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Año Nuevo en Donbass

Artículo Original: Dmitry Rodionov / SvPressa

c0snajbwqaeed6qEste es el tercer Año Nuevo de Donbass con dos estados independientes. Es el tercer Año Nuevo sin Ucrania. Pero, ¿es realmente sin Ucrania? ¿Dónde no está? Ucrania sigue haciéndose ver. Todos los días. Llevándose las vidas de personas a ambos lados de la línea de demarcación. Se anuncia otra tregua para las fiestas navideñas; a Kiev siempre le ha gustado declarar esas treguas para las fiestas, especialmente las religiosas. Y siempre las ha infringido. Sin embargo, hay que decir que aun así, se ha observado cierto “silencio”. Allí, en la línea del frente, también hay personas que querían celebrar el Año Nuevo en la mesa, no en las trincheras.

Eso ha dado a Donbass un merecido descanso por vacaciones. El Año Nuevo siempre es igual. La guerra es la guerra y todos quieren experimentar esas emociones a las que suele llamarse espíritu navideño. Especialmente en tiempos de guerra. Todos quieren decorar el árbol, reunirse con toda la familia alrededor de la mesa, beber champán, ver las películas típicas. Después, niños y adultos salen a las calles para ver, como toda la ciudad, los fuegos artificiales en el cielo. Sí, fuegos artificiales, no bombas y misiles. Aquí hace mucho tiempo que nadie responde ya al sonido de las balas. Simplemente imaginan que no hay guerra, que ha quedado en el pasado, que todo lo malo se ha quedado en el año que acaba.

Pero la guerra no se ha ido. Está en todas partes y ni las decoraciones festivas de las calles de Donbass, ni la iluminación de los árboles, ni Ded Moroz [versión rusa de Santa Claus] entregando regalos a los niños en la calle puede hacer que se olvide completamente.

He perdido la cuenta de cuántas veces he estado en Donbass. Pero pase lo que pase vengo aquí en Año Nuevo y el 9 de mayo. Con regalos. Hoy me pongo en el papel de Ded Moroz. Como siempre, realizo el largo camino de Moscú a esta tierra en un Gazelle cargado. Es sorprendentemente rápido cruzar la frontera. Un instante y ya está. No revisan el coche al completo, aunque esperaba que requisaran al menos dos tercios de la carga de medicamentos. Normalmente encuentran problemas con toda la carga, no sé si por principio o por fastidiar. El resto de la carga son regalos para los amigos en el frente: botas de invierno, rodilleras, guantes, calcetines calientes, ropa interior térmica, linternas, cargadores para móviles…

Puede parecer una nimiedad al fin y al cabo. Pero, por algún motivo, en Rusia muchos creen que los soldados de Donetsk y Lugansk están equipados desde el Kremlin y financiados directamente con el dinero de los contribuyentes rusos. No saben cómo son Donetsk y Lugansk, ni saben que en el frente solo se les da el uniforme, protección y un arma. Eso es todo. El resto hay que buscarlo donde se pueda. A algunos les ayudan sus familiares; a otros, sus amigos. Otros no tienen ninguna ayuda. Se trata más de los voluntarios que no son rusos, especialmente de quienes son de Donbass y tienen familias a las que alimentar. Para ellos, algo tan simple como un cargador de móvil o pilas para las linternas tiene un valor incalculable.

Medicinas, no hay suficientes productos básicos como vendas…Todo eso es necesario, siempre en grandes cantidades. El hospital más cercano, que puede hacer un vendaje completo, se encuentra a más de quince minutos por carreteras minadas. En la oscuridad. Pero nadie aquí se pierde. Todos han ido allí.

En general, todas estas cosas sencillas, tan necesarias para la gente común, no parecen del agrado de los oficiales de aduanas de Rusia con los que siempre hay que negociar. La cuestión, como se suele decir, es siempre el precio. Sin embargo, en esta ocasión, por primera vez, tuvimos suerte: apenas nos inspeccionaron. Puede que sea porque aún estaban de celebración o por simple dejadez. Puede que nuestras caras reflejaran credibilidad y que la carga en el coche estaba cubierta por cajas de chocolate.

