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Armenia, Azerbaiyán, Donbass, Donetsk, DPR, Ejército Ucraniano, LPR, Nagorno Karabaj, Rusia, Ucrania

Ecos de un conflicto lejano

Artículo Original: Denis Grigoriuk

La captura de la localidad de Shusha por parte de las tropas azeríes ha animado a los radicales ucranianos. De hecho, les ha dado la oportunidad de fantasear sobre la posibilidad de resolver el conflicto en Donbass por la vía únicamente militar. En realidad, es más que eso, ya que en sus círculos hablan de algo completamente diferente: imponer su voluntad por la fuerza. No se trata de sentarse con la población local alrededor de una mesa en el bulevar Pushkin, sino que lo que quieren los radicales ucranianos es poner en marcha el escenario croata. Y ahora, el escenario Azerbaiyán.

Sin embargo, es más adecuado recordar otro ejemplo más ilustrativo de la situación en Donbass. Me refiero a la conocida nacionalista Elena Biozerskaya, que el mismo día que empezó a rumorearse que Azerbaiyán había tomado la localidad de Shusha, grabó un vídeo y lo publicó en su blog. El texto dice lo siguiente:

“Veo las noticias sobre la guerra en Nagorno Karabaj y pienso…lo han imaginado, pienso en Donbass. Un problema por el que nuestros compatriotas se preocupan mucho. «Oh, merece la pena recuperar Donbass, hay tanta basura que odia todo lo ucraniano, qué vamos a hacer con ellos, tienen que celebrar elecciones primero y después enviarán diputados al Parlamento. Oh, hay tantos niños que han crecido allí estos años y ya odian a Ucrania». Y esas cosas.

Queridos amigos, no es un problema en absoluto. Vean lo que está haciendo Aliyev: dice que promete a los armenios seguridad y preservación de sus derechos. Los armenios escuchan atentamente y huyen. ¿Cuánta basura creen que quedará en Donetsk tres días después de que el Ejército Ucraniano tome Gorlovka -que es la Shusha ucraniana- y cuántos habrán escapado? ¿50-50, 30-70, 20-80?

Todo se soluciona de forma simple y elemental, solo hacen falta aliados que suministren Bayraktars (drones de ataque, que han tenido una gran influencia en el curso de la guerra en Karabaj) y que no nos alaben por ser pacifistas”.

¿De Shusha a Gorlovka o puede que a Tsjinvali?

Hay que admitir que no solo en territorio ucraniano se mira a Karabaj. Muchos, entre los que me incluyo, han trasladado lo que está ocurriendo en Nagorno Karabaj a Donbass. Aunque si se piensa fríamente, queda claro que la RPD/RPL no tienen tanto en común con Nagorno Karabaj. Salvo el estatus de estados no reconocidos.

En primer lugar, la diferencia más significativa es la posición de la Federación Rusa. Es evidente que Moscú se comportará de forma diferente si las tropas ucranianas lideradas por Zelensky tratan de tomar Gorlovka. Es evidente porque ya hay un precedente. Si intentamos buscar analogías con los conflictos armados en los que una nación decide repentinamente imponer sus ambiciones políticas, viene a la memoria la guerra de cinco días. En aquel momento, en agosto de 2008, Mijaíl Saakashvili sufrió una dura derrota cuando trató de invadir el territorio de Osetia del Sur.

Este caso es más comparable al de Donbass. Primero, porque Nagorno Karabaj no está situado en la frontera de la Federación Rusa. Segundo, porque a pesar de la amistad entre los pueblos armenio y ruso, las autoridades de Armenia no son un aliado estratégico de Rusia. Recuerden que durante el Maidan de Armenia algunos manifestantes gritaron consignas similares a las que los ucranianos gritaron en el centro de su capital. A consecuencia de aquellos hechos llegó al poder Nikol Pashinyan, considerado un político proocidental.

Pero el principal motivo por el que es difícil imaginar que Kiev quiera lanzar una ofensiva a gran escala contra las Repúblicas de Donbass -y no solo echar leña al fuego en la frontera con Rusia- es el potencial militar. Este siempre es un aspecto importante que muchos olvidan mencionar en Kiev. Concretamente, gritan eslóganes populistas como que durante los años de Poroshenko el ejército resurgió de sus cenizas y que los soldados ucranianos están mucho más experimentados que los rusos. Puede ser algo que suena bien ante la audiencia doméstica, que cree las palabras del Consejo de Defensa y Seguridad Nacional. La realidad es diferente. La llegada de un contingente militar ruso en caso de agresión militar de Kiev puede poner en cuestión la soberanía de Kiev. Es preciso recordar la advertencia de Vladimir Putin en vísperas del inicio del Mundial de 2018.

