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Donbass, Donetsk, DPR, Mariupol, Rusia, Ucrania

La defensa de Mariupol

Artículo Original: Dmitry Steshin / Komsomolskaya Pravda

La ciudad de Mariupol parecía apocalíptica hoy, como el escenario de una teatralización pintada a mano por un pintor con talento. En cualquier otro momento, no habría creído que esto podía verse en la realidad, debe de ser Photoshop o estar pintado. Pero he visto con mis propios ojos lo que estaba pasando. Columnas de humo ascendían desde la ciudad iluminadas por el sol de la tarde a través de los resquicios de las nubes. No había viento y el humo, que ascendía en columnas al cielo cubría al enfriarse la parte marítima de Mariupol como si de la bruma de la mañana se tratara.

Dos grajos salieron de las nubes de la tarde y se separaron con belleza. Uno de ellos voló hacia la derecha y el segundo se mantuvo en la zona quemada, se dio la vuelta y pasó sobre nosotros. Pensé que tocaba las copas de los árboles.

Un miliciano de nombre de guerra Shershavy, nuestro guía, me devolvió el mechero y el paquete de tabaco. Estábamos sentados en una especie de acequia rodeada de arbustos, fumando y charlando mientras que al otro lado del campo, en la hierba amarilla, los oficiales de reconocimiento aéreo de nuestro batallón se revoloteaban. Nos costó mucho tiempo llegar a este lugar a través de los barrancos, pero este era el resultado: solo había un gran campo entre nosotros y Mariupol y ahí eran ya claramente visibles los edificios residenciales.

Hacía unas horas, los canales de noticias de internet habían informado de que nuestra gente había entrado en las zonas industriales de la ciudad, se había afincado y había batalla allí. Ese tipo de noticias no son caras en la guerra: no he escuchado a los soldados hablar de ello, lo que quiere decir que no había batalla allí. Mariupol estaba en silencio pero salía humo. Solo a nuestras espaldas, la batería golpeaba metódicamente y los proyectiles pasaban por encima de nuestras cabezas. Pero esos proyectiles explotaban en algún lugar lejano, al límite del oído.

Shershavy apuntó a algo: “¿Qué pueblo hay ahí?”. Mecánicamente repetí lo que había leído en el cartel: Talakivka. Shershavy se estremeció y escupió a sus pies: “¿Conoces el pueblo de Elenovka? ¿Y sabes cómo le llamaban? ¡Olenivka!”.

Conozco Elenovka, lo recuerdo bien y lo haré para siempre. En 2016, los guerreros de la luz cubrieron de mortero una fila de vehículos civiles que esperaban la apertura del puesto de control a través de la línea del frente. Entre los muertos había una mujer embarazada. Caminé entre los coches destrozados y restos de carne humana y para llenar mi cerebro rápidamente con algo, pensé: “¿Informarán en el parte de guerra que hay 15 muertos o serán 16?”. No tenía una respuesta clara.

Un SMS de Mariupol

Se nos acercó otro soldado, se sentó con nosotros y se sacó las tabas del cuello intentando ver qué había en la pantalla del móvil del operador de drones. No se atrevió a levantarse y mirar, aquí tratan con especial respeto a la inteligencia de la aviación. El soldado solo soñó: “Ojalá pudiera volar a la calle Shevchenko. Y ver mi casa allí. No la veo desde hace ocho años”.

“¿Tu familia se quedó allí?”

“Solo primos, saqué a mi madre a Donetsk hace mucho tiempo. Créeme, cincuenta años en esta ciudad. Hasta ahora solo he recibido un SMS de Mariupol. Por algún motivo, el teléfono ha empezado a funcionar”.

El soldado me mostró la pantalla: “Atención. Soldados del Ejército Ucraniano. Abandonad urgentemente Mariupol”. Ya me he acostumbrado a que no haya conexión aquí en un radio de 20km hace mucho tiempo. El SMS llegó de la ciudad, pero fue enviado por nuestros propagandistas. Por suerte, el operador republicano Fénix fue creado a partir de la redirección de las estaciones móviles ucranianas. Ahora está siendo útil.

Finalmente, el oficial de inteligencia Toja cogió el dron con la mano y me dijo: “Nos vamos”. Toja es un antiguo controlador aéreo del aeropuerto de Donetsk, que se ha encontrado trabajando en la “microaviación” y sueña con aterrizar aviones de verdad en Rusia cuando acabe la guerra. Por ejemplo, en el norte, más allá del Círculo Polar Ártico. La posibilidad de que el país pueda aumentar es algo que a Toja ni se le había pasado por la cabeza, una idea que aún no ha digerido. Ya en el coche, me dijo: “Hemos volado bien. ¡No sabes cuántos héroes hay en nuestro ejército! Todos quieren ganar la medalla Por el limpio cielo de Donbass”.

Esa medalla no existe en la realidad, no es más que el humor de la línea del frente, pero hay tantos soldados vigilantes dispuestos a derribar un dron como se puedan imaginar. Hace unos días, un soldado de defensa antiaérea amateur derribó otra unidad de reconocimiento.

De vuelta al pueblo, circulamos de la forma habitual, a través de una cadena de localidades recién liberadas. Un camión de ayuda humanitaria ha distribuido alimentos. Un equipo de trabajadores del Ministerio de Situaciones de Emergencia entrevistaba a los residentes locales y tomaba notas en un cuaderno. La vida civil ha comenzado. Los comandantes esperaban el informe aéreo. Toja solo me mostró en la pantalla del ordenador uno de los resultados del trabajo del día. Las cosechas de invierno ya se han puesto verdes en el campo adyacente a la ciudad. Y entre todo ese verde, de repente, aparecieron tres vehículos negros. Se dirigían a las posiciones enemigas, pero las trincheras y las fortificaciones no eran visibles, ya que no aumentamos la imagen.

Otro detalle importante: se ha hablado mucho de que los batallones nacionalistas han colocado morteros en los tejados de los edificios de más altura. Pero las fotografías aéreas mostraban que los tejados están vacíos. Dejé que el oficial de reconocimiento estudiara el material y me marché a escribir el reportaje. Exactamente a las 21:30, el negro cielo sobre nosotros se aclaró de repente hasta las estrellas. Los flashes eran de cinco en cinco y los sonidos de las explosiones nos llegaban unos 15-20 segundos después. Pese a la enorme distancia, la tierra temblaba ligeramente bajo nuestros pies. Parece que la defensa de Mariupol ha empezado a quebrarse.

Comentarios

2 comentarios en “La defensa de Mariupol

  1. Los tejados vacíos?
    No parece. Bien armados se les ve

    Me gusta

    Publicado por Mikel Itulain | 10/03/2022, 13:09
  2. Reblogueó esto en PédePera.

    Me gusta

    Publicado por osmargp | 10/03/2022, 14:26

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