Finalmente –aunque no a ojos de los oficiales de fronteras–, están los niños de Donbass, que no deben ser olvidados, especialmente teniendo en cuenta que no todos recibirán un regalo del Ded Moroz que llegó en los Kamaz blancos. Muchos celebrarán el Año Nuevo bajo los bombardeos, escondidos en un sótano. Nadie les mostrará en las noticias de la televisión rusa. Por suerte, muchos voluntarios se acuerdan de ellos, aunque ese esfuerzo no es suficiente para llevar algo de felicidad a todos los hogares ni para hacer feliz a cada niño al menos una vez al año.

Y nosotros no podemos olvidarles. Pero algunos lo intentarán. Tampoco podemos olvidarnos de nuestros chicos, que sirven en las posiciones más avanzadas y pasan el Año Nuevo en peligro y con dificultades. Para muchos no hay forma de crear un ambiente festivo. Muchos esperan regalos que, sin apoyo exterior, no serían capaces de conseguir con su modesto salario.

De camino, visitamos un mercado local para adquirir algunos productos. Simbólicamente compramos mandarinas y Olivier [ensalada típica rusa]. Es Año Nuevo, pero aquí no hay una fiesta. Sin embargo, la comida es buena, no podemos quejarnos. Cada uno paga sus cigarrillos. Y hay mucho humo.  Eso sorprende la primera vez en el frente. ¿Qué quieres? Es la guerra. Y los cigarrillos ayudan un poco a reducir el estrés. El alcohol sigue prohibido. Es más simbólico en Año Nuevo. Y no hay fanatismos. Hay que irse pronto a dormir porque por la mañana hay que volver a salir de patrulla. Otros salen ya a patrullar.

Apenas tenemos tiempo de descargar antes de salir de patrulla. Navidad o no, la guerra sigue su horario. Además, hace tiempo que no hay policía en la ciudad, así que son los militares los que hacen el trabajo rutinario de policía y controlan el toque de queda.

El trabajo es rutinario. La población local celebra en casa, cada uno a su manera: algunos se emborrachan y se pegan en casa, o les echan a la calle por gritar “gloria a Ucrania” y romper las ventanas de los vecinos. Hay que calmarlos, discutir y enviarles a la cama. Todo eso sin olvidar que seguimos en guerra.

Al llegar a las resbaladizas calles oscuras (donde la luz ya no funciona), las balas vuelan. Puede que desde las oscuras ventanas de casas abandonadas hace tiempo. O puede que sea desde la estepa nevada, desde donde se ven todas las zonas abiertas. La tregua es la tregua, pero nadie garantiza que un ucro borracho no vaya a disparar mortero solo para probar su valentía. El día que llegamos, hubo un bombardeo. Por suerte, nadie resultó herido.

Los ucros pueden venir de visita. Hace seis meses, soldados bajo los efectos de las drogas cruzaron la línea del frente. Cómo pudieron pasar por los campos minados sigue siendo un misterio. Es normal, dicen, estaban borrachos. La suerte del tonto. Llegaron a nuestra retaguardia e intentaron atacar un puesto de control. Se acercaron andando, sin esconderse, y comenzaron a disparar. Por suerte, los nuestros estaban alerta y no hubo víctimas a excepción de los “héroes”.

Sin embargo, eso es una excepción. Pueden utilizar todo tipo de trucos. Y nadie es inmune a tener un loco borracho. Normalmente se detienen antes de llegar al objetivo, pero si no lo hacen, es necesario capturarlos. Y están también los grupos de sabotaje y reconocimiento. Así trabajan estos grupos, los de ambos lados cruzan regularmente la línea del frente, en ocasiones para explorar y, en otras, con objetivos de sabotaje. El frente está a escasa distancia. Apenas hay dos kilómetros hasta el puesto de control ucraniano.

Siempre hay que tener los ojos bien abiertos. Cada salida rutinaria puede ser la última. Cuidadosamente pasamos por las calles oscuras, mirando constantemente a nuestro alrededor, enfocando las linternas a cada objeto sospechoso, reaccionando a cada sonido, a cada sombra. Y en el maletero siempre hay munición, porque un golpe puede derivar, en cualquier momento, en el inicio de una batalla.

Regresamos a una corta y simbólica fiesta de Año Nuevo. Brindamos, pueden imaginar por qué. Hablamos, compartimos recuerdos sobre los tiempos de paz, sobre quienes han quedado en la retaguardia y sobre la vuelta a casa. Otro mundo, muy distinto del que estamos acostumbrados. Y a las cinco de la mañana, vuelta a patrullar. El trabajo es así.