Azerbaiyán ha conseguido una victoria militar en parte gracias a los drones mencionados por la nacionalista ucraniana. Pero es importante mencionar que Turquía se ha comportado como un leal aliado político y militar de Bakú, como muestran las ostentosas felicitaciones de Erdogan, que defendía la solución militar al asunto de Nagorno Karabaj.

¿Y Ucrania? ¿Tienen un aliado militar así? Diría que Estados Unidos es un suministrador de armas. Ahora el triunfante Demócrata Joe Biden llegará a la Casa Blanca. Las nuevas declaraciones dejan ver que, con los Demócratas, Estados Unidos estará más activo en Ucrania. Es posible que el suministro de armamento letal a Kiev aumente. Pero una cosa es suministrar armas y otra actuar como socio militar.

¿Entraría Washington en conflicto directo con la Federación Rusa por el bien de Ucrania? Solo en los discursos de los políticos ucranianos. En el mundo real, es difícil imaginarlo en este momento. Washington contribuirá a la nueva escalada del conflicto para impedir que el fuego en la frontera rusa decaiga y para impedir la normalización de las relaciones entre Moscú y Kiev. Sin embargo, es difícil imaginar algo más, incluso ahora que los Demócratas vuelven a la Casa Blanca.

Repito, no es lo mismo permitir que las tropas ucranianas capturen localidades estratégicamente importantes. Si Moscú permite que eso ocurra, no será solo una derrota militar sino también política. Debemos hablar de eso con más detalle. En Karabaj, Rusia ha obtenido sus dividendos, aunque haya sido a costa de las relaciones con Armenia.

Muchos expertos militares y personas que conocen lo que ha ocurrido en Karabaj apuntan que estas son las principales conclusiones que pueden extraerse de la introducción de tropas de paz rusas en la zona del conflicto.

  • El debilitamiento de la postura de Pashinyan y, consecuentemente, la derrota de la postura proocidental;
  • Turquía queda apartada de los procesos militares y de las fuerzas de paz;
  • El pánico sobre bases de la OTAN en la región no estaba justificado. Es improbable que ahora aparezcan bases de la OTAN junto a las fuerzas de paz rusas.

De hecho, hay expertos que afirman que Rusia ha conseguido salir victoriosa de este conflicto. Moscú ha actuado como aliado político, pero no como amigo. De una manera o de otra, hay que tener eso en cuenta. Citaré al periodista Yuri Tkachev: “Antes, los armenios se consideraban amigos de Rusia (no todos, claro). Es probable que ahora no lo sean (incluso aquellos que lo eran). Aliados, sí. Es probable que lo sigan siendo. Por ejemplo, los alarmistas que hablaban de bases de la OTAN en Gyumri en el futuro próximo estaban equivocados. Pero hay una enorme diferencia entre un amigo y un aliado: el aliado cumple con sus obligaciones según el texto de los acuerdos, pero incluso así se puede romper la alianza. El amigo viene al rescate cuando necesitan ayuda. Rusia ha seguido el primer camino”.

¿Qué pasaría en caso de la caída de Donbass? Una derrota. No habría ningún dividendo para Moscú. La victoria militar de Kiev contra la RPD/RPL significaría la derrota de Rusia. Porque la tricolor rusa ondea en la plaza de Lenin en el centro de Donetsk y las autoridades de las Repúblicas han declarado repetidamente su interés por la integración en la Federación Rusa.

Creo que Kiev también cree que puede repetirse el destino de la guerra de cinco días, cuando las tropas rusas obligaron a los agresores georgianos a la paz. Para una ofensiva ucraniana harían falta recursos militares que no existen en este momento y dudo que las tropas estadounidenses llegaran al rescate, ya que Ucrania no es más que un mercado en el que vender sus productos y utilizar como títere en juegos geopolíticos.

Para Rusia, Donbass no es lo mismo que Kiev para Estados Unidos. La actitud de Moscú hacia Donetsk y Lugansk tampoco es similar a la actitud del Kremlin con las autoridades armenias. Concretamente, me gustaría insistir de nuevo en la situación geográfica. Aunque involuntariamente se compare de vez en cuando lo que ocurre en Nagorno Karabaj con el conflicto en Donbass, la situación es completamente diferente.

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