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Alto el fuego, Donbass, Donetsk, DPR, Economía, Ejército Ucraniano, Grupo de Contacto Trilateral, LPR, Minsk, Rusia, Ucrania

La batalla de Marynka y la reanudación de la guerra

Artículo original: Respublika

La batalla por Marynka siempre pareció una provocación

Puede que la intensificación de la batalla en Donbass sea una escalada temporal o puede derivar en la reanudación de la guerra. Todo depende de si es favorable para alguien comenzar la tercera guerra en Ucrania o si solo se trata de una provocación a tiempo para la cumbre del G7 [O la cumbre de la Unión Europea-Ed].

En los cuatro meses desde la firma de la segunda tregua de Minsk, la lucha en Donbass nunca ha llegado a parar completamente: los escarceos locales y luchas periódicas han aparecido fundamentalmente en la zona de Donetsk. Pero esos choques nocturnos que comenzaron el miércoles [2-3 de junio-Ed] eran ya de otro nivel y aparecieron en un momento en que ambas partes están preparadas para la reanudación de la guerra.

Miles de personas, así como tanques y artillería de ambas partes, que en teoría debía haber sido retirada de la línea de contacto, tomaron parte en la batalla de Marynka. Ucrania ha cerrado dos de las cuatro vías de entrada a Donetsk. El número de bajas se cuenta en decenas y ambas partes acusan al otro lado de comenzar una ofensiva y hablan de la ruptura de los acuerdos de Minsk.

“Se abrió fuego contra nuestras posiciones a lo largo de toda la línea del frente”, afirmó del ministro de Defensa de la RPD, Vladimir Kononov. “Es un fracaso de Minsk-2, un intento de demostrar que la situación está fuera de control”.

“Rusia ha dado orden a los terroristas de lanzar una operación militar”, dijo el primer ministro ucraniano Arseny Yatseniuk, desmentido inmediatamente por Lysenko, representante de Poroshenko, que afirmó que el ataque ocurrió únicamente en un estrecho sector del frente.

En cualquier caso, las batallas continúan, y el momento en que las acciones militares se han endurecido no parece accidental. El día anterior, la reunión del grupo de contacto tripartito en Minsk terminó sin acuerdo; el fin de semana, la cumbre del G7, en la que Ucrania es uno de los focos de atención, comienza en Alemania.

El ejército ucraniano, como el ejército de Novorrusia, ha utilizado la tregua para prepararse para la reanudación de la guerra; ya solo queda ver si una de las partes desea esa reanudación. ¿Hay alguien interesado ahora mismo, a principios de junio, en una gran escalada?

El hecho de que los acuerdos de Minsk eran imposibles de implementar fue evidente desde el momento de la firma, pero se dio una opción a la tregua, utilizada por todas las partes. Durante esos meses, no se pudo llegar a un acuerdo sobre la implementación de esos acuerdos: la restauración de la unidad de Ucrania por la vía de reformas y un estatus especial para Donbass. Kiev no desea el retorno de Donbass a cambio de la retirada de su curso atlantista y Donbass no desea ser parte de una Ucrania controlada por élites pro-atlantistas. La ruptura pacífica es imposible: Donbass trata al menos de recuperar todo el territorio de las provincias de Donetsk y Lugansk, mientras el Gobierno de Kiev no puede permitirse ofrecer la independencia, ni siquiera al actual territorio de la RPD y RPL.

En estas condiciones, la reanudación de la guerra es inminente, aunque ambas partes tratan de esperar el momento en el que las posiciones políticas internas y externas de su enemigo se deterioren de forma significativa. La cuestión es si, para Donbass o para Kiev, ha llegado el momento. ¿O se trata únicamente de reconocimiento, que puede derivar, o no, en una guerra abierta?

Ninguna de las partes teme realmente un ataque por sorpresa ni cuentan toda la historia cuando repiten constantemente que “el enemigo se prepara para la guerra”. La propaganda es la propaganda, pero la decisión real sobre la reanudación de las hostilidades estará basada en la certeza de que la próxima etapa de la guerra puede no terminar en un simple empate. El riesgo es mayor, así que ninguna parte quiere comenzar una guerra sin motivo. Desde este punto de vista, la reanudación de la guerra en este momento es difícilmente razonable para Novorrusia.

¿Cuáles son los argumentos para un posible ataque de Novorrusia contra las fuerzas ucranianas? Puede haber dos motivos.

En primer lugar está el alto nivel de equipamiento y entrenamiento de las fuerzas ucranianas y la concentración de fuerzas a lo largo de todo el frente. Si Novorrusia cree que el tiempo juega a favor de su enemigo, puede atacar lo antes posible, dado que esta guerra es inevitable.