Continuamos por la mañana. Repartimos caramelos entre los niños. Y algunos modestos regalos. Con las ventanas rotas, sopla el viento de la carretera mientras atravesamos ciudades y aldeas en las que cada edificio muestra las oscuras heridas de la guerra. En este contexto, es casi grotesco ver las luces, decoraciones festivas, árboles de Navidad y disfraces de Ded Moroz en Donetsk y Lugansk, como si la guerra no existiera.

Lenin statue silhouette over a large screen saying "Happy New Year 2017" in the center of Donetsk city, Ukraine on 31 December 2016. (Photo by Celestino Arce/NurPhoto)

Y debería ser así. La población quiere vivir libremente, sin tener que preocuparse por la guerra. Lo merecen. Se lo han ganado con casi tres años de resistencia al poder militar de una patria que de la noche a la mañana se convirtió en un país extranjero. Pero eso, según la población local, no pasó así. Nunca fue una madre sino una madrastra: durante 25 años sufrieron hasta que finamente mostró su aterradora sonrisa y se lanzó a estrangular a sus hijastros con alambres y trincheras, fuego y explosiones.

Ya nadie recuerda Ucrania en otro contexto. Parece que han pasado décadas en los últimos tres años. La conciencia de la población ha cambiado tanto que es irreconocible. Crece ahora una nueva generación que no conoce nada más que la guerra y que no conoce otra patria que las dos Repúblicas Populares, Donetsk y Lugansk, hasta hace poco consideradas poco menos que una broma, algo temporal hasta la transición a Rusia. Y ahora son dos Estados en construcción.

Sin embargo, eso viene con sorpresas. Entre la RPD y la RPL hay una aduana. Todos, incluidos los autobuses, tienen que parar para la revisión de pasaportes, casi como si fuera una frontera. En una ocasión esperamos casi dos horas. Mientras el chófer apuntaba los datos de los pasaportes, fumábamos en la cuneta. No muy lejos había una señal que decía: “Мiни” [minas en ucraniano]. Es lo que había quedado de la ocupación ucraniana. Por supuesto, hace tiempo que ya no hay minas, pero la señal sigue ahí. Detrás hay un destartalado baño con un impacto directo de un proyectil. Y la oficina de la aduana. Entera.

Está claro que los excesos son parte de la vida. Está claro que esto son solo dificultades temporales, pero surge la pregunta de qué pasará ahora. Nadie lo sabe realmente, pero pase lo que pase, nadie quiere volver. Ya no hay vuelta atrás. Una señal que marca “Kiev” está bloqueada por las trincheras, zanjas antitanque, bloques de cemento y alambres. Una ilustración visual que demuestra que la vuelta a Ucrania está fuera de toda discusión.

Sin embargo, los recientes eventos ocurridos en Ucrania y en el resto del mundo dan cierto lugar a la esperanza. Ha desaparecido la frustración y la incredulidad de cómo podría pasar lo que está pasando que tan evidente era a finales de 2014. Hay incluso cierta esperanza y confianza en el hecho de que la actual situación acabará antes o después. Puede que más temprano que tarde. Este año será el punto de inflexión. Esto no son solo palabras bonitas. He escuchado entre los militares que se espera que ocurra algo esta primavera. Mi apreciación personal de lo que está pasando, como analista, coincide con esa idea. Estaremos esperando. Sin embargo, siempre hay que estar preparado. La pólvora siempre está seca y preparada, en términos figurados y literales.

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Comentarios

4 comentarios en “Año Nuevo en Donbass

  1. Reblogueó esto en Guerra en Ucrania.

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    Publicado por Zhukov | 20/01/2017, 09:52
  2. Felicidades Zhukov por la traducción de tan descriptivos post. Soy partidario de Nuevarusia y de su independencia de la Ucrania fascista que se ha instalado en Kiev. Nuevarusia es tierra de heroes. Desde un lugar lejano envío un efusivo saludo a las repúblicas independientes de Donetz y Lugansk. Mis mejores deseos para que se cumplan los sueños de estas dos repúblicas y de sus habitantes. Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo 2017. Да здравствует Новороссия!

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    Publicado por Vladimir Ustinov | 24/01/2017, 00:54
  3. Pueden encontrar mi perfil en la red social VK Владимир Устинов. https://vk.com

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    Publicado por Vladimir Ustinov | 24/01/2017, 01:03
  4. VIVA LA GRAN RUSIA.

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    Publicado por RICHARD GRANSCHED | 25/01/2017, 11:26

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