas toman nuevas posiciones, como insistentemente recuerdan en su prensa. Hace dos años se dio una situación similar en Debaltsevo, donde las tropas de ATO no solo tenían armas pesadas, sino que las usaban regularmente. ¿Es posible que sea el momento de repetir el escenario de la bolsa de Debaltsevo antes de que sea demasiado tarde? Porque no hay nada que las tropas de ATO disfruten más que quedar cercadas.

Durante nuestro viaje nos encontramos una gran cantidad de soldados llegados de los territorios ocupados por el Ejército Ucraniano. La situación en el frente es extremadamente estresante y cualquier información puede ser utilizada por la parte ucraniana. Por estos motivos, limitamos al máximo el número de imágenes capturadas y no publicamos los nombres de las localidades visitadas y de los soldados y civiles con los que nos encontramos.

En estos momentos, las partes en conflicto pueden llegar a estar separadas tan solo por 400m. las fuerzas ucranianas se encuentran en localidades del frente a menos de un kilómetro. Se trata de pequeños pueblos formados por dachas y cabañas generalmente vacías.

wns_00831La población habitualmente habla con los soldados para preguntar por qué el enemigo bombardea esta parte del pueblo, en la que es necesario rebuscar para encontrar a alguien de uniforme. Esta pregunta me ha acompañado en los viajes de los dos últimos años: ¿por qué los que menos posibilidades tienen de morir por un impacto de howitzer aquí son los soldados?

En términos generales, los soldados tienen buena relación con los civiles, que en muchas ocasiones se encuentran solos, otras les llevan leche y otros productos de sus pequeñas huertas. Sin embargo, hay que destacar que la incertidumbre que causa la cercanía de las tropas ucranianas no ha sido alentadora, principalmente porque el ejército de la RPD se encuentra bajo la estricta prohibición de conducir actividades militares, incluyendo golpes preventivos.

“Vine a ver a la población que vive aquí, en esta calle. Les pedí por favor que cortaran la luz en el terreno por la noche. Cuando toda la zona estaba vacía, eran como un faro, un blanco fácil para los lanzagranadas ucranianos. No escucharon hasta que una noche un impacto de howitzer destruyó la sala de la caldera. Por suerte, nadie resultó herido”, cuenta uno de los soldados. Pregunto cómo no ordenan a los residentes que apaguen las luces por la noche.

“Obviamente, podríamos. Sería por su propio bien. Lo que pasa es que nosotros no somos ocupantes; ellos son nuestros compatriotas, luchamos por ellos. Se puede perder muy rápidamente su confianza, pero para ganársela lleva mucho tiempo”.

wns_0002Los soldados, por su parte, viven en buenas condiciones. Para ser sincero, mi piso de Donetsk es bastante más frío que el suyo. Es su segundo hogar, al que vuelven tras la rotación de las posiciones que guardan a lo largo de las colinas. En ocasiones es fácil olvidarse de las estufas de leña, pero el humo revela las posiciones y crea un blanco.

También siguen en contacto con sus familias si están a este lado del frente. Uno de mis acompañantes habla con orgullo de su hija de nueve meses. Lleva sirviendo desde hace tres años. Cuenta que vio un rifle por primera vez en su vida poco antes de la batalla; después aprendió a desarmarlo y limpiarlo. En 2014 no había tiempo para entrenamiento. Sin embargo, entristece que, al contrario que en las zonas de frontera, donde se trata a los soldados con respeto, eso se vaya perdiendo poco a poco en las ciudades, por las que la guerra pasó y ahora están más tranquilas.

wns_0001“La gente olvida que la guerra continúa y que prácticamente cada día muere alguno de nosotros. ¿Pero cómo van a saberlo si la prensa raramente habla de ello? He escuchado muchas veces que estamos en el ejército por dinero. Es una pena que la gente piense así, en realidad valoro mi vida más que ningún dinero. Tengo mujer y dos hijas. Tengo algo por lo que vivir y no voy a entregar nuestras posiciones. Cuando vuelvo a casa, me alegra que la gente trabaje, aprenda, juegue. Tenemos que seguir por ellos, ¿qué sentido tiene nuestra lucha si no?”, cuenta.

Su abuelo fue soldado del Ejército Rojo, luchó en 1938, pasó toda la Segunda Guerra Mundial y más adelante fue destinado a la lejana Kamchatka, donde se esperaba un ataque estadounidense. Más adelante se instaló en la ciudad, donde había un gran número de alemanes que, tras ser puestos en libertad tras cumplir sus penas, decidieron no regresar a casa. Cada año, en el Día de la Victoria, junto a su esposa, hacía una gran cazuela de comida, se ponía el uniforme con sus medallas y recibía a los alemanes. Para ellos también era un día de la victoria. ¿Cómo es eso posible?

wns_00051“Lo que quiero decir es que nosotros no te tratamos mal por el hecho de que seas polaco y tu Gobierno apoye a Bandera. Durante la Segunda Guerra Mundial, luchamos contra los alemanes y esos que felicitaban a mi abuelo por la victoria lo sabían muy bien. Hoy no estamos luchando contra los ucranianos, estamos protegiendo nuestra tierra y nuestro enemigo no es el pueblo, sino una ideología enferma. Igual que hace setenta años”, explica mi interlocutor.

Sobre el tema de las nacionalidades, en una de las posiciones que visitamos, los soldados me dicen que hay polacos luchando del lado de los ucranianos. Pregunto cómo pueden saberlo, si les escuchan, si tienen banderas.

“Se han dado varias situaciones similares, pero puedo hablar de una de la que fui testigo. Fue en Antratsit, en 2014. Estábamos rodeados por un grupo fuerte del enemigo, había una batalla. Tras su derrota, solo dos permanecieron con vida. Uno de ellos ya no tenía munición y el otro estaba herido. Comenzaron a gritar “dobrze”, ¿qué demonios quiere decir eso? Cuando se rindieron dijeron que eran polacos. Pero hay que decir que lucharon con valentía, no eran unos cobardes. Aunque en nuestro lado también hay polacos, están sobre el terreno. Y hay dos chicos que dicen que son de origen polaco”.

¿Qué traerá el futuro?, pregunto antes de dejar a unos de los grupos de soldados que hemos conocido.

“Ya veremos. No vamos a rendirnos. Lo demás se lo preguntaríamos a Alexander Vladimirovich [Zajarchenko], que esperamos que venga a nuestras posiciones algún día”.

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