En segundo lugar, existe una situación compleja en Novorrusia, ya que todos comprenden que las ahora no-reconocidas repúblicas existen ahora mismo en una forma inestable y temporal. La existencia a largo plazo en la forma actual es imposible: es necesario construir una forma de vida independiente u ocupar todo el territorio de las provincias de Donetsk y Lugansk (que podría suponer otra escalada hacia hostilidades en el resto de Ucrania). La construcción de una vida independiente en la zona actual carece de sentido; todo Donbass debe estar libre de tropas de Kiev.

Pero estos argumentos vienen acompañados de problemas.

En primer lugar, el ejército de Novorrusia también se está reforzando y el tiempo extra no le haría ningún daño. Para Novorrusia, solo es beneficioso lanzar una ofensiva en casos extremos: para evitar un ataque ucraniano inminente si se dispone de información fiable al respecto.

En segundo lugar, Novorrusia comprende que la paz real solo llegará a su territorio tras el cambio de poder en Kiev, con el establecimiento de una nueva Ucrania de la que la RPD y la RPL podrían separarse pacíficamente o aceptar una relación en términos de federalización. Nadie en Donetsk espera que la victoria sea rápida o que se consiga con un único golpe militar.

En tercer lugar, la situación política y económica ucraniana aún no se ha convertido en crítica para Poroshenko y una nueva ola de protestas y descontento popular aún están por llegar.

En cuarto lugar, en los cuatro meses tras Minsk, Kiev ha mostrado su completo desinterés por encontrar un compromiso con Donetsk, lo que causa cierta preocupación en sus socios europeos, que al menos necesitan una simulación de movimiento hacia la reconciliación para poder responder así a la crítica que llega de Moscú. Las constantes reprimendas de Berlín irritarían a Kiev, que respondería con acciones estúpidas con respecto a Novorrusia.

Finalmente, Novorrusia debería ser capaz de defenderse incluso a pesar de un ataque sorpresa de Ucrania y puede contar con distintas formas de asistencia rusa.

En términos generales, Donetsk y Lugansk no tienen motivos serios para buscar que se reanude la guerra salvo, por supuesto, que dispongan de información sobre una ofensiva ucraniana.

¿Cuáles son las motivaciones de Kiev?

Por una parte, Ucrania ha perdido Donbass y Poroshenko lo comprende. El intento de recuperarlo por la fuerza podría ser el mayor de los disparates. Kiev trata de atemorizar a todo el mundo utilizando la amenaza rusa, pero realmente teme un ataque de Novorrusia que podría ser fatal para las actuales autoridades de Kiev. Así que se produce un aumento en la concentración de tropas en la frontera con Novorrusia y periódicas advertencias de inminentes “preparaciones de invasión rusa”. Pero Kiev no puede permitirse abandonar a la RPD y la RPL, ya que esto haría caer todo el castillo de naipes en el que se basa en actual Gobierno ucraniano.

El peso de Novorrusia recae sobre Poroshenko, impidiendo su integración en Europa –no en el sentido de no poder unirse a la UE, sino en términos de no poder recibir garantías de que Occidente “protegerá a Ucrania”. Sin la constante manipulación del tema de la “amenaza del este”, Poroshenko no puede permitirse “olvidarse” de Novorrusia y tratar de evitar el colapso del Estado y de la economía de Ucrania, ya que en ese caso la atención de los ciudadanos viraría de Putin hacia Petro Alekseevich [Poroshenko]. Y eso no puede acabar bien para el presidente de Maidan.

Kiev teme a Novorrusia y, aunque es consciente de la naturaleza suicida de una nueva guerra, podría golpear primero si consigue convencerse de que Donetsk va a comenzar una ofensiva en un futuro cercano. Kiev no dispone de otros motivos serios, como probar las defensas de Donetsk o simplemente mantener la moral de la sociedad ucraniana, ya que ese tipo de provocaciones implican un gran riesgo.

Pero ahora, en vísperas de la cumbre del G7 [o de la cumbre de la UE-Ed], es posible que Kiev organice una provocación. Kiev no desea una guerra abierta, solo desea demostrar a Occidente su lucha frente a la “agresión rusa”. Yatseniuk lo admite abiertamente: “Espero que la comunidad internacional de una respuesta adecuada a la agresión rusa en la cumbre del G7”.

¿En qué se basa entonces la certeza de que Novorrusia no responderá lanzando una ofensiva? Es posible que Kiev piense que Rusia se niega categóricamente a la reanudación de las hostilidades. De hecho, Moscú sigue adelante con su discurso de que todo va según el plan en Ucrania y que son las propias autoridades de Kiev las que lograrán el fracaso del plan atlantista de separar a  Rusia y Ucrania. Pero esto no significa que Rusia vaya a aplicar a Poroshenko el principio de empujar lo que va a caer por su propio peso.

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