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Historia, Segunda Guerra Mundial, Ucrania, Unión Soviética

Memorias de un veterano de guerra: “No he perdonado a nadie”

Artículo Original: Voenchel.ru

medal–Se ha escrito mucho sobre Stalingrado. Pero, ¿qué parte de las que no aparecen mencionadas por los historiadores le ha marcado la memoria?

Probablemente lo ocurrido en la Planta de Tractores, que no se dio a conocer o que no se mencionó nunca en las publicaciones. En septiembre de 1942, ambos bandos estaban utilizando todos los tanques capturados. Una vez tuve que repeler un ataque de siete tanques T-3 4 [soviéticos] con personal alemán. Incluso estuve un par de días en un tanque alemán que se había habilitado como punto de tiro. Cuando estás sentado en uno de sus tanques parece que estás en una habitación cómoda. Habían llevado nuestra columna de unos veinte tanques a reparar. Al anochecer, cuatro tanques alemanes se aproximaron. Los nuestros no se dieron cuenta así que llegaron a la planta de reparación que había en la planta de tractores y se colocaron en las esquinas. Abrieron fuego contra los tanques, la gente, los talleres. Aunque conseguimos destruirles, nos hicieron mucho daño. Habían preparado una “celebración” para nosotros… Los alemanes también sabían sacrificarse.

En la primavera de 1944, en Ucrania, llevábamos a un comandante para su ejecución y, escupiéndonos a la cara, gritó: “Jüdische Schwein”… También sabían morir con dignidad. En Zhitomir consiguieron romper nuestro cerco, pero esta vez sin equipamiento. Venían en un gran grupo, toda una compañía de alemanes contra nosotros. Sabían que si aceptaban la batalla, iban a morir todos. Sin embargo, no nos permitían pasar con facilidad. Los matamos a todos en la melé. Así que luchamos contra un enemigo fuerte y experimentado que no se guardaba nada.

-¿Después de la guerra no quiso volver a Stalingrado, como escribió un tanquista “para recordar la juventud en el Volga”?

Después de la guerra, a menudo soñaba con Stalingrado. La guerra no me abandonaba. Pero hasta 30 años después de la Victoria no decidí volver a hacer ese viaje. Primero intenté encontrar a alguien de mi batallón. Encontré a dos hombres. Uno de ellos estaba al borde de la muerte. Las heridas que sufrió en el frente acabaron con él. Visité al otro en Rusia y le pedí que viniera a Volgogrado [antes Stalingrado]. Dijo: “Yuzef, compréndeme, mi corazón ya está enfermo, tengo miedo de que no aguante que vuelvan de golpe todos esos recuerdos”.

Aquí, en Kiev, se organizaron grupos especiales de “turistas”. Una de esas rutas era de Kiev a Volgogrado. Era en otoño. Los guías nos enseñaron las escenas de la batalla y cada una de ellas estaba relacionada con la pérdida de algún compañero: Kolya está enterrado allí, a Sasha le hirieron allí y allí murió Ivan por culpa de la metralla de las bombas… Muchos de los nombres se me habían borrado de la memoria y entonces los recordé a todos.

Tragué muchas lágrimas y tranquilizantes…

Nos llevaron al monumento de Mamayev Kurgan. Por ahí había un grupo de estudiantes y profesores de la RDA, de la Universidad de Berlín. Un anciano alemán vio mis medallas de servicio, se me acercó y en buen ruso empezó a hablar conmigo. Me preguntó: “¿Dónde luchaste en Stalingrado?”. Apuntó en una dirección y dijo que había luchado como tanquista. Dijo: “Estaba frente a vuestros tanques en septiembre de 1942”. Incluso sabía el nombre de la calle en la que teníamos nuestro cuartel general. Era un antiguo zapador, soldado y entonces profesor de universidad. Se rindió durante la batalla final con el cuartel de [Friedrich] Paulus [al mando del 6º Ejército en la batalla de Stalingrado].

Un par de años antes de ese viaje, había leído en Komsomolskaya Pravda una historia sobre un encuentro similar entre antiguos enemigos en Stalingrado. Creí que era la imaginación de algún periodista, pero resulta que me ocurrió lo mismo en la realidad. ¡Es increíble las sorpresas que da la vida! Resulta que a los alemanes también les atrae volver a los lugares en los que lucharon. Estando allí hablando con él me di cuenta de que ni él ni yo nos habíamos perdonado. Ni él me había perdonado a mí por la derrota y el cautiverio ni yo por la muerte de mis familiares y amigos. Para nosotros la guerra nunca terminó…

Yuzuf M. Yampolsky , veterano de la batalla de Stalingrado

Yuzuf M. Yampolsky , veterano de la batalla de Stalingrado

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